Pronunciamiento de Acción Ecológica frente a las políticas neoliberales y de represión del gobierno

La política económica del Gobierno Nacional, basada en la profundización de un modelo neoliberal privatizador, aperturista, extractivista, que otorga enormes privilegios a las grandes corporaciones a través de Tratados de Libre Comercio y Tratados de Protección de Inversiones, solo puede cumplirse a través de ejercer violencia sobre las comunidades, los pueblos y la naturaleza. La resistencia de las organizaciones sociales para impedir este despojo, es respondida con represión, criminalización, y judicialización de personas defensoras de derechos. La violencia desplegada por el Gobierno Nacional en el marco del paro demuestra que esta lógica va a continuar.

 Para lograr el cometido de expandir la frontera extractivista, el Gobierno Nacional otorga enormes garantías a los inversionistas nacionales y transnacionales, mientras restringe  los derechos de los pueblos y de la naturaleza. Una de esas garantías es la “seguridad jurídica” obtenida a partir de controlar los conflictos sociales y reprimir la movilización y la protesta, para no poner en riesgo a las inversiones. 

El gobierno está empeñado en ampliar las concesiones mineras en millones de hectáreas, afectando fuentes de agua, bosques, tierras campesinas y territorios indígenas. Para lograrlo, ofrece a las empresas una seguridad jurídica con la potestad de interponer demandas multimillonarias contra el Estado ante tribunales internacionales de arbitraje. En concordancia con esto, se emitió el Decreto Ejecutivo 151 que, entre otras cosas, simplifica y acelera los trámites administrativos para fraguar la legalización de proyectos mineros plagados de irregularidades, desmantelando los controles ambientales y la prelación en el uso del agua. La gestión y el manejo de la operación minera en el país ha permitido el atropello de derechos constitucionales como el derecho a la  participación, la consulta, la vida libre de contaminación, la defensa del agua.  

En cuanto a la política petrolera, el gobierno de Lasso emitió en julio de 2021 el Decreto 95 con el objetivo de duplicar la extracción de petróleo, ampliando las fronteras de devastación de territorios indígenas, de pueblos en aislamiento voluntario, comunidades campesinas, bosques prístinos, ríos y lagunas en la Amazonía. Esta política constituye una agresiva arremetida contra los pueblos y comunidades que ya enfrentan violaciones a sus derechos fundamentales por la quema de gas en los mecheros, los constantes derrames y la destrucción de sus fuentes de vida.

 La política agraria del actual gobierno se basa en la promoción del agronegocio, la inversión extranjera en el agro, y la profundización de la agricultura basada en insumos importados. Esto incrementa la dependencia de las familias campesinas y agricultores al puñado de empresas transnacionales y nacionales que fabrican e importan estos insumos. De esta manera, en lugar de iniciar un proceso de transición hacia la agroecología y fortalecer la agricultura campesina autónoma, (que es la base de la alimentación de nuestro país), se la desplaza. La falta de políticas agrícolas con enfoque campesino es la principal causa de la crisis que se vive en el mundo rural. 

Todas estas políticas han profundizado los conflictos sociales ya que las comunidades locales defensoras de sus tierras, territorios y de la naturaleza responden desde el ejercicio de su derecho a la resistencia. Para imponer los proyectos, el Estado interviene en los territorios utilizando la fuerza pública en complicidad con las fuerzas de seguridad de las empresas. Y lo hace menospreciando la decisión de las comunidades de rechazar los proyectos petroleros, mineros o agroindustriales. 

 En los procesos de resistencia, las personas defensoras de derechos humanos y de la naturaleza son perseguidas y criminalizadas. Por esta razón, el 10 de marzo de este año, la Asamblea Nacional reconoció la importancia de su labor, otorgando amnistía a 267 personas defensoras de derechos. Sin embargo al día de hoy, no se han hecho efectivas todas las amnistías y, además, existen más de 100 nuevas criminalizaciones a defensores y defensoras en los territorios donde existen actividades extractivas.

 La criminalización de la protesta social, en medio de la grave crisis carcelaria que se vive en el país, cumple además la función de generar miedo y terror, pues existe la posibilidad de ser asesinado cruelmente en los “centros de rehabilitación”. Las palabras del presidente Guillermo Lasso hace algunos meses, amenazando al presidente de la CONAIE Leonidas Iza, que podría terminar con “los huesos en la cárcel” resulta, a la luz de las actuales circunstancias, el anuncio de una sentencia de muerte para quienes decidan movilizarse y protestar. 

La historia de nuestros pueblos está llena de hitos de rebeldía que han impedido el abuso del poder. Los levantamientos indígenas y las acciones de protesta de las diferentes organizaciones y movimientos sociales han logrado mantener vivo el sentido colectivo que se ha expresado en muchos procesos de resistencia a lo largo del tiempo frente a un colonialismo que sigue buscando despojar a los pueblos de sus derechos y territorios. 

El mundo vive una crisis profunda, no solo por el cambio climático que provoca desastres cotidianos, inundaciones, deslaves, incendios, olas de frio y de calor … sino por la intensificación del extractivismo en las zonas mas vulnerables; la agroiundustria sobre las tierras campesinas;  la acumulación de desechos y empobrecimiento en las ciudades.  ¿Quién enfrenta esa crisis?  Los gobiernos, lamentablemente no, las empresas peor, ellas se ponen a la cabeza de los procesos destructivos. Son las comunidades locales, afroecuatorianas, campesinas, y particularmente las comunidades indígenas,  quienes han dado su grito de BASTA a la destrucción. Nos demuestran que las batallas actuales “de una  conquista inconclusa” se dan en los territorios de los pueblos, con proyectos, políticas  o actividades que ignoran deliberadamente que hay otras relaciones con la naturaleza, que la prioridad es la soberanía alimentaria, energética, cultural.

 Cuando se pide derogar decretos, frenar los proyectos mineros o petroleros, apoyar la agricultura campesina, nos invitan a ser parte de una Naturaleza defendiéndose.  

15 de junio de 2022 

Los pueblos de las Américas tienen la última palabra: Declaración final de la Cumbre de los Pueblos por la Democracia

 

Los pueblos de América tienen la última palabra: 

Declaración final de la Cumbre de los Pueblos por la Democracia

10 de junio de 2022 

Los Ángeles, California

La Cumbre de los Pueblos por la Democracia, celebrada en Los Ángeles (California), ha sido una reunión histórica de miles de personas en desafío a la política de exclusión de la administración Biden. Más de 250 organizaciones que representan a los trabajadores, los inmigrantes, las mujeres, los pueblos negros e indígenas, la comunidad LGBTQIA+ y muchas otras comunidades en lucha, se reunieron para compartir una visión del futuro que sea inclusiva y se base en el principio de la solidaridad.

En este evento de tres días de actuaciones culturales, talleres, paneles, intercambios y debates, profundizamos en nuestra comprensión del estado actual de nuestra región y ampliamos nuestra perspectiva de las experiencias y luchas que nos conectan con nuestros hermanos y hermanas de todo el continente, y del mundo.

El futuro que vislumbra la cumbre de Biden no prioriza a los pueblos de nuestro continente. Es una visión en la que Estados Unidos tiene rienda suelta sobre los asuntos internos de los países de América Latina y el Caribe; una visión que pone los intereses políticos y económicos de Estados Unidos y de las grandes empresas por encima de los de los pueblos. Para ello, la Organización de Estados Americanos (OEA) sigue siendo un instrumento de lucha contra las fuerzas progresistas del hemisferio y de legitimación de los golpes de Estado, de la intervención y de la política de exclusión. No cumple ninguna función positiva y debe ser abolida.

La exclusión de Cuba, Venezuela y Nicaragua ya han convertido la cumbre de Biden en un desastre político; añadimos que esta exclusión no habla en nombre de la clase trabajadora y de la gente de conciencia de este país que desea la amistad y el diálogo con todos los pueblos de nuestro hemisferio.

Durante el tiempo que estuvimos juntos, marchamos, bailamos y alzamos nuestra voz común en protesta contra la injusticia. No sólo analizamos y criticamos los fallos del actual estado de cosas, sino que también intercambiamos estrategias para garantizar nuestra supervivencia y avanzar. Compartimos propuestas para construir el futuro que queremos, necesitamos y merecemos; un futuro que nos atrevemos a construir, ahora.

En el “país más rico del mundo”, 140 millones viven en la pobreza o cerca de ella. El gobierno estadounidense es adicto al militarismo y a la guerra y gastará más de 800.000 millones de dólares en 2022, en muerte y destrucción. En lugar de prepararse para la guerra, la sociedad debe organizarse para satisfacer las necesidades humanas. Queremos un futuro sin desahucios, violencia policial y encarcelamiento masivo, deportaciones, sanciones y bloqueos. Decimos: ¡no más! Queremos un futuro en el que todos tengamos acceso a una vivienda adecuada, a una alimentación sana, a la sanidad, a la educación y a la cultura. Decimos amnistía total y derechos para todos los inmigrantes. Debemos eliminar todas las formas de supremacía blanca, racismo, homofobia, sexismo, transfobia y todo tipo de discriminación y opresión.

Defenderemos el derecho del pueblo a organizarse y a expresarse, a construir una democracia real -una democracia popular- en un clima caracterizado por la censura y la privación de derechos. Protegeremos el derecho al voto y el derecho de los trabajadores a formar sindicatos y a negociar colectivamente. Protegeremos todos los avances a favor de los derechos civiles y humanos que han conseguido nuestros movimientos a lo largo de la historia, como el derecho humano de las mujeres a controlar sus cuerpos. Defenderemos la Madre Tierra y lucharemos contra el extractivismo y la explotación de la tierra.

Esta Cumbre que hemos construido juntos ha sido un puente entre organizaciones, movimientos, regiones, idiomas y fronteras. Estamos creando lazos entre nosotros y la unidad a través de nuestras diferentes luchas. Aunque el tiempo que hemos pasado juntos está llegando a su fin, afirmamos la lucha continua por un mundo más justo y nos volvemos a dedicar a ella.

Luchamos contra un Imperio que se empeña en mantener la supremacía mundial, una peligrosa ilusión que pone en peligro a la humanidad y al planeta. Por muy duro que sea el camino que tenemos por delante, sacamos fuerzas de los siglos de lucha que nos preceden, de aquellos que se han levantado y han superado sistemas que en su día parecían invencibles.

La humanidad no tiene otra opción que luchar. Estaremos en las calles, en nuestros barrios, en nuestros lugares de trabajo y en nuestros hogares, construyendo y organizando constantemente, llevando a cabo las miles de pequeñas tareas y grandes luchas que juntas nos acercan a la victoria. Nuestro planeta nos necesita, nuestra gente nos necesita, ¡y ganaremos!

Equipo de medios de comunicación de la Cumbre del Pueblo

 

Fuente: COPINH

ECUADOR: Paro Nacional, Guillermo Lasso criminaliza a la Protesta Social

Noticia en desarrollo

En la madrugada de este martes 14 de junio la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas del Ecuador detuvieron al líder indígena Leonidas Iza tras el inicio de las jornadas de protesta nacional en contra de las políticas neoliberales del gobierno ecuatoriano.

Organizaciones y movimientos sociales nacionales e internacionales exigen la liberación inmediata de Iza y apoyan el pleno derecho a la protesta social.

Hacemos un llamado al gobierno para que atienda las demandas de las organizaciones sociales, y establezca los mecanismos necesarios para mejorar la vida de los ecuatorianos y ecuatorianas. Así también, demandamos la libertad del presidente de la CONAIE, Leonidas Iza, quién en el marco de la Convocatoria al Paro Nacional fue detenido hoy 14 de junio en un confuso operativo policial y militar, sin orden de aprehensión, transportado en un vehículo particular, sin que se le lean sus derechos, y haciendo uso excesivo de la fuerza.

El pasado 30 de mayo, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador en alianza con organizaciones sociales y campesinas hicieron un llamado al pueblo ecuatoriano a sumarse al Paro Nacional indefinido en rechazo al gobierno de Guillermo Lasso por el incumplimiento de sus deberes ejecutivos y el nulo interés sobre la realidad del país.

El lunes 13 de junio se dio inició a la jornada de movilización nacional y protestas con cierre de carreteras en todo el territorio ecuatoriano.  Las demandas del movimiento indígena y campesino son claras:

  • Violencia, inseguridad y corrupción
  • Falta de empleo
  • Alto precio de los combustibles
  • Alza de los precios de productos de primera necesidad
  • Desabastecimiento de insumos al sistema de salud pública
  • Recorte presupuestario a las universidades públicas del país y la inaccesibilidad de los jóvenes a los estudios universitarios, además de la mala infraestructura educativa.
  • Politización de los 21 derechos colectivos
  • Explotación minera en territorios indígenas, reservas y áreas protegidas
  • Abandono y desinterés al sector agropecuario y campesino.
  • Altos intereses de las deudas de bancos y cooperativas.
  • Privatización de los sectores estratégicos.

Por su parte, Guillermo Lasso en su cuenta oficial de Twitter expreso el rechazo al Paro Nacional tachándolo de acciones de grupos políticos que buscan desestabilizar al Gobierno y paralizar innecesariamente al país “Ahora que hemos empezado a reactivarnos, #NoPodemosParar. Quienes cometan actos vandálicos van a responder ante la justicia y el pueblo ecuatoriano”

Redacción: Julieta González

Fotografía: Redes CONAIE

Graves irregularidades en el proyecto inmobiliario Botaniqo

A partir de hechos consumados, la Estación de Transferencia de Cumbayá cuenta con autorización del Municipio de Quito y ya se encuentra en etapa de construcción Botaniqo, en el proyecto urbano arquitectónico Tomoraguadua. De esta manera, se daría legalidad a las ilegalidades e inobservancias cometidas en el proceso de aprobación del mismo.

Parte de este proceso son autorizaciones; informes; procedimientos y actuaciones de varias secretarías municipales involucradas, la Administración Zonal de Tumbaco, la Procuraduría Municipal, la Empresa de Municipal de Obras Públicas, la Empresa Municipal de Agua Potable y Saneamiento, la Entidad Colaboradora, el Concejo Municipal y los Alcaldes. En todo ello se evidencian inconsistencias, inobservancia de la ley, arbitrariedades, resoluciones sin aprobación del Concejo, aprobación de edificabilidad por sobre lo establecido en el PUOS (Plan de Uso y Aprobación del Suelo) vigente, informes que han inducido a error al Concejo.

Sin estudios del Municipio y de sectores independientes, los informes aprobados se basan exclusivamente en aquellos presentados por el promotor inmobiliario. No se toman en cuenta los informes de la Secretaría de Ambiente sobre impactos y permisos ambientales. Que se suma a la poca transparencia en información, ausencia de participación ciudadana, conflicto de intereses y alto riesgo a la salud y en movilidad.

Las inconsistencias inician con dos resoluciones que no contaron con el conocimiento y aprobación del Concejo Metropolitano,  pero fueron claves cuando se aprobó el cambio de zonificación del predio en el que se construyen estos proyectos: 

  • la resolución administrativa STHV-031-2019 (del 6 septiembre de 2019) con la que la Secretaría de Territorio Habitat y Vivienda expide la norma técnica para determinar la asignación de uso de suelo de los lotes con zonificación de promoción (ZC) mediante Proyectos Urbanos Arquitectónicos (PUA).
  • El 31 de agosto de 2021, esta es modificada con otra resolución, la STHV-2020-054 que excluye áreas de protección ecologica y patrimoniales para el cálculo de la zonificación.

Con base en estas dos resoluciones ingresa el PUA Tomoraguadua. Y mediante Resolución C021-2021 (del 9 de marzo de 2021) el Concejo aprueba el cambio de zonificación y la Estación de Transferencia Intermodal de Cumbayá en dicho predio.

Con el transcurso del tiempo, el predio TOMORAGUADUA, en que se desarrollarán los dos proyectos, va cambiando de forma, se fracciona, se unifica con otro, pero los convenios, informes y solicitudes presentadas se basan en el predio original. Uno es el predio que aprueba el Concejo Municipal y otro el que obtiene el permiso de construcción.

El fraccionamiento del predio viola la normativa ambiental en cuanto a la necesidad de presentar un estudio de impacto ambiental y realizar una Consulta a la comunidad. Además, evita presentar los impactos de movilidad de un modo integral, al igual que los impactos ambientales, y multiplica el riesgo. En los informes municipales se hace referencia a Botaniqo2, y en los planos hasta Botániqo3, lo que influido en los análisis de las diferentes secretarías, puesto que se les ha presentado en fragmentos el mismo proyecto. Todo esto tiene como consecuencia que los impactos ambientales y en movilidad, las descargas, se multiplican por cuatro, si se considera que a las tres etapas de Botániqo se suma la Estación de Transferencia de Cumbayá, proyectos que en realidad son indivisibles y que en conjunto cubren más de 40.000 m2 de construcción.

Informes de la Entidad Colaboradora señalan que solo aprueba proyectos arquitectónicos que cumplan la norma pero resulta que no verificaron que en este caso eso se cumpla. Parece que el municipio al delegar a entidades colaboradoras la aprobación de planos también ha delegado su responsabilidad.

En el presente caso, la Licencia Metropolitana Urbanística (LMU–20) fue otorgada de forma indebida por la Administración Zonal de Tumbaco, siguiendo un trámite de aprobación que no corresponde a este tipo y escala de proyectos, por lo que actuó fuera del marco de sus competencias legales e institucionales y se arrogó funciones que no le competen. Esto se puede comprobar en varios oficios emitidos por la Secretaría de Territorio, en los que se indica que el trámite correspondiente es categorizado como especial, citando el Código Municipal.

El 2 de febrero de 2022, tres semanas antes de emitir la LMU 20, la Administración Zonal Tumbaco solicita un informe a la Secretaría de Ambiente. En el Informe Técnico, se concluye de forma categórica que el proyecto no cuenta con permisos ambientales válidos.

A pesar de estas alertas, la Administración Zonal de Tumbaco otorga la LMU 20 al proyecto BOTANIQO, inobservando la normativa ambiental y atentando, de esta forma, contra los derechos de la naturaleza, el buen vivir, un ambiente sano, el derecho a la ciudad y otros consagrados en la Constitución del Ecuador.

Por otra parte, se puede evidenciar que el proponente y funcionarios municipales omiten mencionar que según establece la normativa, se trata de un PROYECTO URBANO ARQUITECTÓNICO ESPECIAL (PUAE), pero se refieren a este como un simple Proyecto Urbano Arquitectónico. Probablemente para crear confusión y omitir los procedimientos mandatorios que han sido claramente establecidos en la normativa municipal. Si es un PUA, ¿dónde esta el pago de la concesión onerosa de derechos?

Luego de la intervención del Cabildo Cívico de Quito ante el pleno del Concejo Metropolitano, el 3 de mayo del 2022, el Alcalde de Quito, Santiago Guarderas, iindicó que solicitaría a la Contraloría General del Estado auditar todo el proceso de la Estación de Transferencia de Cumbayá y el proyecto Inmobiliario Botániqo.

¿Lo hará de manera oportuna…o se recurrirá nuevamente a la lógica de los hechos consumados?

ACCIÓN ECOLÓGICA
12 de junio de 2022

Referencias:

 

Fuente: Accion Ecologica

Francia Márquez Mina: “En Colombia hemos tenido un mal gobierno, hay que cambiarlo”

Francia Márquez Mina es defensora medioambiental, activista de Derechos Humanos y candidata a la presidencia de Colombia. Es de las que portan  un liderazgo a la altura de la historia de su pueblo –y es consciente de ello–. Este domingo, en simultáneo a las elecciones de Congreso, se realizarán las consultas presidenciales de las coaliciones políticas de cara a las elecciones del 29 de mayo y la Defensora de la vida podría incorporar la fórmula.

Ilustración de Ximena Astudillo.

Ganadora del premio Goldman –al igual que Berta Cáceres– es de las que portan  un liderazgo a la altura de la historia de su pueblo –y es consciente de ello–. Afrodescendiente, está dispuesta a repetir las veces que sea necesario que a la política de la muerte se la enfrenta con las propuestas feministas y comunales para la vida digna. Sostiene que los cambios llegan “desde abajo”, y que los “malos gobiernos” están en la memoria. Por eso, evoca a aquellas luchadoras anónimas y a sus ancestras; a las que parieron la libertad y la dignidad para que hoy pueda ser candidata.

Francia presentó su candidatura luego de la masacre de Llano Verde durante 2020, en la que cinco jóvenes afrodescendientes fueron asesinados. “La política de muerte”, como llama al actual gobierno de Iván Duque, no sólo desatiende la vida de su pueblo con políticas neoliberales sino que también mata, asesina sin piedad. Más de mil líderes y lideresas sociales fueron asesinados desde 2016 por defender los territorios y las organizaciones comunitarias ante el avance del crimen organizado en el marco del mal llamado “Acuerdo de paz”.

“Que tu privilegio no nuble tu empatía” fue una de las frases que se leyó en las calles como expresión de las movilizaciones sociales que acompañaron el Paro Nacional que comenzó el 28 de abril en Colombia de 2021 en contra de la reforma tributaria propuesta por el gobierno de Iván Duque. “Hay un pueblo dispuesto a luchar, y eso me llena de esperanzas”, dijo nuestra entrevistada; atenta, cálida, sensible y decidida a sentir como propia cada injusticia. “Soy porque somos”, afirma en cada mensaje en sus redes sociales, palabras que nos recuerdan a la campaña que llevó a Marielle Franco a ser autoridad en Brasil. Y la empatía, de repente,  brilla encendida como la resistencia del pueblo colombiano.

***

Conversamos con Francia Márquez en dos oportunidades y en ambos encuentros hablamos sobre la actualidad del país y la sucesión de gobiernos que profundizaron el patriarcado, el racismo y la violencia histórica que sufre Colombia. En este contexto, reflexionamos sobre el lugar de las defensoras de los territorios y el desafío de construir una alternativa feminista en el país.

La primera conversación fue desde Cali el 29 de abril de 2021, a un día del histórico Paro Nacional en Colombia. La segunda, hacia fines del mismo año pero esta vez en Buenos Aires, en el marco de la propuesta de reconocimiento como Honoris Causa de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, momento en el que ya estaba oficializada su precandidatura a la presidencia desde el movimiento político “Soy porque somos” dentro del Pacto Histórico y que, posteriormente recibiera el apoyo del partido Polo Democrático Alternativo. De este modo, Francia Márquez, reconocida por su lucha junto al Proceso de Comunidades Negras, se convirtió en la primera mujer negra precandidata a la presidencia en Colombia. 

Al ingresar al auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales, Francia saludó una por una a las personas que llegaron allí para escucharla. En el marco de su exposición “La resistencia al poder”, enfatizó que “la apuesta de cambio para Colombia es feminista y antirracista o no es” y con la convicción de que las luchas deben trascender las fronteras sostuvo que “este es un camino que se tiene que pensar entre los pueblos y tiene que permitirnos hermanarnos como pueblos de la Abya Yala con otros pueblos oprimidos en el mundo. Así esperamos que este camino nos permita tejer relaciones con Mamá África”.

La candidata también reflexionó sobre la necesidad de replantear la democracia porque “esta es una democracia planteada desde el privilegio, por eso hay que profundizarla y llenarla de contenido. Para nuestros países, democracia es condenar a los jóvenes a la muerte en los barrios populares… ¿Qué le dice la democracia a una mujer que, cuando llega de haber trabajado 8 y 14 horas en una casa de familia donde le pagan un mínimo, no le alcanza para alimentar a sus hijos?”.

La democracia es profundizar el reconocimiento de justicias diversas, raciales, de género, económicas y ecológicas. Si logramos pensar en propuestas que garanticen los derechos de toda la humanidad y no derechos de privilegio para unos pocos, estamos profundizando la democracia. Si hay garantías para la participación política de las mujeres, estamos poniendo la democracia. Pero eso no nos lo van a regalar, nos toca arrebatarlo.

Lo que estamos haciendo aquí es arrebatar el espacio que siempre han ocupado otros y dar voz a los que no han tenido voz; nuestra candidatura es ir desde la periferia al centro, construir desde la raíz mandatos populares. Queremos que la propuesta no venga de Francia, que la construyamos como pueblos; y en ese sentido, queremos que las mujeres construyan una propuesta feminista que profundice la democracia en Colombia y en esta región de América Latina. Queremos parar la guerra, sí, porque la guerra es producto del patriarcado.

Maru Waldhüter, 2022

“Ya no se trata sólo de la paz, sino también de los sueños, las esperanzas de la gente”

–¿Qué reflexión hacés sobre el Paro Nacional contra la reforma tributaria?

– Lo primero que tengo para decirles es que es evidente dónde están los jóvenes: en la calle, expresándose con mucha impotencia, dolor y tristeza de todo lo que está pasando. Este gobierno los ha hecho trizas; ya no se trata sólo de la paz, sino también de los sueños, las esperanzas de la gente. Lo que ha hecho la pandemia no es generar la crisis, sino visibilizar el verdadero rostro de esa crisis que ya estaba. Tengo muchos sentimientos encontrados porque, por un lado, está la gente cansada con dolor gritando pero, a la vez, la posibilidad de encontrarnos y ser tantos millones en las calles.

En las ciudades, desde las diversas regiones y desde las periferias, hombres y mujeres –también niños y niñas– están saliendo a las calles a demandar sus derechos. Eso llena de mucha esperanza. Hay un pueblo que no está dispuesto a que lo asesinen, a que sigan con esta política de la muerte que sigue expropiando nuestra condición humana, dignidad y libertades. La gente está luchando y eso es muy importante. En la calle encontraba a muchos jóvenes que venían y me cogían las manos y me decían: “Francia, gracias por estar aquí”, y se ponían a llorar diciendo “sentimos que no hay esperanza, que no tenemos derecho”. Y a mí me duele mucho eso. “Yo ya estoy cansado”, me decían esos jóvenes. Es duro en términos de las emociones y de la impotencia; ver cómo ese Estado patriarcal, racista y clasista se sigue imponiendo con su política de muerte.

Y una va por la calle diciendo: “lo último que tenemos que hacer es perder la esperanza, hay que seguir adelante”, pero cuando llegué a mi casa estaba destrozada. Ver a tantos jóvenes que habían judicializado, tanta gente llorando y gritando. Eso me dolió mucho y, pues, lloré mi rato también pensando en tanto dolor punzante; tanta tristeza y no ver un cambio posible. Pero si una es líder social, si una se ha hecho con el pueblo, con la gente, pues toca sacar fuerzas de donde no hay para seguir llenando de esperanza a este país y a la humanidad. Y eso es lo que intentamos hacer: sacar fuerzas de lo más profundo de nuestro ser para que el miedo no siga imponiéndose y no se pierda la esperanza. 

¡A parar para avanzar!

El 28 de abril de 2021, sectores y organizaciones sociales de Colombia se convocaron en las calles en el marco del llamado a Paro Nacional para rechazar el proyecto de Reforma Tributaria del presidente Iván Duque. La multitud en todas las calles del país hizo del Paro un acontecimiento histórico. No se trató solo de impedir el avance de la reforma tributaria y sus consecuencias en el costo de vida, las demandas históricas demostraron que el pueblo le decía “basta” a la política de la muerte. Hubo movilizaciones; actividades culturales; asambleas junto a organizaciones indígenas, campesinas, afrodescendientes y LGTBIQ+, entre otros sectores, y la población en general se apropió de las calles, un proceso popular a tono con las recientes rebeliones en la región.

Ante las demandas, el gobierno de Iván Duque militarizó el país y respondió con toda la maquinaria represiva del Estado. Disparó a matar, a la par de los grupos paramilitares.  Según la ONG Temblores, durante los meses del Paro Nacional se relevaron 5048 hechos de violencia policial, y la ciudad de Cali fue la que registró más casos en todo el país por lo que se convirtió en el epicentro de la represión y la resistencia. 

– Leímos en algunos de los carteles del Paro Nacional que el pueblo salió a las calles a pesar de la pandemia ya que está en juego la vida de todas formas, pero la resistencia está en las calles…

– El “quédate en casa” no es una opción porque, para muchos, si se quedan en casa un día sus hijos van a aguantar hambre. Son las comunidades indígenas, afrodescendientes, campesinas, las que están en los territorios; y para ellos, quedarse en su casa no es una opción porque los actores armados los están sacando, los están desplazando forzosamente, los están desterrando.

Ayer en la noche escuché a un periodista, Néstor Morales, en una entrevista con un gobernador indígena porque ayer se tumbó la estatua de esa ciudad (el monumento a Sebastián de Belalcázar en Cali), que es un símbolo de la opresión, la muerte y la deshumanización de los pueblos. Primero me llegó el mensaje y pensé que era un juego, pero cuando vi la noticia yo estaba feliz. Sentí que estábamos avanzando en la libertad, pero para ellos son unos vándalos. Se olvidan de que los criminales realmente están en ese Estado manejado por esos hombres blancos privilegiados que históricamente nos han gobernado. Ellos realmente son los criminales que representan ese pensamiento colonial, racista, clasista. Y ese señor les respondía con tanta dignidad que yo también sentía mucho orgullo: no todo está perdido, sí hay mucha esperanza y hay mucho por hacer; la gente se está levantando a la opresión y eso es lo importante en este camino.

Si hemos tenido un mal gobierno, hay que cambiarlo. Y yo también, siendo una mujer que viene del territorio, que tengo la tierra en mis manos, creo que hay que hacer un cambio estructural. Nuestros hijos no se lo merecen. Después que nuestras mamás y nuestras abuelas liberaron nuestros vientres, después de la esclavitud. A propósito, este año se cumplen 200 años de la ley de libertad de vientres y yo tengo la memoria y hemos encontrado los archivos históricos de mujeres negras de nuestro territorio que fueron quemadas vivas por demandar la libertad y no sólo para ellas, sino para su gente, para su pueblo, para sus hijos. Y ahora, ¿qué hizo el Estado patriarcal, racista y clasista? Pues condenó nuestros vientres y nos puso a parir hijos para una guerra que no nos pertenece. Son los hijos e hijas de las mujeres negras, indígenas y campesinas los que van a la guerra; somos nosotras quienes estamos poniendo los muertos y nuestros vientres, nuevamente esclavizados por ese sistema de muerte que tenemos que cambiar. Y desde ahí nos vamos a levantar con toda nuestra fuerzas para empujar.

“Esto que estamos haciendo es el sueño de las ancestras por parir la libertad y la dignidad
 para este país” 

– Esto también lo escuchamos en la Convención Nacional Feminista y que fue el escenario de presentación de las precandidaturas presidenciales. ¿Por qué una candidatura feminista para Colombia? ¿Es posible pensar en una unidad dentro los feminismos y las izquierdas para disputar contra la derecha?

– La unidad, tanto al interior del feminismo como la unidad al interior de los movimientos sociales es el verdadero desafío; y pasa por reconocer que hay diferencias, sí, y que hay una diversidad en medio de esa colectividad. De todas formas, desde esa unidad es que hay que reconocer y hay que pararse de ahí. Y el mensaje que yo coloco es de Angela Davis, que dice que a nosotras, las mujeres negras, nos dicen que hay que romper el techo de cristal, ¿pero quién es la mujer que hoy representa que ya está a punto de romper el techo de cristal? Hillary Clinton, dice ella. Entonces, no. Yo el feminismo lo voy a hacer con esas mujeres que no tienen voz, con esas mujeres que la historia no les ha permitido que sus vidas y luchas se cuenten, que la historia las ha borrado y ha negado. Y yo creo que hoy estoy en el mismo lugar. El feminismo tiene que reconocer que las mujeres viven opresiones diferenciales que es necesario romper, en términos no solo geográficos; no son las mismas condiciones de las mujeres que viven en la capital, que abren el grifo y les cae el agua, que las mujeres que viven en la zona rural que a sus hijas les están dando agua con mercurio. Entonces, si reconocemos esa diferencia, podemos caminar juntas. 

Si todas sentimos que estamos caminando juntas y que estamos empujando la puerta a la misma vez, cuenten conmigo. Cuando unas mujeres tienen que ponerse atrás para que otras mujeres puedan pasar, ahí yo no estoy. Y yo creo que ahí hay que reconocer las condiciones de privilegio. Si yo reconozco que, aun siendo una mujer afrodescendiente que vivió múltiples violencias, hoy tengo una condición de privilegio en relación a las mujeres negras de mi propia comunidad –por la lucha que he hecho, por supuesto, eso no ha sido un regalo– porque mi voz resuena más que la voz de ellas, yo tengo que usar esa condición de privilegio para que la voz de ellas también se escuche y sea escuchada. Eso será lo que nos permitirá abrir camino y cerrar brechas de injusticia histórica. 

¿Y el feminismo? Yo creo que hay que pensarnos en comunidad, en colectivo. Hoy tenemos que hacer un feminismo donde los hombres asuman su responsabilidad de transformar el patriarcado que nos ha dañado a nosotras desproporcionadamente, pero ese mandato de masculinidad –como dice Rita Segato– ha dañado también a los hombres. Y lo digo porque en mi casa tengo hermanos y dos hijos, y eso de “ustedes no saben nada de feminismo, hágase en pa´allá” para mí no, señor: “Venga, siéntese aquí en la mesa. Reconozca que hay situaciones en las que cuando usted se para y yo me paro, usted tiene un privilegio mayor que yo”. Entonces, tienen que poner su privilegio de macho, de hombre, para que todos podamos caminar juntos hacia una vida que nos permita vivir en condiciones dignas como humanidad y no que su condición de privilegio signifique la expropiación de mi dignidad humana. Es parte del camino que tendremos que hacer y aprender.

He tenido compañeros negros que me han dicho “Francia, yo quiero que nos juntemos; yo quiero que ustedes nos enseñen, que ustedes nos ayuden a quitar esas prácticas que efectivamente son dañinas así como erradicar racismo”. Es una responsabilidad de la humanidad: cómo podemos hacer para que esas prácticas patriarcales sean también una responsabilidad, no sólo de ustedes, las mujeres, sino en nosotros. Yo creo que ya es un avance en que haya un hombre dispuesto a hablar de eso honestamente. Estamos obligadas a revisarnos como humanidad y eso no lo vamos a hacer de la noche a la mañana. Pero hoy estamos abriendo un paso y, por ejemplo, de esta candidatura cuando estamos en la discusión, se quedan callados. Y eso es importante. Algunos han querido imponer cómo se hace la política “no se hace así y la política tal, y es que la política es esto y lo otro”. Lo mismo la lucha que tenemos que hacer como movimientos sociales porque el hecho de ser progresista no quiere decir que no seas patriarcal y que no seas racista y que no seas clasista también. El gran esfuerzo es reconocer que dentro de nuestras sociedades estamos atravesados por esos sistemas de opresión. Sí, y a todos nos ha dañado y todos hemos tenido que desaprender y aprender una nueva forma de hacer la vida. Y a mí me ha tocado también desaprender muchas cosas y empezar a reconocerme primero como una mujer afrodescendiente. Y desde ahí, reconocer la virtud y la capacidad que cada una tiene para construirse y construir colectivamente con las otras, con los otros. No será fácil. Pero yo creo que ahí vamos. 

– El año pasado, justamente después de la masacre de Llano Verde, anunciaste tu intención de ser candidata a la presidencia. ¿Qué significó ese día? ¿Fue un punto de inflexión en el que dijiste: de acá en adelante hay que cambiar de manera radical?

– Sí, sin dudas. Ya veníamos hablando como pueblo negro –una vez que tenemos el sueño de algún día atrevernos a acceder al poder…– de que como mujeres también tenemos que pensarnos en el poder. Y es que los pueblos de abajo tenemos que juntarnos entre todos, porque el cambio no va a venir de arriba; el cambio viene de acá abajo, porque a los que están arriba pues no les interesa despojarse de sus privilegios obtenidos por la muerte. Y entonces venía ya en ese diálogo, ¿no? Y yo sí veía que muchas personas me decían cosas como: “Francia, nosotros la vemos a usted como la esperanza de nuestro pueblo” y me lo decían como gente negra, porque es el lugar de enunciación desde donde me paro. Y yo decía: “bueno, pues vamos a ver”, pero yo lo pensaba para más adelante y no tan rápido. Sin dudas, la masacre de Llano Verde fue un punto de inflexión. 

Masacre de Llano Verde

El 11 de agosto de 2020, una nueva masacre se cometió en la ciudad de Cali. Cinco jóvenes afrodescendientes de entre 13 y 16 años fueron asesinados en el barrio de Llano Verde. Sus cuerpos fueron hallados en un cañaduzal con signos de tortura, allí tal como lo cuentan sus familiares, los niños habían ido a elevar cometas (romontar barriletes) y comer caña de azúcar.. A más de un año de la masacre y aunque hay detenidos identificados como responsables del hecho las familias no se pudieron determinar las razones de los asesinatos y las familias siguen denunciando amenazas.

Llano Verde se ubica en el oriente de Cali y está habitado mayormente por familias desplazadas por la violencia. La historia de estos cinco jóvenes evidencia el ensañamiento racista contra los y las más jóvenes, para quienes sobrevivir se ha convertido en un desafío.

Según IndePaz, desde el año 2020 hasta principios de 2022 se cometieron en el territorio colombiano más de 200 masacres; es decir el  homicidio intencional y simultáneo de tres o más personas.

En esa misma semana, yo había perdido un sobrino que había sido asesinado en esta ciudad –le dieron unos tiros por la espalda–. Entonces, el lunes yo había ido a enterrar a mi sobrino y el martes llega la noticia de los jóvenes de Llano Verde. Apenas llegó la noticia y yo me fui pa’ allá, al barrio. Cuando llegué, las mujeres, esas mamás que habían ido a buscar sus hijos allá, estaban de una manera que no tengo palabras para explicar, pero verlas ahí también me dio mucha fuerza, mucha fortaleza. Yo tenía mucha rabia, me sentía con mucha impotencia. Esa noche no pude dormir pensando en mis hijos porque tengo dos hijos jóvenes, como los niños que mataron allí, imaginando el dolor que significaría si me mataran un hijo mío. Y a la mañana siguiente tuve una clase y hablando de la situación –hasta la profesora estaba llorando con nosotras, de dolor, de impotencia y todas diciendo que esto es una locura, que esto no puede ser–, en eso pensé en el discurso de Martin Luther King: yo tengo un sueño. Y pensando en ese discurso, pues yo no sé si fueron las ancestras o qué, pero me empujaron a escribir un trino y lo coloqué (en las redes) y después me di cuenta de lo que escribí. Y me empezaron a llamar y en un grupo de WhatsApp que tenemos con las compañeras empezaron a coger de Twitter los mensajes que la gente empezó a escribir en respuesta a eso y pensé: “ay, dios mío, qué hice”. Me asusté pero fui con tranquilidad, pues yo soy una mujer que asume retos. Y después mucha gente me empezó a decir –y sobre todo en las comunidades por las que yo trabajo y de las cuales las hago parte–: “Francia, yo creo que hay que asumir eso”. Fueron las ancestras que me movieron y me empujaron a hacerlo, sentí la fuerza espiritual y aquí estamos asumiendo este desafío y esperando que ojalá sea una realidad.

No ha sido fácil para mí, me ha tocado aguantar muchos ataques, agresiones, muchas violencias verbales, todo, porque el privilegio que se ha obtenido con la muerte siempre busca cómo mantenerse y la forma en que busca mantenerse es usar la violencia. La he vivido y ha sido duro, sobre todo escuchar esa violencia a veces viene de mí misma comunidad, de mujeres negras o de mujeres en general. He visto a nuevos movimientos sociales que tienen los intereses de llegar a la política –pero también colocando a candidatos hombres– que ven en esta candidatura una amenaza, incluso me han vinculado con el uribismo –¡sería un absurdo que yo sea uribista!–, que soy una infiltrada  y que me han pagado para hacerle el favor al uribismo; pero yo sigo. Esto que estamos haciendo es el sueño de las ancestras por parir la libertad y la dignidad para este país. Y vamos a seguir caminando, les guste o no.

Por supuesto que eso no quiere decir que no vamos a articularnos, que no vamos a juntarnos. Pero como le dije a los del pacto histórico, que me han hecho varias invitaciones, que me dicen que creen que mi lugar no debe ser la presidencia, que debo ir pa’ el Congreso, yo defino cuál es el lugar que quiero ocupar. Siempre han definido históricamente el lugar que debemos ocupar en la sociedad y es el lugar de la inferioridad, como mujeres, como pueblos excluidos y marginados. Estamos cambiando la narrativa de este país mostrando que estamos y estoy tranquila, porque si mañana no logramos este camino, esta apuesta colectiva de resistencia, de dignidad desde abajo, por lo menos empujamos la puerta juntos y juntas para que nuestras hijas e hijos, nuestros nietos y nietas, las próximas generaciones –los renacientes, como decimos nosotros– la puedan abrir. Ese es el propósito: abrir la puerta de la dignidad y de la vida para que puedan soñar y no tener miedo; porque nos han quitado hasta el derecho a soñar.

El modelo extractivista favorece solamente los privilegios de unos poquitos

–¿Qué significa ser defensora ambiental y de los derechos humanos en un país como Colombia?

– La situación de los defensores y las defensoras es lamentable, sí, y es lamentable porque no es un Estado garante de derechos… ¡si somos de una de las sociedades más desiguales del mundo! Entonces, eso hace que tengamos que alzar la voz. Y como quienes han impuesto esa política de muerte la han impuesto usando la violencia, usando el miedo, usando el terror, han obtenido sus ganancias. La política en este país ha obtenido sus ganancias de la muerte, de la sangre derramada. Entonces, esa gente siempre está dispuesta a todo lo que se le ponga en el camino, a quitarlo como sea. Y han usado muchas formas. A mí me han intentado comprar, me quieren manipular usando las necesidades de mi comunidad o las propias necesidades en las que he estado. Eso que hacían conmigo es lo que hacen con los pueblos cuando van y le dicen: “bueno, tome una libra arroz y vote por mí”. Ya hacen que la gente, por la necesidad, cambie sus ideales, su corazón, sus valores humanos, por un plato de lentejas. Es por la necesidad que esa mamá dice: “bueno, yo tengo que darle el plato caliente a mi hija si total el mañana será incierto”, y eso es una práctica constante de la corrupción política en este país.

Ser líder social no es delito

Según el  Instituto de Estudios para el desarrollo y la Paz en Colombia, desde la firma del Acuerdo de Paz en 2016 y hasta diciembre de 2021, fueron asesinados 1270 líderes y lideresas sociales. Solo en los dos primeros meses de 2022 se contabilizaron 24 asesinatos.

Entonces, el liderazgo social siempre se ha eliminado o se ha intentado eliminar por un lado, o si no se logra acotar y son inquebrantables, pues usan otros métodos como la violencia, las amenazas reiteradas, el desplazamiento forzado o atentados contra nuestra vida. Y cuando eso no funciona, viene el desprestigio y usan cualquier situación humana para desprestigiar. Son todas las estrategias que usan cuando usted representa una amenaza para la institucionalidad: usan toda la forma de dañar y hay que mantenerse firme pero no es fácil. Pues he pensado mucho también en mis hijos; y entonces, para una mamá, siempre los hijos van a ser su punto débil, una siempre ahí se limita. 

Cada vez que un líder o lideresa decide alzar la voz, piensa también en si vale la pena someterse a eso. Cuando me tocó salir con mis hijos fue duro, porque mi hijo mayor me decía: “si usted no se hubiera metido en eso, no teníamos que haber salido del colegio, estaríamos allá en casa con su familia, y ahora estamos encerrados en cuatro paredes”. Pero, bueno, ya han reconocido que si no hubiera hecho eso y no hubiéramos defendido la tierra, no sólo nosotras hubiéramos salido, sino toda la comunidad. Eso es terrorífico. Saber que en los territorios nuestros asesinan a la gente. Y los que deciden sostener su liderazgo y la voz es porque ya no tenemos otra opción que decir. Si callamos nos matan y si hablamos también, pues hablamos. Otra opción no hay, vamos a enfrentar eso y vamos a transformarlo. Hacer nuestro esfuerzo para que esto cambie. Así que el liderazgo, tanto ambiental como social, en favor de la vida, de los derechos, no es fácil para nadie en un país que da la espalda a la gente. A veces, en la ciudad, la gente no reconoce que hay otras situaciones mucho más complejas en el campo y sus periferias.

– Así como nos hablabas recién de la política de muerte, en varias ocasiones hemos escuchado que lo relacionabas justamente al modelo de desarrollo económico, que tiene hoy en el país también un correlato con lo ambiental…

– El modelo extractivista es el reflejo de ese modelo estructural de desarrollo, de esa política de la muerte, porque “el desarrollo” no lo hemos vivido para la gente que en tantos territorios todavía tiene el sueño de tener agua potable; esa la utopía. Todavía el sueño de que le llegue internet o le llegue energía es una utopía o es sueño acceder a la salud, de entrar por las puertas de una universidad. Sí, porque hasta las esperanzas de pensar que podemos, que esos espacios son para nosotros, pues nos lo han quitado. Ahí es bien complejo poder visionar, pensar, construir propuestas. 

Igual, nada está perdido tampoco, está la resistencia también. Y el pueblo nos ha enseñado bastante de eso, de cómo hay que seguir la resistencia, de cómo hay que seguir luchando y hacemos lo que podemos. Pero ese modelo extractivista, que se vende como el desarraigo, no sólo en este país sino en la humanidad, favorece solamente los privilegios de unos poquitos. Fue por el desarrollo que hoy no solamente tienen riesgo de vida los pueblos, sino la vida en este planeta, en esta casa grande. Por tanto, empujar más allá no es si llegamos a la presidencia o no, es empujar la necesidad de una transformación del modelo económico en este país, y es una necesidad imperante. No será fácil porque en la visión de la estructuración de este Estado, se ha desarrollado de esa manera: esclavizaron a los ancestros y ancestras en nombre del desarrollo y del progreso. Y ese mismo modelo de desarrollo es el que sigue imperando y ahora saca a la comunidad de sus territorios, a los descendientes de esclavizados, a los descendientes de los abuelos que fueron, digamos, colonizados también.

– En ese sentido, nos interesa conocer tu opinión en torno al Acuerdo de Paz, teniendo en cuenta que se van a cumplir diez años y que hacemos la misma relación directa sobre la evidente criminalización hacia las defensoras y el deterioro de la situación en vez de lo que se esperaba o lo que se promulgó en ese momento.

– Los pueblos, las mujeres, los indígenas, los afro y campesinos que han vivido en carne propia la guerra entendíamos que era un paso necesario para poder avanzar en la construcción de la paz en este país que tanto se anhelaba. Sin embargo, llegó este gobierno nuevo donde el propio partido hizo campaña por el “no a la paz”. Este es el único país donde se hace campaña en contra de la paz. Hay un odio muy grande, con maña, con mentira, con engaño. Ciertamente así es la política aquí y la gente ingenua que le cree a todos los medios de comunicación que los usaron. Pero la religión también,  porque esta gente ha hecho un papel muy importante y es que ellos han hecho su tarea bien. Este es un país muy conservador, así que usaron a toda esa gente primero. Esa fue la estrategia que usaron para tumbar el plebiscito por la paz. Y, principalmente, con el tema de la comisión de género en la discusión del acuerdo, entonces de que empezaron a decir que nos íbamos a volver gay, que íbamos a ser lesbianas, que la familia se iba a pervertir, a dañar; mejor dicho, el acuerdo era el diablo que venía en persona. 

Entonces, la ultraderecha –que le gustaba y necesitaba mantenerse en el poder de alguna manera– utilizó a la insurgencia como una excusa para ello, para mantener la guerra, porque la guerra genera miedo y frente al miedo está entonces la posibilidad de vender seguridad. Y eso fue lo que Uribe hizo, vendió “seguridad democrática” a la gente. Entonces, usted no tiene que caerse muerto, pero la seguridad democrática es importante para proteger los bienes privados, para proteger que usted ya puede salir libremente. Pero los paramilitares no se detenían y, aun así, la gente creyó todo eso y por eso perdimos el plebiscito. Por eso, el “no” ganó y después ganó quien hizo campaña con el “no” y prometió hacer trizas las posibilidades de la paz.

Ahora lo estamos viviendo en los territorios con las masacres. Todos estos asesinatos de excombatientes, de líderes sociales, el desplazamiento forzado que está viendo el territorio, la confrontación armada que no ha parado. La gente está viendo una crisis humanitaria terrible en muchos lugares del país. Los mismos lugares que gritaron sí a la paz. Es como si nos estuvieran castigando por haber dicho que queríamos ese derecho constitucional reconocido como un principio fundamental de la Constitución, que es la paz.

Esta entrevista hace parte de la serie “Defensoras. La vida en el centro”, un trabajo conjunto de Marcha Noticias y Acción por la Biodiversidad, editado por Chirimbote, con apoyo de la Fundación Siemenpuu.

La entrevista fue realizada por Camila Parodi, Laura Salomé Canteros, Maru Waldhüter y Paz Tilibetti en el año 2021.

Edición: Laura Salomé Canteros, Camila Parodi y Nadia Fink

Ilustración: Ximena Astudillo

Fuente: Radio Temblor