Organización alerta que acuerdo mercantiliza el conocimiento tradicional asociado a la biodiversidad

A continuación explicamos qué es el Protocolo de Nagoya, de dónde surge, cuántos países lo han ratificado, cómo se aplicaría en el país y los principales cuestionamientos que se le han planteado.

El acuerdo internacional conocido como Protocolo de Nagoya abre la posibilidad a mecanismos como contratos o acuerdos que permitirían que empresas, universidades e institutos de investigación puedan obtener derechos de propiedad intelectual sobre conocimiento tradicional que tienen las comunidades indígenas o campesinas sobre plantas, animales, hongos o bacterias, explica la Red de Coordinación en Biodiversidad (RCB).

Se trata de conocimiento tradicional asociado a la biodiversidad, como la tinta de moluscos que se usa para teñir tejidos, los saberes sobre plantas medicinales o incluso conocimiento asociado a cultivos como pejibayes o cacao.

Silvia Rodríguez Cervantes, de la RCB, dijo a UNIVERSIDAD que la Red se opone, “junto con un buen número de integrantes de comunidades campesinas y pueblos indígenas” a la aprobación del Protocolo de Nagoya porque su normativa “remite a la privatización legal de recursos y conocimiento a favor de quienes los contratan y en demérito de la biodiversidad y de su conocimiento así aprisionados”.

El pasado 17 de enero, una mayoría de diputados aprobó en primer debate el proyecto “Aprobación del Protocolo de Nagoya sobre participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de su utilización al convenio sobre diversidad biológica y su anexo”, a pesar de cuestionamientos planteados por el Frente Amplio en cuanto a que el proyecto no ha sido consultado a los pueblos indígenas.

El expediente fue trasladado a consulta preceptiva a la Sala Constitucional.

El Poder Ejecutivo firmó el Protocolo de Nagoya en 2011; pero la Asamblea Legislativa aún no lo ha ratificado.

A continuación explicamos qué es el Protocolo, cómo surge, cuántos países lo han ratificado, cómo se aplicaría en el país y los principales cuestionamientos que se le han planteado.

¿De dónde sale el Protocolo de Nagoya?

El “Protocolo de Nagoya sobre el acceso a los recursos genéticos y la distribución justa y equitativa de los beneficios derivados de su utilización” es un acuerdo complementario al Convenio sobre la Diversidad Biológica (CBD).

Fue adoptado el 29 de octubre de 2010 en la ciudad japonesa de Nagoya y entró en vigor el 12 de octubre de 2014.

Como ha explicado la RCB, en los años ochentas, la llamada Revolución Verde causaba estragos en el mundo, con una agricultura de semillas estandarizadas, híbridas o mejoradas, monocultivos, plaguicidas, maquinaria agrícola y ganadería extensiva. Se había arrasado con áreas tropicales y bosques, en su mayoría cuidados por pueblos originarios y comunidades campesinas.

En ese momento, empresas y centros de investigación, con ayuda de ONGs internacionales, anunciaron que querían avanzar en propuestas para detener los estragos, además de que en esas áreas podrían surgir nuevos productos industriales, medicamentos, perfumes y jabones derivados de plantas y animales.

Querían “guardar al menos parte de esa biodiversidad que ellos mismos estaban desapareciendo o acaparando, sobre todo en las áreas tropicales donde se halla el origen de la mayor parte de las plantas que sirven de alimento a todo el mundo y sus parientes silvestres”, resume el cuaderno “Convenio de Diversidad Biológica y Protocolo de Nagoya”, elaborado por la RCB y la organización GRAIN.

Así surge la idea de regular todas esas actividades con el Convenio de Diversidad Biológica, firmado en 1992 y que entró en vigencia en 1994.

Pero como se insistía en que se debía retribuir algo por esos beneficios, inventaron el Protocolo de Nagoya, sobre “distribución justa y equitativa de beneficios”.

Hasta la fecha ha sido firmado y ratificado por 139 países, según información del Convenio de Diversidad Biológica. Aún no lo han ratificado Australia, Colombia, El Salvador, Irlanda, Italia, entre otros; y ni siquiera lo han firmado Estados Unidos, Canadá, Chile, Paraguay ni Israel y varios más.

¿Cómo funcionaría en el país?

En Costa Rica, la Ley de Biodiversidad (7788) impide que el conocimiento tradicional asociado a la biodiversidad (sobre plantas, animales, hongos o bacterias) sea objeto de propiedad intelectual.

En este momento, la Comisión Nacional de Gestión de la Biodiversidad (Conagebio) regula los mecanismos de acceso a empresas, universidades e institutos de investigación, para investigar y elaborar productos; pero solo a partir de elementos de la biodiversidad. La misma Ley de Biodiversidad también contempla mecanismos de distribución de beneficios, como ha explicado la RCB.

Por ejemplo, se permite que se investigue si una planta de un bosque de Costa Rica tiene algún uso particular para un fármaco, o si hay una planta que se puede usar para elaborar tejidos.

Pero la misma Ley de Biodiversidad prohíbe estos mecanismos de acceso y de propiedad intelectual si se trata de un conocimiento tradicional asociado a la biodiversidad.

Si se aprobara el Protocolo de Nagoya, estaría por encima de la Ley de Biodiversidad y permitiría que se establezcan mecanismos de propiedad intelectual sobre estos conocimientos tradicionales. Estos mecanismos pueden ser contratos acuerdos Estado-empresa-comunidad, acuerdos comunidad-empresa o inclusive patentes.

¿Desde cuándo están tratando de aprobarlo?

El proyecto entra por primera vez a la corriente legislativa en el 2012, bajo el número de expediente 18.372; pero se archiva en el 2018, según una recopilación hecha por el Observatorio de Bienes Comunes del Programa Kioscos Socioambientales de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Hay un segundo intento de aprobación del convenio en el 2019, bajo el expediente 21.212, el cual es presentado por algunos diputados de la fracción Partido Acción Ciudadana (PAC); sin embargo, el procedimiento queda viciado y se dictamina de forma negativa porque como es un instrumento internacional, solo el Poder Ejecutivo puede presentarlo en la Asamblea Legislativa.

El expediente actual, 21.550, fue presentado el 9 de agosto de 2019 por el Poder Ejecutivo. El 10 de septiembre de 2020 se vota afirmativo en subcomisión de Asuntos Internacionales. En febrero 2021 se votan mociones que procuran introducir algunos cambios.

Según ha denunciado la fracción del Frente Amplio, el texto original no fue consultado de forma adecuada a los pueblos indígenas, como establece el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT); y el texto final, con cláusulas interpretativas que se agregaron, no fue consultado de ninguna forma.

¿Cuáles son los cuestionamientos?

Además de lo señalado al inicio, Silvia Rodríguez Cervantes, de la RCB, dijo a este medio que el Protocolo de Nagoya da un “valor subordinado y equivocado” al conocimiento tradicional, “tratándolo como una mercancía que se puede vender al mejor postor, poniéndole además el cerco de la propiedad intelectual totalmente opuesta a la esencia del conocimiento en general y en especial del conocimiento tradicional”.

“La enorme biodiversidad existente en nuestro país y la presencia de comunidades y pueblos indígenas hace que el conocimiento de muchas plantas y animales sean utilizados por sus múltiples cualidades para la salud y la alimentación. Basta con ir a los mercados locales para constatarlo. ¿A quien le pertenece ese conocimiento? ¿Quién puede argumentar ser su propietario y automáticamente cercarlo e impedir su utilización a miembros de otras comunidades y hasta de otros países?”, destacó la investigadora.

“Actualmente en Costa Rica no hay intentos de privatizar legalmente el conocimiento tradicional, de lo que nos congratulamos por lo absurdo e imposible que sería tratar de hacerlo”, reconoció Rodríguez; pero resaltó que “nos duele que en ese desequilibrio de poderes sean solo empresas e investigadores los que se aprovechen de esa situación por medio de contratos entre desiguales sin cuestionamientos por parte del Estado ni de la misma Conagebio”.

Rodríguez también enfatizó que no es necesaria la aprobación del Protocolo, porque la Ley de Biodiversidad «cubre la mayor parte del Protocolo de Nagoya de manera que nacionalmente ya estamos dando respuesta a casi todos los asuntos tratados en el protocolo».

Otros cuestionamientos son, primero, la ausencia de una verdadera consulta a los pueblos indígenas del país. Segundo, que no se establecen formas de regular los beneficios, no se sabe cuáles son, quién decide cuánto y cómo se da, ni a quiénes se los dan. Y tercero, las prácticas de negociación de estas empresas y si verdaderamente pueden haber acuerdos en relaciones desiguales.

Por: Fabiola Pomareda García

Fuente: Semanario Universidad

 

Fuente: Radio Temblor

Se invita a sumar firmas al pronunciamiento de Solidaridad y Rechazo a la declaración de la CELAC sobre Haití

¡Sumá la firma de su organización! Numerosas organizaciones populares haitianas y de otras parte de Nuestramérica, invitan a unir fuerzas ante la amenaza de una nueva intervención a Haití. Invitan a hacerles saber a los gobiernos de la CELAC que exigimos su rectificación. Sumá la firma de su organización a través del siguiente enlace, hasta el 6/2: https://forms.gle/SVpfqtfprJtrDXk9A

Invitamos a hacerlo público en su país o localidad, presentándolo en Cancillerías, Delegaciones de la ONU, etc, el mismo 7 de febrero.

Asimismo, invitamos a participar en la Conferencia Internacional de Solidaridad, que se desarrollará de forma virtual, el miércoles 8 de febrero, a partir de las 12hs Haití (GMT-5). Más información e inscripciones, aquí: https://haitinominustah.wordpress.com/2023/02/01/organizaciones-haitianas-invitan-a-conferencia-internacional-de-solidaridad/

A continuación, el texto completo del pronunciamiento.

Solidaridad con la lucha del pueblo haitiano: Rechazamos la declaración de la CELAC sobre Haití: No a la intervención militar

Provoca profunda indignación entre los y las patriotas de Haití y de toda Nuestramérica, lo consensuado por los gobiernos de la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe (CELAC), con respecto a Haití, al concluir su reciente Cumbre en Buenos Aires. Lo rechazamos e instamos a los países miembros a rectificarse, tomando como base lo planteado por la CELAC Social que demandó que la región “dé una respuesta propia a la cuestión haitiana, respetando el principio de no intervención y el derecho del pueblo de Haití a definir soberanamente su destino”, y el Mensaje a los gobiernos de la CELAC enviado por organizaciones y redes solidarias de la región.[1]

Rechazamos lo hecho y lo declarado por los gobiernos de la CELAC sobre Haití, porque refuerzan el falaz planteo de que un gobierno anticonstitucional e ilegal, dirigido por un primer ministro usurpador y dictador, sea legítimo. No fue elegido por el pueblo sino impuesto por el nefasto “Core Group” de países y organismos internacionales. De hecho, no queda ninguna autoridad elegida en Haití; no hay Parlamento, Ariel Henry es ilegal e ilegítimo. El rechazo popular a este personaje y su gobierno es contundente y no tendría que haber sido invitado si realmente dentro de la CELAC hubiese primado el respeto hacia el pueblo haitiano. 

Esto es así, pues en esta Declaración se plantea, entre otros puntos:

…Saludamos la firma el 21/12/22 del documento titulado ‘Consenso Nacional para una Transición Inclusiva y Elecciones Transparentes’… Instamos al gobierno a continuar con su política de apertura hacia los diversos sectores de la vida nacional, con miras a hacer operativas las instituciones democráticas lo antes posible… Alentamos a los países miembros… a estudiar las opciones presentadas por el Secretario General de las NN.UU.… con miras a participar en la fuerza multinacional especializada solicitada por Haití…Reconocemos la necesidad de lograr consensos a nivel regional y extrarregional, basados en el principio de cooperación regional, con la anuencia y participación de la República de Haití.[2] 

No aceptamos que se le reconoce al gobierno de facto una política de “apertura” y “búsqueda de consensos” cuando es todo lo contrario. Indigna, en especial, que la CELAC aplauda el escandaloso “Consenso Nacional para una Transición…”, firmado a fin de año por Henry y otros/as entregadores/as. Plagado de inconsistencias, mentiras, hasta de firmas falsas, no plantea ruptura alguna con el actual sistema de dominación neocolonial y la inmensa mayoría de organizaciones sociales, políticas, religiosas, culturales y empresariales del país lo han rechazado. Su “Alto Consejo de Transición”, de hecho, nació muerto. Entre otras barbaridades, este falso “Consenso” propone cambiar la Constitución para facilitar un mayor control del poder estatal por parte del presidente de la República, para así logar un sometimiento más fácil a las órdenes del imperialismo y sus agentes y permitir el saqueo de las riquezas haitianas sin dificultad legal alguna. Cabe recordar que este acuerdo se contrapone al consenso construido entre centenas de organizaciones que sí representan a la más amplia mayoría de la población y que propone una vía de salida soberana, un gobierno de transición sin Injerencia alguna extranjera, que es el Acuerdo de Montana.

Pretender, entonces, apoyar a Ariel Henry, y avalar una nueva intervención militar en Haití tal como lo deja entender la declaración de la CELAC, es más que un desastroso y lamentable error político. ¿Acaso los gobiernos de Nuestramérica ignoran las nefastas y trágicas consecuencias para el pueblo haitiano, de todas las intervenciones anteriores? Para no ir más lejos, entre 2004 y 2017, la Misión de la ONU para la Estabilización de Haití (MINUSTAH) perpetró masacres en barrios populares; violaciones de niñas, mujeres y jóvenes; la introducción del cólera que mató a decenas de miles de haitianos y haitianas y dejó infectados a más de 800.000; manipulación de elecciones para imponer a gobernantes malhechores, bandidos llamados legales; corrupción generalizada, etc. Desde 1993, Haití fue ocupado 13 veces, todas esas intervenciones no mejoraron la situación, al contrario, la empeoraron. Sus mentores y ejecutores son los principales responsables de la actual crisis tan espantosa donde, por ejemplo, más de 4 millones de personas padecen de hambruna severa. Alentar a los países miembros de la CELAC a formar parte de la nueva fuerza multilateral de intervención militar que EE.UU. promueve tan públicamente, es pisotear directamente los derechos y la dignidad del pueblo haitiano y desconocer el principio de la no intervención tan caro a todos los pueblos de Latinoamérica y el Caribe.

Indudablemente, todo eso ocurre bajo las órdenes del “Core Group”, el verdadero poder en Haití. Pues Ariel Henry es un criminal, un vasallo al servicio de la dominación imperial, que busca mantenerse en el poder en plena descomposición del sistema neocolonial imperante desde la primera ocupación militar estadounidense de Haití (1915-1934), y a pesar de una fuerte como heroica resistencia popular. Se trata de una lucha feroz donde el pueblo haitiano quiere recuperar su soberanía y su derecho a la autodeterminación. Quiere romper definitivamente con el tutelaje internacional manejado por la ONU y dirigido por el imperialismo estadounidense con sus aliados tanto internos como externos. Y destruir el poder del partido PHTK que está dirigiendo el país desde las elecciones fraudulentas de 2010-2011, a partir, sobre todo, de una decisión de la familia Clinton. Este partido aspira con los secuestros, asesinatos, las masacres, la proliferación de bandas armadas integradas por asesinos a sueldo desarrollando un accionar demencial en contra de la población, perpetuarse en el poder a través de elecciones fraudulentas que Ariel Henry y sus cómplices quieren organizar este año 2023. Es menester subrayar que Henry fue ministro durante el primer gobierno del PHTK. No ignoramos que el pueblo de Haití está siendo sometido a una situación de grave inseguridad. Pero cabe prestar atención a lo señalado por la Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos el pasado 26 de enero, en medio de las protestas policiales, cuando dijo que “tiene fuertes razones para creer que el deterioro acelerado de la situación de seguridad en el país, tras unos días de calma, tiene como objetivo justificar y obtener de la comunidad internacional el envío de una fuerza militar extranjera a Haití…”.

Sin embargo, a pesar de todo, tenemos plena confianza en la capacidad de resistencia y de lucha del pueblo haitiano y en la solidaridad de los/as verdaderos/as patriotas de Nuestramérica para acabar con el sistema neocolonial todavía vigente. A 219 años del triunfo de la revolución haitiana, y 37 años del fin de la dictadura de los Duvalier, creemos que es el momento de organizar un nuevo Encuentro entre Haití y los Pueblos de América Latina y del Caribe, capaz de reparar las tragedias provocadas por la MINUSTAH y todo el sistema racista, patriarcal, de saqueo e intervención violenta de las potencias. Con ese cometido invitamos a unir fuerzas populares, e instamos a la CELAC, y en especial a su nuevo presidente protémpore, a apoyar esa salida democrática, descolonizadora, independiente y soberana.

– América latina y el Caribe, 7 de febrero de 2023

PRIMERAS FIRMAS:

Haití: Plataforma Haïtienne de Plaidoyer pour un Développement Alternatif (PAPDA) – Tèt Kole Ti Peyizan Ayisyen (TK) – Mouvement Paysan Papay (MPP) – Mouvement Paysan National Kongré Papay (MPNKP) – MOLEGHAF – Antén Ouvriye – KAY LA – KOZPAM – CERREMEN – Sèk Gramsci – KOSIPVA – Alternative Populaire – Unión Nationale des Normaliens/nes d’Haïti (UNNOH) – Kolektif Jistis Min (KJM) – Konbit Óganizasyon Politik Popilè ak Sendikal (KONBIT) – MODEP – Chapitre ALBA d’Haïti – Assemblèe de Peuples de la Caraïbe (APC)                                                                                    

Jubileo Sur/Américas

Comité para la Abolición de las Deudas Ilegitimas – Abya Yala (CADTM – AYNA)

Argentina:  Comité argentino de solidaridad por el fin de la ocupación de Haití – Comité Democrático Haitiano en Argentino – Diálogo 2000 – Emancipación Sur – Marabunta – Matamba Lbtiq – MULCS Movimiento por la Unidad Latinoamericano y el Cambio Social – Opinión Socialista – Union de Mujeres Argentinas amigas de Cuba y la Patria grande – Hilo Rojo-Colectivx Militante – Comité Oscar Romero Sicsal Argentina – Organizaciones Libres del Pueblo-Resistir y Luchar – Poder Popular – Corriente Político de Izquierda – ATTAC-Argentina – Tierra Nativa/Amigos de l Tierra Argentina

Brasil: Rede Jubileu Sul Brasil

Puerto Rico: Comuna Caribe                                                                                                        

Uruguay: Coordinadora uruguaya por el retiro de las tropas de Haití y en defensa de su soberanía – Mujeres de Paz – Unidad Popular – Frente de Lucha Ambiental Delia Villalba                           

Venezuela: Coalición de Tendencia Clasista (CTC-VZLA) 

Para sumar la firma de su organización: https://forms.gle/JFfFRiYWnDPK49zF6

Para participar en la Conferencia Internacional virtual de Solidaridad con Haití, el 8/2/23 a partir de las 12hs (Hora Haití, GMT-5), invitamos a consultar más información aquí: https://haitinominustah.wordpress.com/2023/02/01/organizaciones-haitianas-invitan-a-conferencia-internacional-de-solidaridad/


[1] Mensaje a los gobiernos de la CELAC, 24/1/23, https://haitinominustah.wordpress.com/2023/01/24/solidaridad-con-la-resistencia-haitiana-no-a-la-presencia-del-primer-ministro-de-facto-ariel-henry-en-la-cumbre-de-la-celac-no-a-la-intervencion-extranjera-en-haiti/

[2] Extractos del párrafo 102, referido específicamente a Haití, de la “Declaración de Buenos Aires” de la VII Cumbre de la CELAC, 24/1/23, https://www.cancilleria.gob.ar/userfiles/prensa/declaracion_de_buenos_aires_-_version_final.pdf

 

Fuente: Haiti no MINUSTAH

Invitación: CONFERENCIA INTERNACIONAL DE SOLIDARIDAD CON HAITÍ

Estimadas/os/es compas

Reciban un fraternal y caluroso saludo de parte de La Plataforma haitiana para un desarrollo alternativo (PAPDA), El Comité de las organizaciones políticas, sindicales y populares (KONBIT) y la Red Jubileo Sur/Américas.

A través de la presente, les queremos invitar a que nos puedan acompañar en la Conferencia Internacional de Solidaridad con Haití, (formato virtual), esta se va a desarrollar el día 08 de febrero de 2023 a partir de las 12hrs Puerto Príncipe. Para inscripciones favor ingresar: https://us02web.zoom.us/…/reg…/WN_AWDuwI7ORMKda_mjEB00cA
La conferencia es un esfuerzo conjunto, que busca contribuir a desmantelar los mecanismos utilizados por los países imperialistas y los medios hegemónicos que pretenden criminalizar y tergiversar la lucha popular en Haití, y de esta forma, justificar una nueva intervención imperialista, tal como ha ocurrido 13 veces desde 1993.

Además, será un importante momento para vivir la memoria de lucha popular, ya que el 7 de febrero, se conmemora el logro de las masas populares haitianas, que pusieron fin a la dictadura de Jean-Claude Duvalier.

Esperamos que los resultados de este momento de intercambios, nos ayuden a encontrar soluciones conjuntas ante la grave situación que se vive en el país.

Favor tomar nota de las zonas horarias:

11 hrs Centroamérica y México DF
12 hrs Andina y Panamá
13 hrs Caribe
14 hrs Cono Sur
¡No debemos, No pagamos!

JUBILEO SUR/AMÉRICAS (JS/A)