Niños interpretan “Esta democracia ya no es democracia” en concurso de bandas en Puno

Escolares se presentaron en el concurso de bandas por el 169 aniversario del distrito de Asillo. El conjunto fue uno de los ganadores del certamen. 

Escolares ganaron en su categoría. Foto: captura/Municipalidad de Asillo-video: Cristian MC/Tik tok

Escolares ganaron en su categoría. Foto: captura/Municipalidad de Asillo-video: Cristian MC/Tik tok

El último lunes 1 de mayo se desarrolló el concurso de bandas de músicos escolares en el distrito de Asilllo, provincia de Azángaro (región Puno), por el 169 aniversario de esa localidad. Durante el certamen, llamó la atención de manera particular la participación de uno de los conjuntos, que interpretó un tema que se creó en medio de las protestas contra el Gobierno de la presidenta Dina Boluarte: “Esta democracia ya no es democracia“.

El conocido himno de protestas fue interpretado por los alumnos de la Institución Educativa n.º 72015 de Accopata. Ellos se coronaron como uno de los ganadores del mencionado certamen que fue organizado por la Municipalidad Distrital de Asillo.

 

Fuente: La republica

El ecologismo popular: una forma de activismo frente a los conflictos ambientales

El proceso productivo es una actividad inherentemente perturbadora de las condiciones materiales y energéticas de los ecosistemas. Esta lección fue magistralmente expuesta por Nicholas Georgescu Roegen (1971) quien concibió al sistema económico sujeto a leyes que rigen el mundo energético. La entropía, tercera ley de la termodinámica, es un límite energético a la fabricación ilimitada de mercancías. A medida que se dispone de energía para la elaboración de bienes, disminuye el nivel de energía disponible capaz de convertirse en mercancías y trabajo para el siguiente periodo. Por lo cual, cada ciclo productivo se enfrenta a las leyes energéticas y no sólo a las leyes económicas vinculadas a la oferta, demanda y costos de producción. 

Tal descripción del proceso económico situó a la economía en una relación de interdependencia de los flujos materiales y energéticos que dota la naturaleza. Por consiguiente, los flujos económicos -además de salarios, ganancias, capital y trabajo- integran balances energéticos vinculados al consumo energético, generación de residuos, entre otros, teniendo así un enfoque bioeconómico de la generación de mercancías. Una visión dual del sistema económico y ambiental en interacción ha sido el soporte de la economía ecológica, disciplina que considera a la economía como un subsistema del mundo natural finito. Si bien esta relación no suena extraña para la mayoría de las personas, desde la ortodoxia económica existe un distanciamiento entre la esfera económica y el medio natural. 

En efecto, desde el consenso de la disciplina, la economía neoclásica, se ha desarrollado instrumentos teóricos para un “mundo vacío” tal como afirmó Daly (2005). Es decir, hacer un modelo económico considerando al planeta infinito y con poca influencia de los humanos sobre la naturaleza donde no resulta relevante considerar sus acciones sobre los balances materiales. Desde este punto de vista, epistemológicamente el sistema económico se considera un sistema cerrado (sin interacciones ni retroalimentación con otro sistema) en donde el mecanismo de precios permite la coordinación entre oferentes y demandantes. El equilibrio de la oferta y la demanda garantiza el óptimo social donde el bienestar social es máximo. Esta interpretación argumenta que el “bienestar” está determinado exclusivamente de las cantidades ofrecidas y demandadas que maximizan la utilidad subjetiva de los “agentes”, cuyo comportamiento humano se limita a la racionalidad económica, es decir, el consumo de aquellos bienes que reportan satisfacción personal. 

Desde este enfoque se reconoce la posibilidad de perturbar el equilibrio de mercado debido a la existencia de fallas de mercado o “externalidades”, refiriéndose a fenómenos secundarios a la producción de mercancías y que no forman parte central del ciclo productivo. Entre las externalidades más estudiadas se encuentra los problemas asociados al medio ambiente. Por ejemplo, la escasez de agua para la fabricación de un bien obliga a las empresas a producir por debajo del nivel óptimo. La asignación ineficiente se asocia a la falta de un mercado que determine los precios óptimos y reflejen la disponibilidad de los bienes naturales. De modo que gran parte de los economistas que tratan los problemas ambientales como “externalidades” dentro de la ortodoxia económica se dedican al desarrollo de métodos de valorización de la naturaleza y servicios ambientales para “internalizar las externalidades”, determinación de impuestos a la contaminación, evitar las fallas de mercado y garantizar la eficiencia productiva. 

Esta forma de concebir el modelo económico refleja su limitada comprensión de la esfera ecológica. Describe al mundo económico capaz de funcionar de manera autónoma de la base física y material sin plantear límites físicos (Álvarez-Cantalapiedra, 2011). Se plantea una reproducción de las formas vigentes de producción sin cuestionar el daño al ambiente que nos sitúan dentro de la actual crisis ecológica y climática en el Antropoceno. Basta con la implementación de algún impuesto a la contaminación para evitar las fallas de mercado y garantizar el equilibrio eficiente. Asimismo, la naturaleza es un factor implícito de la producción el cual no interesa saber nada más que su precio. Los bienes y servicios ambientales entran a la lógica de una mercancía cualquiera y de los cuales seria posible garantizar su disponibilidad con adecuadas medidas intervencionistas. 

La visión de un mundo económico ilimitado se ha respaldado con indicadores bastante difundidos en foros académicos y literatura especializada. La hipótesis llamada curva de Kuznets desarrollada en 1955 plantea una relación en forma de “U inversa” entre ingresos y la desigualdad. Dicha relación empírica se ha utilizado además para vincular el crecimiento económico y el nivel de contaminación. A medida que los países incrementan su riqueza en sus primeras etapas elevan su nivel de emisiones contaminantes y posteriormente se reduce cuando se estabilizan las tasas de crecimiento

A partir de esta relación se ha construido una narrativa sobre el crecimiento económico y el cuidado ambiental. Por un lado, la posibilidad de seguir expandiendo el potencial industrial y continuar en el sendero del crecimiento económico sin modificar las pautas productivas y, por otro lado, el incremento de la riqueza genera un despertar de la conciencia ambiental y el cuidado del medio ambiente. Aún cuando la curva de Kuznets medioambiental es sujeta de diversas críticas debido a su falta de robustez empírica (véase el excelente trabajo de Husnain et al. 2021) y cuya relación causal depende principalmente del método de estimación, en la discursiva internacional parece imperar una visión que confirma el hecho: las naciones desarrolladas tienen una conciencia ambiental superior a los países de ingreso medio y bajo. Incluso, la llamada maldición de los recursos naturales establece una relación entre el bajo nivel de desarrollo y la abundancia de bienes naturales ligado además a una falta de cuidado hacia la naturaleza. 

“Una visión dual del sistema económico y ambiental en interacción ha sido el soporte de la economía ecológica, disciplina que considera a la economía como un subsistema del mundo natural finito”

Así, la discursiva medioambiental cotidianamente se concentra en personajes como Greta Thunberg, mujer europea que representa la conciencia ambiental y respalda los esfuerzos ecológicos de países desarrollados como Suecia. Si bien no es interés debatir los aportes de esta joven activista, muestra una tendencia maliciosa sobre quiénes son los culpables del daño ambiental y quiénes son los salvadores de la naturaleza. 

Resulta importante destacar algunos elementos. Desde una perspectiva global los países desarrollados han consolidado su potencial gracias a las tasas de extracción de minerales, combustibles y biomasa de otras regiones del mundo. De acuerdo con los datos del Global Material Flows Database, durante 2019 Asia importó 54% de los flujos materiales existente, Europa representó 13%, Norteamérica 12%, América Latina y el Caribe 9%, África 6% y el oeste de Asía 3%. Es decir, no puede olvidarse la dependencia energética de las regiones avanzadas y en proceso de industrialización de la extracción de bienes del resto de economías y regiones del mundo. Adicionalmente, la huella ambiental de la población de mayores ingresos es diferencial. El 10 % más rico de la humanidad fue responsable de más de la mitad (52 %) de las emisiones acumuladas en la atmósfera entre 1990 y 2015 (OXFAM, 2020). 

Posicionar el papel de los países desarrollados y los segmentos de ingresos altos respecto al daño ambiental permite replantear las responsabilidades diferenciadas, volviendo a estos grupos de ciudadanos igual o mayormente responsables del daño ecológico y no sólo a la población de aquellos países proveedores cuya ventaja competitiva son los bienes naturales. Asimismo, rompe con la idea heredada de la curva medioambiental de Kuznets donde elevados niveles de ingreso incide sobre mejoras en la calidad ambiental y mayor responsabilidad-conciencia ecológica. 

Uno de los problemas del discurso medioambiental desde países desarrollados es su intento por deslindarse de culpas y responsabilidades ambientales, así como posicionarse como únicos ciudadanos de vanguardia sin reconocer que gran numero de sus empresas se vuelven exitosas gracias a la debilidad institucional en materia del cuidado medioambiental en los países receptores. Si no fuera por la posibilidad de contaminar y depredar a la naturaleza fuera de sus territorios, seguramente el valor agregado, niveles de empleo y estándares de vida distarían de las condiciones actuales

Frente a esta visión dominante del activismo ecológico se posiciona una corriente que surge del conflicto distributivo. El “ecologismo popular”, también conocido “ecologismo de los pobres”, es un concepto que se encuentra en Ramachandra Guda (2002) y Joan Martínez-Alier (2004) y quienes reconocen luchas por la defensa del territorio frente a proyectos económicos destructivos de la naturaleza. Estas personas, en palabras de Alier (2007), son activistas ecológicos incluso sin ellas tener conciencia.

Desde la economía ecológica, el proceso económico se concibe a partir del metabolismo social. Este marco de referencia principalmente desarrollado por Toledo (2013) se refiere al espacio donde interactúan la naturaleza a fin de analizar simultáneamente los procesos sociales y ambientales. Cada sociedad cuenta con flujos de entrada, internos y salida de energía y materiales. Paralelamente, al interior ocurren ciclos de apropiación, transformación, consumo, distribución y excreción de los flujos energéticos y materiales disponibles. Mientras cada sociedad incremente la cantidad de servicios y mercancías generadas demandará mayores intercambios metabólicos interna y externamente, consolidando asimetrías del consumo, en las responsabilidades con el medio natural y entre naciones.

Por lo tanto, el conflicto ecológico-distributivo está ligado al crecimiento del metabolismo social de los países desarrollados y actualmente zonas de creciente industrialización como Asia. Las tensiones provocadas por el incremento en la demanda de bienes naturales no son resueltas desde la asignación de un precio de mercado o la valoración económica de cada bien en la naturaleza. Desde la ortodoxia económica no se cuenta con mecanismos de resolución de conflictos pues se trata de situaciones ajenas al mercado

En efecto, la mayoría de los conflictos ambientales acontecen en regiones diversas en ecosistemas, flora y fauna donde la mayoría de la población es pobre. De acuerdo con Álvarez-Cantalapiedra (2011), el 75% de la población pobre del mundo vive en áreas rurales donde los medios de vida dependen principalmente de las condiciones climáticas. En consecuencia, la perturbación de los territorios a causa de actividades extractivas crea inconformidades en la población por vulnerar los significados y valorizaciones culturales apropiadas a la naturaleza.  

Estas relaciones en el metabolismo socioambiental no caben en la lógica racional de la economía ortodoxa y la economía ambiental (Leff, 2003). Por este motivo, corrientes heterodoxas como la economía ecológica y la ecología política son campos de estudio y de acción para el análisis de las controversias creadas por la asimetría en el uso de los bienes naturales y los conflictos creados por la homogenización de la naturaleza como un valor mercantil

El ecologismo popular es un movimiento de reapropiación de la naturaleza, exigencia por la justicia social y mayor igualdad entre la población pobre afectada por la creciente demanda energética-material y mayormente vulnerables frente a las consecuencias del cambio climático. A diferencia del movimiento ecológico “culto silvestre” donde los partidarios se interesan estrictamente en la preservación de la naturaleza por su estética, el ecologismo popular es una lucha protagonizada principalmente por gente indígena y campesina por el uso, acceso, y defensa de los bienes naturales (Martínez-Alier, 2004).

“Las tensiones provocadas por el incremento en la demanda de bienes naturales no son resueltas desde la asignación de un precio de mercado o la valoración económica de cada bien en la naturaleza”

Considerando este proceso, el ambientalismo latinoamericano se nutre profundamente del conocimiento de las poblaciones originarias que intenta crear servicios con valor agregado, enfrentarse a la desaparición de los valores culturales a consecuencia de las prácticas extractivistas y preservar el acceso a los bienes naturales (Martínez-Alier et al. 2012). En América Latina desafortunadamente cientos de activistas han sido asesinados por la defensa de su territorio y por la protesta activa contra proyectos predatorios. También, existen diversos proyectos locales para la recuperación de especies endémicas y la creación de esquemas económicos comunitarios enfocados en los cuidados del territorio, creación de empleo y excedente. 

Conocer el activismo ecológico popular radica en la difusión de herramientas y medios informativos que den cuenta de los sucesos más actuales. Se cuenta con el Atlas de Justicia Ambiental, disponible gracias al trabajo de gracias al trabajo de Joan Martinez-Alier, Leah Temper y Daniela del Bene. El mapeo informa sobre los conflictos ambientales en todo el mundo clasificados por origen:  1) Nuclear, 2) Extracción de minerales de construcción, 3) Gestión de residuos, 4) Biomasa y conflictos por la tierra (gestión forestal, agrícola, pesquera y ganadera), 5) Combustibles fósiles y justicia climática/energética, 6) Gestión del agua, 7) Infraestructura y ambiente construido, 8) Turismo y recreación, 9) Conflictos por biodiversidad/conservación, 10) Conflictos industriales o servicios. Para conocer más al respecto, recomiendo a la audiencia un trabajo de mi autoría Visibilizando los conflictos ecológicos: el Atlas de Justicia Ambiental

Un espacio muy valioso donde se visibiliza los avances del ecologismo popular y desafortunadamente las batallas que enfrentan esta forma de activismo es Mongabay Periodismo Ambiental Independiente en Latinoamérica. El espacio dedica cotidianamente una serie de notas informativas sutilmente detalladas sobre la defensa del territorio en nuestra región. Adicionalmente, visibiliza el nombre de las y los protagonistas apoyándose de entrevistas, videos y material de muy alto valor. 

Poner sobre la mesa el ecologismo popular no trata de menospreciar las diversas formas de protesta ambiental sobre la problemática climática que como especie estamos viviendo. Al final, en una realidad convulsa se agradece todo intento positivo de crear conciencia entre la población. Tampoco se buscaromantizar e idealizar la relación entre las sociedades rurales latinoamericanas y la naturalezani deslindar a ningún segmento social ni país de la responsabilidad del cuidado del medio ambiente (nunca olvidando las responsabilidades diferenciadas). Desafortunadamente, algunas comunidades y países de ingreso bajo a partir de la mercantilización de los servicios ambientales y pautas son responsables del daño ecológico. 

Hablar del ecologismo popular muestra una de las múltiples formas de activismo medioambiental desde las regiones marginadas de nuestro territorio y que no sólo desde los países desarrollados es posible hablar de un activismo ambiental. Sin necesidad de autonombrarse activistas, son personas que dedican su tiempo y esfuerzo a la defensa de su cosmovisión con relación al espacio natural. Corrientes heterodoxas como la economía ecológica y ecología política son campos teóricos para avanzar en la comprensión.  A medida que los foros internacionales y debates actuales integren y visibilicen a este grupo de activistas se podrá avanzar fuertemente en la solución de las problemáticas socioambientales. 

Por: Gabriel Alberto Rosas Sánchez. Doctorando en Ciencias Económicas en la Universidad Autónoma Metropolitana en México y forma parte de la Sociedad Mesoamericana de Economía Ecológica y del Caribe. Se especializa en temas de economía ecológica, conflictos ambientales y transición energética. Cuenta con artículos científicos y de divulgación publicados en países como Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, España y Reino Unido.

Tomado de: ALAI

Fuente: Radio Temblor 

Ação “Mulheres por reparação das dívidas sociais” realiza encontros nacionais formativos

As cartilhas 5 e 6 da coleção “Mulheres por reparação das dívidas sociais” pautaram os encontros que reuniram equipes locais de sete capitais

Por Isabela Vieira – Jubileu Sul Brasil* 

Os dois momentos formativos sobre os conteúdos das cartilhas contaram com a participação de articuladoras e assessoras técnicas de Belo Horizonte, Fortaleza, Manaus, Porto Alegre, Rio de Janeiro, Salvador e São Paulo de forma online. O encontro do dia 27 de abril começou com a mística apresentada por Alessandra Miranda, assessora técnica nacional da Ação “Mulheres por reparação das dívidas sociais”, que em seguida pediu para que cada uma apresentasse seus objetivos para o encontro.

Na sequência, Raimunda Oliveira, articuladora da Ação Mulheres em Salvador (BA), apresentou a Cartilha 5: Mulheres e Espaços de participação popular. O momento foi motivado a partir da poesia de Eduardo Galeano e sugeriu formas práticas de trabalhar com o conteúdo da cartilha como, por exemplo, incentivar as mulheres a fazerem desenhos a partir da experiência nos territórios. Além disso, Raimunda levantou os seguintes questionamentos: Onde estão as mulheres na política? Onde estão as mulheres pretas na política? Reflexão central da cartilha.

As mulheres presentes tiveram espaço para tirar dúvidas e destacar pontos importantes do material. Raimunda Oliveira falou sobre o papel das mulheres na política e como ainda não há muito espaço para mulheres pretas nessas posições. Raiz Policarpo, assessora técnica de Belo Horizonte, falou sobre o Centro Dandara e sobre a situação de vulnerabilidade enfrentada por mulheres durante a pandemia. 

Rosilene Wansetto, secretária executiva da Rede Jubileu Sul Brasil compartilhou a experiência de ter se candidatado para um cargo político ainda na juventude e falou sobre a importância da formação que tem hoje. “A gente falava de política, mas não na perspectiva que falamos hoje. É fundamental que a gente faça esse debate nas comunidades”, destacou. 

No encontro do dia 2 de maio, a discussão girou em torno da Cartilha 6: “Como o orçamento e a dívida pública afetam a vida das mulheres?”. Jamille Mallet, articuladora em Porto Alegre, ressaltou a didática da cartilha, pontuou temas a serem discutidos sobre a dívida pública e sugeriu formas de dinamizar os conteúdos da cartilha nos territórios. Já Elizabeth Gomes, sistematizadora do Rio de Janeiro, contou sobre como tem trabalhado a questão legislativa nos territórios para ampliar as possibilidades de inserção política. 

As outras participantes também tiveram espaço de fala e destacaram pontos que mais chamaram atenção. Colocando em discussão as prioridades de gastos de quem está no poder e os desafios enfrentados nos territórios para acompanhar e interferir no orçamento público local. 

Ao final do encontro foi cedido o espaço para que cada uma contasse sobre como está sendo a partilha da cartilha nos territórios. Entre as metodologias compartilhadas está a aplicação do mapa mental, que ajuda na organização de ideias e oficinas com dinâmicas que exemplificam situações e ensinamentos presentes nas cartilhas. De forma geral, todas compartilharam que estão tendo muitas trocas com as comunidades nos territórios.

As iniciativas da Ação Mulheres por reparação das dívidas sociais contam com apoio do Ministério das Relações Exteriores Alemão, que garantiu ao Instituto de Relações Exteriores (IFA) recursos para implementação do Programa de Financiamentos Zivik (Zivik Funding Program).

As ações também integram o processo de fortalecimento da Rede Jubileu Sul Brasil e das suas organizações membro, contando ainda com apoios da Cafod, DKA, e cofinanciamento da União Europeia.

O conteúdo desta publicação é de responsabilidade exclusiva da Rede Jubileu Sul Brasil. Não necessariamente representa o ponto de vista dos apoiadores, financiadores e co-financiadores.

*Com supervisão de Jucelene Rocha

 

Fuente: Rede Jubileu Sul Brasil

Boletín 1 de la Escuela de la Sustentabilidad – Monitoreo Biocultural Comunitario

El pasado 24, 25 y 26 de marzo, en la finca Semillas de resistencia de la Organización para el Desarrollo Urbano y Campesino del Cauca, Ordeurca, (Sotará, Cauca), realizamos la segunda sesión de la Escuela de la Sustentabilidad de Monitoreo Biocultural Comunitario con los tejidos Montes Nativos sin Monocultivos y las Guardias Montañeras y Montañeritas de la cuenca media del río Cauca. Esta sesión correspondió al Módulo 2 – La biodiversidad en el territorio del Panal de Herramientas Pedagógicas de Monitoreo Ambiental Comunitario.

Este encuentro en tierras de la resistencia caucana, nos permitió conocer y reflexionar sobre las afectaciones del monocultivo de pino y eucalipto de Smurfit Kappa Cartón de Colombia en la zona, que vienen presentándose hace décadas, al punto que las comunidades están arrinconadas en su propio territorio. Asimismo, conocimos las estrategias de cuidado y resistencia de la guardia campesina y el proceso organizativo en general de Ordeurca y la importancia de la protección de la diversidad natural y cultural en los territorios para el sostenimiento de la vida, siendo el monitoreo ambiental comunitario una herramienta política de gran utilidad para este propósito.

 

A través de los recorridos territoriales y las conversaciones entre las y los participantes de la Escuela, nos preguntamos cómo conservar la biodiversidad de los territorios sin caer en las trampas de la conservación sin gente, a la vez que se hace frente a los proyectos extractivistas forestales y agroindustriales. Recorrer, observar y sentipensar el territorio de Sotará en las prácticas de la Escuela, nos permitió reconocer el papel que viene cumpliendo el proceso organizativo de Ordeurca en el cuidado de la biodiversidad de la zona, a través de la conservación de un relicto de monte nativo al interior de su finca, así como el naciente impulso de implementar un agrosistema familiar que apuesta a ser no solo un lugar para el encuentro y la posibilidad de recordar la cultura campesino, sino también un camino donde se piense la autonomía alimentaria familiar y comunitaria.

Estos son esfuerzos de resistencia frente al cercamiento por el monocultivo forestal de pino y eucalipto en el territorio, el cual ha producido acaparamiento de tierra, despojo de las familias, secamiento de fuentes hídricas y privatización del agua por captación, contaminación auditiva, daños a la salud de las y los trabajadores y disminución de especies animales y vegetales como la mirla, la guayaba silvestre, la orquídea amarilla entre otras fundamentales para garantizar la soberanía alimentaria de los y las habitantes de la región y el equilibrio del ecosistema nativo.

Reconocimos la importancia de los distintos organismos de la naturaleza, su interrelación y coexistencia, como una clave de la salud y sostén de los territorios. Así, las y los participantes de la Escuela construímos un concepto propio y colectivo de biodiversidad, la cual entendemos como las múltiples expresiones de la vida en la madre tierra. Esa vida está manifestada no sólo en los organismos compuestos por materia orgánica (plantas, animales, hongos, etc) sino también en la diversidad de los suelos, los aires, las aguas, los minerales y las relaciones entre estas, es decir, todo está vivo y en relación permanente. Además de esta vida física, las expresiones culturales, espirituales también hacen parte de la vida y su sostén. La biodiversidad es una manifestación del paso del tiempo que en su juego perpetuo pone en movimiento los distintos elementos que nos constituyen y permite manifestaciones diversas y cambiantes a partir de múltiples interacciones.

A través de este compartir de experiencias profundizamos nuestro interés por seguir apropiándonos del monitoreo biocultural comunitario como una posibilidad de investigación comunitaria y una herramienta política para producir y disputar conocimientos sin caer en las tecnocracias. La observación y sentir el territorio, la sistematización de la información, la reflexión colectiva, son oportunidades para preguntarnos sobre el horizonte de nuestra defensa territorial, de los para qué, cómo y con quiénes queremos seguir tejiendo el cuidado de la casa común.

 

Fuente: CENSAT Agua Viva

Manifiesto #LaPalabraEnRiesgo: Comunicamos para sanar la memoria

“Periodistas, narradores y comunicadoras interculturales estamos en el corazón de los territorios para visibilizar las realidades de las comunidades. Comunicar abre cicatrices históricas y con nuestro trabajo, como mensajeros, tocamos heridas porque estamos sanando la memoria del colonialismo, el extractivismo, el racismo, el machismo y violencias sobre el cuerpo-tierra”.

Con este mensaje, que nació de un Círculo de la Palabra virtual, la Red Tejiendo Historiaspromovida por el medio independiente Agenda Propia, se suma hoy, 3 de mayo, al Día Mundial de la Libertad de Prensa. Nosotras y nosotros, periodistas y comunicadores indígenas y no indígenas de Abya Yala (América Latina) hacemos un llamado a hacer visibles las dificultades, retos y situaciones que nos están silenciando. 

Nuestras voces desde México, Guatemala, Panamá, Colombia, Ecuador, Venezuela y Chile se suman al primer manifiesto cocreado en 2022 #LaPalabraEnRiesgo: voces del territorio por la vida por integrantes de la Red Tejiendo Historias de Colombia y zonas de frontera.

En el espacio virtual, realizado el miércoles, 26 de abril de 2023, se expusieron distintas violaciones al derecho a la libertad de expresión que atraviesan a los grupos étnicos de la región:Creemos que por estar en el territorio, informando desde la raíz, somos doblemente invisibilizados. Aún así, confiamos en que con nuestras narrativas propias ayudamos a sanar y a proteger a las comunidades. “

En México, periodistas no indígenas y comunicadoras del pueblo originario Náhuatl denuncian que los crímenes contra ellos y ellas no cesan en los territorios. Este país sigue siendo uno de los más peligrosos en el mundo para ejercer la labor de informar, como también lo reportan organizaciones defensoras de la libertad de expresión, entre ellas Reporteros Sin Fronteras.  

Al dolor de “silenciar al mensajero”, como lo expresó una de las narradoras Náhuatl, se suma la impunidad. Colegas indígenas Maya Kaqchiquel Ch’orti’ de Guatemala plantean que denunciar es desgastante porque el sistema de justicia es muy lento para investigar y brindar protección a las y los comunicadores que son amenazados, agredidos, hostigados y criminalizados cuando incomodan al poder y a los intereses de empresas extractivistas. Así, por ejemplo en Chile, una comunicadora Mapuche asegura que, cuando se denuncian irregularidades, se han ordenado arrestos contra periodistas sin el derecho al reclamo y a la defensa.

La autocensura es una estrategia de autoprotección a la que acuden periodistas indígenas y no indígenas que habitan los territorios. Las persecuciones y el silencio hacen que en las comunidades no se cuestionen o visibilicen las situaciones de vulneración de los Derechos Humanos y los conflictos socio ambientales. Para evitar problemas, “el contenido de los medios sólo se enfoca en visibilizar lo bonito de la cultura”, dicen comunicadoras Kichwa Cañari de Ecuador. 

Ellas también aseguran que por ser mujeres viven una doble invisibilización debido al machismo porque es difícil comunicar cuando “se quiere ayudar hacia afuera sin haber empezado a sanar desde adentro”, es decir, a sí mismas y a sus propias comunidades. Cuando no se reconoce el liderazgo de las mujeres en sus territorios y en los medios, se desestimula que otras ejerzan la labor de narrar y de informar, y quedan expuestas a más riesgos.

El miedo también se hace presente en regiones que comparten fronteras. Uno de los casos es el de La Guajira, entre Colombia y Venezuela, en donde las y los comunicadores del pueblo Wayuu reportan que la militarización, las dinámicas de ilegalidad, la folclorización de las comunidades, las industrias extractivistas y la extrema pobreza dificultan informar sobre sus realidades. En Venezuela, en la Amazonía, la casa grande de los pueblos JiviYanomamiBaréUwottuja (Piaroa) y Baniva, en la frontera compartida con Colombia y Brasil, la ausencia de datos e información también afecta la producción de historias periodísticas. 

Desde Colombia se suman voces de alerta porque la independencia de los medios locales e indígenas está en riesgo debido a que la publicidad del Estado y de las empresas extractivas divide a los pueblos, como es el caso del Emberá Chamí en Risaralda y del Inga en Putumayo. Por ello, hacen un llamado a fortalecer la sostenibilidad y los contenidos que se producen en lengua materna. A esta situación se unió la voz de una comunicadora Tikuna de la triple frontera Amazónica en Perú, Colombia y Brasil, para recordar que garantizar la inclusión de la comunicación propia con el contexto espiritual, territorial y cosmogónico permite que la información llegue de manera apropiada a las comunidades.

En la región se está limitando el acceso de los pueblos originarios al derecho a crear sus propios medios de comunicación. En Panamá, un comunicador Gunadule explica que el gobierno les pone obstáculos a los indígenas para tener una radio porque es “bastante costoso, el Estado no tiene voluntad y quienes se atreven a hacer emisoras son multados”. Esta situación también se presenta en el sur del continente, en donde colegas Mapuche de Chile comentan que “no hay una política para que los pueblos originarios puedan crear sus medios” debido al desconocimiento, la marginación y el racismo que existen en el país austral hacia las comunidades indígenas. 

No tener voz en los medios de comunicación en las urbes, ni apoyo para crear medios interculturales es una situación que dificulta visibilizar y transformar las realidades de los diferentes grupos étnicos, ya sea directamente en sus territorios o en las ciudades, a donde también llegan en condición de migrantes, como alerta un colega Kichwa. Es urgente facilitar la existencia de canales de comunicación que permitan fortalecer la cultura, visibilizar las situaciones particulares a las que se exponen los pueblos que migran y acompañar la construcción de comunidad.

  • La garantía del derecho a la vida de comunicadoras y comunicadores que narran las realidades y los sentires de los pueblos indígenas, las comunidades étnicas y de la Madre Tierra. Ellas y ellos están expuestos a constantes amenazas, presiones y señalamientos por ejercer el oficio de informar. 
  • El racismo y la discriminación, porque siguen silenciando a narradores, comunicadoras y periodistas interculturales.
  • La ausencia de justicia en todos los casos de crímenes en contra de periodistas, sean de los grupos étnico o no, y más aquellos en los que el silenciamiento está directamente relacionado con la protección de la Madre Tierra.
  • La falta de mayor contenido de los pueblos indígenas en las agendas mediáticas para visibilizar los conflictos socio ambientales de las comunidades. Los pueblos originarios no son sólo fuente de información sino también productores de contenidos, con sus propios formatos de comunicación y sus narrativas en lenguas maternas.
  • El limitado acceso a información sobre los pueblos indígenas para comunicadores, periodistas y ciudadanía en general, debido a que los Estados de la región no tienen disponibles datos desagregados con enfoque étnico. 

Con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa, desde la Red Tejiendo Historias hacemos un llamado a todas las personas que quieran sumarse para sanar estas situaciones, sin importar cuál sea su rol en los sectores públicos o privados, a:

  • Seguir tejiendo comunidades y redes interculturales para acompañarnos en el fortalecimiento del ejercicio periodístico: “Las redes salvan vidas”. 
  • Exigir a las instancias judiciales que prioricen las investigaciones de los casos que silencian a comunicadoras, comunicadores y periodistas indígenas y medios étnicos para que no se perpetúe la impunidad. Vale la pena recordar que la muerte de cualquier integrante de un pueblo indígena rompe el tejido de toda una comunidad.
  • Crear protocolos interculturales y rutas de atención con enfoque étnico en protección ante situaciones de inseguridad, hostigamientos y amenazas que respeten las distintas cosmovisiones y prácticas culturales, y que cuenten con recursos propios.
  • Reconocer y fortalecer a las y los comunicadores, periodistas, narradores indígenas, campesinos, afrodescendientes y otros grupos étnicos, junto con sus medios de comunicación, sus narrativas propias y canales de divulgación. 
  • Promover y fortalecer la comunicación y el periodismo intercultural en los medios, la academia, los centros de pensamiento y las comunidades, para generar puentes y oportunidades de difusión para narradoras y narradores de los pueblos indígenas.
  • Informar reconociendo las voces de las comunidades como fuentes oficiales de lo que ocurre en sus propios territorios, incluyendo de manera respetuosa sus sentires y maneras de ver el mundo.
  • Acompañar y fortalecer a los medios y a las y los narradoras en contextos extractivistas y de vulneración de Derechos Humanos para que se garantice el derecho a la información y sea posible generar contenidos que cuenten los conflictos y permitan sanar las memorias del territorio.
  • Empoderar y capacitar especialmente a las mujeres dentro de los medios de comunicación para que los territorios también se narren desde las miradas femeninas, y se amplifiquen las voces de niñas, niños, sabias y lideresas.
  • Narrar el Abya Yala como un sólo territorio, diverso, con un contexto histórico y sin la folclorización de las fronteras y de los pueblos indígenas.
  • Solicitar al Foro Permanente de Naciones Unidas y al Relator de Naciones Unidas para los Pueblos Indígenas un reporte sobre la situación que viven las y los comunicadores indígenas, para trazar un camino de acción a los Estados Miembros en los que se promueva el respeto y la plena aplicación de las disposiciones de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.
  • Mejorar el acceso a internet, a la tecnología y a las herramientas virtuales que permitan generar medios y canales de comunicación pensados para y desde las comunidades.

Esta juntanza de voces y sentires es impulsada por el medio independiente AGENDA PROPIA y su #RedTejiendoHistorias -comunidad intercultural de América Latina compuesta por 380 personas en 17 países-, con el objetivo de que sea acogido y visibilizado en la región por más comunicadoras, periodistas, narradores interculturales, medios y distintas organizaciones.

Más información:

redtejiendohistorias@agendapropia.co

www.agendapropia.co

 

Fuente: Radio Temblor