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Encuentro Regional JSA 2022Mês: agosto 2022
II Seminario Internacional Soberanía Energética, Integración Eléctrica y Gestión Pública para el Buen Vivir con rol protagónico de los movimientos populares para vigencia de derechos humanos socio ambientales
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Revisión del Anexo C del Tratado de Itaipú a favor de los pueblos, con especial énfasis en los pueblos indígenas afectados. Eletrobras Pública.
miércoles 17 y 19 de agosto) de 2022
Híbrido – Presencial en SITRANDE Paraguay
En línea – Abierto para todxs que quieran participar Con el auspicio de JEROVIA y la F. Rosa Luxemburgo
1. Objetivo. Continuar el proceso de debate y construcción del consenso entre organizaciones sociales y ciudadanas del Mercosur sobre energía, integración y soberanía energética y eléctrica, rol del Estado y vigencia de derechos humanos socio ambientales, en particular el del pueblo Ava Guaraní Paranaense, a fin de facilitar un accionar coordinado, con énfasis en una revisión del Anexo C de Itaipú (2023) para beneficio de los pueblos y evitar la privatización de ELETROBRAS, dando continuidad al I Seminario Internacional realizado en noviembre de 2021, Foz de Yguazú.
2. Metodología. Llevar a cabo un segundo seminario (éste) y fortalecer la coordinación permanente (CP) de la Articulación con organizadores y participantes para (i) profundización de los consensos, (ii) intercambio de información y (iii) coordinación de acciones.
3. Contenido del Seminario. Se propone dividirlo en cinco (5) paneles de exposición, debate y conclusiones: (i) análisis de coyuntura; (ii) Soberanía energética e integración hacia un modelo más sostenible, con pleno respeto a los afectados, en particular a las comunidades indígenas, y en condiciones de intercambio justas; (iii) rol del Estado en el campo energético y eléctrico; no a la privatización de ELETROBRAS ni la ANDE; (iv) Tarifas Sociales, Energía como un DDHH. Mujer y energía; y (v) la revisión del Anexo C de Itaipú (2023) sobre la base del Acuerdo Lugo – Lula (2009), deuda, tarifa, soberanía e integración eléctrica.
Paneles:
DÍA UNO
Miércoles (4ta feira) 17 de agosto
13:00 hs – Apertura – Organizaciones campesinas y sociales, MAB
13:10 hs – Memoria del Primer Seminario Internacional
Francisco Vladimir – Mercedes Canese
13:20 Análisis Coyuntura/ Panel introductorio Los desafíos de la soberanía hidroeléctrica, la integración eléctrica y el derecho humano a la energía en el contexto de las privatizaciones, la crisis climática, social, bélica y las consecuencias de la Pandemia.
Panelistas: (2) Pablo Bertinat (Observatorio de Energía y Sustentabilidad de la Universidad Tecnológica Nacional – Facultad Regional de Rosario, Argentina), Marta Flores (Coordinadora General de Jubileo Sur, Nicaragua) – Jorge Lara Castro (Ex Canciller de Paraguay).
Moderador/a: Mercedes Canese, Itaipú 2023 Causa Nacional, Paraguay
14:30 hs – Panel 1 – Cuestiones ambientales. Impacto de las represas, futuras infraestructuras IIRSA, Represa Itatí-Itacorá, pequeñas usinas. Futuras inversiones y su impacto. Las y los afectados, pueblos indígenas, afrodescendientes. El caso particular de las comunidades indígenas (Ava Guarani Paranaenses) desalojados por Itaipú. Panelistas: Julio Martínez/Cristóbal Martínez (I2023CN). Celso Japoty Alves, líder del Pueblo Ava-Guaraní CIMI (Brasil). Verena Glass (Rosa de Luxemburgo). Osmarina Oliveira y Clovis Brighenti (CIMI Paraná, Brasil)
Moderador: Oscar Rivas, Sobrevivencia – Amigos de la Tierra (Paraguay)
15:15 hs – Debate
15:45 hs – Receso
16:00 hs – Panel 2 – Privatizaciones, conflictos bélicos, crisis climática y afectados. – Hidrógeno “verde” – Lucha antinuclear.
Panelistas: Guillermo Achucarro de Itaipu Ñane Mba’e /Joilson Costa (Brasil, Jubileo Sul). María Paz López (Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales, OLCA, de Chile). Agustin Saiz, Movimiento Antinuclear Argentina (MARA), Argentina.
Moderador: David Campos, SITRANDE, Paraguay
17:15 hs – Debate
18:00 hs – Cierre 1er día
19 hs – Lanzamiento Internacional del libro de la “Deuda Histórica de Itaipú Binacional lado paraguayo, con el pueblo Ava Guaraní Paranaense”.
DIA DOS
Jueves (5ta Feira) 18 de agosto
08:45 hs – mística inicial – Organizaciones campesinas y sociales, MAB
09:00 hs – Panel 3 – Re Municipalizaciones, re-estatizaciones y recuperación del control público en servicios eléctricos en el Mundo y la Región, derecho a la información veraz. – Panelistas (2) Vitor Costa (Asociación de Trabajadores de FURNAS-Colectivo Nacional de Eletricitarios CNE, Brasil)/ Patricia Legarreta (Instituto de Formación Política de MORENA, México) – Esteban Montanía (Srio. Gral. SITRANDE, Paraguay) María Paz Aedo (Centro de Análisis Socioambiental, CASA, Chile). Rubén Penayo (Sociedad de Comunicadores del Paraguay, SCP).
Moderadora: Hilda Ramírez (SITRANDE, Paraguay)
10:15 hs – Debate
11:00 hs – Panel 4 – Tarifas Sociales, Energía como un DDHH. Mujer y energía. Canje de deuda y clima.
Panelistas: Eladio Flecha, (Partido Paraguay Pyahura), Tania Ricaldi (Grupo de Trabalho sobre Mudança Climática e Justiça, GTCCJ)/Mercedes Canese (tarifa social en Paraguay). Beverly Keene (Argentina, Diálogo 2000, Jubileo Sur).
Moderadora: Beatriz Pompa (Sociedad de Comunicadores del Paraguay, SCP).
12:15 hs – Debate
12:45 hs – Receso
14:00 hs – Taller. Redes sociales, comunicación e información como herramientas de lucha. Facilitadores: Leonardo Gómez JEROVIA (I2023CN) Luiciana Araujo (Jubileo Sur, Brasil)
16:00 charlas de articulación entre las organizaciones presentes para integrar y fortalecer la articulación regional
Moderador/a: Francisco Vladimir Jubileo Sur – Víctor Gauto/ SITRANDE
DIA TRES
Viernes (sexta feira) 19 de agosto
8:45 – Mística inicial – Organizaciones campesinas y sociales, MAB
9:00 – Panel 5: la revisión del Anexo C de Itaipú (2023) sobre la base del Acuerdo Lugo – Lula (2009), deuda, tarifa, soberanía e integración eléctrica
– Painelistas: Cecilia Vyuk (Itaipu Ñane Mba’e – Paraguay), Sandra Quintela (Brasil, Jubileo Sur) Clarice Ferraz (Brasil, Instituto Ilumina) – Ricardo Canese (Itaipú 2023 Causa Nacional, Paraguay).
Moderador: Paulo Cosetti (Campaña Itaipu 2023 Causa Nacional)
10:15 hs – Debate
10:45 hs – Receso
11:00 hs – Mesa redonda de Cierre. Desafíos, el qué hacer, conclusiones, agenda común y pronunciamiento de cierre.
Relatores/as: Estaban Montan{ia (SITRANDE, Paraguay) y Victor Costa (CNE, Brasil)
Moderadores. Mercedes Canese. Joilson Costa. Rubén Penayo.
13:00 hs Cierre – Mística a cargo Organizaciones campesinas y sociales, MAB. Foto grupal.
“Los sistemas campesinos y populares de producción son los que alimentan al pueblo”
Por Patricia Lizarraga y Jorge Pereira Filho
La crisis es la nueva normalidad. Desde los incendios en el Amazonas o en Argentina, bajantes históricas de los ríos o sequías inusuales, el aumento descontrolado de sectores que no pueden acceder a alimentos, protestas de agricultores y agricultoras en toda la región, resulta imposible seguir desviando la mirada de los estragos que han causado siglos de colonización y capitalismo para la tierra, las personas y la biodiversidad. Nos encontramos ante varias crisis, de naturaleza económica, sanitaria y climática, todas ellas interconectadas, con una intensidad prolongada y un alcance global.
Y es en un contexto de profunda crisis en el que iniciamos la escritura del Atlas de los Sistemas Alimentarios del Cono Sur. En el año en que el Covid-19 asoló el mundo, 118 millones de personas pasaron a convivir con el hambre aguda. Si fuese un país, ese contingente de hambrientos y hambrientas sería el 12° más poblado del planeta, con más gente que Egipto, Alemania o Reino Unido. Esos números, presentados por la Organización Mundial de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), en su informe divulgado en el año 2021, dan un panorama de la inmensa calamidad en la que vivimos.
Una realidad que solo empeoró aún más con los efectos de la guerra en Europa. Sin embargo, sería un error considerar que los orígenes del problema están relacionados exclusivamente a estas crisis coyunturales. Afirmamos esto porque la cantidad total estimada de personas con hambre en el mundo es mucho mayor: 811 millones. Sería el tercer país más poblado del planeta. El aumento del número de hambrientos, en el año en que el Covid se diseminó por el mundo, fue de 17 por ciento.

La pandemia ha presentado desafíos sin precedentes para los sistemas sanitarios, alimentarios y agropecuarios, que han dejado al descubierto la fragilidad y las fuertes contradicciones que tiene el modelo agroalimentario dominante. Si bien la desigualdad generalizada ya venía asolando al mundo desde antes, la pandemia ha provocado mayores niveles de desigualdad en múltiples frentes, que han exacerbado las divisiones entre el campo y la ciudad y han agravado las desigualdades raciales y de género.
Aún antes de poder conocer y comprender cuáles eran las reales consecuencias de la pandemia en el acceso a los alimentos, en los primeros meses de este 2022 una guerra nos puso nuevamente en jaque. Hoy, poblaciones enteras ven profundizada su inseguridad alimentaria. En el mundo, los precios de los alimentos alcanzaron máximos históricos en marzo-abril de 2022, afectando aún más países y poblaciones que se enfrentan a enormes dificultades ante el encarecimiento de los alimentos.
Esta tercera crisis mundial de precios de los alimentos en 15 años fue desencadenada por la guerra, pero se ha visto alimentada por los persistentes defectos y fragilidades subyacentes en las que se basan nuestros sistemas alimentarios, como la dependencia de las importaciones y la excesiva especulación con las materias primas.

Este momento que transitamos no solo ha puesto de manifiesto que los sistemas alimentarios y agropecuarios sumamente corporativizados no fueron capaces de proporcionar alimentos accesibles y nutritivos durante una pandemia, sino que también, la política alimentaria y agrícola en el mundo está diseñada para acrecentar de manera desproporcionada la riqueza de los propietarios de la tierra y el poder de las grandes corporaciones, a expensas del pueblo. Y ante la imposibilidad de elaborar economías agrarias soberanas, las consecuencias de las desigualdades sistémicas que comprometen el derecho a la alimentación de las comunidades más marginales se sienten cada vez con más fuerza.
Pero también, iniciada la crisis sanitaria del Covid 19, las organizaciones populares y campesinas construyeron esquemas solidarios de abastecimiento de alimentos, creando redes para hacer llegar alimentos sanos y a precios justos a toda la población. Surgieron nuevas formas de resistencia contra la captura corporativa del suministro de alimentos y la nutrición a través redes, ollas populares, cocinas y huertas comunitarias, circuitos de comercialización más soberanos, y sobre todo, la firme decisión de no especular con los precios de los alimentos.
Pero estas experiencias de abastecimiento ya existían desde hace muchos años en cada uno de los países, impulsados por cooperativas y organizaciones campesinas, y articuladas con las organizaciones urbanas. La pandemia visibilizó algo que desde hace mucho tiempo la concentración de una industria oligopólica no deja ver: que son los sistemas campesinos y populares de producción los que alimentan al pueblo planteando alternativas para un sistema alimentario soberano.
Desde la Fundación Rosa Luxemburgo, en una articulación entre las oficinas de Buenos Aires y San Pablo, nos propusimos mirar los cinco países más al sur de América, para analizar y presentar una radiografía de los sistemas alimentarios de la región; análisis que nos permita comprender la lógica de un modelo compuesto por mega empresas concentradas que, desde la semilla a los platos, controlan la producción y distribución mundial de alimentos en todo el mundo; quiénes definen qué comemos y a qué precio.
Buscamos abrir debates sobre un sistema que a lo largo de las últimas décadas transformó los alimentos en mercancías ultra procesadas, impactando de manera irreversible en nuestros cuerpos y en nuestros territorios. Y en nuestra capacidad de comer. Porque de lo que se trata es de un puñado de mega empresas que controlan uno de los recursos más importante del mundo: el alimento.

Sin embargo, lo que buscamos mostrar es que no es la única forma de producir alimentos. En el Atlas también, y sobre todo, presentamos diversas estrategias de producción y abastecimiento de alimentos impulsadas por movimientos populares y campesinos desde un modelo que se basa en la Soberanía Alimentaria y la Agroecología. Sistemas de producción, que ahora sí, desde la semilla al plato, buscan sobre todo producir un alimento sano, soberano y a un precio justo. Y se trata de un modelo atravesado por la solidaridad.
Durante la pandemia, iniciativas en toda la región articularon procesos políticos y de autoorganización para hacer llegar alimentos a las poblaciones más necesitadas, pero con un horizonte más amplio: recuperando procesos históricos de lucha –las ollas comunes, las cocinas comunitarias– crearon experiencias más integrales que apuntan al fortalecimiento de la soberanía alimentaria y toma de conciencia sobre quién nos alimenta realmente.
Sería imposible contar en este material las cientos de experiencias de los movimientos populares en la región que disputan a través de formas más justas de producción y comercialización de alimentos la hegemonía del sistema alimentario. Lo que acá narramos son experiencias paradigmáticas que nos ayudan a comprender las estrategias impulsadas hace décadas por los movimientos populares, ya que la soberanía alimentaria como proyecto político requiere la construcción de otras formas de organización económica y política del sistema agroalimentario global vigente.
Finalmente, queremos dejar planteadas propuestas y las agendas de las organizaciones que aporten a las políticas públicas e iniciativas impulsadas para garantizar el derecho a la alimentación y la soberanía alimentaria. Y, sobre todo, queremos que este material circule entre los movimientos populares, los comedores en los barrios, por las escuelas de agroecología y las cocinas comunitarias, por las casas de semillas y las huertas, por los almacenes y las cooperativas campesinas. Por todo espacio en el que un grupo debata y reflexione sobre un modelo agroalimentario que produce hambre, que comer –y comer bien– es sobre todo un derecho humano básico, y que el único camino para que todo el pueblo lo tenga garantizado es la soberanía alimentaria.

*El “Atlas de los Sistemas Alimentarios del Cono Sur” es una meterial de libre descarga desde el sitio de la Fundación Rosa Luxemburgo.
Fuente: Agencia Tierra Viva
Un paraíso en disputa: Violencia y recuperación de tierras garífunas
En portada: Garífunas provenientes de distintas comunidades realizaron una manifestación pacífica en las instalaciones del Ministerio Público para exigir justicia por la desaparición forzada de cuatro jóvenes y el respeto de sus derechos territoriales ancestrales.
César Benedict suelta una pequeña sonrisa y dirige su vista en dirección al mar. “Los traje al lugar mas bonito de Triunfo de la Cruz”, menciona, orgulloso de su presencia en estas tierras, donde a su alrededor se asoman plantas de yuca y cocos sembrados por mujeres y hombres de la comunidad garífuna.
Nos encontramos con César, miembro de esta comunidad en la Bahía de Tela, costa atlántica de Honduras, quien nos recibe en una de las zonas de mayor conflicto por el control de las tierras entre la comunidad afroindígena y sectores empresariales, principalmente de la industria turística.
La parsimonia de las olas del mar caribe que bañan este paraíso contrasta con el contexto de violencia y despojo que viven las comunidades garífunas. Entre los años del 2012 al 2022 han reportado 105 ataques contra sus miembros y sólo en lo últimos siete años han sido asesinadxs 25 defensorxs de los territorios garífunas.
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Según la Organización Fraternal Negra Hondureña (OFRANEH), esta situación se agravó después de que en 2015 la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgó la razón a esta comunidad garífuna y responsabilizó al Estado de Honduras por violar el derecho ancestral y colectivo al territorio de sus habitantes.


En Triunfo de la Cruz no existe la propiedad privada, pues cuenta con un título de dominio colectivo que prohíbe la venta a personas ajenas de la comunidad, pero en este paraíso de aguas cristalinas existen complejos turísticos de lujo que contrastan con las viviendas en la comunidad.
Invasión
“Acá hay una franja donde solo hay casas de millonarios, les molesta mucho cuando ellos nos miran aquí”, menciona César, indignado, pues argumenta que estas tierras le han pertenecido durante generaciones al pueblo Garífuna quien hace más de 225 años se estableció en las costas del caribe hondureño.
En el caso de Triunfo de la Cruz, la sentencia de 2015 ordenó al Estado de Honduras la demarcación de las tierras de propiedad colectiva de la comunidad garífuna, donde destaca una extensión de 408 hectáreas correspondientes al Bloque A1, tierras en disputa por la presencia de construcciones de personas ajenas a la comunidad, “de los poderosos del país, como es el caso de la familia Andonie”, ejemplifica César sobre uno de los grupos de mayor poder en Honduras que mantiene inversiones en sectores mercantiles, comerciales y políticos.
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Parte de las tierras en conflicto han pertenecido tradicionalmente al sector agrícola de la comunidad de Triunfo de la Cruz. “Aquí trabajaban nuestros ancestros, de acá nos hicieron crecer a varios de nosotros. Había mucho coco, siembra de yuca, de plátano”, relata César sobre la vida antes de la aparición de los megaproyectos turísticos y de las amenazas y violencias que vinieron en consecuencia.
Desde el año de 1950, el estado de Honduras otorgó títulos de propiedad a favor de la comunidad de Triunfo de la Cruz, por lo que la comunidad garífuna cuenta con 615 hectáreas en “dominio pleno” y 128 en “calidad de ocupación”. No obstante, pese a que desde el 2001 el Instituto Nacional Agrario de Honduras (INA) reconoció 408 hectáreas como territorio tradicional de la Comunidad Triunfo de la Cruz, hasta la fecha estas tierras no han sido ni demarcadas, ni delimitadas, ni tituladas.

Además, entre los años 80s y 90s, la municipalidad de Tela realizó un proceso de ampliación del casco urbano mediante la cual incluyó tierras de la comunidad garífuna sin su aprobación. Según registra la sentencia emitida en 2015 por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), entre agosto de 1993 y julio de 1995, la municipalidad de Tela vendió 44 hectáreas de tierra dentro del territorio ancestral de Triunfo de la Cruz, las cuales pasaron a manos de la empresa Inversiones y Desarrollos El Triunfo S.A. de C.V (IDETRISA) y de terceros para la ejecución del proyecto turístico Club Marbella. Este hecho elevó la conflictividad con persecuciones, amenazas y criminalización contra lxs garífunas que denunciaron la comercialización de su territorio ancestral.
“El mismo Estado se prestó para hacer títulos para los (empresarios) que supuestamente habían comprado y también entraron amenazado a la gente que estaba trabajando en esta zona. Cuando nos dimos cuenta, el Patronato estaba negociando con la municipalidad (…) estaban firmando acuerdos en nombre de la comunidad sin asamblea”, por esa razón, enfatiza César, los habitantes crearon el Comité de Defensa de Tierras Triunfeñas (CODETT) para así tratar los asuntos de tierras de manera separada a los patronatos.



En la actualidad y pese a la ilegalidad con que fueron erigidos, diversos complejos turísticos se promocionan en estas tierras caribeñas. Ejemplos sobran, como el hotel Villa Escondida que presume sus instalaciones de lujo con playa privada. También se encuentra el exclusivo desarrollo inmobiliario de 30 condominios denominado Playa Escondida, el cual fue construido dentro del territorio tradicional reclamado por la comunidad garífuna.
Destaca el proyecto estrella del plan turístico en la Bahía de Tela conocido actualmente como Indura Beach and Golf Development y que cuenta con cientos de habitaciones de cinco estrellas, club de playa, áreas verdes, un área comercial y un campo de golf profesional. Financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo, el Fondo Hondureño de Inversión en Turismo y el Banco Centroamericano de Integración Económica, este megaproyecto se construyó partir de agosto de 2005. A pesar de que fue realizado de forma inconsulta con la comunidad, el complejo hotelero se impuso, afectando a otras poblaciones garífunas, tales como la comunidad de Barra Vieja la cual ha sufrido ataques y amenazas de desalojo al encontrarse próxima a la entrada del hotel.



Aspectos de la comunidad garífuna Barra Vieja, la cual ha sufrido intentos de desalojo después de la inauguración del megarpoyecto turístico Indura Beach a finales de 2013. Fotos: Aldo Santiago y Renata Bessi
“Ellos han entrado, atropellando los derechos de la comunidad, sin ninguna consulta y diciéndonos a nosotros que no somos hondureños”, comparte Benedict sobre la discriminación de los grupos de poder político y económico que han invadido los territorios garífunas.
Recuperaciones
Benedict, padre de familia y músico, también es parte de la resistencia de su pueblo al participar en el CODETT, organización creada hace décadas para encaminar los esfuerzos de sus habitantes en la protección de su territorio.
“Las amenazas usualmente vienen de los empresarios, los dueños de los terrenos que han acaparado. Cuando ellos sienten presión de parte de nosotros, pues mandan a sus guardias de seguridad a amenazar”, resalta el hombre garífuna al tiempo que advierte sobre la molestia de nuestra presencia en el lugar.
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Pese a la sentencia de la CIDH, el gobierno ha dilatado por años el proceso para devolver las tierras a la comunidad afroindígena, pues uno de los pasos para conseguirlo es mediante el “saneamiento” de los terrenos, es decir, de la obligación del Estado hondureño para pagar indemnizaciones por más de 100 millones de dólares a los supuestos propietarios, algo que el gobierno se ha negado a realizar.
Cansados de esta omisión, lxs garífunas de Triunfo de la Cruz decidieron actuar para recuperar su territorio. “Les dije a mis compañeros, vamos a tomarnos ese espacio, porque después vamos a tomar todo”, rememora César sobre el momento en el que decidieron retomar las tierras desde donde ahora conversamos.




Benedict afirma que, pese a que aquí las amenazas e intimidaciones contra las y los garífunas se suscitan a diario, en esta acción participan 56 familias de Triunfo de la Cruz, quienes cuentan con el apoyo de la OFRANEH. “La mayor lucha la están haciendo las mujeres, son pocos los hombres que estamos aquí”, recalca César sobre las recuperaciones.
“La mayoría han dicho que van hacer su casa, por eso es que no han cultivado mucho porque quieren poner su casa para pasar a vivir aquí”, detalla César sobre los planes de la comunidad garífuna para continuar con la lucha por el reconocimiento del territorio garífuna.
Este territorio forma parte del denominado Bloque A1, el cual según la CIDH si es devuelto a la comunidad garífuna posibilitaría una prolongación geográfica entre los distintos territorios reconocidos de Triunfo de la Cruz, pues “esa falta de continuidad entre los distintos territorios que le fueron otorgados, dificulta el correcto uso y goce de los mismos”.
Dos años sin respuesta
De acuerdo a la OFRANEH, sólo entre septiembre de 2019 y agosto del 2020 más de una docena de líderes garífunas fueron asesinados o desparecidos debido a su participación en procesos de defensa de sus territorios ancestrales. Uno de los episodios más trágicos sucedió en la comunidad de Triunfo de la Cruz.
El 18 de julio del 2020, mientras regía un estado de excepción bajo el pretexto de la pandemia por la Covid-19, un grupo de hombres uniformados como policías y militares y portando armas de alto calibre secuestró a cinco personas de la comunidad. De entre ellos, cuatro jóvenes: Albert Snaider Centeno, quien entonces se desempeñaba como presidente del Patronato de Triunfo De la Cruz, Milton Joel Martínez Álvarez, Suami Aparicio Mejía García y Gerardo Misael Trochez Calix.
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César rememora el momento preciso de la mañana en que sacaron por la fuerza a su amigo Sneider de su hogar, pues personas de la comunidad llegaron corriendo a su vivienda para alertarle sobre lo que ocurría y el peligro de que también él, involucrado en la defensa de su comunidad, fuera capturado por los sujetos armados.
“Fue un momento muy difícil en mi vida”, menciona César al tiempo que cambia su semblante. Luego retoma el relato con enojo cuando aborda la respuesta de las autoridades. “Cada vez que vamos a buscar investigación, no hay, nada. Dejaron de comunicarse con nosotros. Hicieron un grupo que según ellos eran los que iban a investigar y hasta ahora hay silencio. Después de cumplidos dos años, las familias y la comunidad garífuna aún no tienen respuestas sobre su paradero”, lamenta Benedict.
Para el hombre garífuna aún son palpables las consecuencias que afectan a la comunidad. Tras el secuestro hubo personas que tuvieron que abandonar la comunidad y los jóvenes no quieren involucrarse en la organización debido al riesgo de otra posible agresión, pues existe el miedo latente de morir o ser desaparecido. “Es preocupante porque nosotros como jóvenes somos los que tenemos que defender esto”, afirma César en referencia al territorio ancestral garífuna.
Racismo institucional
El pasado martes (9), acompañadxs de tambores y cantos, las voces de 300 garífunas tomaron por sorpresa las instalaciones del Ministerio Público (MP) en Tegucigalpa. Al grito de “Vivos se lo llevaron, vivos los queremos”, lxs garífunas demandaron justicia en el caso de los cuatro jóvenes desaparecidos de la comunidad de Triunfo de la Cruz, así como la restitución de sus derechos territoriales ancestrales.
Para la OFRANEH, quien coordinó la acción y contó con apoyo de otras organizaciones y pueblos indígenas, es la falta de voluntad del Estado para el cumplimiento de las sentencias emitidas por la CIDH lo que le convierte en responsable de la ola de violencia desatada en contra de lideres y lideresas de las comunidades garífunas.

Según la organización, las violencias contra lxs garífunas son “mecanismos de presión y hostigamiento para el vaciamiento y despojo de nuestros territorios lo cual ha generado masiva migración de la población Garifuna para entregar nuestras tierras a los narcoempresarios quienes hoy controlan y tienen intervenidas todas nuestras comunidades”.
Indignada porque ningún funcionario del MP recibió a lxs garífunas y frente a la puerta cerrada de Óscar Chinchilla, fiscal general, Miriam Miranda, coordinadora de la OFRANEH, reclamó que desde julio de 2021 se apersonaron en el mismo lugar para solicitar una reunión con el funcionario debido a los nulos resultados en la investigación sobre el paradero de los cuatro jóvenes secuestrados. Hasta ese momento, enfatizó, nunca obtuvieron respuesta.
En un video difundido por el medio Contracorriente, Miranda recalcó: “Hace dos años nos secuestraron a nuestros compañeros, y a siete años de la sentencia de la CIDH no ha existido voluntad del estado para cumplir la sentencia. Hoy tenemos seis meses de este gobierno y no vemos tampoco voluntad política”. Cabe recordar que, en agosto de 2020, la CIDH emitió una resolución dirigida al Estado de Honduras en la cual le ordena la protección de las comunidades garífunas, así como la búsqueda de los cuatro jóvenes desaparecidos de Triunfo de la Cruz.
Para OFRANEH la irresponsabilidad demostrada por el Poder Judicial es una manifestación más de racismo que desconoce los derechos ancestrales de autonomía y libre determinación del pueblo Garífuna. Por ello, ha exigido la creación de una Fiscalía Especial contra la Desaparición Forzada, así como la incorporación del Comité Garífuna de Investigación y de Búsqueda de los Desaparecidos del Triunfo de la Cruz (SUNLA en garífuna) como un ente de investigación independiente.
Territorios de lucha
“Triunfo de la Cruz es una de las pioneras en ese tema de la lucha, este territorio que han venido buscando quedarse con él, nuestros ancestros pues han luchado bastante por la permanencia de nosotros y no ha sido fácil”, rememora César Benedict sobre la historia de lucha que no ha cesado por parte de las comunidades garífunas desde hace décadas.
“Los nueve pueblos indígenas de Honduras, sino seguimos fortaleciendo la lucha pues nos van a desaparecer porque ya destruyeron lo que ellos tenían que son sus ríos y sus bosques. Como nosotros somos los únicos que conservamos nuestros ríos y nuestros bosques, y ahora se dieron cuenta que es dinero, ahora ya están inventando leyes, están metiéndole de todo para que puedan despojarnos de los pocos recursos que le quedan a Honduras. Los pueblos somos muy cuidadosos con la naturaleza y ahora vienen por esto”, asegura Benedict.
Pese a la tristeza por la violencia que ha sufrido Triunfo de la Cruz, César recobra el ánimo cuando habla sobre los planes que tienen para la recuperación de tierras, pues son ideas que compartía con su amigo Sneider. “Acá nosotros nos reunimos varias veces y nosotros decíamos que íbamos a fortalecer la lucha como jóvenes y él siempre venía acá, ponía su carro y decía: ‘esto lo vamos hacer una maravilla hermano, todo esto, vamos hacer que nuestra gente se venga para acá”, rememora.
Fuente: Avispa Midia
Muyu Raymi 2022 en Cotacachi
«Tengo 25 variedades de fréjol, todo esto que ve aquí cultivo en donde vivo. Me dedico a la agricultura y salgo a vender en Jambi Mascari, saco solo tierno no seco, porque estas son semillas que tenemos guardado».
María Araque, comunidad El Morlán
En el cantón Cotacachi provincia de Imbabura, el sábado 13 de agosto de 2022, se realizó la Feria de Semillas «Muyu Raymi», con el objetivo de realizar un intercambio y circulación de semillas nativas, y apoyar procesos que fortalezcan la Soberanía Alimentaria.
Muyu Raymi fue organizada por el Comité de Mujeres de la Unión de Organizaciones Campesinas Indígenas de Cotacachi (UNORCAC), con el apoyo y participación de varias instituciones como el Cabildo Cívico de Quito, la campaña Qué rico es y Minga por la Pachamama.
Diana Cabascango de Acción Ecológica, manifiesta que «en esta Feria se mostró la importancia de la Soberanía Alimentaria, el fortalecimiento de la alianza entre el campo y la ciudad, la agroecología y también experiencias de las mujeres y jóvenes. Además realizamos un diálogo entre cocinas y ollas comunitarias».
En la Feria se pudo apreciar, comprar e intercambiar una gran variedad de semillas, frutas, hortalizas, plantas ornamentales, todas cultivadas en chacras orgánicas en las comunidades de este cantón. Asimismo, contó con una exposición de gastronomía andina con platos como: coladas de uvilla, mora, zapallo o de sambo; tortillas de chochos, maíz o trigo asadas en tiesto de barro; morocho con leche, caldo de gallina, chicha de jora o de uvilla, hornado, borrego asado, papas con berro, pan de trigo con champus, cariucho con tostado, empanadas de cuy, fritada, carne colorada, colada con cuy y mote, cuy asado y mucho más.
El Comité de Mujeres de la UNORCAC lleva adelante varios procesos encaminados a recuperar los saberes ancestrales en torno a la Soberanía Alimentaria; por ejemplo esta organización entrega comidas al Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) para los centros infantiles, cocina para eventos y participa en ferias de comercialización. Todo gira alrededor del alimento, tanto para tejer autonomía para las mujeres y sus familias como para fortalecer el tejido organizativo. Y en esta feria participaron con una degustación de alimentos tradicionales, como parte de un taller de intercambio de saberes en cocina innovadora con productos andinos.
Según Ana María De Veintimilla del Instituto de Estudios Ecologistas del Tercer Mundo (IEETM), que apoya a la Escuela de Soberanía Alimentaria del Comité, «con estos talleres la idea es que encuentren nuevas recetas con los productos andinos que les llamen la atención, que les inviten a seguir comiendo de otras maneras o de las maneras tradicionales, pero que haya esta experimentación con el alimento».
«Es un proyecto de vida que tenemos que ir fortaleciendo con nuestros jóvenes, que ellos se vayan apropiando y motivando a otros jóvenes en nuestras comunidades».
Magdalena Fueres, presidenta del Comité de Mujeres de la UNORCAC

«Aquí tenemos puré de haba, queso, melloco, mapahuira y para darle más color y más vida hemos puesto flores. Todas las flores son comestibles y pueden ser medicinales».
Digna Taco, estudiante de la Escuela de Soberanía Alimentaria

«Me gustó harto esta Feria porque nos alegramos. Hay todo hasta semillas para comprar. Mi hija me hizo venir. Dijo mamá usted para que represente, vendrá. Mi hija está vendiendo allá colada y tortillas».
María Dolores Peñaquishpe, comunidad San José de Ashajuela
Fuente: Agencia Tegantai
Horta comunitária e roda de conversa resgatam saberes em ocupações do Rio de Janeiro
A ocupação Quilombo da Gamboa, na região portuária do Rio de Janeiro luta para garantir o direito à moradia e soma forças com ocupações de Vargem Grande e Macaé também na mobilização para garantir memória e segurança alimentar.

Por Jucelene Rocha
Fortalecer iniciativas autogestionárias para contribuir com a soberania alimentar e geração de renda em comunidades que vivem em situação de vulnerabilidade social, esse é um dos objetivos da Ação Mulheres: por reparação das dívidas sociais, iniciativa que apoia a luta das mulheres no Quilombo da Gamboa, região portuária do Rio de Janeiro (RJ) e em outros cinco estados brasileiros: Amazonas, Bahia, Ceará, Minas Gerais e Rio Grande do Sul.
Depois de conquistas importantes como a construção de uma cozinha comunitária, a comunidade da ocupação Quilombo da Gamboa, agora segue dando passos importantes na construção de uma horta comunitária. Periodicamente a comunidade se reúne para dialogar sobre práticas de agricultura urbana e agroecológica articuladas a saberes de cultivos ancestrais. A iniciativa já brotou e a comunidade colheu agora em agosto as primeiras hortaliças plantadas.

A roda de conversa sobre ancestralidade, agroecologia e exercício prático “Horta autossuficiente: prática com caixa de água e irrigação”, reuniu a comunidade no dia13 de junho, nos locais dos canteiros. “As mulheres plantaram mudas e falaram de suas experiências com o cultivo. Lembraram de sua infância com suas mães e avós plantando em seus quintais. Falaram das ervas medicinais e plantas que conhecem e como usá-las”, destaca a articuladora da Ação Mulheres no Rio de Janeiro, Gorete Gama. A atividade foi organizada em parceria com a Associação Plant’Ação.
A iniciativa também está presente na Zona Oeste do Rio de Janeiro, em Vargem Grande (Assentamento de Trabalhadores e Trabalhadoras Sem-Terra) e Macaé (Plano de Desenvolvimento Sustentável Osvaldo de Oliveira).
Para promover a integração dos territórios do Rio de Janeiro, no último sábado (13), as comunidades se reuniram para uma análise de conjuntura, a partir do momento atual do país, além de compartilharem elementos da organização para o 28º Grito dos Excluídos e Excluídas. Os coordenadores da Central de Movimentos Populares (CMP), Marcelo Edmundo e Roberto Gomes.
A manhã de encontro também foi povoada por muita arte. Atores e atrizes do Teatro do Oprimido provocaram especialmente a juventude presente a falar de suas vivências e experiências, do lugar onde moram a partir das questões: Quem eu sou? Para onde eu quero ir? De onde eu venho? A juventude também visitou a horta comunitária do Quilombo da Gamboa.
A atividade também possibilitou que a juventude participasse da caminhada pela Pequena África, passando pelo Museu da História e Cultura Afro Brasileira (MUHCAB), Instituto Pretos Novos, Praça da Harmonia e Cais do Valongo, lugares de luta e resistência negra que ficam na região central do Rio de Janeiro.
Para continuarem o intercâmbio a comunidade do Quilombo da Gamboa já planeja visitar os coletivos da Zona Oeste e criar de um grupo em aplicativas de troca de mensagens para seguirem em articulação, troca de saberes e fortalecimentos das lutas coletivas pelo direito à moradia e à cidade.
A Ação Mulheres: por reparação das dívidas sociais é uma iniciativa da Rede Jubileu Sul Brasil em parceria com as Pastorais Sociais/Semana Social Brasileira e a Central de Movimentos Populares (CMP), com apoio do Ministério das Relações Exteriores Alemão, que garantiu ao Instituto de Relações Exteriores (IFA) recursos para implementação do Programa de Financiamentos Zivik (Zivik Funding Program). As ações contam ainda com apoios da Cafod, DKA, e cofinanciamento da União Europeia.
Fuente: Jubileu Sul Brasil


















