El 1 de junio del 2004, Haití fue invadido por las tropas de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH), luego que el consejo de seguridad de las Naciones Unidas, aprobara la intervención mediante la resolución S/RES/1542 (2004) del Consejo de Seguridad. Las tropas permanecieron el país por 13 años.
El contexto en el que llega la MINUSTAH, es el del segundo golpe de Estado contra el presidente Arístides, en el que estaba totalmente involucrado el gobierno de los EE.UU. a través de la CIA y el Instituto Republicano Internacional (IRI). Esta fue una acción terrorista, donde el ejército norteamericano secuestró a Aristide y a su familia, y los envió a la República Centroafricana, donde les detuvo mientras consolidaban un nuevo régimen en Haití.
El mandato original de la MINUSTAH, autorizó un componente militar de hasta 6,700 efectivos militares de varios países, entre los que se encontraban Brasil (al mando de la misión), Argentina, Bolivia, Canadá, Chile, Ecuador, El Salvador, Francia, Guatemala, Honduras, Indonesia, Jordania, Nepal, Paraguay, Perú, Filipinas, la República de Corea, Sri Lanka, los Estados Unidos y Uruguay, según datos de las Naciones Unidas.
La MINUSTAH fue parte de “un proyecto global de remilitarización de la Cuenca del Caribe”, que utilizó la amenaza militar e instrumentos tecnológicos nuevos para afianzar su dominación sobre la región, además de profundizar el control sobre los poderes del Estado.
Lejos de los supuestos objetivos de “Estabilización” el legado de la MINUSTAH, tiene repercusiones severas sobre el pueblo, no solo se profundizó y apoyo la consolidación del crimen organizado, como instrumento de control sobre el pueblo, sino que además se aseguró desmantelar la institucionalidad del país, las tropas, con el respaldo de las Naciones Unidas, fueron responsables de crímenes, algunos citados a continuación:
Abusos sexuales, en su mayoría contra mujeres, niñas y niños,
La introducción al país, de la epidemia del cólera, con un saldo de más de 30,000 víctimas,
Abandono paterno infantil,
La desviación de los fondos destinados a la reconstrucción del país, luego del terremoto del año 2010,
Violaciones de derechos humanos.![]()
Jubileo Sur/Américas viene acompañando las luchas del pueblo haitiano, nos sumamos a las demandas por el pedido de justicia y reparaciones, abrazamos la lucha y resistencia que en estos 20 años el pueblo mantiene viva a través de la movilización social.![]()
Nos unimos al rechazo de una nueva intervención militar y exigimos justicia, reparaciones y no repetición de los crímenes cometidos contra el pueblo haitiano.
Mês: junho 2024
Há 20 anos, começava a invasão da MINUSTAH no Haiti
Missão da ONU consolidou crime organizado como meio de controle da população, causou epidemia de cólera e uma série de violações de direitos humanos
Por Jubileu Sul/Américas*
Em 1º de junho de 2004, o Haiti foi invadido por tropas da Missão das Nações Unidas para Estabilização no Haiti (MINUSTAH), após o conselho de segurança da Organização das Nações Unidas (ONU) aprovar a intervenção. As tropas permaneceram no país por 13 anos.
O contexto em que chega a MINUSTAH é o do segundo golpe de Estado contra o presidente Jean-Bertrand Aristide, no qual o governo dos Estados Unidos esteve envolvido, por meio da CIA (Central Intelligence Agency, o serviço de inteligência estadunidense) e do Instituto Republicano Internacional (IRI). Esta foi uma ação terrorista, na qual o exército estadunidense raptou Aristide e a sua família, e os enviou para a República Centro-Africana, onde foram detidos enquanto os EUA consolidaram um novo regime no Haiti.
O mandato original da MINUSTAH autorizou um contingente militar de até 6.700 militares de vários países, incluindo Brasil (que comandou a missão), Argentina, Bolívia, Canadá, Chile, Equador, El Salvador, França, Guatemala, Honduras, Indonésia , Jordânia, Nepal, Paraguai, Peru, Filipinas, República da Coreia, Sri Lanka, Estados Unidos e Uruguai, segundo dados ONU.

A MINUSTAH fazia parte de “um projeto global de remilitarização da Bacia do Caribe”, que utilizou a ameaça militar e novos instrumentos tecnológicos para consolidar seu domínio sobre a região, além de aprofundar o controle sobre os poderes do Estado.
Longe dos supostos objetivos de “estabilização”, o legado da MINUSTAH teve graves repercussões sobre o povo: não só aprofundou e apoiou a consolidação do crime organizado como instrumento de controle sobre a população, mas também garantiu o desmantelamento da institucionalidade do país. As tropas, com o apoio das Nações Unidas, foram responsáveis por crimes, entre os quais:
- Abuso sexual, principalmente contra mulheres, meninas e meninos;
- A introdução de uma epidemia de cólera no Haiti, com saldo de mais de 30.000 vítimas;
- Abandono paterno de filhos e filhas;
- O desvio de fundos destinados à reconstrução do país, após o terramoto de 2010;
- Violações dos direitos humanos.
As redes Jubileu Sul/Américas e Jubileu Sul Brasil vêm acompanhando as lutas do povo haitiano, e nos unimos às reivindicações por justiça e reparações. Abraçamos a luta e a resistência que nestes 20 anos o povo mantém viva por meio da mobilização social.
Unimo-nos à rejeição de uma nova intervenção militar e exigimos justiça, reparação e não repetição dos crimes cometidos contra o povo haitiano.
*Com edição e tradução do Jubileu Sul Brasil
Las mil y una Noritas
A los 94 años murió Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo, mujer coherente, madre de Gustavo desaparecido por la dictadura militar el 15 de abril de 1977, a quien buscó hasta el último día. En conmemoración, compartimos este texto publicado en junio de 2023 en la Revista Livertá!
Cuando Nora entra en la sala hay un breve silencio, casi imperceptible. Como una suerte de desconcierto que apenas dura menos de un segundo. Un lapso entre las conversaciones que se van callando y las sorpresas que se mezclan con aplausos cada vez más estridentes. Casi como sin entender después de tanto tiempo por qué genera lo que genera, Nora camina hacia el frente con algo de timidez. A su lado la acompaña el periodista y escritor Gerardo Szalkowicz, como en todas las presentaciones del libro, en cada rincón del país. Frente al público presente, ahora sí, toma asiento y saluda sonriendo.
El libro en cuestión es Norita, la Madre de todas las batallas. Una biografía sobre su vida que, cuando le propusieron comenzarla, a ella «le pareció demasiado», «como algo exagerado». En pocas palabras, dijo no creer que pudiera contar cosas muy iluminadas. Quizás un poco por esto, Nora comienza la charla hablando casi con pudor. Lo que vendría por delante sería un extenso monólogo repleto de historias de vida y memoria, breves anécdotas que Gerardo iría intercalando entre sus recuerdos, merecidos agradecimientos o preguntas del público.
Luego de unas horas que serán difíciles de olvidar para cualquiera, cientos de fotos y una larga fila que Nora aguarda con una paciencia estoica para firmar todos los libros que le acercan, charlamos mano a mano con Gerardo sobre cómo fue escribir una biografía sobre una Madre, conocerla desde adentro y -dato no menor- aprender a seguirle los pasos a una mujer que, con 93 años, no se toma nunca una pausa.
– Empezás el prólogo diciendo «Norita es pedagogía del ejemplo». Antes de comenzar con el proyecto, cuando estabas solo con la idea, ¿cómo pensaste que iba a ser escribir un libro sobre una mujer que se supo ganar un calificativo de esa magnitud?
– Me imaginé que no iba a ser sencillo, por la dimensión del personaje. Es una historia demasiado apasionante y muy compleja. La pedagogía del ejemplo tiene que ver con la que quizás es una de sus principales virtudes: no nos dice lo que tenemos que hacer, nos lo muestra con su práctica consecuente. Poniendo el cuerpo. Creo que es alguien extraordinario que no nos mira desde arriba, sino que utiliza sus virtudes para el bien colectivo, para motivarnos a ser mejores personas, para contagiarnos.
Cuando comencé, supe que no iba a ser algo fácil, pero Nora tiene esa calidez humana impresionante que hizo que todo fuera mucho más llevadero, ameno, incluso divertido. Que se haya copado con el proyecto también hizo un montón a simplificar esa tarea titánica que era reconstruir la vida de una mujer que está hace 45 años caminando en las calles, no solo de nuestro país, sino de todo el mundo. Que tiene una vida tan rica y tan multifacética a la vez.
– ¿Cómo fue llevarle la propuesta?
– Al principio, cuando le contamos la idea, nos dijo que no. Que le parecía demasiado hacer un libro sobre ella y que, además, no quería opacar al resto de las Madres. Es alguien que, a pesar de que para mucha gente es la principal referencia política y ética que hay en el país, lo lleva con una humildad impresionante. Ya en ese primer encuentro nos mostró esa sencillez y esa lucidez política para entender que toda lucha es colectiva. Su capacidad de escuchar y además de disfrutarlo -que es otra de sus principales virtudes-, y también para cambiar de opinión, incluso.
Al final la convencimos de que estaba bueno que pudiéramos reconstruir su historia, principalmente, para las pibas y los pibes. Después vino la tarea titánica de acompañarla para todos lados. Seguirle el tren a una persona que va a tres o cuatro actividades por día y poder sentarla un rato fue difícil. Entre que sonaba un teléfono y otro, el celular y el de línea, más o menos pudimos tener esas charlas profundas donde fue reconstruyendo su vida. Gracias a que ella se enganchó con el proyecto después ya todo fluyó mucho más sencillo.
– Entonces se podría decir que la preparación y la investigación fueron de la mano…
– Sí, lo fuimos haciendo entre los dos. Digamos que en todo momento dirigió el proyecto y lo fue coordinando. Al principio me puso dos condiciones: quería que pudiéramos, además de contar su vida, reconstruir la historia de su hijo Gustavo y la de las Madres. Creo que eso fue un acierto, poder rescatar la semblanza militante de su hijo -y, en él, la de los y las 30.000- y la historia colectiva del movimiento de los Madres, que siempre es bueno seguir difundiendo para las nuevas generaciones.
En el libro vamos narrando, a partir de su vida, el contexto de cada momento histórico. Y eso ella lo fue monitoreando y lo fue corrigiendo. Fue muy placentero que quedara totalmente aprobado, dirigido y editado por ella, y con un epílogo donde plasma en primera persona su legado.
– En un momento decís que existen «mil Noritas». ¿Cómo se resume a Nora, su vida y sus luchas, en un libro?
– Lo que armamos fue un recorte, lo más integral posible, de estas mil Noritas. Dividimos el libro en cinco nacimientos y, a partir de esa estructura, lo fuimos construyendo.
Primero, su nacimiento biológico: toda su infancia, su juventud, su vida como madre y ama de casa tradicional. Su segundo nacimiento, que es cuando desaparece Gustavo y ella tiene una metamorfosis, un giro de 180 grados, saliendo a la calle. Tercero: el nacimiento de las Madres como movimiento colectivo. Un cuarto nacimiento, que es la transformación de ser una Madre de Plaza de Mayo a ser lo que llamamos «la Madre de todas las batallas», a adquirir esa conciencia integral de la lucha y a canalizar esa impronta guevarista de sentir en lo más hondo cualquier injusticia, contra cualquiera y en cualquier lado del mundo. Este último paso creo que es el que la distingue hoy por hoy: el hecho no solamente de seguir peleando por la búsqueda de justicia, por su hijo, por los y las 30.000 y por la memoria y la verdad de la justicia, sino de abrazar todas las causas justas del planeta. Y el quinto nacimiento, que lo escribe Claudia Korol, que es su nacimiento como feminista, donde narramos cómo ella fue adquiriendo estas características a pesar de su edad y de lo complejo que ha sido al haber siempre vivido desde chica en un lugar machista y con un marido machista. Creo que ella, en este momento, es un puente entre esas heroínas del pañuelo blanco y la revolución de la marea verde. Así que lo armamos en esas cinco partes, esos cinco nacimientos, para dar cuenta de estas complejidades de las mil Noritas.
– Y el trabajo no terminó cuando el libro se publicó, sino que podríamos decir que más bien empezó su camino. ¿Cómo es salir a recorrer distintos rincones del país juntos, presentarlos, llevar su palabra y su historia?
– El libro en realidad es en parte una excusa para homenajearla, para agradecerle un poquito de lo que ella da todos los días a todo el mundo. Es una oportunidad para abrazarla. Y las presentaciones del libro se han transformado en eso. Ya hemos hecho más de 30 por todo el país y cada lugar al que vamos es impresionante el amor que recibe. Como digo, en realidad las presentaciones también son una excusa para poder generar esos espacios donde la gente la pueda escuchar, le pueda preguntar. Y creo que eso es algo súper importante, porque esa vitalidad que uno le ve, que sigue de acá para allá a sus 93 años, tiene mucho que ver con el amor que recibe. Esos encuentros donde la gente le transmite su devoción son, además, un combustible que la llena de energía para seguir andando.
– Más allá de las características que popularmente se conocen sobre Nora, desde adentro, ¿hay algo que mientras le ibas dando forma al libro te haya sorprendido? ¿Hay más Nora Cortiñas de la que vemos?
– Creo que lo que más me sorprendió es su calidez humana. Es una persona muy generosa, muy cariñosa, muy sencilla. La verdad es que es la misma y es siempre auténtica, tanto hablando para miles de personas como tomando mates en la casa. No se la cree ni ahí. Y, sobre todo, es una persona que está siempre pendiente del bienestar del otro y de la otra. Esa generosidad que se ve en las luchas, pero que también se ve en el día a día. El estar pendiente de todo el mundo. Creo que ahí es quizás donde más me sorprendió este ser extraordinario que uno ve públicamente, esa luchadora incansable, consecuente, pero que además en el cotidiano y en lo doméstico lo demuestra con cada gesto, todo el tiempo. Incluso con un sentido del humor admirable, esa capacidad que tiene para esquivarle a la amargura y para defender la alegría como una trinchera, como decía Benedetti.
Ustedes lo han visto en la presentación, cómo de repente se emociona hasta las lágrimas por esa angustia, una angustia que va a llevar siempre consigo, pero después te cuenta una anécdota y se ríe de sí misma. Por eso a veces digo que es la madre de todas las batallas y, al mismo tiempo, la madre de todas las sonrisas.
– Y, pese a que sos bastante más joven, tuviste que aprender a seguirla…
– No, imposible seguirle el tren. Uno a veces la acompaña un día y ya a la segunda o tercera actividad no puede más y ella sigue y sigue. No solo tiene una vitalidad admirable, sino también un gran apoyo de la familia, de las compañeras y, como ella siempre dice, el amor por su hijo que es el motor de su vida.
– Al reconstruir su historia y la de las Madres, ¿creés que se puede abrir una puerta para establecer un puente con los más jóvenes, con las nuevas generaciones que se acercan a la historia desde otro lugar?
– Sí, obviamente, fue uno de los objetivos. Poder aportar un material -como tantos otros que hay, y como otros que se van generando- para seguir manteniendo viva esa llama de la búsqueda de memoria, verdad y justicia. Y, principalmente, como decís, para los pibes y las pibas de hoy que no han vivido esos tiempos y les queda más lejana toda la historia del terrorismo de Estado. Que no es solo una historia del pasado, porque, además de dejar graves consecuencias y secuelas en nuestro pueblo, la dictadura vino para implantar un modelo económico que se instaló con los milicos y que hoy en día seguimos sufriendo.
Por eso es importante que surjan distintos materiales sobre las Madres, sus hijos y sus nietes, o como la película Argentina 1985, que también aporta a poner en la agenda estos temas. Sobre todo cuando avanzan los discursos negacionistas y de odio, en nuestro país y en todo el mundo. Es necesario pelear en esa batalla de sentido y Norita es una de las principales batalladoras en contra de eso. Es el principal puente entre esas luchas, las luchas de hoy y la búsqueda de transformación del futuro. Y verla con el pañuelo blanco en la cabeza y el pañuelo verde en su mano izquierda sintetiza ese puente y esa necesidad de llevar a los más jóvenes a nuestra historia y nuestras luchas actuales.
Publicado originalmente en Livertá!
Por: Luciano Colla | Entrevista A Gerardo Szalkowicz
Tomado de: desinformemonos.org
Fuente: Radio Temblor
LA PENÍNSULA DE SANTA ELENA DEBE SER DE NUEVO DEL PUEBLO WANKAVILKA
La Península de Santa Elena, territorio ancestral del pueblo Wankavilka ha sido vista desde hace varios años como un territorio de despojo y sacrificio por los sectores oligárquicos del país.
Dos problemas fundamentales que enfrenta la península es la expansión de monocultivos para la agroindustria, y la creación de áreas protegidas. Ambas figuras, aunque parezcan contradictorias, son las dos caras de la misma moneda, porque traen consigo el despojo del territorio al pueblo indígena Wankavilka.
Agua para proyectos agroindustriales
Una auditoria hecha al Proyecto Jaime Roldós Aguilera y el Trasvase de Aguas desde la Represa Daule Peripa hacia la Península de Santa Elena del el 2008, que fue ejecutado por la Comisión de Estudios para el Desarrollo de la Cuenca del Río Guayas (CEDEGE) muestra las afectaciones que sufrió este pueblo indígena y sus territorios.
CEDEGE suscribió una cadena de 3 contratos principales y 13 complementarios con la constructora brasileña Odebrecht a lo largo de más de 15 años, por un valor de US$ 464,21 millones, aunque se terminó pagando US$ 831,01 millones, es decir un 80% más de lo contratado.
La propiedad de la tierra de las comunas pasó a manos privadas. Como producto de las transferencias de tierra, un número pequeño de 90 propietarios particulares, posee el 81% de la tierra. Hasta 1982, en las áreas potenciales de riego del proyecto, el 71,2% de la tierra estaba ocupada por comunas.
Hay que añadir que en la zona donde se construyó Daule Peripa, la represa de donde su agua viene a la península, provocó el desplazamiento forzado de más de 15.000 campesinos agricultores, aislamiento involuntario de casi 100.000 personas, inundación de 27.000 hectáreas de bosques protectores y fincas, privación de acceso a agua para consumo humano, privación de acceso a riego, deforestación y erosión de 85% de la más rica cuenca aportante del occidente ecuatoriano.
El agua ha servido en realidad para las grandes plantaciones agroindustriales de banano, caña de azúcar, pitajaya, uva, coco, mango, limón, flores y cacao, y no para riego para satisfacer la Soberanía Alimentaria de la población, o para el consumo humano.
Las propuestas o proyectos de conservación.
En la península de Santa Elena, en el cantón Playas Villamil, y en las parroquias Juan Gómez Rendón, El Morro, Posorja, Puna y el Estuario del Golfo en el cantón Guayaquil, provincia Guayas con una superficie de 500 mil hectáreas, una franja marina costera de 200 kms y una población de más de 400 mil personas.
Se vienen implementando proyectos llamados de conservación, de protección qué forman parte del Sistema Nacional de las Áreas Protegidas (SNAP).
El Ecuador posee 17 Áreas Protegidas Marino Costeras (APMC) que cubren una superficie total de 606.934 hectáreas. Estas áreas se crearon entre 1979 y 2015. La mayoría de la superficie de las APMC está ubicada en la Provincia de Manabí, con 235.083 ha (39% del total).
El Consejo Provincial de Santa Elena agosto 2022, aprobó la declaratoria del Sistema Provincial de Áreas de Conservación y Uso Sostenible de Santa Elena (SPACUS) para proteger 112.450 hectáreas de bosque seco y húmedo que encierran una alta biodiversidad de animales y plantas y resguardan las principales fuentes de agua para toda la provincia.
SPACUS cubre 80,7% del bosque nativo de la provincia, incluido el bosque protector de la Cordillera Chongón Colonche y los remanentes de ocho ecosistemas terrestres biodiversos.
El Proyecto “Reforestación y Conservación de la Cordillera Chongón Colonche” implementado conjuntamente por la Fundación Natura y el Ministerio del Ambiente con financiamiento del Gobierno Alemán a través del Kreditanstalt für Wiederaufbau – KfW incluye 21 comunas y grupos comunitarios que conservan 155.350 de las cuales 71.256 hectáreas de bosque están bajo contratos para el pago de incentivos de conservación.
El Proyecto Socio Bosque 38.862 hectáreas mediante convenio con grupos comunitarios locales y pago de incentivos.
Las Áreas Protegidas Marino Costeras en la península de Santa Elena hay más de 50 mil hectáreas terrestres y más de 60 mil hectáreas marinas, en las que NO se hace mención a que allí viven y han vivido comunidades pueblos y que son los verdaderos propietarios.
Esto significa que cerca de 300 mil hectáreas que las comunas comunidades y pueblos locales que por miles de años han venido cuidando y coexistiendo en ellos, defendiendo, el buen vivir, la soberanía alimentaria, la soberanía marítima, permitido que estos territorios se mantengan y conserven ya no son propietarios.
Caso Bellavista del Cerro comuneros cortan o ralean 15,6 hectáreas o hacen un manejo de sus bosques y son multados con 31.200 dólares a pagarse en 15 días después de la emisión es patrimonio Forestal del Estado. Bosque (Protector Chongón Colonche).
El caso de la comuna de Olón en un área protegida (manglar) permiten y autorizan un proyecto inmobiliario.
Mediante una declaración de tierras Baldías de terrenos comunitarios les quitan 300 hectáreas para la construcción de la cárcel (Comuna Juntas del Pacifico).
El presidente Guillermo Lasso anuncia la creación de las primeras 8 millas marítimas del Ecuador como Reserva Marina a lo largo del perfil costero continental con una superficie aproximada de 1.5 millones hectáreas.
Con la firma del convenio del mar (CONVEMAR) Ecuador se quedó con 12 millas de las doscientas que tenía y entonces que pasara con la soberanía de los pescadores artesanales.
En territorios de la comuna Valdivia una empresa privada pretende construir un complejo inmobiliario de Fincas Playeras en terrenos comunales.
El Territorio Marino Costero es el lugar más apetecido para la industria inmobiliaria y el turismo corporativo a pequeña, mediana y gran escala, como lo muestra el reciente proyecto inmobiliario aprobado por el Ministerio del Ambiente en Olón.
Es indispensable que se solucionen de manera holística los problemas de despojo de tierras y devolución de las mismas a las comunas, comunidades y organizaciones ancestrales para garantizar su fuente de vida, de reproducción de sus culturas y su patrimonio.
Las Áreas de protección Terrestres y Marinas y Costeras existentes en la península de Santa Elena deben ser gestionadas con la plena participación y decisión de los pueblos y comunidades de este territorio.
Se deben conformar además veedurías, monitoreo y control participativo con las comunidades locales sobre actividades productivas; agroindustria, turismo corporativo, pesca industrial y desechos plásticos que afectan a la biodiversidad y a las comunidades, para lograr la descontaminación y reparación integral de estas zonas.
OTRA VEZ ECUADOR DEBE ENFRENTAR CORTES DE ENERGÍA CON EL MISMO DISCURSO DEL ESTIAJE Y LA FALTA DE CAUDAL DE AGUA EN LOS RÍOS
¿Podemos culpar a los ríos o a la naturaleza porque no nos ha dado el caudal suficiente?
NO. El responsable es el Ministerio de Energía y Minas y las decisiones políticas de los gobiernos de turno. Los responsables del suministro de energía, de la planificación de la generación transmisión y entrega o venta es el Estado, que ha convertido a la energía en un negocio, y no en un servicio, pues las tarifas son las más caras de Latinoamérica.
En el 2020, el CONELEC registraba permisos y concesiones para más de 300 proyectos de generación de energía, por un total 8.800 Megavatios (Mw), lo que representa un 70% del volumen de agua concesionado para su funcionamiento. La justificación fue la búsqueda aparente de una menor dependencia de los hidrocarburos. Sin embargo, no hay evidencias ni voluntad política de poner distancia con el modelo petrolero. Si se mira las recientes aperturas a licitaciones y la campaña para que se siga explotando en el Yasuní, o si se analizan los planes de construcción de termoeléctricas que pasaron de 5 en el año 2005 a 47 en el 2020.
La situación del sector energético del país, esto es la infraestructura con la cuenta, ya sea para energía renovable o no renovable es la siguiente:
- En abril del 2020 la Potencia Nominal en Generación de Energía Eléctrica Renovable (que incluye Hidráulica, Eólica, Fotovoltaica, Biomasa y Biogás) era de 5,277 Megavatios, lo que representa 61 % de la generación total.
- La Generación de Energía Eléctrica NO Renovable con energía térmica MCI, Térmica Turbogás y Térmica Turbovapor era de 3.409 con un 39 %
Esto nos da una Potencia Total Nacional de 8686 Megavatios, lo que representan una infraestructura suficiente para proveer de energía al sector industrial, comercial, domiciliario y el alumbrado público, entre otros. Adicionalmente podíamos hasta exportar.
Así nos vendieron la imagen o el discurso para aprobar proyectos hidroeléctricos y térmicos a la ligera, argumentando que los estudios de impacto ambiental no son importantes, y que estos se iban a realizar mientras se iban construyendo la infraestructura para generación de energía.
Organizaciones sociales ambientalistas y ecologistas hemos venido proponiendo en distintos espacios, como en las mesas de diálogo con el anterior gobierno, en pronunciamiento de los pueblos marino costeros, expresando nuestra preocupación por el tema energético.
Esperemos que todo esto no sea otro pretexto para otra vez de sembrar hidroeléctricas con la misma ligereza de los gobiernos anteriores, como pasó con Coca Codo Sinclair, que se hizo en una zona de gran actividad volcánica y sísmica, terrenos deleznables y frágiles. Iguales características tiene el Proyecto Hidroeléctrico Santiago, que represará al río Santiago, en el sur de la Amazonía, que ya tiene su licencia ambiental. Se escucha que se va a necesitar miles de millones de dólares para este proyecto, a pesar de que las comunidades ya han dicho que no están de acuerdo con su construcción.
Hay decenas de proyectos hidroeléctricos más que están en carpeta en la cuenca alta de la Amazonía ecuatoriana.
Esta lógica energética de “sembrar el país” con hidroeléctricas, no toma en cuenta los impactos y conflictos que estas obras generan a nivel local, y los procesos de criminalización contra quienes se movilizan en rechazo a las mismas.
Exigimos la reparación integral de los daños provocados por estas mega-obras energéticas, y la revisión de las adjudicaciones de agua realizadas, donde se evalúe si se aplica a la prelación que exige la Constitución. Pedimos además la realización de auditorías integrales económicas, técnicas, ambientales y sociales a los proyectos multipropósitos, represas, centrales hidroeléctricas y térmicas de los últimos 20 años, dando cuenta de los impactos provocados en las tierras ancestrales, campesinas y de la naturaleza,
Al mismo tiempo deben repotenciarse las centrales de energía existentes y aplicar una moratoria a los nuevos proyectos como la pretendida hidroeléctrica en el río Santiago.
La soberanía energética y su transición debe iniciarse con una plena participación y decisión de los pueblos y comunidades locales, siempre respondiendo a una energía limpia, determinado para quién y para qué es la energía.









