Haití se hunde en el terror generalizado

El pueblo haitiano vive desde hace meses una situación dramática, resultado del caos generalizado creado y mantenido por bandas armadas, apoyadas por una oligarquía económica y un sistema político basado en la corrupción y la impunidad. En la capital se oyen por todas partes intensos tiroteos que obligan a cientos de miles de personas a abandonar sus hogares y a miles a intentar cruzar la frontera entre Haití y la República Dominicana.

La violencia también ha tenido como consecuencia el bloqueo de las rutas comerciales y las carreteras de acceso para hacer llegar la ayuda a la población, y el cierre de escuelas. Los grupos criminales han cortado el acceso a los alimentos, el agua potable, la atención sanitaria y la electricidad. La mitad de la población no tiene suficiente para comer. Tres millones de niños necesitan ayuda humanitaria inmediata (informe de la OCHA, 2023).

El sistema sanitario de Haití está «al borde del colapso», advirtió el jueves la Oficina de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA). «Muchos establecimientos sanitarios están cerrados o han tenido que reducir drásticamente sus operaciones debido a una preocupante escasez de medicamentos y a la ausencia de personal médico», dijo la OCHA, refiriéndose también a la escasez de sangre, material médico y camas para tratar a los heridos de bala.

Los grupos armados están utilizando las agresiones sexuales y las violaciones para aterrorizar a la población. Según la organización feminista Nègès Mawon, al menos 179 mujeres y niñas fueron violadas por bandas durante las masacres.

Las bandas criminales han tomado el control de la mayor parte de la capital, atacando lugares estratégicos como el puerto y el aeropuerto, así como prisiones, tribunales y comisarías de policía, según el Sindicato Nacional de Policía de Haití (Synapoha). Miles de presos, entre ellos notorios líderes de bandas y presuntos asesinos de Jovenel Moïse, están huidos, tras la espectacular fuga de casi 5.000 reclusos de las dos mayores prisiones del país, en Puerto Príncipe y Croix des Bouquets.

Las bandas armadas que operan con tanta impunidad en Haití tienen su origen en los «tontons macoutes», una milicia paramilitar creada en 1957 por el dictador François Duvalier y que perduró hasta la caída de su hijo, Jean-Claude Duvalier, en 1986. Estas bandas han tenido durante mucho tiempo vínculos con la clase política y económica, pero su ascenso al poder se remonta sólo a unos pocos años, al asesinato del presidente Jovenel Moïse el 7 de julio de 2021.

Mientras tanto, el primer ministro de facto, Ariel Henry, que viajaba a Kenia para firmar un «Memorando de Entendimiento» no publicitado sobre el despliegue de la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad en Haití, permanecía varado en Puerto Rico, por orden del gobierno estadounidense. El lunes 11 de marzo, anunció su dimisión y aceptó la creación de un Consejo Presidencial, una vez que se haya alcanzado un consenso en las negociaciones dirigidas por CARICOM.

El Consejo de Seguridad de la ONU, reunido en sesión de urgencia el miércoles 6 de marzo, sigue manteniendo su postura sobre el despliegue urgente de una Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad en Haití, en apoyo de la policía nacional haitiana. Cabe recordar que los 30 meses de Ariel Henry al frente de lo que queda del Estado haitiano son abrumadores.

El terror de las bandas sigue creciendo, con más de 4,7 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria y más de 315.000 desplazados internos como consecuencia de la violencia (OIM, 2023). El Grupo Central, que hasta ahora ha apoyado a Ariel Henry en el poder, tiene gran parte de la responsabilidad de este caos.

Ha llegado el momento de reunir a las fuerzas políticas, sociales y económicas para dotar al país de una nueva gobernanza responsable, llevar a cabo importantes reformas, organizar nuevas elecciones y poner fin al régimen de terror. La formación de una nueva estructura de gobierno con una hoja de ruta clara se ha convertido en el punto de partida para restablecer la paz social y organizar nuevas elecciones capaces de dotar al país de autoridades legítimas. La solución a los problemas actuales no pasará probablemente por una nueva intervención de fuerzas extranjeras controladas por Estados Unidos y coordinadas por el gobierno keniano. Sólo un apoyo planificado y coordinado a un nuevo gobierno legítimo permitirá a la Policía Nacional haitiana y a la justicia haitiana luchar contra las bandas y la violencia en el país.

Para los movimientos sociales haitianos, la verdadera solución pasa por respetar la voluntad del pueblo haitiano, expresada a través de sus fuerzas progresistas organizadas, de una transición rupturista que permita al país recuperar su soberanía y autodeterminación, y por detener el flujo de armas hacia Haití y romper el control que ejercen sobre el sistema político los narcotraficantes y otros sectores corruptos de la élite haitiana.

El pueblo haitiano, que a lo largo de su heroica historia ha aportado contribuciones esenciales a la construcción de estrategias de emancipación de los pueblos, merece hoy la solidaridad del movimiento político y social de Francia y Europa por su libertad y autodeterminación.

La Plataforma francesa de solidaridad con Haití llama a la formación de una amplia coalición política, sindical, campesina y social, en Francia y en Europa, para apoyar al movimiento social haitiano en su lucha por la emancipación.

París, 12 de marzo de 2024

Por la plataforma

Fabien Cohen (FAL) fcohencd@gmail.com

Ornella Braceschi (CHF): ornella.collectifhaiti@gmail.com

La multimillonaria indemnización que Haití le pagó a Francia por convertirse en el primer país de América Latina en independizarse

Entre todos los pesares de Haití, hay uno que llama especialmente la atención por su incongruen

RedacciónBBC News Mundo, 17 marzo 2024 – Hace 220 años Haití se convirtió en la primera nación independiente en América Latina, la república negra más antigua del mundo y la segunda república más antigua del hemisferio occidental después de Estados Unidos.

Todo esto se logró tras la única revuelta de esclavos exitosa en la historia humana.

Esas son muchas razones de orgullo para una nación que, desde hace mucho tiempo, encabeza otras listas mucho más dolorosas.

Haití es el país más pobre de América y uno de los más pobres del mundo, según cualquiera de los organismos que elabora esas clasificaciones, incluidos el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

Y en estos momentos se encuentra en medio de una enorme crisis política y social, sin mandatario luego de que el presidente Jovenel Moïse fuera sesinado en 2021 y el primer ministro Ariel Henry fuera obligado a renunciar esta semana por la presión de las bandas armadas que controla la caital, Puerto Príncipe.

Las razones profundas de la crisis permanente que parece sufrir el país son tantas que quienes quieren ayudar se quedan atónitos.

Un hombre junto a un montón de basura.
Haití es un país que ha sido golpeado por múltiples tragedias.

Haití ha sido escenario de esclavitud, revolución, deuda, deforestación, corrupción, explotación y violencia. Sin olvidar la colonización, la ocupación por EE.UU., revueltas, golpes de Estado y dictaduras hasta la llegada en 1957 de François ­»Papa Doc» Duvalier, quien impuso uno de los regímenes más corruptos y represivos de la historia moderna que duró 28 años y causó muchas atrocidades y malversaciones.

No sorprende que ni la infraestructura, ni la educación, ni la salud, ni ningún otro bien público haya sido prioridad.

Eso en un país con el infortunio de estar ubicado sobre la falla principal entre las placas tectónicas de Norteamérica y el Caribe y en la pista principal de huracanes de la región, lo que hace que los desastres naturales sean aún más desastrosos.

En medio de tantos pesares, hay uno que resalta por incongruente a ojos contemporáneos: por declarar su independencia Haití tuvo que pagarle una cuantiosa indemnización al poder colonial del que se liberó.

De Ayiti a La Española a Saint-Domingue

Cristóbal Colón llegó a la isla que hoy alberga las Repúblicas de Haití y Dominicana en diciembre de 1492.

Un mapa antiguo de la Española.
Uno de los primeros lugares con los que se topó Colón.

Asumiéndola como territorio de la corona española, Colón bautizó la isla La Hispaniola o La Española, conoció a los nativos, que eran taínos, los llamó «indios» y con ellos pasó su primera Navidad en el Nuevo Mundo.

Aunque inicialmente la explotación de yacimientos de oro y la producción azucarera entusiasmó a los colonizadores, el descubrimiento de una enorme riqueza en el continente americano hizo que el interés por La Española menguara, particularmente el interés por la parte occidental de la isla.

Así, los bucaneros ingleses, holandeses y franceses se disputaron lo que los nativos taínos habían conocido como Ayiti.

Los que viajaban con la bandera de Luis XIV, «el Rey Sol» francés, asumieron gradualmente el control de esa esquina de la isla y en 1665 Francia la reclamó formalmente y la nombró Saint-Domingue.

30 años más tarde, Madrid le cedió formalmente un tercio de La Española a París.

La perla de las Antillas

Los franceses convirtieron Saint-Domingue en una de las colonias más ricas del mundo, y la más lucrativa del Caribe.

Un dibujo antiguo de barcos en una bahía haitiana.
Los bucaneros franceses llegan en la costa occidental de la isla española de Hispaniola, también llamada Santo Domingo/Saint-Domingue, en el Caribe.

Para 1789, el 75% de la producción de azúcar del mundo provenía de Saint-Domingue, así como gran parte de la riqueza y gloria de Francia.

La llamada perla de las Antillas producía además café, tabaco, cacao, algodón e índigo, y lideró el mundo en la producción de cada uno de estos cultivos en un momento u otro durante el siglo XVIII.

La enorme riqueza que producía la fabulosa colonia era extraída gracias a la importación de decenas de miles de esclavos al año y la implementación de un duro sistema de esclavitud.

Azúcar amarga

Es aquí donde los números se tornan amargos: a finales de ese económicamente exitoso siglo XVIII, la perla de las Antillas fue el destino de un tercio de todo el comercio de esclavos en el Atlántico.

La alta demanda era resultado de la alta tasa de mortalidad de los esclavos: su promedio de vida era 21 años, y muchos morían tan solo tres meses después de haber llegado.

Enfermedad, exceso de trabajo y el sadismo de los supervisores eran los causantes de la mayoría de las muertes.

Grabado de un boceto del soldado británico Marcus Rainsford que muestra cómo entrenaban a los sabuesos en Santo Domingo usando esclavos, 1791-1803.
Grabado de un boceto del soldado británico Marcus Rainsford que muestra cómo entrenaban a los sabuesos en Santo Domingo usando esclavos, 1791-1803.

Un escrito del autor haitiano Pompée Valentin, a menudo citado por su rareza y su elocuencia, ilustra el tratamiento que se le daba a los esclavos en las plantaciones haitianas:

¿No han colgado hombres con la cabeza hacia abajo, los han ahogado en sacos, los han crucificado en tablas, los han enterrado vivos, los han aplastado con morteros?

¿No los han obligado a consumir las heces?

Y, después de haberlos desollado con el látigo, ¿no los han arrojado vivos para ser devorados por gusanos o sobre hormigueros, o los han atado a estacas en el pantano para ser devorados por mosquitos? ¿No los han echado en calderos de jarabe de caña hirviendo?

¿No han puesto hombres y mujeres dentro de barriles tachonados con púas y los han hecho rodar por las laderas de las montañas hasta el abismo?

¿No han consignado estos negros miserables a los perros que se comen al hombre hasta que estos últimos, saciados por la carne humana, dejaron a las víctimas destrozadas para ser rematadas con bayoneta y puñal?

La Revolución de les gens de couleur de Saint-Domingue

El eco de la Revolución Francesa de 1789 llegó a la rica colonia donde los denominados gens de couleur y los esclavos se empezaron a preguntar cómo aplicaba la Declaración de los Derechos Humanos del Hombre a su situación.

En 1791, un hombre de origen jamaicano llamado Boukman se convirtió en el líder de los esclavos africanos en una gran plantación en Cap-Français.

Siguiendo el modelo de la revolución en Francia, el 22 de agosto de ese año, los esclavos destruyeron las plantaciones y ejecutaron a todos los blancos que vivían en la región.

Grabado antiguos sobre la revuelta de esclavos en Haití.
Primer ataque de una lucha que se extendería por 12 años.

Fue la primera acción de un levantamiento que se convirtió en guerra civil y luego en batalla frontal contra las fuerzas de Napoleón Bonaparte, y que tardó 12 años en alcanzar su objetivo: expulsar a los franceses.

El 1 de enero de 1804, Haití declaró su independencia y Jean-Jacques Dessalines se convirtió en su primer gobernante, inicialmente como gobernador general, y después como emperador Jacques I de Haití, título que él mismo se asignó.

Dessalines dio la orden de que todos los hombres blancos fueran condenados a muerte.

Y así fue: desde principios de febrero hasta mediados de abril de ese año tuvo lugar la masacre de Haití, que se cobró la vida de entre 3.000 y 5.000 hombres y mujeres blancos de todas las edades.

Sin intención de ocultar lo sucedido, Dessalines hizo una declaración oficial: «Hemos dado a estos verdaderos caníbales guerra por guerra, crimen por crimen, indignación por indignación. Sí, he salvado a mi país, he vengado a América».

La cuenta de cobro

La larga lucha por la independencia les había dado a los esclavos autonomía, pero también había destruido la mayoría de las plantaciones y la infraestructura del país.

El costo humano era también enorme: se calcula que de los 425.000 esclavos quedaron sólo 170.000 en condiciones de trabajar para reconstruir el flamante país.

Grabado antiguo en el que se ve a Dessalines con la cabeza de un decapitado.
Dessalines siguió el ejemplo de la Revolución Francesa, pero sin guillotinas.

La brutal venganza contra los blancos tomada después de que Francia se rindiera trajo el desprecio de muchas naciones.

Y ninguna reconoció a Haití diplomáticamente.

Sumado a esto, lo que había ocurrido en Saint-Domingue era la peor pesadilla de todos los poderes que tenían colonias en la vecindad, por lo que dejaron a Haití en «cuarentena» para prevenir el contagio.

Fue así que ocurrió lo difícilmente imaginable.

El 17 de abril de 1825, el presidente haitiano Jean-Pierre Boyer firmó la Real Ordenanza de Carlos X.

Callejón con una sola salida

La ordenanza le prometía a Haití reconocimiento diplomático francés a cambio de un arancel del 50% de reducción a las importaciones francesas y una indemnización de 150 millones de francos (unos US$21.000 millones de hoy), pagadera en cinco cuotas.

¿Por qué una indemnización?

Porque el nuevo país tenía que compensar a los plantadores franceses por las propiedades que habían perdido, no sólo tierra sino también esclavos.

Pintura de François-Dominique Toussaint L'ouverture.
François-Dominique Toussaint L’ouverture, alias El Napoleón Negro, uno de los héroes de la Revolución que tan caro les costó.

Y si el gobierno haitiano no firmaba el acuerdo, el país no sólo seguiría aislado diplomáticamente sino que sería bloqueado por una flotilla de buques de guerra franceses que ya estaba en la costa haitiana.

Esos 150 millones de francos en oro equivalían a los ingresos anuales del gobierno haitiano multiplicados por 10, de manera que no sorprendió que cuando llegó el momento de hacer el primer pago Haití tuviera que pedir un préstamo.

Francia no tenía problema con que lo hiciera, siempre y cuando acudiera a un banco francés.

La deuda de la Independencia

Así empezó formalmente lo que se conoce como la deuda de la Independencia.

Dibujo de la bandera de Haití de 1838.
Dibujo de la bandera de 1838, cuando ya el país estaba irremediablemente endeudado.

Un banco francés le prestó a Haití 30 millones de francos -el monto de la primera cuota que debía- y le dedujo automáticamente 6 millones de francos por comisiones.

Con lo que quedó, 24 millones de francos, Haití le empezó a pagar reparaciones a Francia, lo que quiere decir que ese dinero pasó directo de las bóvedas del banco francés a las de la tesorería francesa.

En ese mismo instante, Haití quedó debiéndole 30 millones al banco francés y 6 millones más de la deuda total a Francia que lo que debía antes de hacer el primer pago.

Era una espiral sin fin para pagar una deuda inmensa que incluso cuando fue rebajada a la mitad en 1830 era demasiado alta para el país caribeño.

Tuvo que pedir enormes préstamos a bancos estadounidenses, franceses y alemanes con tasas de interés exorbitantes que le obligaban a destinar la mayor parte del presupuesto nacional en reembolsos.

Finalmente, en 1947 Haití terminó de compensar a los dueños de las plantaciones de aquella colonia francesa que fue la perla de las Antillas.

Le tomó 122 años pagar su deuda de la Independencia.

 

Fuente: Haiti no MINUSTAH

DIEZ RAZONES PARA ACABAR CON LOS “BONOS DE CARBONO

Desde hace varias décadas, las políticas internacionales que se presentan como soluciones al cambio climático incluyen propuestas que, en realidad, empeoran los desastres climáticos.

¿Por qué? Porque su objetivo no es combatir las causas del calentamiento global -sino, sobre todo, mantener la extracción y quema de combustibles fósiles-, gracias a las “compensaciones de carbono” (también llamadas “bonos de carbono” y offsets en inglés ). De hecho, estas compensaciones permiten a las industrias contaminantes y a los países del Norte, incluida China, seguir con el modelo insustentable de producción y consumo desenfrenados y que depende de los combustibles fósiles, como el gas, el carbón y el petróleo.

Cada vez más se sabe que las compensaciones de carbono (“bonos de carbono”), tienen fallas fundamentales y estructurales que no solo afectan el clima, sino la vida de los pueblos y de la naturaleza en el planeta.

Es por esta razón que, desde hace más de 20 años,  Acción Ecológica, denuncia los servicios ambientales, entre los que se encuentran las compensaciones de carbono. En Ecuador, muchas comunidades o propietarios privados se han visto inmersos en este tipo de mecanismos, muchas veces impulsados por programas del Estado y otras a cambio de recursos económicos nacionales o internacionales.

Es muy probable que quienes entran a formar parte de estos esquemas no estén informados de que los certificados de “compensación de carbono”, en realidad, no compensan nada. Por el contrario, empresas petroleras, mineras, cementeras, y otros grandes consumidores de hidrocarburos, podrían estar adquiriendo permisos para seguir con sus actividades. En otros casos son los bancos los que especulan con la mercancía “bonos de carbono” que las comunidades u otros proveedores entregan.

De hecho, estos permisos para contaminar podrían estar beneficiando a la misma industria extractiva frente a la cual personas y comunidades resisten en sus territorios, ya que les estarían permitiendo destruir en otros lugares y seguir violando derechos de otros pueblos y de la naturaleza.

Los certificados de compensación de emisiones de carbono no siempre están en lo que se conoce como el mercado de carbono. A veces son solo transacciones del mismo tipo: a cambio de dinero se entregan permisos para que otros puedan seguir quemando energía fósil. En la práctica, no hay ninguna diferencia con el mercado de carbono puesto que la extracción y consumo de petróleo o gas continúa y se perpetúa el statu quo y el “modo de vida imperial” de quienes compran los “bonos de carbono”.

Por tanto, las compensaciones de carbono deben ser denunciadas y detenidas, por el bienestar del planeta.

Este documento ha tomado en parte un reciente informe[i] de la organización SOMO de Holanda en el que se presentan las 10 principales razones para acabar con las COMPENSACIONES DE CARBONO por sus graves impactos al clima, a los derechos humanos, de las personas, de las comunidades y a los derechos de la naturaleza.

ACCIÓN ECOLÓGICA
Marzo de 2024

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[i] Publicación original: Cabello, Joanna y Hartlief, Ilona. SOMO. Amsterdam, Países Bajos. https://www.somo.nl/the-carbon-offset-industry-needs-to-be-abolished/

La Amazonia: Luchas de las comunidades frente a viejas y nuevas amenazas

Boletín del Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales (WRM) 269, febrero 2024

Bajo el argumento de un “desarrollo sostenible”, los gobiernos de la región Amazónica siguen fomentando el extractivismo. Actualmente, es difícil que un sector culpable de la destrucción en la Amazonía no se autodenomine “sostenible”: manejo “sostenible”, soja “sostenible”, palma aceitera “sostenible”, minería “sostenible”, todo se ha convertido en “sostenible”. Esos sectores también se valen de otros artificios, como los “sellos de calidad” de las certificaciones voluntarias de “sostenibilidad”.

En este boletín se incluye el artículo El Yasuní: Alcances de una victoria, en donde se resalta la decisión del pueblo ecuatoriano de parar la extracción petrolera en el Parque Nacional Yasuní, lo cual implica ahora nuevos desafíos: cómo recuperar un territorio sacrificado y hacer justicia en las zonas afectadas con la solidaridad del conjunto del país.

➡️ Accede al boletín completo aquí: http://www.wrm.org.uy/es/boletines/nro-269

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Denuncian “tensiones que se alientan desde Palacio Nacional” sobre Caso Ayotzinapa

Foto: Cuartoscuro

Ciudad de México | Desinformémonos. “Hoy en día estamos muy confrontados, hay muchas tensiones, y producto de esas tensiones que se alientan desde Palacio Nacional, estamos teniendo consecuencias lamentables”, dijo el abogado y vocero de los padres y madres de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, Vidulfo Rosales, tras la reunión que sostuvieron en el Senado este jueves.

Entre las consecuencias, Rosales destacó el asesinato del normalista Yanqui Kothan Gómez Peralta el pasado 7 de marzo, cuando la policía de Chilpancingo abrió fuego contra tres estudiantes en el libramiento a Tixtla, y la posterior fuga del oficial responsable. “Hay una situación tensa en Guerrero por el asesinato del compañero Kothan, ha habido una investigación desquiciada, irregular, y mientras no se liguen responsabilidades, mientras no se detenga al policía fugado, las protestan van a seguir”, aseguró el abogado.

Este jueves, los padres y madres de los 43 se reunieron en el Senado de la República, en la Ciudad de México, en la que solicitaron que la institución ayude en la petición del diálogo directo con el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y la comparecencia del titular de la Secretaría de Defensa Nacional y del fiscal general para continuar con las investigaciones sobre la desaparición de los normalistas.

“Lo único que pedimos, como lo hemos pedido en la jornada de lucha, es diálogo. Pero hoy vemos que el presidente de la República un día dice que sí y al otro día condiciona el diálogo, entonces así no vamos a avanzar”, explicó Rosales tras la reunión.

Las demandas de los padres y madres de los 43 incluyen que el titular de la Sedena, Luis Cresencio Sandoval, entregue la información pendiente para el avance del Caso Ayotzinapa, especialmente los 800 folios del ejército con información sobre el paradero de 17 normalistas que estuvieron en la barandilla municipal de Iguala y que fueron desaparecidos.

Los padres y madres de los normalistas de Ayotzinapa reiteraron que su lucha es por encontrar a sus hijos y que no la cesarán hasta dar con la verdad de los hechos del 26 de septiembre de 2014. “Aquí es genuina la búsqueda de los 43 muchachos, somos 43 padres que lo único que queremos es encontrar a nuestros hijos”, dijo el padre de César Manuel González, Mario González.

 

Fuente: Desinformemonos