A siete años, Berta vive y se multiplica

Siete años después del vil asesinato de la dirigente indígena Berta Cáceres, el Estado de Honduras sigue en deuda con su familia, con el pueblo Lenca, con las familias hondureñas, con las y los protagonistas de cientos de luchas en defensa de la tierra, los territorios y los bienes comunes.

Siete años después de aquella noche en que unos cobardes penetraron en la casa de Berta para asesinarla, el sistema de justicia, presionado por una movilización nacional e internacional que no tiene precedentes ̶ los burdos asesinos se equivocaron ̶ condenó a siete ejecutores materiales del delito, entre militares, ex militares y personeros de la empresa DESA1.

También sentenció al ex miembro de la inteligencia militar hondureña y ex presidente de DESA, David Castillo, integrante de la estructura criminal que organizó, financió y ejecutó el crimen, y eslabón entre los autores materiales y los mandantes.

Hasta la fecha, ninguno de los autores intelectuales ha sido sentado en el banquillo de los acusados, mucho menos procesado y condenado.

Copinh y el amplio abanico de organizaciones nacionales e internacionales, entre ellas la Rel UITA, que han acompañado la lucha por la verdad y la justicia integral para Berta, han señalado a los dueños de DESA, la poderosa familia Atala Zablah, como los ideólogos del asesinato de Berta Cáceres.

En este séptimo aniversario de la siembra de Berta, su familia y el Copinh2, desde el Centro de Encuentros y Amistad Utopía, recordaron su pensamiento libertario y se comprometieron a continuar la lucha.

“El camino de justicia para nuestra compañera Berta Cáceres sigue en deuda. Continuamos a exigir la cancelación de la concesión de las aguas del río Gualcarque y del proyecto hidroeléctrico Agua Zarca.

También siguen impunes los autores intelectuales del crimen. La lucha contra la impunidad y el modelo extractivista es una batalla que vamos a seguir librando con toda nuestra fuerza”, dijo Bertha Zúniga, coordinadora del Copinh.

Berta vive en la alegría y en las luchas de su pueblo. Berta nos convocó en vida a organizarnos, a unirnos, a articularnos. Su lucha es la lucha contra las múltiples opresiones. Su rostro, su imagen nunca será un logo vacío.

Berta Vive’ significa y seguirá significando un compromiso firme para mantener una organización fuerte, comprometida y movilizada, concluyó.

Berta Vive, Justicia Para Berta, Desa Culpable, Faltan los Atala.

Notas
[1] Desarrollos Energéticos S.A.
[2] Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras

Fuente: Rel UITA

Por: Giorgio Trucchi.

 

Fuente: Radio Temblor

Rosa Luxemburg: huelga de masas y estrategia revolucionaria

El 5 de marzo de 1871 nació en Zamość (Polonia) Rosa Luxemburg, una de las principales referentes teóricas y políticas del marxismo del siglo XX. En esta oportunidad, a modo de homenaje y reivindicación de su actualidad, publicamos como artículo independiente un fragmento del prólogo del autor a la compilación de sus escritos, titulada Socialismo o Barbarie y publicada por Ediciones IPS en 2021.

El texto aborda los debates sobre huelga de masas, partido y sindicatos, a partir del balance de la Revolución rusa de 1905, la importancia de la huelga de masas como herramienta de la lucha de clases y la polémica de 1910 con Karl Kautsky sobre “estrategia de desgaste” vs. “estrategia de derrocamiento”, dos intervenciones fundamentales de Rosa Luxemburg para discutir los problemas de estrategia revolucionaria desde el marxismo.

Por otra parte, este debate puede ilustrar algunas de las discusiones alrededor de la perspectiva de la huelga de masas en el movimiento que se está dando en estos días en Francia en torno a la lucha contra la reforma de las jubilaciones, un tema tratado en otro artículo de esta edición de nuestro semanario.

La conquista de derechos democráticos por medio de la lucha de clases. Bélgica, 1902

En la controversia con Bernstein, en un comienzo, los dirigentes sindicales no se involucraron abiertamente. Con estrechez pragmática, ellos no veían qué relación podía tener esta polémica con su práctica cotidiana. Sin embargo, de las filas de la fracción de los socialistas franceses simpatizantes del revisionismo surgió Alexandre Millerand, quien entre 1899 y 1902 integró el gobierno de Waldeck-Rousseau como ministro, pasando a la historia como el primer socialista en participar en un gobierno capitalista, una práctica de colaboración de clases que luego sería generalizada entre los socialdemócratas a partir de 1914 y entre los estalinistas más adelante. Luxemburg combatió el “ministerialismo socialista”, dedicándole un folleto considerable, llamado La crisis socialista en Francia (1901).

Poco después, el revisionismo influiría en el resultado de un hecho muy importante de la lucha de clases en Bélgica [1]. En ese país había una monarquía con un parlamento elegido solo por voto masculino y calificado que iba en desmedro de los sectores populares. En abril de 1902 tuvo lugar allí una gran huelga política por la conquista del derecho al sufragio igualitario. La huelga política de masas era un medio de lucha que el movimiento obrero europeo (y en particular el belga, muy combativo) venía utilizando desde la última década del siglo XIX, principalmente para pelear por derechos democráticos. Siendo un hecho de trascendencia internacional, la huelga belga suscitó un debate en la prensa de la socialdemocracia alemana, donde se destacaron las intervenciones críticas de Rosa Luxemburg y Franz Mehring, por un lado, y la del laborista belga e importante dirigente de la Segunda Internacional, Émile Vandervelde, simpatizante de los revisionistas alemanes.

La reforma electoral fue derrotada. A la pelea por las conclusiones de la derrota Luxemburg dedicó dos textos presentes en esta antología, “Una cuestión táctica” y “El experimento belga”, donde combate el frente político de conciliación de clases con los liberales, de lucha “contra los conservadores”. Los revisionistas belgas pensaban que la vía más económica para conseguir conquistas democráticas estaba en las negociaciones parlamentarias sin lucha, sin “asustar a los aliados”. Cuando la lucha estalló de todos modos, los dirigentes sindicales socialistas entraron a la zaga de las masas, y dieron la orden de retirada cuando la pelea apenas estaba comenzando. El aparato político y sindical jugó aquí un rol conservador, de freno de la acción y no de potenciador. Por primera vez en el movimiento socialista se planteó la posibilidad de que este pudiera terminar jugando un rol antirrevolucionario.

“Donde más feliz vivo es en medio de la tormenta” [2]. Huelga de masas, partido y sindicatos, la Revolución rusa de 1905 y Europa Occidental

El estallido de la Revolución rusa de 1905 fue vivido por Rosa Luxemburg como el acontecimiento más importante de su vida hasta ese entonces. En diciembre de 1905 decidió partir en secreto hacia la Polonia rusa, uno de los principales centros revolucionarios. En 1906, fue apresada por varios meses, hasta que logró salir y se dirigió a Finlandia, a muy pocos kilómetros de San Petersburgo, la capital de la Revolución. Allí conoció personalmente a Lenin. A partir de sus propias experiencias y del intercambio amistoso con Lenin, a pesar de las diferencias previas, la revolucionaria polaca escribió Huelga de masas, partido y sindicatospor encargo de los socialdemócratas de Hamburgo.

El folleto de 1906 fue escrito pensando en cómo hacer para traducir la Revolución de 1905 a la socialdemocracia alemana, cómo ponerla a tono con lo que su autora consideraba que era una nueva época que se abría en la que se debería ir abandonando la vieja práctica que se reducía, mayormente, a una combinación entre tácticas electorales y luchas sindicales sin una relación muy diáfana con un futuro socialista y una revolución que se percibía como algo muy lejano. Luxemburg provocó planteando que los “atrasados” obreros rusos tenían muchas lecciones que enseñarles a los “avanzados” alemanes. La principal conclusión que sacó de 1905 es que planteaba una hipótesis revolucionaria articulada en torno a la idea de la huelga de masas. Ya no era una precondición absoluta para una acción obrera eficaz poseer un enorme aparato al estilo de la socialdemocracia occidental. La emergencia espontánea de la huelga de masas como motor de la revolución había sido algo que ninguna organización había podido prever. Era un proceso de luchas que habían ido de lo político a lo económico y volvieron, enriquecidas, al momento político, donde el movimiento obrero a lo largo del país fue haciendo su propia escuela, poniendo en pie instituciones nuevas, más adecuadas para la lucha, y así cobrando conciencia de sus propias fuerzas, al tiempo que mostrándose como una clase capaz de ejercer un poder estatal y reagrupar en torno suyo a otras capas oprimidas del pueblo.

La huelga de masas como organizadora de las “reservas estratégicas”

Una particularidad de la Revolución de 1905 fue la creación de un nuevo tipo de organización obrera, más allá de las ya tradicionales de los partidos socialistas y los sindicatos: los consejos obreros, o soviets, que agruparon al conjunto de los trabajadores y los erigieron como un contrapoder frente al Estado. Los dirigentes rusos como Lenin o Trotsky otorgaron una gran importancia a estos organismos en sus balances. No fue el caso de Rosa Luxemburg, quien en Huelga de masas, partido y sindicatos solo se refiere al pasar al soviet de Petersburgo y, hasta sus escritos sobre la Revolución rusa en 1917, aparecen muy poco en su obra. El peso destacado de los soviets en las hipótesis estratégicas del marxismo revolucionario es posterior a la Revolución de Octubre de 1917. De todas formas, ya Trotsky y Lenin le habían dado peso a partir de 1905, pero esencialmente como una particularidad rusa. En ese sentido, Luxemburg, quien escribió su folleto como una elaboración teórica sobre la Revolución de 1905 destinada a un público alemán, más bien subsumió el rol organizador de los soviets dentro del marco más general de la huelga de masas. Para ella, ya desde las polémicas sobre Bélgica en 1902, luego la revolución de 1905 y las polémicas en el movimiento obrero alemán de esos años contra los dirigentes sindicales conservadores sobre la huelga de masas, esta última, en su concatenación de formas de lucha y como autoeducación del movimiento obrero, tendía a resolver el problema de la organización de las “reservas estratégicas” de la clase obrera que ni los partidos obreros ni los sindicatos llegaban a abarcar: es decir, al conjunto de la clase obrera en todas sus capas [3].

En Huelga de masas, partido y sindicatos, esta idea de la huelga de masas como “organizadora” del movimiento obrero en su conjunto se combina también con los conceptos de “conciencia de clase teórica y latente” vs. “conciencia de clase práctica y activa”:

En el caso del obrero alemán esclarecido, la conciencia de clase sembrada por la socialdemocracia es teórica y latente: en la etapa dominada por el parlamentarismo burgués no puede, por norma, ponerse en movimiento como acción directa de masas; es el resultado, en el terreno de las ideas, de la suma de las cuatrocientas acciones paralelas de las circunscripciones durante la lucha electoral, de las muchas huelgas económicas parciales, etc. En la revolución, cuando las masas irrumpen en el campo de batalla político, la conciencia de clase se vuelve práctica y activa.

Estos conceptos son interesantes, ya que aportan a una visión no lineal ni evolutiva de la conciencia obrera, ya que, como señalamos más arriba, no hay en su formulación un orden férreo donde la primera (si la entendemos en el sentido de un fuerte Partido Socialdemócrata y sindicatos desarrollados) tenga que ser sí o sí el punto de partida para la segunda (como capacidad de acción en la lucha de clases). La revolución muchas veces ahorra y salta etapas en la formación de la conciencia. Luxemburg utiliza esta imagen para discutir contra los dirigentes sindicales alemanes reacios a la acción y que apostaban solo a la educación política pacífica de la clase obrera por medio de las elecciones y, a lo sumo, a acciones sindicales muy limitadas y respetando a rajatabla la legalidad, y le opone la rápida escuela de maduración política del proletariado ruso en el fuego de la revolución. Es un antídoto teórico contra la idea del “partido educador” en sentido escolar.
Se podría decir que el punto hasta donde llega la hipótesis estratégica de Luxemburg le permite estar armada teóricamente lo suficiente como para desafiar tanto a los dirigentes sindicales que veían a sus limitadas organizaciones como el único cauce posible para el movimiento de masas de la clase obrera, así como a los dirigentes del propio Partido Socialdemócrata alemán que iban a la rastra de esos dirigentes sindicales.

A través de la prueba de la Revolución de 1905, las diferencias entre las dos grandes fracciones de la socialdemocracia rusa empezaban a quedar claras. Ahora se trataba del programa y la relación con la burguesía liberal. Estas dos cuestiones fueron puestas al orden del día por la revolución y llevaron a dos balances opuestos. Las dos alas de la socialdemocracia rusa, bolcheviques y mencheviques, mantuvieron desde sus orígenes que la Revolución rusa se dividiría en dos grandes etapas separadas entre sí por un largo período de desarrollo: una primera etapa, democrático-burguesa, y una segunda etapa, socialista. A efectos prácticos, ambas tendencias esperaban y se preparaban para la primera etapa, la burguesa, de la revolución. Esta idea se consideraba una parte incuestionable de la “ortodoxia” marxista, no solo en Rusia, sino en todo el movimiento socialista internacional; a saber, que un país atrasado con un proletariado minoritario –como Rusia– era inmaduro para el socialismo. El único que desafió este “dogma” fue León Trotsky, que ya desde 1905 sostenía que en Rusia, como parte integrante del sistema mundial capitalista, las tareas inmediatas de la revolución serían burguesas, pero que estas, llevadas a cabo por una dictadura del proletariado apoyada por los campesinos, se combinarían rápidamente, articulándose con las primeras tareas de la revolución socialista, dando a la revolución un carácter permanente, sin una división en etapas históricas independientes, un poco en el sentido de lo que ya había adelantado Marx en sus cartas a la populista Vera Zasúlich.

A partir del acuerdo sobre el carácter burgués de la Revolución rusa, bolcheviques y mencheviques plantearon estrategias diferentes. Por ello, los mencheviques sostenían que la burguesía debía dirigir “su” revolución y formar un gobierno provisional revolucionario propio, en el que los socialistas no debían participar ni comprometerse políticamente, sino ejercer una “oposición revolucionaria extrema”, lo que en realidad implicaba una presión desde el exterior para hacer avanzar a la burguesía, pero dejando siempre la dirección de la revolución en manos de esa clase. Por el contrario, los bolcheviques contemplaban un gobierno revolucionario junto a los campesinos (que Lenin resumía en la fórmula “dictadura democrática de los obreros y campesinos”) para que la clase obrera dirigiera la revolución burguesa y convocara una Asamblea Constituyente verdaderamente radical-democrática, llevando la revolución hasta el final, algo que la propia burguesía no podía hacer y ante lo que los sectores intermedios, por sí solos, vacilaban. Una vez que la revolución burguesa se consumara, los bolcheviques se retirarían del gobierno y pasarían a ejercer una oposición extrema para preparar la etapa socialista de la revolución. Luxemburg desarrollaría una perspectiva con muchos puntos de contacto con la de los bolcheviques [4]. Es interesante la formulación que hace al respecto Luxemburg, que si bien sigue aceptando el marco de la revolución burguesa, empieza a ver una forma intermedia que la conecta muy estrechamente con la revolución proletaria, quizás con cierto mayor énfasis que los bolcheviques pero sin llegar a la concepción de Trotsky, afirmando que sería “menos como el último eslabón de la vieja revolución burguesa y más como la precursora de la nueva serie de revoluciones proletarias de Occidente”.

En este sentido es que, superando lo fundamental de sus antiguas diferencias con Lenin, en 1906 escribe el texto en polaco “Blanquismo y socialdemocracia”, donde muestra su acercamiento y colaboración con el dirigente bolchevique.

El debate de 1910 sobre las dos estrategias

Algunos años más tarde, la polémica en torno a la huelga de masas retornaría, pero ahora los contrincantes ya no serían la derecha revisionista y los dirigentes sindicales sino el “centro” y su principal representante, Kautsky, que hasta entonces había estado aliado a la izquierda de Luxemburg. El motivo fue, en 1910, la confluencia de una serie de luchas económicas con las protestas contra la reforma de la ley de voto calificado en Prusia, en lo que se conoció como el “debate de las dos estrategias”, donde las contribuciones más destacadas de Luxemburg son “¿Desgaste o lucha?” y “La teoría y la práctica”, ambas en este volumen. Rosa Luxemburg plantea una discusión muy interesante sobre el tiempo en la política revolucionaria. A pesar de formar parte del mismo partido, en la socialdemocracia alemana convivían dos ideas muy distintas respecto a los ritmos de la política. Hacia comienzos de la década de 1910 la visión oficial, predominante, es cada vez más la que algunos historiadores llaman “atentismo revolucionario” [5]. El SPD, en rasgos generales, creía cada vez más, como buena parte de la Segunda Internacional ya desde entonces, que los socialistas nadaban “con la corriente a favor” y que el objetivo socialista estaba garantizado, por lo cual la actitud de la socialdemocracia debería ser fundamentalmente expectante, relativizando el rol activo de intervención de los socialistas. Este “atentismo revolucionario”, o también “radicalismo pasivo” o “teoría de la espera pasiva”, estos dos últimos términos acuñados por el marxista neerlandés residente en Alemania y también parte de la izquierda del SPD, Anton Pannekoek [6], se fue profundizando a medida que se acercaba la Primera Guerra Mundial. No obstante, esto implicaba todavía una ubicación centrista del conjunto del SPD, que combinaba una política práctica cada vez más parlamentarizada y acotada a los márgenes de maniobra estrechos de la legalidad prusiana, junto con un discurso y una perspectiva aún formalmente revolucionarios y de adhesión al marxismo. Esta evolución crecientemente hacia la derecha del SPD se dio a partir del crecimiento de las enormes conquistas electorales y sindicales de la socialdemocracia y del empoderamiento de la burocracia sindical, la fuerza más conservadora del partido, que ejercía, desde 1906, un derecho de veto permanente respecto de todas las políticas partidarias que involucraran a los sindicatos.

En la discusión de 1910, se trataba de dos cosas. Por un lado, de conducir una lucha por derechos democráticos (la conquista del sufragio universal igualitario) con todos los medios disponibles y de manera consecuente, sin amedrentarse ante los límites de la legalidad o de la “opinión pública” (o como había dicho contra Bernstein en la polémica contra el revisionismo, sin retroceder de miedo ante la leyenda del “ogro socialdemócrata que se come a los niños crudos”), y de esa manera ir forjando la experiencia de la clase obrera hacia la conquista del poder político.

Para Kautsky, la huelga de masas como estrategia estaba descartada en Alemania y en todo Occidente porque, según él, esta había surgido en Rusia debido a sus carencias, a su atraso y a su movimiento obrero poco desarrollado. Acusa a Rosa Luxemburg de romper con la tradición del partido y de buscar remplazar la “vieja táctica probada” basada en el Programa de Erfurt de 1891 por una nueva estrategia completamente nueva y distinta. Es entonces que Kautsky apela a una metáfora militar. A lo que él considera la orientación marxista tradicional de la socialdemocracia, sancionada desde Engels en adelante, la llama “estrategia de desgaste” (Ermattungsstrategie) y le adjudica a la revolucionaria polaca una nueva orientación puramente “luxemburguista”, a la que designa como “estrategia de derrocamiento” (Niederwerfungsstrategie). La fuente de esta terminología de Kautsky es la Historia del arte de la guerra, del académico militar Hans Delbrück, publicada por esos años. Esta obra es una aplicación del pensamiento estratégico del general prusiano Carl von Clausewitz a la historia militar [7]. Para Delbrück, abrevando en ejemplos que partían desde la Antigüedad, la estrategia de desgaste consistía en esquivar los golpes del enemigo, apostando a su desgaste, sin tener como objetivo la decisión de la guerra. La estrategia de derrocamiento consistía, por el contrario, en “reunir todas las fuerzas posibles, o por lo menos tantas como para contar con una victoria cierta” [8]. ¿Cómo traducía Kautsky estas categorías a la política socialdemócrata? Dividía las perspectivas de la lucha política en dos momentos, a los cuales correspondían dos estrategias distintas. En tiempos normales, en ausencia de revolución, la socialdemocracia debía seguir una política de desgaste, evitando entrar en combates con el enemigo y acumulando fuerzas propias, ganando diputados y conquistas sindicales, ateniéndose estrictamente a la ley. La estrategia de derrocamiento se correspondería con el momento de la revolución, apelando a la huelga de masas y a acciones decididas con el fin de conquistar el poder. Por este motivo, Kautsky se negaba en 1910 a que el SPD discutiera, en lo que él consideraba un momento no revolucionario, la perspectiva de la huelga de masas y que se tomaran acciones de lucha de clase decididas para impulsar la pelea por los derechos democráticos de voto universal, y proponía concentrar las energías del partido para preparar la intervención en las elecciones de 1912 (¡faltaban dos años!).

Para Luxemburg, este esquema consistía en una división extremadamente rígida, donde entre el momento no revolucionario y la revolución parecía no haber transición, sino un alto muro. ¿Cómo haría una clase educada en el respeto de la legalidad, en el electoralismo y en evitar el combate para cambiar súbitamente a una “estrategia de derrocamiento” y poner en práctica la huelga de masas confrontando con el Estado cuando llegara la revolución, como caída del cielo? Para la revolucionaria polaca, en ese esquema kautskiano solo contaba como real el primer momento, el no revolucionario. La estrategia de desgaste resultaría ser “nada más que parlamentarismo” y la revolución una consigna relegada a los días de fiesta [9].

Rosa Luxemburg apuntaba contra la burocracia sindical, su enemiga declarada desde 1905. En Alemania esa burocracia formaba parte del propio movimiento socialista y, en lo puramente formal, también decía adherir al “objetivo final”. Nuestra autora consideraba que el rol de Kautsky en esta polémica era el de cobertura teórica de esa misma capa social.

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NOTAS AL PIE
[1Para un desarrollo más exhaustivo de lo que viene a continuación, ver Guillermo Iturbide, “Rosa Luxemburg y Bélgica, 1902: en los orígenes del debate sobre la huelga de masas” y “Rosa Luxemburg, la huelga política y la hidra de la revolución: otra vez Bélgica”, ambos en el Semanario Ideas de Izquierda, laizquierdadiario.com/ideas-de-izquierda, 14/6/2020 y 5/7/2020, respectivamente.
[2Rosa Luxemburg, “Brief an Mathilde und Robert Seidel” (1910), en Rosa Luxemburg, Gesammelte Briefe, Band 3, Dietz Verlag, 1982, p. 160.
[3El concepto de reservas estratégicas proviene de la teoría militar de Clausewitz. En el comienzo del capítulo 13 (Libro 3) de De la guerra dice: “La reserva tiene dos propósitos que bien pueden distinguirse entre sí, a saber: primero, la prolongación y renovación de la lucha, y segundo, el uso contra contingencias imprevistas. La primera disposición presupone la utilidad de una aplicación sucesiva de la fuerza, por lo que no puede darse en la estrategia. Los casos en los que se envía un cuerpo de ejército a un punto que está cerca de ser desbordado deben incluirse, como es obvio, en la categoría de la segunda disposición, porque la resistencia que se ofrecerá en este caso no ha sido suficientemente prevista. De todas formas, un cuerpo destinado a la mera prolongación de la batalla y reservado para ello solo se situaría fuera del alcance del fuego, subordinado y asignado a quien mande en la batalla, por lo que sería una reserva táctica y no estratégica. No obstante, la necesidad de tener una fuerza preparada para casos imprevistos también puede darse en la estrategia, y en consecuencia también puede haber una reserva estratégica: pero solo cuando sean concebibles casos imprevistos”, C. v. Clausewitz, Vom Kriege, Hamburgo, Nikol Verlag, 2016, p. 218. Adaptándolo a los fines de la teoría marxista diremos que se refiere a la utilización del conjunto de la fuerza de la clase obrera, en particular de aquellos sectores de la retaguardia de las amplias masas obreras, en el marco de la estrategia revolucionaria. Sobre este concepto, ver Emilio Albamonte y Matías Maiello, Estrategia socialista y arte militar, Ediciones IPS-CEIP, 2017, p. 87 y ss., “La concentración de fuerzas y el problema de las reservas estratégicas”.
[4Ver Rosa Luxemburg, Was wollen wir? Kommentar zum Programm der Sozialdemokratie des Königreichs Polen und Litauens, 1906, Rosa Luxemburg, Gesammelte Werke, Band 2, Berlín 1972, pp. 37-89
[5Como por ejemplo Dieter Groh, Negative Integration und revolutionärer Attentismus. Die deutsche Sozialdemokratie am Vorabend des Ersten Weltkrieges, Frankfurt, Verlag Ullstein, 1973.
[6Anton Pannekoek, “Acciones de masas y revolución”(1912), marxists.org.
[7Franz Mehring ya había hecho una primera reseña de esta obra en 1908, donde señalaba que los marxistas debían estudiarla críticamente y apropiarse de ella, porque tenía muchas enseñanzas para la política revolucionaria. Ver Franz Mehring, “Eine Geschichte der Kriegskunst” (16/10/1908), en Franz Mehring, Zur Kriegsgeschichte und Militärfrage, Berlín, Dietz Verlag, 1967, pp. 134-200.
[8Hans Delbrück, Geschichte der Kriegskunst im Rahmen der politischen Geschichte, Erster Teil, Das Altertum, Berlín, Verlag von Georg Stilke, 1920, p. 129.
[9Para un desarrollo exhaustivo de la polémica de 1910 sobre las dos estrategias, ver Emilio Albamonte y Matías Maiello, Estrategia socialista y arte militar, Buenos Aires, Ediciones IPS-CEIP, cap. 1, “Sobre la estrategia en general”, pp. 41-137. Desde hace unos años viene desarrollándose un debate en torno a intentos de rescatar la estrategia kautskiana en la izquierda norteamericana impulsado por la revista Jacobin. Ver al respecto “(Dossier) Una introducción al debate sobre Kautsky”, Ideas de Izquierda, (11/8/2019). Recientemente se desarrolló otra polémica entre Rolando Astarita y Matías Maiello sobre el Programa de Transición de Trotsky, donde el primero tendía a reproducir el argumento kautskiano; para esto ver, particularmente, dos artículos de Maiello publicados en Ideas de Izquierda: “Una vez más sobre el Programa de Transición y el olvido de la estrategia” (15/8/2021) y “El Programa de Transición y la dinámica de la relación de fuerzas” (29/8/2021).

Tratado de Libre Comercio propuesto entre Canadá y Ecuador plantea un riesgo inaceptable, advierten ONGs

[Ottawa, Canadá] El gobierno canadiense ha puesto sus miras en un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Ecuador, pero las comunidades que ya sienten los impactos de la inversión minera canadiense advierten que un TLC agravaría la violencia en los territorios, contra los ecosistemas y los defensores/ras ambientales e indígenas que se movilizan contra la minería canadiense.

Canadá ya lidera la inversión extranjera directa en Ecuador, con 3.700 millones de dólares, la mayoría de los cuales se sitúan en inversiones en el sector minero ecuatoriano. Muchos de estos proyectos están poniendo en peligro cuencas hidrográficas clave, mientras que las comunidades que se organizan para oponerse reciben amenazas de muerte, intimidación y la militarización de sus territorios.

El 6 de enero de 2023, el gobierno canadiense lanzó una serie de consultas sobre un potencial TLC con Ecuador, solicitando a la sociedad civil canadiense que presentara sus puntos de vista para determinar las prioridades de Canadá. MiningWatch Canadá, junto con el Grupo de Orientación de Políticas para las Américas (GOPA) del que forma parte MiningWatch, y otras organizaciones canadienses respondieron, enviando escritos que subrayaban  que “la cooperación internacional… debe tener como núcleo los derechos humanos, incluidos los derechos de los pueblos indígenas y los derechos laborales, y la protección del medio ambiente”. En sus escritos, las organizaciones canadienses también expresan su preocupación por el hecho de que la sociedad civil ecuatoriana ha sido excluida de este proceso consulta, en violación de su derecho a la información y al consentimiento libre, previo e informado.

Un pronunciamiento público firmado por 16 organizaciones sociales y ambientales y centros de investigación ecuatorianos señala cómo este potencial TLC “no favorece los intereses de los pueblos indígenas, los territorios ni el medio ambiente” : “Reconocemos a los Tratados de Libre Comercio como instrumentos del poder corporativo transnacional…que otorgan excesivas protecciones legales a los inversionistas mientras profundizan el extractivismo, desregulan las protecciones laborales y ambientales”, dice la declaración.

“Ningún acuerdo debe avanzar sin la participación plena y significativa del pueblo de Ecuador”, dice Viviana Herrera, Coordinadora del Programa para América Latina de MiningWatch Canadá. “Canadá propone profundizar una ‘relación comercial bilateral’ a través de este TLC. Pero, ¿cómo puede un acuerdo ser realmente bilateral cuando el pueblo ecuatoriano está siendo dejado fuera de este proceso? Parece que el país que más ganará con este acuerdo será Canadá y, más precisamente, sus empresas mineras “.

Violencia relacionada a la minera se agravará con la firma de un TLC

La consulta que está teniendo lugar en Canadá se produce en un contexto de creciente oposición a los proyectos mineros canadienses en Ecuador, y de un dramático aumento de los conflictos y la militarización de los territorios donde se ubican esos proyectos. Justo la semana pasada, en el sureste de Ecuador, la Alianza de Organizaciones por los Derechos Humanos de Ecuador denunció públicamente la militarización de partes de la provincia de Loja para permitir que Guayacan Gold -filial de las empresas canadienses Salazar Resources y Aventus Mining- lleve a cabo actividades de exploración en su concesión minera Santiago, en el páramo de Fierro Urco. Durante décadas, la comunidad indígena Kichwa Saraguro y comuneros se han opuesto ferozmente a la minería en el páramo de Fierro Urco, un páramo que alberga una importante biodiversidad y es clave para el abastecimiento de agua de la zona.

Preocupa que un posible acuerdo de libre comercio exacerbe este tipo de amenazas e intimidaciones contra los líderes medioambientales, de derechos humanos e indígenas que se oponen a los proyectos mineros canadienses, y que conduzca a una mayor militarización de sus territorios, así como a una mayor impunidad para las empresas mineras canadienses que violan los derechos humanos, dado que actualmente no existe en Canadá ningún mecanismo para exigir responsabilidades a las empresas por abusos cometidos.

Más poder para que las empresas demanden a Ecuador

Una de las principales preocupaciones planteadas en el pronunciamiento público firmado por las organizaciones ecuatorianas es la inclusión de un capítulo sobre inversiones y un mecanismo de Solución de Controversias entre Inversores y Estados (ISDS, por sus siglas en inglés), un mecanismo utilizado por las empresas mineras que les permite demandar a países soberanos ante tribunales supranacionales privados si consideran que sus inversiones se ven amenazadas. Los acuerdos de protección de los inversores impiden a menudo a los gobiernos del Sur de introducir normas más estrictas en materia de medio ambiente o derechos humanos.

“Los territorios están sometidos a una lógica sacrificial que será más difícil revertir con los blindajes jurídicos que otorgará un TLC a estas inversiones”, reza el pronunciamiento.

“Comunidades de otros países han logrado que sus gobiernos nacionales tomen medidas para proteger su territorio y su agua, sólo para luego ser demandados por millones de dólares bajo las cláusulas de inversión de los tratados de libre comercio”, dice Viviana Herrera. “Simple y llanamente, el ISDS es un sistema que amenaza los derechos de autodeterminación de las comunidades afectadas por proyectos mineros canadienses”.

La diplomacia canadiense impulsa más minería canadiense en Ecuador

La próxima semana, Toronto acogerá la conferencia anual de la Asociación de Prospectores y Desarrolladores de Canadá (PDAC), que reunirá a decenas de miles de agentes de la industria minera con representantes gubernamentales para promover la minería, entre otras cosas, el ” Ecuador: El próximo destino minero”. La Embajadora de Canadá en Ecuador, Sylvie Bédard, participó el año pasado en el PDACpromoviendo la expansión de la minería canadiense en Ecuador y este año probablemente no será diferente.   Mientras el gobierno canadiense se prepara para entablar conversaciones con su contraparte ecuatoriana, hacemos un llamado al gobierno canadiense para que respete los derechos colectivos de los pueblos indígenas en Ecuador a la autodeterminación y a que detenga cualquier apoyo diplomático a la inversión minera canadiense en territorios que ya han dicho no a la minería. Ningún acuerdo de libre comercio debe avanzar sin su consentimiento libre, previo e informado.

Documentos: 

  • Pronunciamiento publico de Ecuador [Español]
  • MiningWatch Canada [Submission – inglés]
  • Americas Policy Group (APG) [Submission – inglés]
  • Amnistía Internacional Canada [Submission – inglés] 
  • Canadian Centre for Policy Alternatives [Submission – inglés]

Contactos para los medios de comunicación:

  • Viviana Herrera, Coordinadora del Programa para América Latina, MiningWatch Canadá | viviana@miningwatch.ca, +1-438-993-1264 (inglés y español)
  • Ivonne Ramos, Acción Ecológica, iramos@accionecologica.org, +593 99 936 6737 (español)

 

Fuente: Alerta Minera Canada

 

Jubileu Sul/Américas participa de reunião da coordenação da Jornada Continental

Por Comunicação I Jubileu Sul/Américas, com tradução do Jubileu Sul Brasil

Os movimentos e organizações sociais que compõem a Jornada Continental pela Democracia e contra o Neoliberalismo se reuniram em Brasília no dia 26 de fevereiro deste ano. A Rede Jubileu Sul/Américas  esteve presente, sendo este um espaço do qual passou a fazer parte desde a sua criação, em 2015.

O objetivo do encontro foi discutir os modelos de integração, o contexto político das Américas e as estratégias de formação dos povos da região. As organizações  analisaram aspectos sobre a defesa da democracia e da soberania popular, elementos-chave que contribuem para consolidar caminhos rumo à integração regional, o que constitui um aporte para combater o neofascismo e contribuir para a consolidação de cenários onde seja garantido o respeito pelos direitos fundamentais.

Além da Rede Jubileu Sul/Américas (Rede JS/A), representantes da Confederação Sindical de Trabalhadores e Trabalhadoras das Américas (CSA), da Marcha Mundial de Mulheres (MMM), da central sindicatos como PIT-CNT (Uruguai) e CUT (Brasil), ALBA Movimientos, Movimento dos Atingidos por Barragens (MAB) e Amigos da Terra América Latina e Caribe (ATALC).

O articulador Francisco Vladimir

Francisco Vladimir Lima, articulador sub-regional da JS/A no Cone Sul, foi delegado para representar a rede nesta atividade e considera que a principal contribuição da organização nestas análises tem sido fortalecer a questão da verdadeira democracia dos povos e enfatizou a situação que vive o povo haitiano, que luta diariamente para defender sua soberania contra a ameaça de uma nova intervenção militar. A Rede JS/A também firmou sua posição: não à intervenção no Haiti. Da mesma forma, manifestou repúdio à repressão do povo peruano por parte do governo golpista e convocou a se juntar às múltiplas vozes globais que exigem respeito e garantias para as pessoas que têm o direito de se manifestar.

O articulador se pronunciou ainda sobre o problema do endividamento dos países do Sul Global, onde o sistema financeiro e capitalista, por meio de suas instituições como o Banco Mundial e o Fundo Monetário Internacional, apontam cada vez mais para a financeirização da vida. Em sua atuação, a Rede JS/A tem compartilhado processos de resistência que se realizam nas comunidades e territórios, onde as organizações integrantes da rede têm impacto. Da mesma forma, questionou como seria possível dialogar com a sociedade civil nos territórios. “Ter governos progressistas requer nossa atenção e nesse sentido é urgente dialogar com os movimentos, com a juventude, com as mulheres e com os afrodescendentes”, afirmou.

Sobre a importância de integrar a Jornada Continental, Vladimir afirmou que “é um importante espaço de articulação porque nos coloca em contato com as agendas e linhas de ação dos movimentos sociais e sindicais da América Latina e Caribe.”

Para o articulador, “nossa pauta como Rede está ali fixada e certamente dialoga com os propósitos da Jornada Continental pela Democracia e contra o Neoliberalismo, em aspectos como a defesa dos territórios, o movimento antipatriarcal, antissexista, antirracista, anti-homofóbico. A busca de caminhos de integração e democracia para a real soberania dos povos e países diante dos modelos extrativistas que violam a vida, os territórios e os corpos das mulheres. Por isso, lutamos contra esse modelo de capital que exclui e gera fome, violência e mata jovens na periferia de nossa América Latina e Caribe”.

De acordo com Vladimir, “outro tema em que unimos forças é toda a situação injusta das pessoas que migram. Estamos participando desse espaço para fazer conexões e uma pauta comum e, principalmente, denunciar todo o problema do endividamento, da financeirização e da precarização da vida.”

O encaminhamento final da reunião foi convocar uma mobilização conjunta para que 2023 seja um ano de encontro e renovação da esperança dos povos a partir da defesa da democracia e da integração da região latinoamericana e caribenha.

Siete años de búsqueda de justicia y memoria por Berta Cáceres. Es momento de actuar.

Comunicado 07 / 2023

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El COPINH junto a las hijas, hijo y madre de la compañera Berta Cáceres, al cumplirse siete años del cruel crimen que quitó la vida a la compañera Berta y en el cual fue atacado el compañero Gustavo Castro, nos pronunciamos en lo siguiente:

La testaruda búsqueda por la justicia hace que un año más nos encontremos en la ciudad de La Esperanza-Intibucá, en Honduras y en muchas partes del mundo para conmemorar un año más de la siembra de Berta Cáceres como semilla de libertad para el pueblo Lenca y hondureño.

Un año más en que reiteramos y reafirmamos nuestra indeclinable lucha por la justicia para Berta, para que todas las personas involucradas en su crimen sean enjuiciadas y castigadas. Un año más en que exigimos que los delincuentes Jacobo, José Eduardo y Pedro Atala Zablah, junto a Daniel Atala Midence, autores intelectuales de este crimen, sean llevados a la justicia a pagar por sus crímenes.

En este séptimo aniversario, reiteramos que la impunidad de los autores intelectuales, que siguen haciendo negocios a costa del pueblo hondureño, es un mensaje que promueve el asesinato de otras personas defensoras de los derechos humanos y del ambiente. Tal como ocurre en los territorios de Honduras y en especial en la zona norte del país, en el Aguán.

En este día de Berta, hacemos un llamado al gobierno de la presidenta Xiomara Castro, y a todas organizaciones e instituciones, para que aprovechemos la oportunidad de justicia que Berta Cáceres nos brinda, y avancemos con pasos decididos y contundentes para desmontar la impunidad de las mafias criminales que mantienen capturada a Honduras.

La búsqueda de la justicia para Berta Cáceres implica necesariamente el desmantelamiento del injusto sistema extractivista de los recursos de las comunidades indígenas y campesinas basadas en un modelo de desarrollo que se ha comprobado inútil para resolver los problemas de Honduras.

Este sistema de muerte, que arrebató a Berta Cáceres de los brazos de sus hijas, hijo, madre, compañeros y compañeras de lucha y organización, se sostiene para y por los intereses de inescrupulosos grupos empresariales y bancarios que han desangrado y siguen desangrando al pueblo hondureño. Por décadas y en especial en los gobiernos de la narcodictadura del Partido Nacional, los derechos de las comunidades indígenas se han visto pisoteados por los intereses económicos de estructuras delincuenciales, enmascaradas de desarrollo y empresas verdes.

Aún cuando se han comprobado las irregularidades y corrupción de la concesión sobre el río Gualcarque, y se ha comprobado la vinculación de la familia Atala Zablah y sus empleados con la violencia y el asesinato de Berta Cáceres, todavía esta misma familia mantiene los derechos de la concesión y los permisos por 50 años para explotar el río Gualcarque. Exigimos que sea cancelada esta concesión de manera responsable e inmediata.

Hoy, nuevamente hacemos un llamado al pueblo Lenca, al pueblo hondureño, a las instituciones del Estado de Honduras y a la comunidad internacional a priorizar los esfuerzos para refundar el sistema de justicia de nuestro país y desmantelar la impunidad que nos agobia. Y así, dejar de lamentar fallos arbitrarios como el que recientemente dejó en libertad al militar Saravia por el intento de homicidio de nuestro compañero Allan García.

La nueva Corte Suprema de Justicia significa un cambio en las relaciones de poder en el podrido sistema de justicia, sin embargo, en su interior alberga representantes de los rancios grupos económicos, como el de los Atala, lo que nos produce profundas preocupaciones. Vamos a seguir luchando por que se haga respetar la voluntad de la justicia de los pueblos y exigimos que se imponga una transformación radical de la institucionalidad de justicia.

El COPINH, hijas, hijo y madre de Berta Cáceres no olvidamos la alianza del Fiscal General Chinchilla, fiscal cinco estrellas de la narcodictadura, con los autores intelectuales del crimen en contra de Berta. En este aniversario, llamamos a todos los espacios organizativos a unirnos en un pacto estratégico para el cambio del Ministerio Público, entidad cómplice de grandes delincuentes de cuello blanco y nariz empolvada, y verdugo de los pueblos empobrecidos del país.

En este día 2 de marzo, nos convocamos a celebrar la memoria de los pueblos, a no olvidar la rebeldía y la dignidad de Berta Cáceres, su grandeza humana, y a recordar a tantos y tantas mártires por la libertad y la autonomía de los pueblos que nos acompañan en nuestro caminar.

Hoy nos encontramos para decirnos y para decir al mundo que la justicia es nuestra porque nos respaldan la verdad y la dignidad. Y eso es algo que los asesinos de nuestros pueblos nunca tendrán.

Justicia para Berta es Justicia para Honduras y es Justicia para el mundo.

Berta Vive, la Lucha Sigue.

comunicado

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Fuente: COPINH