¿Qué hay más allá de la conquista de América?

Foto: Gerardo Magallón / Desinformémonos

El 12 de octubre de 1492 marca la llegada de los españoles al continente y años después la conquista de lo que hoy es México, así como de gran parte de América Latina, sucesos que en la actualidad son revisados a la luz de una nueva historiografía que analiza la interpretación y efectos de esos acontecimientos que cambiaron el mundo.

Hace décadas se acuñó la idea del encuentro de dos mundos, pero algunos historiadores lo reconocen como un acontecimiento violento y de etnocidio.

Para el filósofo y sociólogo Armando Bartra Vergés, investigador de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la conquista está en una revisión histórica en la que no sólo están implicadas consideraciones técnico historiográficas sino posturas políticas, pues “hay de nueva cuenta un esfuerzo por negar el carácter violento, colonial y etnocida por una lectura de que fue una hazaña civilizatoria”.

En España esa idea es fuerte y dominante en sectores de la derecha como el partido VOX, que sostiene “que debemos estar agradecidos porque nos sacaron de la barbarie, y persiste la idea de que seguimos determinados por la colonización y eso nos ha conformado como sociedad”, subraya el investigador.

En opinión del investigador nacional nivel III, la colonialidad es “una huella que está en todos nosotros permanentemente y que luchamos contra ella por haber sido incorporados a un mundo capitalista en construcción a partir de un acto de violencia que sella nuestras relaciones externas e internas”.

Al respecto, el doctor Carlos Alberto Ríos Gordillo, historiador de la sede Azcapotzalco, subraya que 1492 es un parteaguas en la historia mundial, pues se trata de un acontecimiento de ruptura que anota el fin de la Edad Media y el inicio de los tiempos propiamente modernos.

La historia universal surge a partir de las interconexiones de larga distancia entre Europa con Asia, África y después América, y es así que 1492 es el inicio de una etapa nueva, en la que un continente será el gran protagonista, sostiene el docente del Departamento de Sociología de la Unidad Azcapotzalco.

El investigador nacional nivel I refiere que la palabra descubrimiento es un encubrimiento porque la conquista fue un proyecto de colonización europea. “Cuando el historiador Miguel León Portilla acuña la palabra ‘el encuentro de dos mundos’, lo hace en el contexto del quinto centenario en 1992, que fue una gran impugnación en todo el continente porque se cuestionaba si los pueblos originarios tenían algo que celebrar”.

El 12 de octubre es muy importante para el calendario cívico en España, era el Día de la Raza, el día del descubrimiento o el encuentro entre dos mundos.

“Sobre ese acontecimiento fue tan dura la polémica que llevó a un encontronazo en términos historiográficos entre León Portilla y el pintor Edmundo O’ Gorman”, recuerda el investigador.

“Que se haya acuñado en el quinto centenario el encuentro de dos mundos significaba un ocultamiento de la violencia y la colonización del pasado que prosigue hasta el presente, si bien ese planteamiento fue contestado en términos historiográficos y con el levantamiento indígena en el sur del país”, remarca Ríos Gordillo.

El mestizaje y el racismo

El shock de la conquista “no es simplemente un trauma del pasado del que nos podemos deshacer con el psicoanálisis, porque es una relación social en la que resalta el racismo”, sostiene el doctor Bartra Vergés. 

“Seguimos siendo una sociedad racista y eso es parte de una relación interna, no sólo de cómo nos ven desde afuera, sino también de cómo nos vemos los unos a los otros desde adentro, herencia terrible de la que hay que deshacernos”.

El filósofo reconoce que “se dice que lo que tenemos es un proceso de mestizaje en el que todos somos más o menos morenos, más o menos prietos, poquito más blancos o menos blancos, aunque se trata de un autoengaño porque el racismo sí existe, ya que nuestra sociedad es resultado de una hibridación no siempre pacífica entre identidades diversas y una pluralidad cultural”.

“Se ha visto al mestizaje como un proceso mediante el cual el moreno se blanquea, pero difícilmente se piensa como un proceso en el que el blanco se moreniza; por tanto, el mestizaje no es un proceso de hibridación virtuosa”, enfatiza.

En opinión del sociólogo de la Unidad Xochimilco, reconciliar la conquista no es pensar que todos tenían la razón, sino deliberar que fue un crimen y una violación de una cultura y un pueblo. 

“En este proceso los hijos y nietos del violador sufrieron de la violación originaria; de esa manera todos somos resultado de la colonización, todos estamos colonizados, no es un tema de sangre o genético, sino de la estructura social”.

Acerca del mestizaje, el historiador Ríos Gordillo indica que es un tema de larga duración que se acelera en el siglo XX como un diálogo forzado entre vencedores europeos y vencidos amerindios.

“Va a ser un encuentro entre pueblos y códigos culturales muy distintos, no solamente es un mestizaje biológico, sino cultural y se manifiesta en la gastronomía, el arte, el vocabulario y en las formas de expresión”.

El mestizaje ha proseguido desde el siglo XVI hasta la actualidad, “en ocasiones como una reivindicación de una raza respecto de otra y en otras como un blanqueamiento en el que se plantea que México es un pueblo mestizo en el que ya no existen pueblos originarios o indígenas, para negar que seguimos teniendo pueblos, idiomas, cosmogonías que están vivos y actuantes”, asienta el investigador.

La disculpa histórica por la conquista

Sobre la petición que ha formulado el gobierno mexicano para que el Estado español ofrezca disculpas por los acontecimientos durante la conquista y la colonia, el doctor Bartra Vergés considera que sería bueno que el pueblo, el Estado y gobierno españoles hicieran un trabajo de revisión histórica y de balance.

“Si hacen esa labor con seriedad académicos, gobernantes e intelectuales y la población española encontrarán que en su pasado hay cosas por reconciliar, deben reflexionar donde históricamente han tenido un comportamiento violento y dañino. En la carta del presidente se pide construir una versión común y dialogada para ponernos de acuerdo y eso en sí mismo es un acto de reconciliación”.

El gobierno mexicano está solicitando una disculpa más simbólica que real para reconocer los excesos, como un acto de reivindicación de los gobiernos que tienen responsabilidad ética con su pasado, enfatiza el historiador de la UAM.

Como ejemplo señala a los gobiernos posteriores a la caída del Tercer Reich alemán que durante mucho tiempo expresaron sus disculpas ante el resto del mundo, y particularmente con los judíos, por la aniquilación en masa de un pueblo. 

“Recordemos que los españoles crearon la Inquisición y Diego de Landa destruyó los libros de los mayas en Yucatán”, aclara el investigador.

Por tanto, “es conveniente para los pueblos hacer un diagnóstico crítico del pasado para saber cuáles son los referentes éticos y morales de su presente”, asienta Ríos Gordillo. 

La historia, indica Armando Bartra, “no por tratarse de acontecimientos del pasado es algo fijo, pues está en nuestra reconstrucción, en la forma en que la revivimos, y en cómo la utilizamos para movernos en el presente y planeamos el futuro, pues se trata de un proceso de revisión permanente”.

Publicado originalmente en la UAM

 

Fuente: Desinformemonos

Pueblos indígenas, democracias y territorios

Foto: Nicolas Pousthomis / Agenciatierraviva

Esta producción periodística por el 12 de Octubre es compartida por Agencia Tierra Viva, ANCAPAnred y Revista Cítrica.

En tiempos de elecciones, avances de opciones de derecha y democracias en crisis, los pueblos indígenas plantean otros modelos de vida: sin explotar la naturaleza, con solidaridad, complementariedad y reciprocidad. El genocidio negado, el racismo estructural, los gobiernos extractivos y pueblos milenarios que marcan caminos.

«Los argentinos llegamos de los barcos», afirmó Alberto Fernández en junio de 2021. «En Sudamérica todos somos descendientes de europeos», definió Mauricio Macri en enero de 2018. «Somos hijos, nietos y bisnietos de inmigrantes. Esto es la Argentina», aseguró Cristina Fernández de Kirchner en abril de 2015. Los últimos tres presidentes de Argentina insistieron en la zoncera que recorre el imaginario de un sector importante de la sociedad: que al país lo hicieron solo los inmigrantes de Europa. Y niegan que Argentina sentó sus bases en un genocidio de los pueblos indígenas, que incluyó campos de concentración, robo de bebés, secuestro de personas, desaparecidos, torturas y asesinatos masivos.

Con el agravante de que no hubo un «nunca más» para esos crímenes. Quizá por eso se explique que aún, 140 años después del inicio de la (mal llamada) Conquista del Desierto, el acontecer de los pueblos indígenas transite entre el racismo estructural que padecen, la represión ejecutada por el aparato estatal y el despojo territorial, elemento central de las políticas económicas y cuasi botín de guerra de todos los gobiernos de turno.

No es casual: los sucesivos presidentes y presidentas basaron su modelo económico en explotar materias primas, como en tiempos del «granero del mundo», finales del siglo XIX. Megaminería, agronegocio, petróleo, monocultivo forestal —entre otras— son las actividades centrales para obtener divisas para las arcas estatales.

Todas estas actividades requieren de territorios de sacrificio. Justamente donde viven, desde hace generaciones, los pueblos indígenas. Aunque existe frondosa legislación que debiera frenar el extractivismo (y proteger a las comunidades originarias), el Poder Judicial mira para otro lado.

«Para este sistema, ser indígena hoy es ser subversivo», explicó alguna vez Jeremías Chauque, mapuche, músico, productor de alimentosa sanos, desde su ruka en Desvío Arijón. ¿Por qué? Porque los pueblos originarios cuestionan el extractivismo no solo discursivamente, sino también con el cuerpo: «Nunca aceptaremos el extractivismo. Y vamos a morir luchando contra las mineras, petroleras, empresas transgénicas. Por eso nos consideran un peligro». Y, al mismo tiempo, cuestionan al sistema, al capitalismo, donde la explotación de materias primas es un engranaje central.

El diaguita Javier Chocobar (Tucumán), el abuelo qom Roberto López (Formosa) y el mapuche Rafael Nahuel (Río Negro) son sólo algunos de las víctimas fatales de los últimos años. También se suman Cristina Lincopan (joven mapuche fallecida en Neuquén por la contaminación petrolera) o Néstor Femenía, niño wichí muerto en Chaco por desnutrición y falta de asistencia médica básica.

Imposible resumir las situaciones de gravedad y de lucha de los pueblos indígenas de Argentina. La última sistematización de conflictos territoriales (año 2019) fijaba un piso de 183 casos, donde las comunidades indígenas defienden los territorios frente a empresas mineras, agropecuarias, petroleras e inmobiliarias, entre otras. También, claro, frente al Estado (municipal, provincial y nacional).

Bolivia 2003- 12 de octubre,.
Foto: Nicolas Pousthomis / agenciatierraviva

Dos hechos sobresalen en tiempos de un nuevo 12 de octubre y de elecciones presidenciales:

—El juicio por el asesinato de Rafael Nahuel, joven de 22 años, quien recibió un disparo por la espalda de agentes de la Prefectura comandada por Patricia Bullrich en noviembre de 2017. Luego de seis años del hecho, y con los prefectos en libertad, la semana pasada el juez Alejandro Silva (Tribunal Oral Federal de General Roca) escuchó las voces mapuches: integrantes del Lof Lafken Winkul Mapu, familias y amigos de Rafael Nahuel. Un síntoma: las audiencias pasan casi desapercibidas por los grandes medios de comunicación, para el gobierno nacional y, también, por organismos de derechos humanos (salvo excepciones).

—El Tercer Malón de la Paz, que partió de Jujuy y llegó a la Ciudad de Buenos Aires el 1 de agosto, mantiene su vigilia frente a la Corte Suprema de Justicia. Exigen la derogación de la reforma constitucional de Jujuy (impuesta en tiempo récord, con represión y con trasfondo de mineras de litio). No fueron recibidos por los jueces del máximo tribunal ni por los bloques mayoritarios del Congreso Nacional.

Democracias extractivas, derechos humanos selectivos y pueblos indígenas

La situación represiva en Jujuy, para imponer la reforma constitucional, ameritó denuncias y voces de solidaridad desde el peronismo gobernante. Enfrente estaba Gerardo Morales, radical y precandidato a vicepresidente por la alianza Juntos por el Cambio. Desde el peronismo y aliados esbozaron una teoría: Jujuy sería el globo de ensayo de un posible próximo gobierno bajo ese signo político. Desde asambleas socioambientales respondieron que el Estado represivo para imponer el extractivismo es un hecho desde hace tiempo. Incluso, en San Juan y Catamarca, se denuncia la «dictadura minera», en total complicidad de los gobiernos y jueces/fiscales con las empresas extractivas.

Luego de las PASO, y tras el golpe electoral de la ultraderecha de Javier Milei a Unión por la Patria y Juntos por el Cambio, el candidato Sergio Massa llamó (en un acto público en Salta) a «un gobierno de unidad», donde incluso alabó al gobernador Gerardo Morales.

Amnistía Internacional, organización que no puede ser tildada de oficialista, realizó una visita especial a Jujuy, entrevistó a más de cien personas y confirmó la vulneración sistemática de derechos: “La Policía de Jujuy respondió con uso de la fuerza indiscriminada en contra de quienes protestaban por sus derechos. Nuestra investigación apunta a cómo las autoridades provinciales han forjado un ambiente hostil para que la población jujeña ejerza su derecho a protestar pacíficamente”.

Como en Jujuy, y en un contexto de crisis climática —con temperaturas extremas y olas de calor que sacuden el planeta—, los partidos mayoritarios de Argentina insisten con la misma receta de hace 200 años: exportar materias primas, explotar la naturaleza, incluir territorios a la economía extractiva.

Javier Milei directamente niega el cambio climático y hace pocas semanas sentenció que «una empresa puede contaminar un río todo lo que quiera». Afirmó que el valor del agua es «cero» y propuso la apropiación de ese bien por parte de las empresas.

Sergio Massa, en uno de sus últimos spots, propone: «Tenemos litio, gas y petróleo. Tenemos campo». Y, sobre hechos consumados, su pago chico (Tigre) es el paraíso de las grandes empresas inmobiliarias que destruyen humedales.

Por su parte, Patricia Bullrich se mostró en contra de nacionalización del litio pero a favor de explotarlos. Sobre la megaminería dijo en Twitter: «Será una de las palancas del gran impulso productivo que necesitamos para salir del atraso y la pobreza». Es central recordar su accionar con la desaparición seguida de muerte de Santiago Maldonado y el asesinato de Rafael Nahuel.

Myriam Bregman (del FIT-U) es la única que cuestiona claramente el extractivismo.

Juicio por la justicia a rafael Nahuel. 12 de octubre.
Foto: Jaime Carriqueo

Mauro Millán, lonko del Lof Pillan Mahuiza (Corcovado, Chubut), explica que el contexto actual es de «apogeo del capitalismo extractivista», donde el Pueblo Mapuche rema a contracorriente. «¿Qué pretendemos? El Estado solo piensa en términos de conflictividad. Nosotros aclaramos que tiene que darse un diálogo político, porque no se trata solo de un conflicto perimetral, tienen que entender que es mucho más que eso. Tiene que aceptar algún tipo de espacio para discutir frente a la diferencia, buscar soluciones reales, pero jamás se logrará con represión, persecución, negación, encarcelamiento y muerte, como han actuado los gobiernos hasta este momento».

Recuerda que se trata de un pueblo milenario que muchos creían casi desaparecidos, pueblo que sufrió la violencia estatal mucho antes que las dictaduras. «Y, pese a todo, es un pueblo que mantiene su vitalidad, demanda derechos, proyecta su sociedad«, afirma.

Marcos Pastrana, abuelo diaguita de Tucumán, realiza la lectura histórica y la une al presente: «Durante la colonia hubo un reparto de regiones y riquezas. El capitalismo actual reconfigura nuevamente el mapa de América, hay un nuevo reparto por intereses económicos, las multinacionales legislan por nuestros legisladores, y éstos sirven a los intereses de esas empresas sin ningún recato».

Con 500 años de violencia y extractivismo, Pastrana afirma que los cambios reales no pasan por las elecciones, sino por «un cambio de la conciencia natural», un saber de los pueblos originarios que implica un «despertar» basado en tres conceptos: solidaridad, complementariedad y reciprocidad. Y, sobre todo, con un vínculo que desde el poder no se quiere entender: «La tierra es nuestra madre y pertenecemos a ella. Nadie nos puede desarraigar de nuestra Pacha. Nuestra cultura, nuestra cosmovisión, es la única valla de contención que tenemos para resistir».

Publicado originalmente en Agencia Tierra Viva

 

Fuente: Desinformemonos

Panamá participa del Encuentro Internacional de Energías Comunitarias en Colombia

El Movimiento de Afectados por Represas en Latinoamérica (MAR), llevo a cabo el Encuentro Internacional de Energías Comunitarias realizada en Colombia del 18 al 25 de septiembre del 2023, en el cual participaron más de 10 países, donde la Red Nacional en Defensa del Agua, participo y represento a Panamá.

Durante este encuentro se realizó diferentes tipos de actividades como ferias universitarias, proceso de formación a organizaciones comunitarias de los diferentes países mediante ponencias, charlas, talleres entre otros, para el fortalecimiento en temas relevantes como lo es la transición energética en américa latina. Cabe resaltar que durante este encuentro contó con la participación de niños, jóvenes y adultos.

Dentro de la agenda de actividades a realizarse durante el encuentro por parte del MAR, fue la participación en la audiencia pública en el congreso nacional de Colombia, donde se discutía la transición energética, dando como resultado la participación de varias organizaciones comunitarias y presencia de los diferentes ministerios interesados incluyendo el de Minas. Las voces de varias comunidades se hicieron sentir dentro del congreso, ya que son los más perjudicados por los diferentes proyectos, que promueven el desarrollo basado en un maquillaje verde. También hubo participación de la sociedad civil de diversas áreas como educativas y científicas, que hicieron eco a las peticiones de las comunidades de una transición energética justa y real, debido a los grandes retos que se presentan en el ahora y futuro en la historia de la humanidad.

Pese que el gobierno colombiano con su actual administración ha tocado el tema de transición energética, para las diferentes organizaciones, es de suma importancia que se presenten propuestas bajo las realidades de las comunidades, desde los pueblos y para los pueblos, y de que han venido planteando las diferentes alternativas de energías comunitarias que realmente tienen impactos positivos; que han ayudado hasta cierto modo a contrarrestar las problemáticas ambientales e incluso mejorando la calidad de vida y la relación entre ser humano y la naturaleza. Por otra parte, pidieron se revisen las propuestas de transición energética ya que no sienten que va enfocado a una mejor calidad de vida, sino que hay intereses de por medio que pone en jaque el futuro de las comunidades y del país.

Así mismo las alternativas que las comunidades han venido trabajando desde hace mucho se presentaron en la Feria Universitaria de la Universidad Nacional de Colombia, Bogotá. Donde se compartió procesos similares de las comunidades y países que estuvieron presentes en dicho evento pero que sin lugar a duda todas con el mismo objetivo, que se reconozca el proceso y formación de energías comunitarias bajo los saberes ancestrales reconociendo las diferentes culturas de las comunidades y su relación con los ríos, el agua y la naturaleza, y que no se confunda con el termino de comunidades energéticas.

Latinoamérica en las últimas décadas ha sido bombardeadas por múltiples proyectos de empresas trasnacionales que han venido escudándose con el termino de “crecimiento económico” para los países, promoviendo empleos y desarrollo más que todo en áreas vulneradas, no solo en su espacio geofísico sino también zonas que se han visto afectadas por el cambio climático en los últimos años. Donde en muchos casos estas trasnacionales son apoyados por los gobiernos donde reina la narcopolítica, para la ejecución de sus proyectos petroleros, hidroeléctricas, mineras y todo proyecto lesivo y extractivo, para beneficio solamente de los grandes poderes neoliberales.

Muchos de estos problemas también parte, desde que las diferentes instituciones que tienen que ver con la conservación de los recursos naturales y/o su protección como lo es el Ministerio de Ambiente, entidades locales o nacional son manipuladas por los poderes económicos, que, en vez de ejecutar bien su trabajo, como por ejemplo; la fiscalización ante incumplimientos de las empresas en temas ambientales o laborales, sino que buscan a toda costa que estos proyectos se logren ejecutar, inclusive hasta el punto de no tomar siquiera los estudios de impacto ambiental, que mucho de estas solamente se basan en reforestar, cuando el problema va más allá que simplemente sembrar un árbol. Por lo que una vez más los pueblos son los afectados y son quienes defienden la vida, los que se enfrentan a las trasnacionales y al propio gobierno llegando en mucho de los casos a represión policial contra el pueblo.

En el libro de Transición Energética en América Latina señala en la parte de Caracterización del modelo energético:

¿energía para qué y para quién?

Todos los países de América Latina buscan, por diversos medios, aumentar su capacidad efectiva de generación eléctrica y de abastecimiento de hidrocarburos. Estos planes se encuentran estrechamente relacionados con las políticas neoliberales que, vía endeudamiento, han generado condiciones para que los países aumenten su infraestructura energética.

En esta expansión, aunque se habla de cobertura, los desconectados del servicio de energía van en aumento en las ciudades, los costos de los combustibles se tornan cada vez mayores y al final siempre hace falta energía: las empresas e industrias crecen al igual que la dinámica del transporte de mercancías y pasajeros.

Así, en muchos de los países de América Latina, los planes de expansión y gran parte de la energía generada se diseñan para abastecer la gran minería, industrias de extracción y refinación de petróleo, industrias textiles, ingenios azucareros, entre otras, que se conocen como industrias o actividades electro intensivas por los grandes consumos energéticos que requieren; en un segundo renglón, se diseñan para el comercio internacional de la energía.

Bajo esta lógica la región se ha establecido como exportadora neta de energía; el 40% de la producción de petróleo se exporta y la electricidad se proyecta en función de garantizar la expansión de actividades extractivas y sus afines. Estos proyectos a su vez encuentran asidero en los discursos institucionales que justifican estas actividades bajo el supuesto de que el modelo económico depende de los ingresos de las exportaciones de minerales, de gas y de petróleo pese a que la balanza fiscal del sector energético muestra que el cruce del pago de regalías e impuestos frente a subsidios, exenciones de impuestos y planes de manejo ambiental de las áreas intervenidas presentan déficit.

Fuente: JUAN PABLO SOLER VILLAMIZAR, Propuesta de Transición Energética en América Latina: Agua y Energía para Nuestra Soberanía.

Panamá no escapa de estas realidades, que por la codicia de unos cuantos quieren vender al país por unos cuantos de dólares. Mientras los diferentes pueblos indígenas y campesinas siguen sufriendo las consecuencias producto de grandes afectaciones ambientales, a la salud y la vida, de los diferentes proyectos que ha llegado a imponer un modelo de vida totalmente destructiva, y enfrentándose al poder neoliberal ya que muchos de estos proyectos se aprueban sin la debida participación ciudadana en las consultas públicas , donde mejor dicho se violentan los derechos fundamentales sin ninguna indemnización ambiental, ni garantía del tiempo que tienen estas empresas para operar, ni el método para la recuperación de la zona procesada para las obras.

Muchos son los conflictos que se han generado en temas socioambientales, territorios, soberanía, y muchos más; sobre todo, desde que entro en debate el Nuevo Contrato Minero que ya tiene un antecedente de inconstitucional que pone en riesgo el futuro del país, por lo que la incertidumbre de lo que pueda pasar es algo que ha preocupado a miles de panameños llevándolos al despertar y darse cuenta de la realidad y las consecuencias a la cual panamá se enfrentaría. Muchos son los gremios, organizaciones y sociedad en general que se han ido uniendo a la lucha contra los proyectos lesivos a la naturaleza, pero aun así tantos el Ministro de Comercio e Industria y la complicidad del Presidente han hecho oído sordo a la queja y petición del pueblo panameño.

Se necesita con urgencia trabajar en propuestas reales donde el modelo de vida sea equilibrada con el uso racional de los recursos naturales, y donde la transición energética sea justa y basadas en las realidades de los pueblos. El gobierno no ha mostrado su apoyo en abordar del tema, sin embargo, sigue mencionando que Panamá es un país carbono negativo mientras aprueban proyectos nocivos al ambiente, dando falsos discursos a nivel internacional lo que resulta totalmente contraproducente en lo que dicen y hacen. Lo que también pone en riesgo la credibilidad del país en ojos internacionales.

El pueblo panameño sigue en lucha contra un nefasto contrato minero bajo el mismo modelo capitalista. Panamá vale más sin minería.

Por: Conzuelo Hooker Trotman. Colectivo Voces Ecológicas COVEC

Fuente: Radio Temblor

Sentir el territorio Soitamá, tercera sesión “Escuela de la Sustentabilidad – Monitoreo Biocultural Comunitario”

Por: Paula Andrea Portela – Área Conflictos Mineros, Censat, Agua Viva

El pasado 11, 12 y 13 de agosto, en el territorio Soitamá, cuenca del río Consotá, Risaralda, realizamos la tercera sesión de la Escuela de la Sustentabilidad de Monitoreo Biocultural Comunitario con los tejidos Montes Nativos sin Monocultivos y las Guardias Montañeras y Montañeritas de la cuenca media del río Cauca. 

En el encuentro conocimos, compartimos  y reflexionamos junto con las y los guardianes de este territorio, familia que desde hace varias generaciones viene desarrollando esta labor a través de la agroecología, la custodia de semillas, la recuperación de las memorias ancestrales del biomacizo y el reconocimiento de los flujos de vida en la región, sobre el cuidado del territorio y los indicadores de salud. Esta sesión correspondió al Módulo 3 – Bioindicadores del Panal de Herramientas Pedagógicas de Monitoreo Ambiental Comunitario.

Foto: Paula Andrea Portela

Por medio de ejercicios prácticos, de escucha personal, colectiva y del entorno, dispusimos nuestros sentidos para agudizar nuestra percepción y explorar nuestro cuerpo como la primera posibilidad de observación y relacionamiento con el territorio. A partir de ello, surgieron reflexiones sobre la necesidad de “animalizar los sentidos” y “reaprender a sentir” para desarrollar el monitoreo de los territorios, buscando subvertir la supremacía de la racionalidad impuesta por los tecnicismos y la necesidad de darle importancia al cuerpo como primera herramienta de relación con el entorno. Al mismo tiempo, reconocimos la importancia de afianzar las confianzas entre las personas que participan en los procesos de defensa territorial para fortalecer la construcción de sujetos políticos colectivos.

Foto: Diego León Mora

Conversamos sobre los aportes que la Escuela ha hecho a los procesos de defensa territorial que llevan a cabo las diferentes organizaciones. Así, reconocimos que el monitoreo, más allá de ser una técnica, lo vemos como una posibilidad para reconocer, explorar, sentir el territorio y también para observar y documentar transformaciones, favorables o desfavorables en el territorio a través del tiempo.

Foto: Paula Andrea Portela

En la identificación de las diferentes iniciativas de reconocimiento y cuidado territorial que se vienen realizando en la cuenca encontramos que se está haciendo seguimiento a las afectaciones de las aguacateras a las aguas, monitoreo de grandes mamíferos como osos para disputar los ordenamientos territoriales y el tecnicismo institucional, avistamiento de aves para la sensibilización de las infancias sobre la relación con la tierra, también el monitoreo de los cambios sociales, incluidas las emociones por amenazas extractivas, entre otros. Esto nos llevó a reafirmar que queremos enfocarnos en reconocer las aguas que nutren la cuenca, ya que estas son un hilo articulador del guardianaje del territorio que los procesos buscan establecer.

Foto: Paula Andrea Portela

En esta sesión también realizamos un primer acercamiento al monitoreo del agua, identificando distintos tipos de macroinvertebrados acuáticos, sus características, formas de muestreo y analizando qué indican sobre la salud de las aguas y el territorio. De este modo nos acercamos a comprender la importancia de los bioindicadores en los ejercicios de monitoreo, en tanto son seres vivos que, por su importancia en el entramado relacional en el territorio permiten comprender problemáticas ambientales y sus impactos concretos. En ello resaltamos la importancia de los saberes locales sobre los comportamientos y formas de vida de las especies, pues sin esos conocimientos bioculturales las lecturas del territorio son limitadas o incluso equivocadas.

Foto: Christian Torres Salcedo

Seguimos el curso del río Soitamá, y nos adentramos en el bosque para realizar un ejercicio de avistamiento de aves, para ello nos dispusimos a activar los sentidos, a fin de identificar las señales visuales, auditivas y otras que nos permitieran conocer las aves que nos íbamos encontrando. Más allá de los tecnicismos y nombres científicos de las especies, reflexionamos sobre las formas diversas de nombrarlas y su papel en el territorio. Conversamos sobre las relaciones directas entre las aves y las condiciones, formas y costumbres de un territorio, y sus características como indicadores bioculturales que nos permite identificar alteraciones en los territorios.

Foto: Diego León Mora

Compartimos la palabra con los guardianes del territorio, quienes nos invitaron a conectarnos con la naturaleza para sentir en ella sus flujos y escuchar sus sabidurías. Carlos García nos mencionaba que esa escucha le ha permitido crear biopreparados para la siembra, con los ingredientes de su misma huerta, comprendiendo las particularidades de las semillas. A su vez nos invitaron a mirar, no sólo el abajo, en las raíces, la tierra , sino también el arriba, la luna, los astros, los ciclos, el tiempo. Asimismo también nos invitaron a mirar hacia adentro, ese primer territorio que siente y posibilita acciones concretas para el cuidado de la vida.

 

Fuente: CENSAT Agua Viva

Organizaciones alemanas advierten a presidente alemán de ataques de Dina Boluarte al sistema democrático en Perú

  • En medio de protestas contra la visita de Dina Boluarte a Alemania, la Asociación Red Solidaridad Alemania-Perú (Infostelle) , una institución de la sociedad civil alemana, fundada en 1990 por grupos alemanes relacionados con el Perú, ha enviado una carta pública al presidente alemán, advirtiéndole de los graves ataques al sistema democrático y violaciones a los derechos humanos que están ocurriendo en Perú, bajo el régimen de Dina Boluarte.
  • Dejamos a continuación el texto de la Carta, agradeciendo su difusión

Carta-al-Presidente-federal-de-Alemania-por-Dina-Boluarte

Fuente: Forum solidaridad Peru