Conferencia antifascista aborda la Soberanía energética, financiera y del agua

La búsqueda por privatizar, financiarizar y apropiarse de derechos vitales como el agua, la energía y la soberanía financiera, combina elementos de destrucción, endeudamiento, exclusión y criminalización en los territorios de sacrificio. La extrema derecha acelera la embestida saqueadora con discursos de odio racista y sexista y especial violencia hacia la población más afectada: la clase trabajadora, pueblos y personas racializadas, mujeres y disidencias. Por eso, el avance de estas políticas y la necesidad de fortalecer las respuestas desde esas poblaciones, fueron eje de un conversatorio durante la I Conferencia Internacional Antifascista por la Soberanía de los Pueblos, en Porto Alegre, Brasil, en marzo.

Convocada por Jubileo Sur/Américas, Jubileo Sur Brasil y otras redes y campañas aliadas como Cadtm-Ayna, campañas ¡Alto al FMI-BM!, Fuera Mekorot, la Autoconvocatoria por la Suspensión del Pago e Investigación de la Deuda y Deuda x Clima, la actividad abrió un espacio para articular experiencias y propuestas y reforzar luchas concretas. Contó con la participación de referentes de diversas resistencias frente a situaciones que se repiten a lo largo y ancho de Nuestra América y del mundo:

  • la expansión en Argentina de la empresa estatal de aguas israelí Mekorot, denunciada desde hace años por su apartheid hídrico contra el pueblo palestino, y de la extranjerización de tierras y la megaminería en zonas estratégicas para el agua y la energía, siempre de la mano de grandes facilidades desde el Estado como ahora el Régimen de Incentivos para las Grandes Inversiones (RIGI) que establece beneficios impositivos, aduaneros, cambiarios e hídricos, entre otros, a 30 años;
  • el despojo de pueblos y territorios indígenas ancestrales en Paraguay, Brasil, México y Argentina para megaproyectos de “energía verde” o de “transición energética” y la usurpación del agua y energía para la criptominería y el manejo de datos y la inteligencia artificial, por lo general altamente subvencionados desde el presupuesto público y con la entrega de la soberanía jurisdiccional en caso de conflictos;
  • la creciente sumisión de Paraguay y Argentina al gobierno de EEUU, a través de alianzas espurias de los gobiernos de extrema derecha y sectores económicos públicamente vinculados a la corrupción y el narcotráfico, socavando la organización social y el espacio democrático y entregando el agua y la energía a sus empresas y militares, replicando el modelo de energía más militarización, incluyendo la industria nuclear, que se repite como fórmula desde los EEUU hacia sus países satélites;
  • el subsidio directo e indirecto de este modelo capitalista e imperialista en los cuatro países a través del avance de la especulación y financiarización económica y una amplia gama de prebendas y exenciones fiscales al extractivismo, bajo las exigencias del sistema de endeudamiento público ilegítimo y odioso, promovido con el apoyo de instituciones financieras como el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), creadas bajo el control de EEUU.
El taller formó parte del programa de actividades autoorganizadas que se llevaron a cabo durante la conferencia internacional. Foto: Francisco Vladimir

“Sin territorio no hay pueblo. Sin justicia no hay soberanía.”

Con esas palabras los representantes del pueblo Avá Guaraní Paranaense, que desde ambos márgenes del Río Paraná denunciaron el despojo sufrido desde hace 47 años a partir de la construcción de la hidroeléctrica Itaipú, resumieron su mensaje y el del conversatorio.  Marcaron, además, una alerta que resonaba en todas las intervenciones. “El modelo que nos expulsó es el mismo que hoy destruye territorios, concentra riqueza y niega la soberanía de los pueblos” señalaron en un pronunciamiento dirigido a la Conferencia. Un modelo que distorsiona los beneficios, invisibiliza los costos y reprime la acción defensora o recuperadora de quienes los pagan. Por eso, la lucha por memoria, verdad y justicia es también una lucha antifascista, anticapitalista y antiimperialista.

Las demandas, luchas y propuestas de acción presentadas en el conversatorio también se entrecruzaron. Los referentes avá-guaraní, Oscar Martínez y Oscar Benítez, que integran además la Comisión de Gestión Étnica Binacional Avaparanaense, plantearon con fuerza sus exigencias de restitución territorial, reparación integral de los crímenes que siguen cometiéndose y auditoría independiente de los impactos de Itaipú, con participación indígena real y control internacional. “Nosotros, los indígenas avá guaraníes –enfatizó Benítes-, sufrimos en medio del racismo, el fascismo y la esclavitud moderna, pero siempre resistimos, con fuerza y ánimo, y nunca vamos a renunciar a nuestras luchas.” Y al hacerlo, afirman derechos humanos, de los pueblos y de la naturaleza, que también fueron levantados por Verónica Carrillo Ortega de la Promotora por la suspensión de la Deuda Pública (México), Mariana Bruno del MST/Red Ecosocialista (Argentina) y Rosilene Wansetto de Jubileu Sul Brasil.

Al referirse puntualmente a la organización y movilización multisectorial en la cual JS Brasil está involucrada en el estado de Ceará, Wansetto hizo hincapié en el reconocimiento de las comunidades afectadas – costeras, quilombolas, indígenas y campesinas – de que más que “transición”, lo que se está experimentando es una “transacción energética”. Por medio de ella las comunidades sufren el despojo, generando una grave situación de deuda social, ecológica y también financiera, mientras las grandes empresas, bancos y fondos financieros concentran los beneficios. “Luchamos por detener estos proyectos –afirmó-, como la megagranja eólica promocionada desde el Banco Mundial al servicio de la instalación de enormes centros de datos, y para que se cumpla con los derechos de las comunidades a la restitución y la reparación de sus territorios, salud, identidades y culturas.”

Representantes del pueblo Avá-Guarani, de Jubileo  Sur Brasil, Jubileo Sur/Américas, organizaciones miembras, aliades en la Marcha Antifascista. La movilización también estuvo marcada por la solidaridad con el pueblo de Haití.

Organizar, movilizar, resistir, articular

Nahuel Gravano, desde la campaña Fuera Mekorot en Argentina, llamó a conectar la lucha global frente al genocidio del pueblo palestino con la resistencia a la expansión de esa empresa de aguas en Nuestra América y otras regiones del mundo, subrayando sus políticas de gestión que se enfocan en el estudio de los flujos hidrográficos y los regímenes de consumo, elementos centrales para el control y privatización de los mismos en desmedro de su carácter de derecho vital. Y Bruno, que participó hace poco en la 9va. Marcha por la Soberanía a Lago Escondido (un enclave en la provincia de Río Negro, usurpado por el magnate inglés Joe Lewis y cerrado al acceso público), resaltó la importancia de esa y otras instancias de articulación amplia como la campaña que viene tejiendo desde los territorios y asambleas, una resistencia cada vez más fuerte al desguace de la ley de protección de los glaciares. “Para las empresas son 30 años de beneficios y para nosotres, ajuste, respresión, y recorte de derechos democráticos. Tenemos que cambiar de raíz este modelo productivo, avanzar en las calles, con unidad desde la diversidad, alternativas reales, como el ecosocialismo, frente a la pérdida de soberanía y el saqueo capitalista.”

Rubén Penayo, por la campaña paraguaya Itaipú Causa Nacional, y Agustín Saiz, desde la Biblioteca Popular Antifascista en Campana, Argentina, llamaron a organizar para resistir los impactos en la vida cotidiana de la sumisión de los gobiernos de extrema derecha a la injerencia cada vez más avasallante del gobierno de EEUU.  “La energía que se está regalando para las empresas electrointensivas causará tarifazos”, aseguró Penayo, para insistir en la movilización popular a fin de garantizar una Tarifa Social, la reparación de los Avá Guaraní Paranaense y un freno al avance narco-fascista y su alianza con EEUU.

Saiz, por su parte, reivindicó la Memoria y la Justicia como herramientas de lucha imprescindible, destacando a 50 años de la dictadura en Argentina, las conexiones entre el genocidio cometido y el modelo económico financiarizado, endeudado, primarizado, extranjerizado y crecientemente militarizado, que hoy se profundiza en relación sobre todo al control y el despojo de la tierra, el agua y la energía. “Precisamos revertir la impunidad social y jurídica de los responsables económicos del genocidio –planteó-, para fortalecer hoy las luchas por nuestros derechos y soberanía, incluyendo la resistencia al desarrollo electronuclear y su subordinación a los planes de seguridad militar estadounidenses.”

Al concluir, la moderadora Beverly Keene, de Diálogo 2000-Jubileo Sur Argentina y la Autoconvocatoria Deuda, refrendó la centralidad estratégica de la lucha por la soberanía financiera y en contra del sistema de financiarización y deuda perpetua en el contexto de la lucha antifascista y antiimperialista. Al respecto, destacó los aportes del Juicio Popular a la Deuda y al FMI, realizado por la Autoconvocatoria en 2020, evidenciando el carácter odioso de la deuda generada y su derivación en crecientes deudas socioecológicas, democráticas y de género.

Así también, de la campaña ¡Alto al FMI-Banco Mundial! ¡Reparación YA!, iniciada en 2024 al cumplirse 80 años de las políticas de miseria, devastación y deudas de esas instituciones.  La misma ha dado lugar a la creación del Tribunal de los Pueblos y la Naturaleza contra el FMI-BM, que en octubre 2025, recibió denuncias sobre sus políticas y préstamos en relación al agua, el clima y la energía desde seis países de Nuestra América. Invitó a unir fuerzas en una nueva audiencia del Tribunal para seguir ampliando las denuncias y fortaleciendo las luchas populares por alternativas reales de reparación, soberanía y buen vivir.

Antifascismo y luchas populares: presentación de panelistas de la I Conferencia Antifascista

– Comunicación Jubileo Sur/Américas

La industria nuclear argentina subsumida a la agenda militar estadounidense

En un escenario de cambio climático y usurpación del agua por parte del extractivismo, la industria nuclear es una de las amenazas más peligrosas para la humanidad. No obstante, se continua promoviéndola, con fuertes implicancias para todo el resto de la cadena de la industria uranífera, por sus supuestos aportes para mitigar los efectos de ese mismo cambio climático.[1] Es en ese marco que planteamos resumir su desarrollo y denunciar su actual subordinación, en Argentina, a los planes estratégicos y de seguridad militar estadounidense.

El desarrollo de la industria nuclear debe contextualizarse a la par de la carrera armamentística. Con un primer ciclo ya agotado que inicia en occidente después de la segunda guerra a través del programa “Átomos para la Paz”, en donde el foco es el control logístico del material fisionable. De este modo, se expande desde el corazón del aparato militar de los EEUU, la industria nuclear solapada para uso civil (industria nucleoeléctrica) sobre los países socios de occidente que desarrollan capacidades militares (armas atómicas).

A su vez Rusia sobre todo (ex URSS), y luego China, inician en paralelo y consolidan sus propios planes de desarrollo, sosteniendo la tensión nuclear en el periodo de guerra fría bajo el esquema de “destrucción mutua asegurada”. Estos países se posicionan a escala planetaria disputando hegemonía y convergen en lo más alto del vértice de la toma de decisiones, a través de la conformación de espacios y organismos internacionales como el G7/G8 y el Consejo de Seguridad de la ONU.

Actualmente el parque industrial nuclear de todos los países que participaron de este primer ciclo se encuentra obsoleto, con reactores nucleares cuya vida útil ha caducado y teniendo que enfrentar altísimos costos económicos de desmantelamiento y pasivos ambientales muy complejos a lo largo de toda la cadena industrial uranífera (minería, elaboración del combustible, producción de energía en reactores, disposición final del residuo o basura radioactiva).

El crecimiento de China en las últimas dos décadas, abre un segundo ciclo que lidera actualmente, manteniendo el mayor ritmo de nuevos reactores emplazados y otros tantos en fase construcción. En este caso, es el partido único que gobierna (PCCh) a la par del aparato militar, quien planifica sobre un mismo horizonte las necesidades energéticas para el desarrollo a futuro del país junto a las capacidades nucleares. Otra vez la industria nuclear vuelve a ser impulsada en el marco de la carrera armamentística.

Agustín Saiz, de Biblioteca Popular Antifascista.

En este esquema, en los últimos años Argentina ha jugado un papel fundamental, aunque sea por motivos diferentes, frustrando la expansión y el posicionamiento de la industria nuclear china en la región. Las grandes movilizaciones en la Patagonia obstaculizaron la instalación del reactor de potencia Hualong One (HPR1000) en Rio Negro en 2017 y posteriormente los esfuerzos del Movimiento Antinuclear de la Republica Argentina (MARA), se trasladaron para impedir la llegada de ese mismo reactor a la ciudad bonarense de Zárate, donde actualmente funciona el polo nuclear de las Atuchas. Bajo el gobierno de Milei y el giro a la extrema derecha, la alianza estratégica entre China y la Argentina se interrumpió y los contratos nucleares al día de hoy han quedado en suspenso.

Recientemente es el Departamento de Guerra de EEUU quien le está dando impulso al desarrollo del nuevo mercado de reactores “modulares”, una tecnología más accesible a escala local. En el marco de la reciente orden ejecutiva 14299 (Mayo 2025), EEUU relanza su programa para la “Implementación de tecnologías avanzadas de reactores nucleares para la seguridad nacional” con el fin de “garantizar un suministro de energía resiliente, seguro y confiable para las instalaciones de defensas críticas”. Según este decreto, a pesar de su potencial “esta tecnología no se ha utilizado en los EEUU a la escala ni a la velocidad necesaria para satisfacer las urgentes necesidades de seguridad nacional”. Por lo que se le asigna al Secretario del Ejército las funciones necesarias para su despliegue y rápido financiamiento.

La producción argentina de reactores modulares estaría ingresando en este esquema, dentro de la órbita del aparato militar de los EEUU, a través del Programa de Infraestructura Fundamental para el Uso Responsable de la Techología de Reactores Modulares Pequeños (FIRST), ya firmado por ambos países. Argentina se incorpora como socio contribuyente, quedando absorbido bajo el paraguas del desarrollo de tecnología nuclear para la defensa de los EEUU, el viejo proyecto de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) de fabricar reactores nucleares modulares.

De este modo los dos reactores modulares actualmente en fase de desarrollo toman destino incierto. El proyecto CAREM, llevado adelante desde el 2007 por NASA y CNEA, posiblemente sea descontinuado en medio de las diferentes disputas y debates, que incluye la polémica sobre el posible espionaje cibernético desde los EEUU. Lo cierto es que a pesar de su avanzado desarrollo, el CAREM por sus propias características, tiene pocas posibilidades de competir en el mercado mundial. Más atractivo en cambio resulta como proyecto, el reactor ACR3000 patentado por la empresa estatal INVAP y vendido recientemente a una empresa estadounidense. En Argentina se especula con su implementación para abastecer futuros “hubs” de Inteligencia Artificial, replicando el modelo de energía más militarización que se repite como fórmula desde los EEUU hacia sus países satélites.

En paralelo el plan nuclear argentino, que operó como política de estado desde 2007 a partir del gobierno de Néstor Kirchner, se encuentra hoy agotado en un final de ciclo. Con los reactores Atucha 1 y Embalse con sus vidas útil extendidas y Atucha 2 con un factor de carga que tal vez sea el más bajo de la industria desde su puesta en marcha (2014), el parque nuclear argentino quedó atrapado en una tecnología obsoleta.

Además, quedan pendientes de resolver las deudas sociales y ecológicas que ha generado: los pasivos ambientales diseminados en diferentes puntos del país (las minas abandonadas de San Rafael, la ruptura de la membrana de contención en Los Gigantes, el cúmulo de basura radioactiva de Dioxitek conocido como “el Chichón”, la contaminación de Tritio de Embalse, etc.) y los efectos aún no diagnósticados de la radioactividad en la población expuesta, en algunos casos, a dosis por encima de los estándares internacionales como en Zárate donde operan las Atuchas.

El plan nuclear argentino se adapta y transforma dentro del nuevo esquema global en transición hacia un reparto multipolar del poder. En nuestro caso bajo el ala de los EEUU, quien ya ha definido a nuestro territorio como su área de influencia; por los riesgos implícitos que conlleva, ya no es posible dejar al alcance de sus adversarios el material fisionable que produce esta industria. Por lo tanto, toda la experiencia recogida en el “know how” del sector nuclear argentino, desarrollado durante tantas décadas, junto con su infraestructura, se adaptan a las nuevas exigencias de subordinación y control.

Sobre las cenizas de un modelo que tanto impacto ha generado, surge una etapa con rumbo desconocido. La industria nucleoeléctrica trae escondida entre sus manos los intereses estratégicos del Departamento de Guerra de los EEUU. El binomio de energía y militarización vuelve a repetirse, como lo ha hecho desde siempre, a lo largo de la historia en otras partes del mundo, como avanzada del imperialismo pero ahora también en nuestro territorio. Por lo que la lucha antifascista por la soberanía popular precisa redoblar los esfuerzos por sensibilizar, organizar y movilizar a la ciudadanía ante las amenazas que presentan la industria nuclear, vinculándolos aún más con otras luchas por los territorios, el agua, la energía y los derechos, y en contra de la impunidad imperialista empresarial, financiera, política y militar.

– Agustín Saiz, Biblioteca Popular Antifascista (Campana, Argentina)
I Conferencia Internacional Antifascista por la Soberanía Popular
Conversatorio “La lucha antifascista por la soberanía popular energética, financiera y del agua”, Porto Alegre, Brasil, 27/3/26

 

[1] Saiz, Agustín, “La crisis nuclear en el escenario del cambio climático”, No hay planeta B, Ediciones Herramiento y Huella del Sur, Buenos Aires, 2025. https://huelladelsur.ar/2025/12/15/la-crisis-nuclear-en-el-escenario-del-cambio-climatico/

 

Paraguay: sumisión plena a EE.UU. y asfixia a organizaciones civiles, denuncia Rubén Penayo en Conferencia Antifascista

En el marco de la 1ª Conferencia Internacional Antifascista por la Soberanía de los Pueblos, realizada en Porto Alegre (Brasil), el comunicador Rubén Penayo, de la campaña Itaipú Causa Nacional, presentó una contundente denuncia sobre el avance del fascismo y la sumisión del Estado paraguayo a los intereses geopolíticos de Estados Unidos.

Según Penayo, Paraguay se ha convertido en un país “disciplinado (sumiso) a los mandatos de EE.UU.”, en claro menoscabo de su soberanía y en beneficio exclusivo de una oligarquía local vinculada al sector Honor Colorado del Partido Colorado (ANR).

La presentación tuvo lugar durante el taller “Antifascismo y luchas populares por el agua, la energía y la soberanía financiera”, una actividad autoorganizada promovida por las redes Jubileo Sur/Américas y Jubileo Sur Brasil con organizaciones y movimientos aliades. A continuación, los principales ejes de su exposición.

En primer lugar, denunció el “corralito” asfixiante contra las organizaciones civiles mediante la Ley 7.363/24 y su reglamentación (Decreto N° 4.806/25), un régimen persecutorio bajo la excusa de la transparencia que obliga a las OSFL a inscribirse en el sistema SIARA del Ministerio de Economía. 

Paraguay, que durante 31 años votó en la ONU contra el bloqueo de EE.UU. a Cuba, cambió su voto en 2025 sumándose a apenas otros seis países (Israel, Argentina, Ucrania, Hungría y Macedonia del Norte) para avalar la medida. En materia de seguridad social, avanza hacia la privatización con la Ley de Superintendencia de Jubilaciones impulsada por el FMI, que permite el uso de recursos del Instituto de Previsión Social en favor del grupo hegemónico del Partido Colorado y su brazo financiero, Ueno Banco.

El comunicador Rubén Penayo y la economista Beverly Keene, de Dialogo 2000 (Argentina). Fotos: Francisco Vladimir

En el ámbito energético, Penayo señaló que la tarifa actual de Itaipú está muy por encima de lo que establece el Tratado (debería costar unos 9 USD por MWh, pero se cobra cerca de 19 USD), con complicidad de Paraguay y Brasil. En lugar de vender sus excedentes o utilizar su parte de la energía (50/50) para beneficio popular, Paraguay ahora empieza a destinarlo a industrias electrointensivas, criptominerías y proyectos “Power to X”, vinculados al complejo político-empresarial y narcopolítico local, con subsidios por 15 años. Los Decretos 5.306 y 5.307/26 son la evidencia del marco regulatorio que favorece a empresas internacionales, principalmente estadounidenses.

Paraguay posee minerales estratégicos como uranio y litio, y el Ministerio de Industria prepara una ley de minería “fast track” que beneficiaría al complejo militar-industrial de EE.UU. El 4 de febrero de 2026, el canciller Rubén Ramírez firmó un acuerdo en la Conferencia Ministerial de Minerales Críticos en Washington, comprometiéndose a un “suministro seguro” para tecnologías avanzadas y de defensa.

La denuncia más grave se refiere al Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas (SOFA), firmado el 17 de diciembre de 2025, que otorga a personal civil, militar y contratistas del Departamento de Defensa de EE.UU. privilegios e inmunidades equiparables a los de misiones diplomáticas, incluida la jurisdicción penal estadounidense en territorio paraguayo. Además, aeronaves, buques y vehículos pueden entrar y salir libremente con solo notificación (bypass al Congreso), hay exoneraciones impositivas completas, libre operación de sistemas de telecomunicaciones propios y la posibilidad de establecer bases militares sin ese nombre. Penayo calificó el acuerdo como “una abdicación completa de la soberanía”.

Finalmente, el comunicador denunció la pretensión de participación del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE.UU. (USACE) en el diseño del Plan Maestro de Navegabilidad del Río Paraguay, mediante un Memorándum de Entendimiento suscrito entre ambos gobiernos. Esto implica pérdida de soberanía, con información estratégica manejada por contratistas militares estadounidenses y financiada por Paraguay.

“Estos son los aspectos principales que hacen a la absoluta entrega de la soberanía paraguaya en manos del imperio de EE.UU., que tiene al fascista Donald Trump como dirigente principal”, sentenció Rubén Penayo. 

Es en este contexto, agregó, que desde el gobierno paraguayo se sigue negando cualquier diálogo con el pueblo Avá Guaraní Paranaense, despojado de sus territorios, su identidad y cultura con la construcción hace 50 años de Itaipú. La hidroeléctrica es la fuente principal de la energía que ahora como entonces, suscita el interés y diversas estrategias de apropiación y beneficio desde EEUU, sus empresas y grandes capitales apoyados siempre desde el FMI y el Banco Mundial. Es hora de restituirles sus territorios y reparar los crímenes.

La Conferencia Internacional Antifascista, que reunió a movimientos sociales y organizaciones populares de más de 40 países, se constituyó en un espacio para visibilizar estas denuncias y fortalecer la articulación internacional en defensa de la soberanía popular, los territorios y los bienes comunes.

Por Comunicacion JS/A

Conferencia Antifascista se solidariza con Haití y destaca su revolución

Concluida reciéntemente en Porto Alegre, Brasil, la I Conferencia Antifascista por la Soberanía de los Pueblos denunció la injerencia extranjera en Haití y se solidarizó con su pueblo. Expresó su defensa de la independencia, autodeterminación y soberanía de todos los territorios bajo ocupación colonial e imperialista.

La importancia de revertir la invisibilización y el hostigamiento que continúa sufriendo su histórica revolución, contra la esclavitud y la dominación colonial e imperialista, fue eje de una actividad autogestionada sobre Haití. Coordinada por Jubileo Sur/Américas y Cadtm-Ayna, contó con la participación de haitianes residentes en Porto Alegre y de Mireille Fanon Mendès-France, copresidenta de la Fundación Frantz Fanon.

Según se compartió, desde la muerte del presidente Jovenel Moïse, en julio de 2021, la situación sociopolítica de Haití permanece extremadamente crítica, marcada por una crisis de seguridad, política, humanitaria y económica. La violencia ha alcanzado niveles sin precedentes y se estima que bandas armadas controlan una gran parte de la capital, Puerto Príncipe, y expanden su influencia en otras regiones del país. La participación en la actividad de Camille Chalmers, director ejecutivo de la Plataforma haitiana por un desarrollo alternativo, integrante de las redes JS/A y Cadtm, fue imposibilitada por esa misma violencia.

Haití tuvo una de las revoluciones más exitosas de la historiografía mundial, según se explicó. Asoló a una de las mayores tropas del mundo, la de Napoleón Bonaparte, independizándose el primero de enero de 1804. Creó la primera República Negra del mundo y una nueva forma de humanidad libre de la esclavitud. Ahí reside la relevancia profunda de la Revolución Haitiana antiesclavista, anticolonial y anticapitalista, la única revolución conducida, y nación creada, por personas esclavizadas.

Causa haitiana en la Marcha Antifascista realizada en Porto Alegre. Foto: Rubén Peñayo

Por lo que, si bien en las páginas de la historia haitiana se encuentran los primeros significados pragmáticos de Democracia, Libertad y Derechos Humanos, esos logros fueron empujados hacia el colapso desde el primer momento. El aislamiento político y económico internacional impuesto al país, incluyendo la imposición por la antigua potencia colonizadora francesa de una enorme deuda odiosa para “compensar” a los esclavistas y levantar el bloqueo, fue una estrategia para su destrucción, dado que esto serviría para el debilitamiento del país y para que otros no siguieran su ejemplo.

Hace más de dos siglos, esta historia continúa siendo silenciada y execrada por los neocolonizadores. Existe una incapacidad de elevar la Historia de Haití, notablemente la Revolución Haitiana, a su debido estatuto como una de las más importantes revoluciones del mundo contra el racismo, el colonialismo y el imperialismo. La lucha contra el fascismo debe comprender la radicalidad de la Revolución Haitiana y el posicionamiento radical contra el necroliberalismo de hoy.

La tragedia social, política y económica que vive Haití hoy es, en parte, consecuencia de las relaciones neocoloniales e imperialistas que la comunidad internacional, liderada por las potencias europeas y estadounidense, forjaron con el pequeño país del Caribe.  Desde entonces, el país enfrenta intervenciones y conflictos que causan inestabilidades políticas y económicas, así como las duras represiones y recesiones por parte del imperialismo euro-norteamericano. No pueden olvidarse la ocupación directa de EE.UU. entre 1915 y 1934, su apoyo a la dictadura de los Duvalier, la injerencia permanente de la llamada “comunidad internacional” y del “Grupo Core” con reiteradas misiones internacionales que proclaman la paz, la estabilidad, la justicia y los derechos humanos, pero en la práctica, resultan todo lo contrario.

Organizaciones y movimientos populares en la Conferencia Antifascista. Foto: Rubén Penayo

Es así que Haití ahora se enfrenta a la realidad de una nueva intervención internacional. Las armas que inundan el país en manos de las pandillas llegan desde EE.UU., y tras la presencia de sus buques de guerra frente a la ciudad capital en febrero, fue el gobierno de Trump que nombró al actual primer ministro, oficializando su tutela e imponiendo la firma casi inmediata de un costoso contrato de “seguridad fronteriza” con una empresa transnacional.

Para salir de este ciclo de destrucción y de violencia, el pueblo haitiano mantiene su resistencia y lucha diaria. Al concluir la actividad en el marco de la I Conferencia Antifascista, se propuso a los pueblos del mundo, sobre todo de Nuestra América, asumir nuestra deuda con Haití y decidir llevar nuestros compromisos, nuestras resistencias, nuestras rebeliones contra el imperialismo y el capitalismo, el patriarcado, el racismo y el tecnofascismo, en apoyo a su pueblo.

Se propuso que, movilizados todos juntos, seamos el eco de la voz del pueblo haitiano que exige el fin de la injerencia extranjera, el tráfico de armas y el apoyo a las pandillas. Exijamos la solidaridad concreta de los países de Nuestra América y del mund e impulsemos un movimiento internacional para obligar al estado colonial francés a restituir y reparar la deuda ilegal del rescate que impuso a la independencia de Haití. Exijamos a los gobiernos de nuestros países la denuncia internacional de los actos violentos y de ocupación indirecta a los que el pueblo haitiano está sometido y la no-participación en los mismos. Para que la democracia y la libertad vuelvan a reinar en el país, ayudemos a correr el velo que invisibiliza su resistencia actual y la centralidad de su histórica revolución. Luchemos juntos por la plena vigencia de su soberanía y derechos.