Perspectiva sobre estos once años de ocupación en Haití

Partimos de una idea que estos once años de ocupación en verdad no deberían de existir, porque cuando se parte de la idea de que un pueblo tiene que tener su derecho de definir sus rumbos, la soberanía, su autodeterminación, no debería de tener la intervención militar de ninguna nación, cualquiera que sea.

Partimos de eso, y en el caso de las tropas de Brasil, su intervención y presencia militar de las tropas en Haití es extremamente condenable, porque incluso nunca hubo aquí un debate entre el congreso brasileño y la sociedad, sobre la presencia de las tropas. Entonces cuando se piensa en 11 años, son 11 años de una presencia militar que no nos representa como pueblo.

Desde los movimientos ponemos nuestra fuerza en lucha para que las ocupaciones militares no ocurran más en Haití o en cualquier otra parte del mundo. Lo que se debe que Brasil como pueblo es un país hermano; y tener en cuenta la diferencia del comando militar que está ocupando Haitíí, mismo que es está una cadena masiva en el consejo de seguridad de la ONU.

Esos intereses que los países tienen son terribles, esos once años representan la presencia de militares que no han ayudado a reconstruir Haití, menos respetado su soberanía y las garantías del pueblo, entonces son once años de militarización, de profundización de problemas como violaciones de los derechos humanos, los derechos de los niños, el derecho de las mujeres.

Ahora estamos viviendo en Braisl el hecho que muchos migrantes Haitianos están llegando al país, vienen a buscar un Brasil que no existe, en verdad un Brasil que no respeta los derechos, que ofrece puestos de trabajo en condiciones muy precarias para los mismos brasileños, imagina para los Haitianos o cualquier otro pueblo que migra para Brasil.

Entonces más allá del hecho que Brasil tiene una responsabilidad en Haití por su presencia con las tropas, tenemos que mirar lo que Brasil está Haciendo en Haití y que esta generando toda una migración, hasta el final del 2014 teníamos con un dato muy preliminar y no tan oficial de casi 54 mil migrantes que llegaron el año pasado a Brasil, tenemos la certeza de que este año ya llegaron muchos más, están trabajando en puestos de trabajos que generan una explotación de obra y hemos visto mucho racismo contra los haitianos que están aquí, porque los brasileños miran los haitianos como unos invasores, sin mirar la perspectiva de que nosotros estamos haciendo eso en su país,

Cuando miramos estos once años de ocupación en Haití, tenemos varias cosas que analizar y reflexionar; la presencia de las tropas Brasileñas también genere una forma de militarización aquí en Brasil. Porque estas tropas militares también hacen su entrenamiento en nuestras comunidades, y cuando vuelven a Haití también ponen en práctica estas estrategias de control y represión; hay un conjunto de cosas que están muy relacionadas y la situación del pueblo Haitiano es muy similar algunas comunidades en Brasil donde la militarización es muy fuerte.

El rol ha jugado la solidaridad en este proceso

Es importante que hablemos un poco mas de nuestra responsabilidad en cuanto a jubileo Sur Brasil, de la responsabilidad de Brasil también, del gobierno Brasileño

Y la verdad cuando el gobierno asumió y tomo la decisión de estar en la MINUSTAH, aquí los movimientos sociales de jubileo Sur Brasil has definido que junto con otras organizaciones tenían que mostrar una presencia más fuerte de solidaridad de varias formas.

Por eso llevamos a cabo en conjunto Jubileo Sur Brasil y Jubileo Sur Américas fuertes campañas para expresar nuestra solidaridad, desde el 2005 empezamos a hacer aquí en Brasil varios foros de debate, talleres de reflexión, cartas de denuncias y sus entregamos en los varios ministerios, en la ONU; nosotros sentimos que estos años manteniendo este proceso, han generado una solidaridad constante, porque sabemos que tenemos también una responsabilidad de denunciar lo que las tropas Brasileñas están haciendo en Haití. Seguimos buscando articular, fortalecer la solidaridad y conectar esto con las todas las formas de lucha que hay en el pueblo Haitiano, más allá de las cartas, documentos, de las denuncias, los talleres, audiencias públicas, hicimos muchísimas cosas, pero lo principal ha sido dar voz a las demandas que las organizaciones haitianas han puesto en la mesa.

Sobre campaña de solidaridad que desde jubileo Brasil

La campaña existe hace varios años, en el 2015 al cumplirse 11 años de la ocupación, organizamos en mayo (22 y 23) un importante seminario, que nos ayudó a revisar la campaña de solidaridad desde Brasil, nuestra articulación con las organizaciones que están involucradas desde el inicio, también buscábamos en ese seminario, poder articularnos con otros, también con otras organizaciones, movimientos que están trabajando con gente inmigrante que está llegando en todo momento aquí en Brasil. El seminario ha sido muy importante para eso, mirar a la gente que está llegando, saber lo están pensando de Brasil, y en conjunto con los demás haitianos que aquí está pensar la campaña.

El seminario contó con la participación de 32 organizaciones de todo Brasil, entre estas habían organizaciones de haitianos, definimos cosas muy concretas, como la continuación de las denuncias y el gran llamado que tenemos para pedir: Fuera las Tropas Militares de Haití. Tenemos un concentrado de convergencia de todos los que allí participaron del seminario, quienes no estaban involucrados, ahora se suman a la campaña. Queremos un Haití libre y soberano, basta de la dominación, de intervención, queremos la soberanía y la autodeterminación del pueblo Haitiano.

Durante este seminario fuimos sorprendidos por el anuncio del gobierno brasileño, (Ministro de la defensa) quien afirmo que las tropas iban a salir de Haití…. hasta el 2016, nosotros nos preguntamos porque no ahora, inmediatamente, por qué no sale ahora, sino hasta el 2016. Entonces, ese fue el punto central que acordamos en la campaña, queremos que las tropas salgan ahora y no en el 2016.

Para nosotros 11 años son suficientes, son más suficientes, mirar todo lo que ha sido y se ha generado en Haití, entonces tienen salir inmediatamente, también buscamos poner en la mesa del seminario e incorporar a la campaña el hecho de que Brasil tiene una responsabilidad política, económica, social, cultural con el pueblo haitiano; por eso no se puede simplemente salir de Haití y no mirar lo que dejamos allí, es una responsabilidad de Brasil reconstruir, pero desde lo que los haitianos quieren, no se puede olvidar de Haití, no se puede salir simplemente y dejar eso como una responsabilidad histórica.

En el marco de la campaña vamos a prestar toda nuestra solidaridad y apoyo a las organizaciones y los haitianos que están llegando, necesitan de apoyo precisamente en la defensa de los derechos, también ponemos en la campaña la necesidad de un apoyo inmediato y concreto de los gobiernos de Brasil para los inmigrantes, y combatir todas las formas de discriminación que los haitianos que están sufriendo en los puestos de trabajo, en las calles, ese racismo porque son negros pobres y vienen de otro país. Esas son cosas que combatimos y denunciamos fuertemente en los seminarios y en la campaña.

También hacemos toda una relación con la situación de las comunidades aquí en Brasil que sufren con la militarización, con la presencia de militares, así como el pueblo haitiano sufre con los militares, aquí también tenemos esa realidad, claro que aquí es un poco distinto de la situación de Haití, pero aquí tenemos militares en las comunidades, donde promueven asesinatos y toda una forma de dominación sobre la vida de las personas, entonces también vamos a hacer una denuncia muy fuerte sobre eso durante la campaña. También decidimos hacer audiencias, rondas, seguir con estas formas de trabajo, porque muchas personas en Brasil no tienen idea de lo que pasa en Haití, ni lo que pasa en las comunidades militarizadas aquí.

Seguiremos haciendo estas denuncias, debates, rondas durante la campaña y también buscar una forma de cobrar al gobierno brasileño un préstamo de cuenta de todo lo que ha implicado, los costos para el uso y manutención de las tropas militares en Haití, entonces este es un punto de acuerdo de trabajo que hicimos en el seminario y para la campaña también

Nosotros como Jubileo Sur Brasil y otras tantas organizaciones, seguimos firmes en la lucha y nuestra solidaridad, procurando la autodeterminación del pueblo haitiano, ese es nuestro principio básico, ya que el pueblo haitiano es un gran ejemplo de lucha y resistencia para todos nosotros, es una nación que tiene en su sangre la lucha, la resistencia, son un ejemplo para nosotros.

Buscamos fortalecer la solidaridad entre los pueblos de América Latina, del Caribe, del Sur.. del mundo, tenemos este compromiso, basta de ocupación, basta de presencia militar en nuestras vidas, queremos que los pueblos de Haití, Brasil, sean libres de la las deudas, libres de todas las formas de dominación, ese es el gran mensaje que queremos dejar, seguiremos en lucha con certeza, hasta que todos seamos libres.

Rosilene Wansetto

Jubileu Sul Brasil

 

A 11 a años de la llegada de las tropas, balance en términos: Sociales, Políticos, Económicos, Culturales, Religiosos

Antecedentes de la llegada de las tropas de la MINUSTAH

Las tropas de la MINUSTAH llegan a Haití el 1ro de junio del 2004. Hay que subrayar que las Naciones Unidas mantienen de manera casi constante, desde 1992, misiones en Haití que pretenden ayudar a resolver la crisis política.

Empezando con la MINUHA (1992 – 1995), la MANUH, la MITNUH y la MIPONUH

La llegada de las tropas interviene después del fin del mandato de una ocupación militar de un Fuerza llamada FMI (Fuerza Multilateral Interim) que ocupó nuestro país de febrero del 2004 hasta mayo 2004 compuesta por fuerzas de los ejércitos de Francia, Canadá, Chile, Estados Unidos.

La llegada de estas tropas coincide con la formación en Estados Unidos de una oficina creada por el Gobierno de Georges Bush para trabajar sobre los “Estados Fallidos” y preparar una intervención militar de “re-engineering”de estas sociedades. Esta oficina fabricó una lista de 25 países incluyendo Bolivia. Por supuesto esta estigmatización de “Estado fallido” no está utilizada en una perspectiva histórico que en el caso de Haití sería muy fácil ilustrar todo el proceso destructivo de la economía y de las instituciones; conducido por las medidas de ajuste de las políticas neoliberales.

Para ilustrar esto podemos señalar que Haití gozaba de la autosuficiencia en cereales hasta el año 1972 cuando en la actualidad (2015) importamos 82% del arroz consumido anualmente del mercado de Estados Unidos.

En 2013 se organizó un proceso que prefigura los golpes suaves con la instrumentalización de un movimiento de masas y la introducción de operaciones militares. Hay que señalar que esta intervención se sitúa en un contexto geopolítico especifico con la inversión masiva de tropas estadunidenses en medio oriente, la necesidad para el imperialismo de contrarrestar la influencia de la revolución cubana y de la revolución bolivariana en la cuenca del Caribe y las ambiciones del gobierno de Brasil de entrar como miembro permanente del Concejo de seguridad de Naciones Unidas.

Haití, con la MINUSTAH, se convierte en un laboratorio para experimentar nuevas modalidades de ocupación militar que se esconden detrás de una supuesta cooperación sur – sur.

A 11 a años de la llegada de las tropas, balance en términos: Sociales, Políticos, Económicos, Culturales, Religiosos.

Nosotros movimientos sociales y populares haitianos hacemos un balance totalmente negativo de la presencia de estas tropas de ocupación. Los objetivos postulados por las numerosas resoluciones del Concejo de seguridad de naciones Unidas que cada año pueden resumirse en estos elementos:

a) Restablecer la estabilidad y la seguridad ciudadana

b) Reforzar el Estado de Derecho a través la realización de elecciones democráticas y reformas del sistema judicial y el fortalecimiento de la Policía nacional

c) Vigilar, promover, defender los derechos humanos

d) Relanzar la economía

e) Vigilar la frontera con la República Dominicana

Seguramente la presencia de la MINUSTAH profundizó la dependencia del país, desde el punto de vista de los intereses estratégicos de largo plazo del pueblo Haitiano estos objetivos fracasaron rotundamente. Examinamos estos objetivos en relación a la realidad de la sociedad Haitiana durante estos 11 años:

a) La cuestión de la inseguridad ciudadana no ha progresado de manera positiva en 11 años. Hay que señalar que lo indicadores utilizados para medir la “inseguridad” demuestran que este problema es mucho menos grave en Haití en comparación a la mayoría de los países del Caribe o de América Central.

Los homicidios por balas son 2 o 3 veces más altos en Santo Domingo que en Puerto Príncipe y la cantidad de secuestros es mayor en Port of Spain. Ninguna comparación con la tragedia de las “maras” en varias ciudades de Centro América, responsables de decenas de asesinatos diariamente.

Es necesario subrayar que la inseguridad ciudadana que existe en Haití con más fuerza a partir de los años 87 es una respuesta del sistema al auge del movimiento democrático popular que logró el derrocamiento de la dictadura duvalierista de 29 años y construyó nuevas fuerzas políticas y sociales que modificaron las relaciones de poder en el escenario político. Una respuesta parecida al fenómeno de los escuadrones de la muerte en la región.

Durante estos 11 años la inseguridad, según las cifras del Comité Justicia y paz y de las organizaciones de defensa de derechos humanos, es un fenómeno cíclico con altibajos pero no se ha evidenciado una tendencia clara a la reducción. Se puede notar también que durante estos 11 años surgieron algunas formas de inseguridad que no existían en el país anteriormente como es la industria de los secuestros.

Los analistas opinan que la inseguridad está relacionada con la existencia masiva de armas no registradas, con la polarización social y el tráfico de drogas. Las tropas de la MINUSTAH gastaron mucha plata en programas de desarme solamente en algunos barrios populares, pero no fue lanzado nunca una campaña de desarme nacional.

Según los informes anuales del Departamento de Estado 12% de la cocaína que llega anualmente al mercado de Estados Unidos transita por el territorio de nuestra isla. Los volúmenes de drogas transitando no ha disminuido, al contrario los flujos han aumentado de manera significativa entre 2004 y 2015.

Si tomamos el tema de la estabilidad, es evidente que no se ha producido una mejoría durante estos 11 años. Los 4 últimos años han evidenciado un proceso de debilitamiento de las instituciones democráticas con el Gobierno de Michel Martelly, que claramente se ha definido a contracorriente de los cambios de democratización emprendidos después de la caída de la dictadura. Un gobierno nostálgico de la época duvalierista y que ha funcionado de manera decidida a fuera de la arquitectura institucional de la Constitución de 1987.

A pesar de les retrocesos en el procesos de construcción democrática el Gobierno actual fue apoyado y aplaudido por la MINUSTAH, el “Core Group”, los embajadores de Estados Unidos, Francia y Canadá durante 4 años. La manifestación más grotesca de esta voluntad política de retroceso es que el actual Presidente no quiso realizar elecciones empujando el país en una situación de vacío institucional. Quedan solamente 10 Senadores en una asamblea legislativa disfuncional. Es evidente que no se puede hablar de estabilidad institucional y el país enfrenta una situación caracterizada por mucha incertidumbre con respecto al desenlace de un proceso electoral forzado por la movilización popular después de 3 años de lucha y de movilización casi constante.

b) En el ciclo reciente de elecciones de diciembre 1990 a 2010 / 2011 se puede afirmar que las peores fueron las últimas que se han caracterizado por múltiples fraudes, problemas técnicos relacionados a las listas electorales, el transporte de las urnas y la contabilidad de los votos expresados. Finalmente la OEA envía una misión que después de algunas manipulaciones estadísticas proclamaron los resultados que les convenían a los imperialistas en particular al Departamento de Estado.

Estas manipulaciones tienen como consecuencia un descredito del proceso y del aparato electoral, lo que se tradujo en 2011 en una débil participación de 17% del electorado. No se puede hablar de reforzamiento de las instituciones democráticas. Durante el año 2014 fugaron más de 400 presos de una cárcel de alta seguridad y fueron amnistiados presos de alta peligrosidad. La mayoría de los presos en fuga no fueron recuperados.

c) Sobre la cuestión de los derechos humanos las fuerzas de la MINUSTAH nunca se han pronunciado sobre violaciones sistemáticas de derechos humanos que se producen diariamente como lo que sucede en la frontera con la república dominicana con las repatriaciones masivas que no respeten las convenciones binacionales y los tratados internacionales sobre migración.

Las tropas de la MINUSTAH se han convertido en violadores sistemáticos de los derechos básicos del Pueblo haitiano. Las tropas se instalaron en campus educativos universitarios y de colegios expulsando a miles de jóvenes que no han podido seguir con sus estudios en un país donde hay un déficit significativo de infraestructuras educativas.

La MINUSTAH atropelló los derechos a la educación de miles de jóvenes.

Existen múltiples informes que establecen que los soldados de la MINUSTAH han cometido violaciones sobre mujeres, niños y niñas. Estos episodios vergonzantes se quedaron a pesar de las pruebas y de la documentación aceptada por la dirección de la Misión, se quedaron en una total impunidad (salvo en el caso de la violación de un joven adolescente por varios soldados uruguayos – aun en este caso las condenas fueron bastantes livianas)

Se puede fácilmente entender la destrucción psicológica de las víctimas y de los tejidos familiares y sociales que surgen como consecuencias de estas violaciones masivas. Un informe reciente habla de violaciones de más de 280 mujeres y de la presencia de prácticas extendidas de explotación sexual.

Uno de los casos más chocantes es la introducción de la epidemia del cólera en octubre del 2010 por tropas nepaleses de la MINUSTAH, en el momento que existía esta epidemia su país, introdujeron esta enfermedad que no existía en Haití.

De octubre 2010 a diciembre del 2014 murieron más de 8655 personas de esta pandemia y más de 725.000 fueron infectados. Haciendo de Haití el país con el mayor número de personas afectados por el cólera. A pesar de los estudios de varios centros científicos de Estados unidos y de Francia que establecen claramente el origen de la infección, las naciones Unidas nunca reconocieron su culpabilidad y no aceptan la necesaria indemnización de las familias de los fallecidos.

Los haitianos y haitianas siguen muriéndose de cólera actualmente. Casi 5 años después las Naciones unidas no están invirtiendo recursos financieros y técnicos pertinentes para frenar o erradicar el cólera. Con la introducción del cólera y la actitud de la Misión frente a esta catástrofe la MINUSTAH se sitúa en evidente contradicción con toda la retórica oficial de la ONU sobre la primicia de los Derechos humanos.

Perspectiva y rol respecto otros sectores sociales en el país

La presencia de la MINUSTAH se llevó a cabo en un contexto de intensificación y de aceleración de las políticas neoliberales. Las fuerzas de la MINUSTAH acompañaron el proceso de privatización de la empresa pública de telefonía y jugó un papel determinante en la represión de las manifestaciones populares pacíficas. Recientemente la oficina del Secretario General de las naciones Unidas tuvo que reconocer que durante una manifestación anti-Martelly en el mes de noviembre 2014 se produjo “una utilización desproporcionada de la fuerza” para calificar el hecho que un miembro de la MINUSTAH disparó con balas reales sobre una manifestación pacífica. Durante el sublevamiento del 2008 la MINUSTAH se convirtió en fuerza de represión principal.

Camille Chalmers

Haitiano, economista, docente universitario y militante político

PAPDA

El gran anhelo de los movimientos populares haitianos es tener autonomía

Hace 11 años que la Cáritas Brasilera actúa con proyectos en Haiti, viviendo todos los días con la realidad del pueblo haitino, compartiendo la búsqueda por la soberanía de los pueblos y reafirmando que el país necesita la solidaridad y no de tropas.

En entrevista con la red Jubileo Sur Brasil, Fernando Zamban, responsable por los proyectos en Haití, habla sobre el desempeño de la Cáritas brasilera y lo que representa hoy la presencia de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití, la MINUSTAH.

“El gran anhelo de los movimientos populares haitianos es tener autonomía. Este anhelo es premisa básica para estructurar el proceso democrático y popular para garantizar el papel de la población haitiana. Este sentimiento es de solidaridad entre un conjunto de organizaciones internacionales que miran para las Fuerzas de Paz de la ONU como una intervención militar imponente y fuerte injerencia política en el país”, afirma en esta entrevista.

Jubileo Sur Brasil – Cáritas lleva a cabo un trabajo de muchos años en Haití. A lo largo de este período, qué entendimiento o evaluación tiene sobre la presencia de tropas en el país caribeño?

Fernando Zamban – En reciente visita en la capital, Puerto Príncipe, que no encontramos presencia ostensiva de las tropas, pero oímos algunos comentarios que la acción militar estaba en marcha, especialmente en los suburbios. Algunas organizaciones informaron que la presencia garantiza la estabilidad, en especial el aumento de la violencia, especialmente en la capital, y que la retirada, sin un amplio proceso proceso de empoderamiento de la población, llevaría al país una vez más al colapso político. Sin embargo, la violencia aumenta en el país y también hay denuncias de abusos de autoridad y violación promovidas por soldados de la MINUSTAH.

Nuestra misión y actuación nos permite decir, sin reservas, que somos contrarios a la intervención militar en Haití o en cualquier territorio bajo pretexto de que la población es incapaz de construir la democracia. Entendemos que el período de la presencia de las fuerzas de paz en el país sería más que suficiente para una transición política que priorice la soberanía del pueblo. Esto no se hizo! No por escenarios desfavorables, pero que la presencia de la MINUSTAH tiene intereses económicos para que los países la mantengan. El presupuesto para el mantenimiento de las tropas en el país son muy altos y creemos que una cantidad significativa de estos recursos, si se transfieren a las necesidades de la población, podría tener un mayor impacto en la reconstrucción de las vidas del pueblo haitiano do que solamente la manutención de las tropas.

Jubileo Sur Brasil – ¿Puedes contarnos un poco de cómo este trabajo funciona y cuáles son sus resultados al pueblo haitiano?

Fernando Zamban – Cáritas ha hecho un esfuerzno muy gran de ayuda humanitaria al país en estos cinco años. Hay 12 Cáritas de diferentes países que apoyan un plan de acción coordinado por Cáritas Haití. Los fondos recaudados en Brasil por Cáritas y la CNBB ayudaron en la construcción de viviendas, el acceso a las tecnologías de cosecha y almacenamiento de agua potable y el acceso a un saneamiento adecuado. Otro campo de acción respaldado son para la construcción de escuelas con infraestructura adecuada y educación gratuita y de calidad.

Además, la Cáritas brasilera apoyó al fortalecimiento de la economía solidaria en el país con las actividades de formación, capacitación técnica, la financiación de los insumos para la producción, organización de las/los trabajadores en los foros, etc. En este campo, enviamos dos personas que se quedaron un año en el país con la misión de fortalecer la economía solidaria en Haití. El fortalecimiento de la operación de Cáritas Haití también es clave para avanzar a una segunda etapa de apoyo que se centra en la seguridad alimentaria y la nutrición, la recuperación de los bosques, el acceso al agua potable para la población, saneamiento básico, entre otras cosas. Sólo con recursos de Brasil se estima una ayuda directa a 10.000 personas en Haití.

Con recursos brasileros también fue posible constituir una misión intracongregacional de religiosas brasileras en una comunidad muy pobre con cocinas comunitarias, talleres de costura, panadería y pastas, talleres culturales con los jóvenes, etc. En el campo de la salud, una misión franciscana realiza el trabajo de ampliar la atención básica de salud a la población haitiana en las áreas más pobres del país. Las actividades son muchas y los resultados muy positivos, pero este importante esfuerzo para transformar la vida de la gente todavía necesita continuidad y nuevas medidas.

Por esta razón, Cáritas aún mantiene abierta la Campaña de Solidaridad con el pueblo haitiano y toda población puede contribuir con cualquier valor. (Para donar: www.caritas.org.br).

Desde el desastre de hace cinco años, muchos haitianos han buscado refugio y una nueva vida en los países vecinos. Brasil es uno de los países más procurados. Con la llegada de muchos haitianos en el país, las Cáritas Diocesanas y Regionales fueron interpeladas y una gran parte de ellas, en especial las Cártias de la región Sur, ya están acogiendo y desarrollando trabajos con los haitianos.

Jubileo Sur Brasil – En este 2015, se completa 11 años de la presencia de la MINUSTAH en suelo haitiano. Hay toda una campaña de organizaciones de solidaridad y movimientos brasileros con Haití. ¿Qué motiva a esta integración? Como esta hermandad es sentida por los movimientos en Haití?

Fernando Zamban – El gran anhelo de los movimientos populares haitianos es tener autonomía. Este anhelo es premisa básica para estructurar el proceso democrático y popular para garantizar el papel de la población haitiana. Este sentimiento es de solidaridad entre un conjunto de organizaciones internacionales que miran para las Fuerzas de Paz de la ONU como una intervención militar imponente y fuerte injerencia política en el país.

La Cáritas brasilera forma parte de la red Jubileo Sur que, en los años de intervención militar, ha motivado y gestado solidaridad al pueblo de Haití, especialmente denunciando contra las ocupaciones militares. A cada acción realizada en Haití, Cáritas reafirma la necesidad de continuar la solidaridad, ampliando aun más las estrategias de solidaridad y el desarrollo sostenible de ese territorio. La posibilidad de actuar en red es una manera concreta de unir fuerzas para que los resultados sean efectivos, estos resultados son un tesoro para el caminar de las organizaciones que trabajan en la red, así como para Haití y su proceso de fortalecimiento de la economía solidaria, reconstrucción de escuelas y viviendas y tecnologías sociales de la agroecología y la producción local, se ha reconstruido, con la soberanía, la autonomía y la libertad.

 Fernando Zamban

Responsable por los proyectos en Haití/Cáritas brasilera

Somos tod@s Haití

El retiro forzoso de las tropas argentinas de Haití, un hecho que se va cumpliendo desde abril de este año, muestra cabalmente la falacia de los argumentos que la mayoría de los gobiernos latinoamericanos han utilizado para intentar justificar su participación en la ocupación de ese pueblo hermano. Asimismo nos pone ante un nuevo escenario en el camino por lograr una verdadera cooperación de parte de los pueblos y los Estados de nuestra América.

Tal cual la decisión de establecer la MINUSTAH fue impulsado por EE.UU. y Francia en 2004, para completar la intervención que ya incluía el primer golpe de estado de este siglo en las Américas, la disminución del componente militar de la MINUSTAH ahora también ha sido decidida por EE.UU. y Francia y operada en el seno de su coto privilegiado, el Consejo de (In)seguridad de las NN.UU., así como a través de la reducción de sus “donaciones” que constituyen el presupuesto de la ocupación.

Argentina y otros países de la región plantean públicamente su desacuerdo, que el retiro es prematuro, que ahora que finalmente se va a realizar las demoradas elecciones pueda haber mayor tensión, que si bien Haití está en mejores condiciones todavía falta… Se niegan a reconocer el carácter real de su presencia en Haití y tampoco asumen responsabilidad ante los crímenes cometidos; siguen intentando disfrazar la ocupación de “misión humanitaria” y esconden las presiones domésticas de las propias fuerzas militares para ampliar su presupuesto y área de influencia.

Mientras tanto, muchos movimientos y organizaciones populares de Haití intensifican su lucha por recuperar su soberanía y ejercer su autodeterminación. Y los poderes de siempre continúan sus políticas de sometimiento, saqueo y endeudamiento, tercerizando la ocupación cuando les conviene y como les conviene. Ya en las elecciones de 2010/2011, manipularon los resultados para poner un presidente a su antojo; si ahora deciden que solo hace falta un componente militar reducido será porque creen poder garantizar el control por otros medios – incluyendo a través de la tumultuosa repatriación de miles de haitianos nacidos en la vecina República Dominicana. A su vez, las fuerzas militares restantes de la MINUSTAH se preparan para un nuevo escenario de represión y las tropas “desocupadas” empiezan a desplegar su entrenamiento y nuevas doctrinas de intervención y control urbano en nuestros países. También a buscar nuevos destinos redituables en otros “países en conflicto” –siempre según deciden EE.UU. y los demás poderes centrales.

Ante este nuevo escenario, donde todo cambia para que no cambia nada, ¿cómo reforzar nuestra acción solidaria con el pueblo haitiano? En primer lugar, manteniendo firme nuestro acompañamiento a los movimientos y organizaciones populares haitianas en su reclamo del fin de toda forma de ocupación. Vale la pena recordar las palabras del entonces Secretario General de la ONU, quien sugirió al aprobar la intervención en Haití en 2004 que la misma “debería permanecer por lo menos 20 años”. El retiro de algunas tropas, más que anunciar el fin de la ocupación, señala una nueva etapa ante la cual precisamos mantenernos en alerta y profundizar una visión estratégica de los actores principales y beneficiarios de la presencia de la MINUSTAH. A la vez, apoyar los esfuerzos haitianos por visibilizar la actual ocupación en el marco del centenario de la primera invasión y ocupación estadounidense de Haití y el bicentenario del endeudamiento compulsivo de la joven república independiente y antiesclavista, respaldando sus demandas de justicia, restitución y reparación.

Implica también trabajar por el fin de la impunidad con que se actúan las llamadas misiones de paz de NN.UU., difundiendo y fortaleciendo las acciones de las organizaciones haitianas para lograr la sanción de los responsables de los masacres, de las violaciones y abusos sexuales, de la introducción de la epidemia del cólera que ha llevado más de 8000 vidas y sigue provocando estragos, así como también la reparación de las víctimas y sus comunidades. Ningún estado participante de la MINUSTAH puede sustraerse de esas responsabilidades y el gobierno argentino en particular, que se ufana permanentemente de su compromiso con los derechos humanos, debe asumir como prioridad el desafío ya planteado a través de las querellas de los damnificados, los informes del Experto Independiente de NN.UU. sobre Derechos Humanos y Haití y otras acciones. #NI UNA MENOS debe ser también la regla en Haití, donde al contrario hoy en día proliferan las denuncias acerca de la sistemática explotación sexual de niñas, niños, jóvenes y mujeres a manos de las tropas de la MINUSTAH.

Para avanzar en estos sentidos sin duda debiéramos seguir insistiendo con los gobiernos de nuestra América, sobre todo, en la necesidad de una política colectiva de cooperación solidaria con los derechos y necesidades del pueblo haitiano, lejos de los objetivos y mecanismos de los poderes neocoloniales y la tónica que impone la MINUSTAH. Cuba y Venezuela han mostrado un camino desde hace años en este respecto, y la iniciativa tomada por la UNASUR después del terremoto en 2010 también demostró la posibilidad de una cooperación distinta.

Pero no puede haber cooperación genuina de parte de los mismos Estados que se prestan por ocupar a Haití. Es hora de preguntar a las organizaciones populares haitianas cómo evalúan los pasos dados y las necesidades actuales, tanto para la cooperación oficial como la solidaridad directa que desde nuestros movimientos y organizaciones hace falta redoblar. Sea en el campo de los derechos humanos, la defensa de la soberanía alimentaria, el derecho a la salud, a no sufrir los impactos de la megaminería a cielo abierto o la conversión de territorios fértiles en fábricas esclavizantes o centros de turismo de lujo, tenemos mucho por intercambiar y seguir avanzando articulaciones entre luchas comunes.

Junto con los demás integrantes del Comité argentino de solidaridad por el retiro de las tropas de Haití, seguiremos colaborando en este sentido y en la búsqueda siempre de poder profundizar los lazos concretos entre las luchas del pueblo haitiano y la construcción de alternativas populares en nuestro país y la región entera. Desde hace más de doscientos años, el pueblo de Haití ha estado inspirando y liderando los caminos de la independencia, la igualdad, la solidaridad entre pueblos. Nos toca apenas retribuir su generosidad, uniendo fuerzas para superar las dominaciones y transformar las estructuras de injusticia.

-Beverly Keene, Diálogo 2000

Buenos Aires, 25 de junio 2015

 

Do México para o Haití

Para nossos irmãos, os povos do Haiti:

Já fazem onze 11 anos que a Organizaação das Nações Unidas e seus cúmplices tomaram a decisão de invadir a ilha sob o pretexto de ajuda solidária com o povo haitiano. Há onze anos se vive sob violência, insegurança, sob a falta de certeza que o terrorismo de Estado propicia, especialmente quando este vem desfarçado de boas vontades. São onze anos da “Missão de Paz” que chegou à ilha encabeçada por esse organismo e países com a França, Estados Unidos, entre outros, numa forma somente de resguardar seus investimentos, mesmo os que são ilegelítimos,que geram uma dívida ecológica, social e econômica que matém este país em xeque. Completam-se 11 anos desde que a ONU deicidiu violar a soberania de um país, militarizando-o, violentado-o, ocupando-o de maneira ilegal, gerando mais problemas do que solucionando-os.

A violência sexual, física é parte desta ocupação que tem durado mais de uma década. Suas histórias são verdadeiros exemplos da decadência de um modelo em crise, de um sistema que não se importa com nada, nem com niguém, mais do que sua própria sobrevivência.

Contudo, estes onze anos de ocupação ilegítima também são um exemplo de avanços, exemplos para não se dar por vencido. Esta década deixou claro que os haitianos estão vivos, estão resistindo ao terrorismo do Estado mesmo com tudo contra eles. Estão seguindo na luta. Para nós, mexicanos, que já há alguns anos estamos começando a viver uma violência similar, temos um estado que reprime o protesto social, que assassina, que condena, que desaparece com um cinismo que só o terrorismo de Estado lhes pode dar, você são um exemplo de luta, um exemplo de dignidade.

Daqui do México, povo que encontra sitiado pelo Estado, recebam um abraço de solidariedade e de apoio, bem como de união a essa demanda que já não é só uma demanda de vocẽs e sim de todos os povos do mundo: Por um Haiti livre e soberando! Fora MINUSTAH!

Jorge Tadeo Vargas

Laboratório de Pesquisa em Desenvolvimento e Sustentabilidade

Desde México para Haití

A nuestros hermanos del pueblo de Haití:

Once años tienen ya que la Organización de las Naciones Unidas y sus cómplices tomaron la decisión de invadir la isla bajo el pretexto de ayuda solidaria con el pueblo haitiano. Once años son de vivir bajo la violencia, la inseguridad, la falta de certidumbre que da el terrorismo de Estado, especialmente cuando este viene disfrazado de buenas voluntades. Once años hace de la “Misión de Paz” que llego a la Isla encabezada por este organismo y países como Francia, Estados Unidos entre otros que no ha sido sino una forma de resguardar sus inversiones, mismas que son ilegitimas, que generan una deuda ecológica, social y económica que mantiene a este país en jaque. Se cumplen once años desde que la ONU decidió violar la soberanía de un país, militarizándolo, violentándolo, ocupándolo de manera ilegal, generando más problemas que los que dice solucionar.

La violencia sexual, física es parte de esta ocupación que ha durado más de una década. Sus historias son verdaderos ejemplos de la decadencia de un modelo en crisis, de un sistema que no le importa nada, ni nadie más que su propia supervivencia.

Sin embargo estos once años de ocupación ilegitima también son un ejemplo de en la frente en alto y no se da por vencido. Esta década ha dejado claro que los haitianos están vivos, están resistiendo al terrorismo de Estado con todo en contra, pero siguen en la lucha. Para nosotros los mexicanos que desde hace ya algunos años estamos comenzando a vivir una violencia similar. Un estado que reprime la protesta social, que asesina, que condena, que desaparece desde un cinismo que solo el terrorismo de Estado les puede dar, ustedes son un ejemplo de lucha; un ejemplo de dignidad.

Desde México, pueblo que se encuentra sitiado por el Estado, reciban un abrazo de solidaridad y de apoyo, así como de unión a esa demanda que ya no es solo de una demanda de ustedes sino de todos los pueblos del mundo: Por una Haití Libre y Soberana ¡Fuera MINUSTAH!

Jorge Tadeo Vargas

Laboratorio de Investigacion en Desarrollo Comunitario y Sustentabilidad