Cuadernillo muestra que Brasil será sede de una de las Copas más caras de la historia

Brasil será sede este año de una de las Copas más caras de todos los tiempos. La Copa de Japón y Corea (2002) costaron 4.600 millones de dólares, la de Alemania (2006), 3.700 millones de euros y la de África del Sur (2010), US$ 3.500 millones. Estimaciones de 2007 ya señalaban que Brasil sería la Copa más cara de la historia con un presupuesto de US$ 6.000 millones, que en aquella época equivalían a R$ 10.600 millones (de reales). En enero de 2010, el Ministerio de Deporte estimó el gasto total de la Copa en R$ 20.100 millones. En 2014, la estimación es que esos gastos ya aumentaron significativamente. Éstos y otros datos se encuentran en el cuadernillo “Copa Para Quién”, lanzado el último sábado 3 de mayo, durante el Encuentro de Damnificados por Megaeventos y Megaemprendimientos, que se realizó en Belo Horizonte, Estado de Minas Gerais.

¿Cuál es el costo de la Copa en Brasil? ¿De dónde viene ese dinero? ¿Quién se beneficia? Al final, ¿para quién es la Copa? Según informaciones de la Red Jubileo Sur Brasil, las respuestas a estos cuestionamientos motivaron la elaboración del material educativo y de denuncia. “La cuadernillo muestra claramente los gastos exorbitantes que están siendo efectuados en las 12 ciudades sedes de la Copa, evidenciando el involucramiento de los estados en gastos públicos que bien podrían ser empleados en otras necesidades más urgentes que hay en el país”.

En la publicación se denuncian también violaciones a los derechos de la ciudadanía promovidos por la Ley General de la Copa. Durante todo el período del mundial, el país vivirá un estado de excepción. Además, desde que Brasil fue anunciado como país para ser sede del megaevento fueron varias las violaciones que se registraron en contra de la población. “Remociones forzadas, ‘higienización’ social, prohibición del trabajo de ambulantes, uso de fuerza policial en manifestaciones, criminalización de los movimientos sociales, explotación de mano de obra, entre otras”, afirma la Red Jubileo.

Para Miguel Borba, historiador y miembro del PACs (Instituto de Políticas Alternativas para el Cono Sur), el cuadernillo es un importante instrumento de denuncia sobre la forma como la Copa del Mundo está siendo utilizada para profundizar un modelo de desarrollo elitista y violador de derechos en la sociedad brasilera. Él destaca además que el material trae cuestiones desde el punto de vista económico, mostrando que los gastos públicos por la Copa son de hecho gigantescos, pero los beneficiarios son sólo unos pocos –y poderosos– grupos privados.

Borba dice que el Cuadernillo sirve para desenmascarar la idea de que los megaeventos dejan un legado socioeconómico positivo para el país, mostrando que la mayoría de la población pobre y trabajadora ya viene arcando con un fardo económico todavía mayor en función de la Copa y las Olimpíadas, debido a la concentración de capital y los redireccionamientos presupuestarios. “En un momento en que el gobierno se esfuerza por convencer que los gastos fueron pequeños y que también lanza cartillas, los movimientos sociales necesitan un instrumento que ayude a enfrentar la propaganda oficial y exigir la transformación de este modelo”, comentó.

Jubileo Sur Brasil: http://www.jubileusul.org.br/

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“No hay dudas que la represión que ejercerán durante la Copa Mundial de Fútbol será mucho mayor que la de 2013”, Luana Xavier

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por: Rogéria Araújo, Red Jubileo Sur

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“No hay dudas que la represión que ejercerán durante la Copa Mundial de Fútbol será mucho mayor que la de 2013”, Luana Xavier

¿Copa para quién? Las respuestas a esta pregunta siguen latentes a pocos días del comienzo del mundial y, ciertamente, se reflejará en las calles. No hay dudas. La llegada de la Copa Mundial de Fútbol a Brasil sirvió para que se pongan en marcha proyectos de higienización de las ciudades. Remociones, vendedores ambulantes con prohibición para trabajar, movilidad urbana comprometida. Ése es el panorama.

En entrevista con la Red Jubileo Sur Brasil, Luana Xavier Pinto Coelho, asesora jurídica de la ONG Tierra de Derechos, habla de los derechos a la ciudad que fueron violados en forma intransigente, con decisiones que se tomaron lejos de la opinión y la consulta a la población brasilera.

La abogada también habla de la fuerza de los movimientos sociales, de las movilizaciones que están por llegar acompañadas de fuerte represión durante la Copa, y sobre el verdadero legado dejado por el Mundial.

La Red Jubileo Sur Brasil publicó el cuadernillo ¿Copa para qué (quién)? ¿Quién va a pagar la cuenta?, en el que se desmienten datos oficiales dados por el Gobierno referente a los gastos públicos.

En este contexto de megaeventos y megaproyectos, para usted, ¿qué lastima más los derechos de la ciudadanía brasilera?

Luana Xavier Pinto Coelho – La manera en cómo el capitalismo contemporáneo traduce la capacidad de transformar todo en mercadería, las ciudades -locus necesario de la convivencia y ejercicio de derechos- pasan a ser lugares donde se realizan negocios, negocios que florecen durante los megaeventos, que son utilizados como la disculpa perfecta para legitimar toda clase de abusos, violencia y degradación de la ciudadanía brasilera.

En este contexto, es posible darse cuenta que, por más que hayamos avanzado en los debates y hasta garantizado, en cuanto derecho, la participación popular en la gestión de las ciudades, se observa que la toma de decisiones cuando se involucra a megaproyectos no pasa por estas esferas participativas o paritarias construidas a partir del modelo de democracia participativa diseñado desde la Constitución de 1988, sino que está cada vez más en manos de pocos, en las manos de los grandes representantes de los intereses del capital internacional.

Estando la toma de decisiones anclada solamente en los intereses que garantizan la acumulación capitalista, la violación de derechos de la ciudadanía brasilera se sentirá en niveles muy diferentes, desde la forma de apropiación del mercado inmobiliario de las tierras ocupadas por comunidades de bajos ingresos a través de procesos masivos de remoción, hasta el cambio de nuestra legislación para permitir ganancias privadas durante el megaevento en detrimento de las posibilidades de ganancias para los trabajadores brasileros.

¿Como evalúa usted el papel de los gobiernos ante todo esto, ya que los gastos públicos de la Copa sobrepasaron ya los límites estimados por el propio gobierno?

Luana Xavier Pinto Coelho – El “gobierno” o el “Estado” no puede ser encarado como algo ajeno a la sociedad, o separado de ésta. Los mismos intereses en disputa en la sociedad se encuentran también en la estructura estatal, impulsados por el modelo vigente de financiamientos de campañas políticas, que hace que el interés del gran capital esté muy bien representando en los espacios gubernamentales.

En relación con los gastos de la Copa, es nítida la vinculación de varios gobiernos, sean ellos municipales, estaduales, hasta los grandes contratistas o empresas de la construcción civil, en un proceso que Raquel Rolnik [Relatora Especial de la ONU por el Derecho a la Vivienda Adecuada] ha llamado “neoliberalismo de estado”, o sea, el propio poder público saca –en los procesos expropiatorios– para darle a la iniciativa privada el patrimonio común. Es difícil disociar los intereses públicos de los privados en este contexto, que se encuentran hoy en perfecta simbiosis.

Hay un cuadro visible de remociones y “limpieza social” –que ya era real– pero que se intensificó con las obras para el mundial. ¿Cómo se sitúa en todo esto el Estatuto de las Ciudades y la actuación de los movimientos y de la sociedad civil?

Luana Xavier Pinto Coelho – La Copa Mundial de Fútbol, en varios momentos, fue otro argumento de legitimación apuntando a autorizar, o mejor, acelerar los procesos violadores, mas que un elemento nuevo causador aislado de las violaciones. Muchos proyectos que están siendo realizados en este período fueron sacados del cajón, pues el momento simbólico de un megaevento, autorizado por el ideario estético de la “sociedad espectáculo”, garantiza ganancias extraordinarias en la actual forma de acumulación capitalista. Creo que esta coyuntura generó profundas reflexiones en los movimientos sociales y organizaciones que discuten históricamente la pauta urbana, que lucharon y todavía luchan por la efectivización del Estatuto de la Ciudad.

Los principios contenidos allí, como la consulta previa a las poblaciones afectadas, la regularización de la tierra en detrimento de la remoción, los instrumentos que combaten la especulación inmobiliaria, no se logran efectivizar. La presión del mercado sobre la decisión política acerca de las características que nuestras ciudades deben tener, en vez de enfriar el cambio conceptual de gestión (pues vivimos en la era de la gestión democrática), ha ganado cada vez más fuerza, en la medida que aumentan los lucros del mercado inmobiliario. Entonces, ¿dónde se sitúan los idearios de los movimientos urbanos? Creo que si hay una ganancia enorme en todo este proceso, es en términos de un recalentamiento de las luchas en las calles, de los procesos de acción directa, tales como las ocupaciones y protestas, que traducen la disputa concreta por la efectivización de la función social de la propiedad urbana y por el derecho a la ciudad para todos.

En relación con la preparación y estrategias de los Estados para contener las manifestaciones populares, sin contar que ya había todo un aparato logístico para efectivizar las remociones… ¿Es posible que tengamos un escenario de mayor represión policial que en la Copa de las Confederaciones?

Luana Xavier Pinto Coelho – Desde 2013 las fuerzas de seguridad ya concentraron esfuerzos en mapear a militantes, líderes de movimientos y grupos que han liderado protestas en el país, con el propósito de intentar desarticular o debilitar a esos grupos. Pero más allá de esto, el propio gobierno anuncia inversiones de 2 mil millones de reales en seguridad pública, y todo ese valor, ciertamente significa una sofisticación tecnológica pensada para la represión de las protestas y el “control” de aquéllos que sean identificados como opositores.

No hay dudas que la represión que ejercerán durante la Copa Mundial de Fútbol será mucho mayor que la de 2013, pues está la imagen del país en juego, en el momento en que todos los medios de comunicación internacionales tendrán los ojos orientados hacia Brasil. Un actor que estará en campo para sumarse a las fuerzas de seguridad es el Ejército Brasilero, especialmente entrenado para combatir al “terrorismo”. Si el escenario es de guerra, alguien tiene que ser el enemigo, o las “fuerzas opositoras”…

Sobre el derecho a la ciudad y demás derechos urbanos que están siendo violados, ¿es posible vislumbrar qué panorama, en estos aspectos, tendremos después de la Copa Mundial de Fútbol?

Luana Xavier Pinto Coelho – Pienso que tenemos un momento de crisis, de crisis profunda de las banderas tradicionales de la reforma urbana, pues a pesar de todo el avance legislativo, y todas las conquistas de los movimientos urbanos reflejados en documentos como el Estatuto de la Ciudad, nada de las directrices allí contenidas fueron respetadas, ni siquiera consideradas en la definición de las obras de la Copa, de las prioridades para la movilidad urbana, presentada tanto por el gobierno como uno de los legados, sin mencionar todas las demás intervenciones e inversiones.

El desafío será colocar la pauta de la ciudad para todos en el centro del debate, en una coyuntura en que existe una gran legitimación social de los procesos de higienización, reforzada por los grandes medios de comunicación. Desgraciadamente asistimos también, en este escenario, a una fuerte movilización de sectores conservadores contrarios a los procesos de inclusión, que se articulan para mantener o avanzar en la segregación social del espacio urbano.

¿El momento es de fortalecimiento para los movimientos sociales?

Luana Xavier Pinto Coelho – Creo que el recalentamiento de la política, en el sentido de fortalecimiento de las luchas en la calle, es ciertamente una ganancia en este proceso para todos los movimientos, a pesar del aumento del recrudecimiento de la criminalización. Pienso que los movimientos sociales lograron nuevas formas de articulación e interacción, como por ejemplo los comités populares de la copa, que fueron lugares de debate de una pluralidad de actores, con las más diversas banderas, y esto también suma y fortalece la lucha.

La copa 2014: de que estamos hablando?

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por: Sandra Quintela – JSA/PACS

De acuerdo a las reglas de la FIFA, si este artículo fuese mercancía yo debería pagar royalties o una patente para usar la palabra Copa 2014. Tal cual. La FIFA patentó las marcas FIFA, COPA DEL MUNDO, COPA 2014, BRASIL 2014 y el nombre de todas las ciudades sedes seguido del 2014, entre otras marcas. Según el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INPI), la FIFA posee en la actualidad 1.116 marcas registradas en Brasil.

Además, el artículo 11 de la Ley General de la Copa establece que los estadios que serán sede de los partidos del mundial en Brasil, deberán tener un “área de exclusividad”, cuyos límites serán “debidamente establecidos por la autoridad competente, considerados en los requerimientos de la FIFA o de terceros por ella indicados, (…) observado el perímetro máximo de 2 kms. alrededor de los referidos Locales Oficiales de Competición”. O sea, en un área de radio de 2 kms. en torno a los estadios, todos los comerciantes y habitantes deberán ser registrados. El comercio interrumpido antes y después de los partidos. Además de la prohibición del trabajo de vendedores ambulantes en los días de partido, próximo a las arenas.

Estos dos ejemplos, tal vez pequeños ante tanta injerencia de una empresa privada, como lo es la FiFa, sobre la soberanía de un país, son cosas que vienen inquietando a amplios sectores de la sociedad brasileña en las protestas sobre varias cuestiones, pero, que en el símbolo de la Copa, encontraron un punto de convergencia.

También hay mucha confusión en todo esto. Para algunos, principalmente los sectores cercanos al gobierno, criticar la Copa es hacer el juego de la oposición en un año electoral. Para otros, de la vieja élite conservadora y neoliberal, el momento es propicio para criticar de preferencia desde Miami, la desgracia que es Brasil.

Hay también aquellos que comprensiblemente se vienen manifestando durante todo el período de los gobiernos del PT por vivienda, por educación y salud pública, por movilidad urbana, etc.

Y hay organizaciones, movimientos y comunidades impactadas por las obras del mundial que comenzaron a organizarse a fines del 2010 para denunciar los impactos de la Copa sobre los territorios más frágiles, como la población de calle, que perdieron su vivienda (250 mil personas de las 12 ciudades sede), sobre los trabajadores ambulantes, en fin, grupos que están absolutamente al margen de los movimientos sociales más tradicionales. Juntos, los doce Comités Populares de la Copa forman la Articulación Nacional de los Comités Populares de la Copa, ANCOP.

Entonces, excluyendo el oportunismo de la vieja derecha, tenemos: por un lado a la FIFA con todo el aparato privatizador con el consentimiento del gobierno federal; por otro las movilizaciones de todo tipo que no paran de crecer.

Va a tener Copa? Sí, va a tener! Habría invertido Brasil más en salud, educación, transporte público, etc., si no fuese por la Copa? No. Y por qué no? Porque el modelo de desenvolvimiento en curso en Brasil y en varios países de América Latina, establece como prioridad, por una parte, megaemprendimientos económicos centrados en la exportación de commodities agrícolas y minerales. Y por otra, políticas sociales que son dirigidas a las poblaciones más empobrecidas, como el Bolsa Familia y otros programas similares en toda la región que, siendo importantes, son insuficientes para la superación de las desigualdades estructurales de la región. Hoy, según datos del Banco Mundial, una de cada cuatro familias en América Latina es beneficiaria de programas de tipo “compensatorio”.

Territorios enteros de los pueblos tradicionales de nuestra América están siendo barridos por el avance de las transnacionales y sus negocios. Financiados, en general por el Estado que asegura la infraestructura, los libra de impuestos, flexibiliza las leyes de protección ambiental y de trabajo. Mega eventos como la Copa, están siendo usados como aceleradores de estas intervenciones en el proceso de privatización de nuestras ciudades. Se facilita la elitización, la ciudad como instrumento en las manos de las constructoras y la consecuente especulación inmobiliaria. Este modelo va abriendo fronteras cada vez más distantes del centro de las ciudades y creando un modo de vivir dependiente de vehículos para la locomoción, instalando un estilo de vida cada vez más cerrado en condominios y cada vez menos en la calle, en la vida callejera.

Así, en vísperas de la Copa no podemos caer absolutamente en el discurso oportunista muy usado ahora por los grandes medios de comunicación. Muchos de los que hoy en Brasil hablan de corrupción, uso excesivo de recursos públicos etc., en consecuencia de la Copa, son y siempre fueron cómplices y hasta protagonistas de este esquema. Y hoy, cínicamente se dicen guardianes de la moral y de las buenas costumbres políticas.

Lo que nosotros criticamos en la Copa es el modelo de desenvolvimiento capitalista, materializado en la realización de este evento. El agronegocio y la Copa, por tanto, son cara y sello de una misma moneda: la privatización de la vida, de las ciudades y de los bosques.

No es por eso acaso que en la última semana de mayo, más de 100 etnias indígenas protestaron en Brasília, junto al Comité Popular de la Copa de allá. Las poblaciones indígenas entendieron perfectamente la conexión entre el retroceso en el proceso de demarcación de sus tierras, amenazadas por el agronegocio y la mega-minería, con lo que está aconteciendo en las ciudades sedes de la Copa.

Nuestra crítica a la Copa es la misma crítica que hacemos a un Estado al servicio del capital. Un Estado que se abstuvo de realizar políticas universales y que centra cada vez más su acción en focos específicos, dejando de lado totalmente el entendimiento de los problemas que deben ser enfrentados en países como los nuestros.

Por esto, la pregunta al inicio de este artículo: cuando hablamos de la Copa, estamos hablando específicamente de qué?

 

Miguel Borba: “Os empresários já estão ganhando. Quem não vai ganhar é o povo”

“Os empresários já estão ganhando. Quem não vai ganhar é o povo”
Entrevista com Miguel Borba

Daqui a pouco menos de um mês, o Brasil sediará a Copa do Mundo. Se de um lado, empresários, banqueiros e patrocinadores em geral já comemoram a vitória; por outro lado há uma considerável parcela da população do país do futebol questionadora, que está inquieta, que foi excluída em seus direitos e que muito positivamente está consciente sobre o verdadeiro legado que o evento mundial irá deixar.

A rede Jubileu Sul Brasil inicia, nesta semana, uma série de entrevistas que aprofundam mais os questionamentos sobre gastos públicos, prioridades para o povo brasileiro, violação aos direitos humanos, o papel dos movimentos sociais, entre outros pontos relevantes para entender o atual panorama brasileiro dentro do contexto da Copa do Mundo.

Nesta primeira entrevista, o historiador Miguel Borba, do Instituto Políticas Alternativas para o Cone Sul (PACS), integrante da rede Jubileu Sul fala sobre o conteúdo da Cartilha Copa para que (m)? Quem vai pagar a conta?, lançada no final do mês passado no I Encontro dos Atingidos, em Belo Horizonte, Minas Gerais.

Chama a atenção, de acordo com o historiador, o importante papel que os movimentos sociais terão frente ao oportunismo da direita e aos discursos prontos governistas, e à manipulação da mídia.

A Cartilha está sendo distribuída nacionalmente. Baixe aqui a cartilha.

Por Ana Rogéria/Rede Jubileu Sul Brasil.

A cartilha “Copa para Que(m)? – Quem vai pagar a conta?”, lançada recentemente no I Encontro dos Atingidos, dá a ideia de quanto a iniciativa privada vai lucrar com o megaevento. Poderia comentar mais sobre isso?

Miguel Borba – Os empresários vão ganhar muito – já estão ganhando! – com a realização da Copa de 2014. Quem não vai ganhar é o povo. Mas na verdade a cartilha não é capaz de estimar exatamente quanto a chamada “iniciativa privada” ganhará, pois são muitas as formas. O que a cartilha denuncia muito bem é a transferência de recursos públicos para grandes empresas, nacionais e estrangeiras, via contratações não licitadas, como no RDC [Regime Diferenciado de Contratação), além outros mecanismos, como isenções fiscais, empréstimos e privatizações de bens e serviços públicos, como os aeroportos; que é um negócio bem lucrativo, pois geralmente o investimento na modernização continua a cargo do Estado.

Com uma dívida pública já bastante expressiva, o que significam esses gastos públicos dos governos com a Copa do Mundo em termos econômicos?

Miguel Borba – A dívida pública do Brasil é um escândalo! Quase metade do orçamento federal a cada ano vai diretamente para os “investidores” em títulos públicos, ou seja, para o mercado financeiro. Alguns chamam de “bolsa banqueiro”, com bastante razão, não é mesmo? A rede Jubileu Sul Brasil faz um trabalho muito importante de seguir denunciando – com cartilhas, filmes, pressões no Congresso e, especialmente, trabalho junto aos movimentos sociais – esse modelo de financiamento do Estado, pois ele é responsável pela escassez de recursos para as áreas de interesse da maioria dos trabalhadores, como saúde e educação pública de qualidade. A Copa do Mundo, com gastos oficias de R$ 30 bilhões (e sabemos que a conta é muito maior), é um corolário desse modelo que inverte por completo as prioridades no uso de recursos que são públicos.

A Copa do Mundo, com gastos oficias de R$ 30 bilhões (e sabemos que a conta é muito maior), é um corolário desse modelo que inverte por completo as prioridades no uso de recursos que são públicos.

Isenções fiscais, estado de exceção, violações a diversos direitos constitucionais brasileiros, são alguns dos pontos que constam na Cartilha. Diante deste panorama, qual o papel dos movimentos sociais organizados?

Miguel Borba – Diante desses desafios, os movimentos sociais têm um papel muito importante. Temos que seguir avançando no processo de resistência às violações de direitos, que aumentam muito no atual contexto de realização de megaeventos e megaempreendimentos industriais. Agora, é preciso enfrentar também um determinado tipo de “ativismo” de caráter bem elitista (por vezes racista e machista), como por exemplo acontece nessas campanhas “anticorrupção”, que são antipolíticas, antipopulares e pró-mercado, no fundo.

Em algumas cidades do país, como São Paulo e Brasília, tais movimentos da direita são mobilizados com assustadora rapidez, sempre que o capital acha necessário investir na disputa ideológica das ruas. O fato de escolherem o 7 de Setembro para fazer suas manifestações anuais mostra o quanto o Grito dos/as Excluídos/as conseguiu assustar a classe dominante. E aí, com todo mundo na rua as mensagens se confundem, a disputa ideológica fica confusa, embaralhada. O desafio dos movimentos sociais é não se diluir nas manifestações da direita; pelo contrário, temos que conseguir atrair a sociedade para as nossas pautas, nossos atos.

Disputar a mensagem política, neste contexto, é fundamental! Se a direita quer apenas canalizar a indignação do povo para os “políticos”, temos a obrigação de mostrar que os “políticos” são, em sua grande maioria, empresários e fazendeiros, ou seja, representantes do capital (com raras exceções um deputado tem apenas CPF; todos têm algum CNPJ registrado, alguma empresa a qual são ligados).

Na Copa das Confederações e com a aproximação do mundial, aconteceram – e continuam acontecendo – manifestações populares e massivas que questionam a realização da Copa. O senhor acredita que os patrocinadores esperavam por esse embate? Ou não tinham ideia de que haveria questionamentos e protestos?

Miguel Borba – Acredito que esperavam alguma indignação, mas não algo desse tamanho, como aconteceu durante a Copa das Confederações, em 2013. No entanto, não podemos perder de vista que muitas manifestações de diversos tipos já vêm ocorrendo no Brasil há anos. Tanto movimentos sociais, como sindicatos, partidos de esquerda, junto com frentes, fóruns, comitês populares… Toda uma gama de mobilizações fruto do trabalho de várias organizações e militantes comprometidos, assim como do próprio avanço do capital, que gera por si só conflitos sociais (o que não significa que gera automaticamente organização ou resistência, daí a importância do trabalho político de diferentes formas de mobilização).

Mas no fundo, continuo achando que a classe dominante (“os patrocinadores” são a classe dominante, não é?) de fato não gosta de povo na rua e abusa da repressão, via de regra. Mas quando o povo se organiza eles contra-atacam e tentam encher a rua também, a seu favor. São capazes de pedir desculpas pela repressão inicial (impossível esquecer a hipocrisia do Arnaldo Jabor [comentarista do Jornal Nacional, da emissora Rede Globo] no ano passado) e em seguida perseguir ativamente o objetivo de pautar politicamente qualquer grande mobilização. Eles têm todos os meios para isso, a começar pelo monopólio capitalista dos meios de comunicação! Então temos que estar preparados, porque eles sempre vão agir combinando, de um lado, coerção e, de outro, consenso em torno a sua agenda política.

A cartilha mostra que “a organização da Copa do Mundo no Brasil inverteu prioridades sociais, contribuiu para a violação de direitos, exclusão do povo brasileiro dos estádios e não promoveu melhorias para a classe trabalhadora, conforme as promessas que circundam a organização dos Mega Eventos há anos. Com a Copa convertendo-se em mais uma forma de grandes empresas lucrarem explorando os trabalhadores e recebendo bilhões de dinheiro público…”

Então, o que representa substancialmente essa onda de protestos? Há como traçar um perfil desses e dessas indignadas que saem às ruas?

Miguel Borba – Acho que não é possível traçar um perfil, os/as indignados/as não são homogêneos, nem politicamente nem socialmente. Como eu disse, num momento de ativação dos setores populares e contra-ataque dos setores dominantes, todo mundo vai para a rua, cada um tentando levar suas pautas. Há uma intensa disputa por hegemonia. Se fossem todos iguais nas ruas, não haveria conflitos “internos” nas próprias manifestações – e temos visto que esses conflitos têm crescido, para além do já tradicional conflito com a polícia.

Quando vemos militantes de movimentos sociais, sindicatos e partidos de esquerda sendo atacados nas manifestações, física e verbalmente, fica nítido que há uma disputa pelo sentido político dos protestos – e que parte dos manifestantes é bem antidemocrática e intolerante também. Isso varia de lugar para lugar, é claro. Mas não podemos cair no discurso da [revista] Veja, por exemplo, que sempre busca definir “um tipo” de manifestante, uma forma de ativismo… Quando na verdade existe uma disputa bem grande na chamada sociedade civil, que é uma arena de lutas, não um ator social em si mesmo.

Para finalizar, a pergunta provocadora da cartilha: Para quem e para que é essa Copa, a quem se destina, a quem interessa?

Miguel Borba – Acho que a última página da cartilha responde muito bem à essa questão, quando também pergunta: “Copa pra quem?: Para a FIFA, para seus parceiros comerciais e para construtoras brasileiras, que nunca antes na história desse país lucraram tanto”.

A cartilha mostra que “a organização da Copa do Mundo no Brasil inverteu prioridades sociais, contribuiu para a violação de direitos, exclusão do povo brasileiro dos estádios e não promoveu melhorias para a classe trabalhadora, conforme as promessas que circundam a organização dos Mega Eventos há anos. Com a Copa convertendo-se em mais uma forma de grandes empresas lucrarem explorando os trabalhadores e recebendo bilhões de dinheiro público…”