Feminismo comunitario Emergencias ecofeministas en las praxis latinoamericanas

Márcia Maria Tait Lima* y Renata Moreno**

Resumen: El artículo establecerá relaciones entre conceptualizaciones de cuerpo-territorio y sostenibilidad de la vida, a partir de los enfoques desarrollados desde las prácticas de colectivos de mujeres movilizadas en Abya Yala. Argumentamos que estas nociones son claves para la conformación de horizontes ecofeministas en la región, que vinculan economía feminista y justicia ambiental. Nos basamos en elaboraciones producidas por sujetos políticos situados, teniendo como perspectiva los diálogos entre académicas y activistas.

Palabras clave: cuerpo-territorio, sostenibilidad de la vida, ecofeminismo

AbstractThe article will establish relationships between conceptualizations of «cuerpo-territorio» (body-territory) and the sustainability of life, based on the approaches developed from the practices of mobilized women’s collectives in Abya Yala. We argue that these notions are key to the conformation of ecofeminist horizons in the region, linking feminist economics and environmental justice. We rely on elaborations produced by situated political subjects, taking as a perspective the dialogues between academics and activists.

Keywords: body-territory, sustainability of life, ecofeminism

Introducción

Las acciones colectivas de las mujeres son los fundamentos del feminismo y del pensamiento crítico latinoamericano (Carosio, 2017), cuya pertinencia permanece cuando es transformada e impregnada constantemente por la praxis emancipadora. En territorios concretos, las experiencias de resistencia muestran la contradicción capital-vida y construyen alternativas al desarrollo, constituyéndose como políticas epistémicas. Las luchas territoriales socioambientales de las mujeres en Abya Yala forjan sujetos políticos y saberes situados. Su praxis encontró y enunció las emergencias ecofeministas abordadas en este artículo.

Este trabajo es parte de un proceso de investigación más amplio, basado en las siguientes preguntas: ¿cuáles son las principales nociones epistémicas y aportes ecofeministas que surgen de las luchas colectivas de mujeres en los territorios de Abya Yala?, ¿en qué medida estas contribuciones, situadas y diversas, están interconectadas? Para este artículo, analizamos las nociones de cuerpo-territorio y sostenibilidad de la vida. Argumentamos que las acciones de resistencia colectiva están elaborando, a partir de los cuerpos-territorios y prácticas feministas de transformación económica, epistemologías políticas que manifiestan nuevos léxicos éticos y políticos (Tait, 2016; Tait y Gitahy, 2019), y reconfiguran horizontes ecofeministas en Abya Yala.

Para abordar las construcciones en torno a la sostenibilidad de la vida, se mira la praxis de sujetos colectivos en diferentes territorios que participan en la Marcha Mundial de las Mujeres, y sistematizaciones y publicaciones sobre la economía feminista en la región producidas por la Organización Feminista SOF Sempreviva (por ejemplo, Faria et al., 2020). La noción de cuerpo-territorio parte de la praxis de mujeres indígenas articuladas y en lucha en diferentes lugares de Abya Yala. Entre las referencias utilizadas en este texto, se encuentran las elaboraciones colectivas de la Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras (2017), de la Red de Sanadoras Ancestrales (2018) y de la Alianza Política Sector Mujeres de Guatemala (2020). Si bien las estrategias y perspectivas que las orientan son diversas, sus aportes permiten delinear caminos y acumulaciones ecofeministas en Abya Yala.

Un contexto de resistencia

El avance del capital sobre la vida adquiere formas cada vez más agresivas de explotación de cuerpos y territorios a través de la mercantilización y financiarización. En los conflictos territoriales en América Latina se expresa la materialidad depredadora de proyectos extractivos con alto impacto social y ambiental, que ejercen una presión constante sobre los territorios, la naturaleza y la comunidad, y que desencadenan procesos de exclusión y violencia, pero también de resistencia colectiva (Roca-Servat y Perdomo-Sánchez, 2020).

En los territorios, el conflicto capital-vida se expresa de forma aguda con el avance de las grandes empresas transnacionales, en forma de extracción, acaparamiento de tierras, privatización de ríos, violencia, etc. En Abya Yala se resisten colectivos y movimientos de mujeres campesinas, indígenas, afroamericanas, comunidades tradicionales, populares y periferias urbanas, y en estas resistencias se desarrollan y recuperan prácticas y saberes, vivencias comunitarias y solidarias. Situamos estas praxis colectivas y diversas en «horizontes ecofeministas» (LaDanta Lascanta, 2018).

El ecofeminismo se fortalece en perspectivas constructivistas y materialistas basadas en el entendimiento de que la producción y reproducción de las relaciones sociales generan formas específicas de ética, cuidado y empatía. Además, la relación entre la mujer y la naturaleza está marcada por la complejidad y heterogeneidad de las mujeres como sujetos políticos (Agarwal, 2004). En América Latina, la postura ecofeminista está implicada con la perspectiva político-crítica de luchas históricas antirracistas, antisexistas y antielitistas, ya que las mujeres negras, indígenas, pobres y sureñas son las primeras víctimas de los daños al medioambiente. Eso es porque tradicionalmente están en contacto directo con las tareas de cuidado y reproducción social (Gebara, 1997).

Cuerpo-territorio

La noción de cuerpo-territorio gana visibilidad pública a partir de la década de 2000, en la praxis colectiva de mujeres que habitan territorios originarios, principalmente a través de las mujeres indígenas, el feminismo indígena comunitario y el feminismo territorial comunitario (Cabnal, 2010 y 2018). Esta idea-fuerza ha sido cada vez más movilizada por mujeres que trabajan en un marco de descolonización en procesos de resistencia a empresas extractivas, en la construcción de alternativas económicas ecológicas en torno a bienes comunes (agua, semillas, biodiversidad) y en experiencias de organización y educación popular relacionadas con la autonomía de la mujer y la defensa de la naturaleza.

Imagen 1. Manifestación en Bambamarca, Perú. Fuente: Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Sociales y Ambientales.           

Imagen 2. Red de Sanadoras Ancestrales Iximulew-Guatemala. Fuente: EntreMundos.

El territorio-cuerpo-tierra es donde se vive y se dan las relaciones sociales, donde se produce el vivir. Implica experiencias individuales y colectivas; son el cuerpo, la memoria y la ascendencia, los deseos, los ríos y las semillas, las cosmovisiones atacadas y aún resistentes que hacen posible la vida (Alianza Política, 2020). La noción de cuerpo-territorio destaca que la violencia capitalista está asociada al «entronque patriarcal» (Cabnal, 2018): un sistema que actúa con las desigualdades de raza y género de manera articulada y estructurada en las culturas colonialistas que persisten. La violencia europea-blanca y la «originaria» convergen en el cuerpo de las mujeres racializadas, un sistema de control, poder y gestión de la producción y reproducción de la vida que opera a través de la violencia contra la naturaleza-comunidad y los cuerpos comunitarios. Por ello, la propuesta es que, para la transformación, es urgente despatriarcalizar cuerpos y territorios, practicar el autocuidado personal y colectivo y sanar a los cuerpos-territorios, lo que implica la lucha permanente contra el avance de la mercantilización de los territorios.

Sostenibilidad de la vida

También desde principios de la década de 2000, la resistencia al neoliberalismo y al libre comercio ha fortalecido un campo feminista anticapitalista, arraigado en los territorios y articulado en movimientos como la CLOC/Vía Campesina y la Marcha Mundial de las Mujeres. La economía feminista ganó protagonismo en esta construcción. Más que un tema, la sostenibilidad de la vida es un eje que articula visiones y proyectos políticos emancipatorios. La sostenibilidad de la vida implica reconocer y reorganizar los procesos y trabajos que la sustentan, especialmente el cuidado y la alimentación (Faria et al., 2020), cuestionar la lógica inherente al conflicto capital/vida y promover la buena alimentación (Marimon y Tait, 2019).

La perspectiva de la sostenibilidad de la vida requiere el reconocimiento de la ecodependencia e interdependencia (entre los seres humanos, entre la ciudad y el campo), a través del trabajo de cuidar la vida y la naturaleza, y la producción agroecológica de alimentos saludables y biodiversos. Y va más allá, pues propone que la vida, y no el mercado, debe ser el referente de las políticas (Herrero, 2014; Orozco, 2014). Esta perspectiva implica cuestionar —e interrumpir— los ritmos del capital, las nociones hegemónicas del tiempo y la fragmentación de las existencias.

Imagen 3. Adaptación hecha por las mujeres del movimiento agroecológico de la metáfora del iceberg utilizada por las economistas feministas. Fuente: material de educación popular de la SOF.

Las prácticas colectivas que construyen esta perspectiva, sistematizadas por ejemplo en Faria et al. (2020), son diversas y distribuidas. Conectan la agroecología feminista y los huertos urbanos como estrategias de soberanía alimentaria, el conocimiento popular y ancestral como herramientas de resistencia y alternativas a las transnacionales farmacéuticas, la solidaridad y el ambientalismo popular como estrategias de autoorganización feminista. En la práctica, forjan nuevas políticas epistémicas. En estos procesos —colectivos, diversos y situados— los cuerpos-territorios se integran en las prácticas de transformación económica y en síntesis políticas que enfrentan el individualismo y la fragmentación del neoliberalismo (Moreno y Nobre, 2020). Alimentos, cuidados y naturaleza son las bases de la sostenibilidad de la vida, relacionan la defensa de los cuerpos-territorios y configuran horizontes ecofeministas en Abya Yala, profundamente vinculados a los sujetos políticos populares.

Conclusión

La praxis de mujeres que actúan dentro de un horizonte de emergencias ecofeministas en Abya Yala potencializan nuevas políticas epistémicas. En la defensa de los cuerpos y territorios amenazados por el poder corporativo, están arraigadas sus acciones y propuestas que establecen diálogos con nociones de la economía feminista y el ecofeminismo.

El conflicto capital-vida se expresa de manera aguda en los conflictos territoriales socioambientales, así como los proyectos de la sociedad se contraponen. Considerar a las mujeres latinoamericanas populares organizadas como sujetos políticos y epistémicos nos permite resaltar nociones encarnadas como cuerpo-territorio y sustentabilidad de la vida, traducidas en elaboraciones y propuestas esenciales para proyectos emancipatorios en la región, como «no hay cuerpos sin territorios», «los cuerpos sanos dependen de territorios sanos y soberanía alimentaria», «ni los cuerpos de las mujeres ni la tierra son territorios de conquista», «sin cuidados, la vida, la sociedad y la economía no son posibles». Así lo plantean las alianzas y redes como las que nombramos al principio, la Marcha Mundial de las Mujeres (2020) y una serie de otros colectivos y movimientos de mujeres con lemas convergentes que expresan críticas feministas al capitalismo racista y heteropatriarcal.

Las mujeres son protagonistas de varias luchas de resistencia territorial, como defensoras y constructoras de prácticas que transforman la política y la economía, pero sus prácticas y elaboraciones a menudo son invisibles. Esta invisibilización requiere un activo proceso inverso de articulación entre la producción teórica y las luchas no solo por el reconocimiento, sino para aprehender la expansión de las fronteras del pensamiento crítico-emancipador que emerge de estos sujetos políticos.

Referencias

Agarwal, B., 2004. «El debate sobre género y medio ambiente. Lecciones de la India». En: V. Vázquez García y M. Velázquez Gutiérrez (comps.), Miradas al futuro. Hacia la construcción de sociedades con equidad de género. Ciudad de México, Universidad Nacional Autónoma de México.

Alianza Política Sector de Mujeres, 2020. «Economía feminista y el buen vivir. Una propuesta para la resistencia y la reexistencia». En: M. Nobre, N. Faria y T. Moreno (orgs.), Cultivar a vida em movimentoExperiências de economia feminista na América Latina. São Paulo, SOF, pp. 87-95.

Cabnal, L., 2018. «TZK’AT, Red de Sanadoras Ancestrales del Feminismo Comunitario desde Iximulew-Guatemala». Ecología Política, 54, pp. 98-102.

Cabnal, L., 2010. Feminismos diversos. El feminismo comunitario. Madrid, Acsur Las Segovias.

Carosio, A., 2017. «Perspectivas feministas para ampliar horizontes del pensamiento crítico latinoamericano». En: M. Sagot Rodríguez (coord.), Feminismos, pensamiento crítico y propuestas alternativas en América Latina. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Clacso.

Colectivo Miradas Críticas del Territorio desde el Feminismo, 2017. Mapeando el cuerpo-territorio.Guía metodológica para mujeres que defienden sus territorios. Quito, Clacso.

Gebara, I., 1997. Teologia ecofeminista. Ensaio para repensar o conhecimento e a religião. São Paulo, Olho d’Água.

Herrero, Y., 2014. «Economía ecológica y economía feminista. Un diálogo necesario». En: C. Carrasco (ed.), Con voz propia.La economía feminista como apuesta teórica y política. Madrid, La Oveja Roja.

Faria, N., R. Moreno y M. Nobre (eds.), 2020. Cultivar a vida em movimento. Experiências de economia feminista na América Latina. São Paulo, SOF.

LaDanta Lascanta, 2018. «De la teología al antiextractivismo. Ecofeminismos en Abya Yala». Ecología Política, 54, pp. 35-41.

Marcha Mundial de las Mujeres, 2020. 5.a Acción Internacional. Documento regional Américas. Disponible en: https://marchemondiale.org/wp-content/uploads/2020/10/DocAmericasES.pdf

Marimon, A. S., y M. M. L. Tait, 2019, «Caminhos para a sustentabilidade da vida. Revisão teórica e diálogo com as práticas de mulheres coletoras da Rede de Sementes do Xingu». Otra Economía, 12 (22), pp. 220-237.

Moreno, R., y M. Nobre, 2020. «Natureza, trabalho e corpo. Percursos feministas e pistas para a ação». En: H. Zelic (ed.), Economia feminista e ecológica. Resistências e retomadas de corpos e territórios. São Paulo, SOF, pp. 33-52.

Orozco, P. A., 2014. Subversión feminista de la economía. Aportes para un debate sobre el conflicto capital-vida. Madrid, Traficantes de Sueños.

Tait, M. M. L, 2016. «Mujeres y resistencia a los cultivos transgénicos. Nuevas concepciones éticas y políticas». En: Foro Andino Amazónico de Desarrollo Rural,Memoria Tercer Foro Internacional Andino Amazónico de Desarrollo Rural. La Paz, Centro de Investigación y Promoción del Campesinado, pp. 79-88.

Tait, M. M. L., y L. M. C. Gitahy, 2019. «Diálogos entre novos léxicos políticos e práticas comunitárias de cuidado em Abya Yala». ClimaCom, 16. Disponible en: http://climacom.mudancasclimaticas.net.br/marcia-maria-tait-lima-e-leda-maria-caira-gitahy-dialogos-entre-novos-lexicos-politicos-e-praticas-comunitarias-de-cuidado-em-abya-yala/, consultado el 27 de mayo de 2021.

Roca-Servat, D., y J. Perdomo-Sánchez (comps.), 2020. La lucha por los comunes y las alternativas al desarrollo frente al extractivismo. Miradas desde las ecología(s) política(s) latinoamericanas. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Clacso.

* Universidad Estatal de Campinas (Unicamp) y Alianza de Mujeres Agroecológicas (AMA/AWA). E-mail: marcia.tait@gmail.com.

** SOF Sempreviva Organização Feminista. E-mail: tica@sof.org.br.

Fuente: www.ecologiapolitica.info

 

Fuente: Radio Temblor

Democracia ambiental para dejar el carbón en el subsuelo

grafica alusiva a Democracia ambiental para dejar el carbón en el subsuelo

5 de diciembre de 2022

La democracia ambiental ha sido uno de los temas y reivindicaciones más activos en las agendas de los movimientos ambientalistas populares durante los últimos 15 años en Colombia.

El recrudecimiento del modelo extractivista y la presión para la ampliación de las fronteras mineras y energéticas en el país ha producido acciones diversas de comunidades campesinas, indígenas, afrodescendientes y urbanas, quienes acudiendo a distintas estrategias y repertorios de resistencia han puesto en jaque esa política, cuya expansión ha sido la punta de lanza de los gobiernos Uribe y Santos. 

Como ha sido señalado por Cecilia Roa, el origen liberal de la democracia como concepto y práctica la han ubicado de manera simbiótica junto al crecimiento económico y al capitalismo, pero los movimientos ambientalistas populares y las comunidades involucradas en conflictos ambientales han propuesto formas amplificadas y complejas de entenderla y convertir espacios de pugna por la justicia ambiental en oportunidades de democratización radical, que interpelan las vidas cotidianas de las personas más allá de la institucionalidad y pujan por ejercicios de autogobierno que consoliden sus autonomías. La democracia ambiental propuesta por los pueblos ha puesto en el debate la importancia del reconocimiento, la deliberación y el principio de vinculatoriedad como el principal carácter que debe tener la participación. Además, ha insistido en que estas dimensiones de la democracia ambiental no son exclusivas para momentos en donde los conflictos se hayan exacerbado sino que, por el contrario, la participación y la deliberación vinculante debe ser una condición a priori para avanzar en pactos territoriales que permitan a todas las personas y comunidades tomar decisiones acerca del futuro de sus territorios, paisajes, economías y formas de vida. 

Estos sentidos ampliados de la democracia que se han construido en la movilización social y artística, en propuestas de alternativas económicas y de ordenamientos populares y comunitarios del agua y la energía, en ejercicios legítimos de la participación como las consultas populares y las consultas autónomas, han sido constantemente borrados en las maniobras legales que los sectores extractivistas han impulsado para detener la acción política de los ambientalismos. Este es el caso de la Sentencia SU-095/2018 de la Corte Constitucional, que dejó sin piso jurídico las consultas populares como mecanismos para la participación en temas minero-energéticos. Pese a que esa decisión reconoció un déficit en la participación respecto a la legislación minera y de hidrocarburos y exhortó al gobierno de turno para que avanzara en subsanar este déficit, al día de hoy seguimos sin avances al respecto.

Los vacíos legales producidos por la connivencia de los gobiernos y el sector extractivista (y, lamentablemente también por la actuación de las Cortes que no protegieron de manera plena el derecho a la participación), han generado que las autoridades ambientales y mineras hayan interpretado las normas cada cual a su modo y llevado a cabo procedimientos insuficientes como las audiencias de participación y las actas de concurrencia y participación que distan de las demandas históricas que las comunidades afectadas por los proyectos mineros energéticos han exigido: participación vinculante, efectiva y con vocación transformadora. 

Al respecto los procesos territoriales agrupados en el Movimiento Nacional Ambiental, en conjunto con ONG’s como el Centro Sociojurídico para la Defensa Territorial Siembra y Censat Agua Viva, hemos avanzado en la construcción de un Proyecto de Ley de democracia ambiental, radicado en el Congreso de la República el pasado 23 de septiembre, que busca crear nuevos mecanismos de participación que propicien espacios deliberativos y vinculantes, así como  avances reales en la garantía de los derechos territoriales y ambientales de las comunidades. Este proyecto de ley pretende cubrir y garantizar la participación en todas las fases de la ejecución de proyectos minero-energéticos a través de mecanismos como las audiencias públicas ambientales, cabildos abiertos socio-ambientales, audiencias públicas de control socio-ambiental y cabildos abiertos preparatorios para los cierres de los proyectos extractivos. 

Precisamente este último mecanismo es la primera propuesta formal que se orienta a dar participación plena a las comunidades afectadas por el extractivismo en las fases de cierre y postcierre minero. Esta fase del proceso extractivista está legislada en varios instrumentos dispersos en la legislación minero-energética y ambiental, pero en ninguno de ellos se identifican mecanismos de participación para que las comunidades que han sido afectadas por las actividades mineras puedan decidir sobre el futuro de sus territorios, ni tampoco para que sean actores presentes determinantes en la transformación social y económica que se avecina. Esto aplica también al sector de las y los trabajadores mineros, quienes también deben tener voz en procura de una transición laboral y social con justicia. 

Pese a que en Colombia los procesos de cierre minero han sido pocos, o más bien justamente por ello, es mucho lo que debemos discutir alrededor de los desafíos sociales, culturales, ambientales y económicos que regiones como el Cesar y La Guajira, están enfrentando y enfrentarán en un escenario de clausura de las minas de carbón que existen allí, cuya envergadura y antigüedad, además, implican retos y complejidades importantes. Aunque parece remoto por las actuales condiciones geopolíticas que han puesto de nuevo el carbón en el centro del mercado energético, la urgencia planetaria para la desfosilización de las economías y la necesidad de dejar el carbón y el petróleo en el subsuelo para frenar la crisis climática y ambiental, son imperativas. En este contexto, la democracia ambiental permitirá garantizar la reconstrucción y reparación integral de los territorios de manera participativa y vinculante, además de que las voces de las comunidades indígenas, campesinas y negras del Caribe colombiano puedan decidir sobre el futuro de su región. Participar de manera efectiva para poder decidir, es central para confrontar los proyectos territoriales basados en falsas transiciones que pretenden transformar el Caribe de un territorio de sacrificio, ahora como laboratorio para la transición energética corporativa. 

!Les invitamos a apoyar el proyecto de Ley de Democracia ambiental, vea la transmisión en vivo¡

Fuente: Censat Agua Viva

Técnicas escénicas para fortalecer la comunicación comunitaria

Autora: Ana María Donoso

El 2 de diciembre se llevó a cabo, en la organización Comité Central de Mujeres de la UNORCAC, Cotacachi, con el apoyo del Instituto de Estudios Ecologistas del Tercer Mundo y Acción Ecológica el taller “ técnicas escénicas para fortalecer la comunicación comunitaria, facilitado por Felipe Bonilla.

Las técnicas del teatro espontáneo terapéutico d de facilitan procesos de transformación social a través de dinámicas que llevan a los y las participantes a una reflexión profunda sobre sí mismo y sus formas de relacionarse con los demás. Este trabajo implica una mirada sobre la manera de encuentro al interior de los grupos y las relaciones que se establecen. Además, el taller enfatizó necesidades que manifestaron las compañeras en relación a adquirir herramientas para desenvolverse mejor en espacios políticos dentro de sus papeles como dirigentes y la necesidad de comunicar mensajes más adecuados para ellas y potentes en estos contextos.

El taller contó con 15 participantes jóvenes y mujeres kichwa vinculadas a la organización y participantes de la Escuela de Soberanía Alimentaria. La misma que tuvo como uno de sus componentes prácticos, un proceso de formación de la comunicación comunitaria para el fortalecimiento de la organización. En esta última etapa de acompañamiento, los y las participantes contarán con técnicas concretas para apoyar en la difusión de las acciones del CCMU, en torno a la soberanía alimentaria y otros ejes en los que actúa.

La comunicación es un medio vital para contribuir a fortalecer el tejido organizativo y las acciones de la autodeterminación e interculturalidad, de la defensa de los derechos humanos y de la naturaleza, de las garantías para la agricultura familiar campesina y la soberanía alimentaria.

 

Fuente: agencia Tegantai

Día por el No Uso de Plaguicidas

En Ecuador los campos siguen siendo envenenados por agrotóxicos

El 3 de diciembre es el Día por el No Uso de Plaguicidas, recordando la desgracia ocurrida en Bhopal, un poblado de India, cuando se vertieron al ambiente miles de toneladas de precursores de plaguicidas. Por envenenamiento murieron más de 2.000 personas en cuestión de horas, a las que siguieron otros miles en las semanas posteriores. Más de 200.000 personas vieron su salud gravemente afectada de manera permanente. Esta catástrofe sigue dejando huella en la actualidad en aquella la comunidad. La planta pertenecía a la empresa estadounidense Union Carbide Corporation.

Hoy, las principales corporaciones de pesticidas son Syngenta Group (China), Bayer CropScience (Alemania), BASF (Alemania), Corteva (Estados Unidos), UPL Limited (India), Rallis India Limited (India), FMC Agricultural Solutions (Estados Unidos) y ADAMA (China).

En el Ecuador, primer país en reconocer constitucionalmente los derechos de la naturaleza, los campos siguen siendo envenenados por agrotóxicos. De acuerdo a información de Agrocalidad, en el país están registrados más de 3.500 plaguicidas, que siguen matando a los organismos del suelo, alterando los ciclos biológicos y procesos evolutivos; devasta la flora, fauna y la microbiología (encargada del ciclo de nutrientes y de la regeneración de la vida). Los polinizadores (muchos de los cuales son insectos) están entre los grupos más afectados y con esto la reproducción de las plantas. De los 26 plaguicidas que se usan en Ecuador, siete son ilegales en la Unión Europea, por su peligrosidad.

Queremos llamar la atención a lo que acontece en las plantaciones de banano. El banano es el primer rubro de exportación agrícola del país y su producción se concentra en las provincias de Los Ríos, Guayas y El Oro. En las plantaciones bananeras se aplica un cóctel de pesticidas. Durante el año se hace alrededor de 45 fumigaciones aéreas. La deriva lleva este cóctel venenoso hacia otros trabajadores rurales y a las comunidades que rodean las zonas bananeras con el consecuente impacto a la salud y a la ecología.

El fungicida que más preocupa es el Mancozeb. Aunque en las plantaciones se mezclan varios plaguicidas, siempre se usa Mancozeb. Se conoce muy poco sobre los efectos sinérgicos de estas composiciones. Debido a que los aerosoles cargados de plaguicidas se mueven con los ríos, la lluvia y el viento, se ha encontrado Mancozeb a un kilómetro de las plantaciones de banano.

Según Jaime Breilh de la Universidad Andina en Quito, autor de varios estudios sobre los efectos de las aspersiones de plaguicidas en la salud de los trabajadores bananeros, las lesiones físicas y perceptibles más inmediatas son graves, pero los componentes cancerígenos se manifiestan a largo plazo y podrían mostrar sus efectos hasta diez años después. Esto es muy grave pues hay indicios de trabajo infantil en las bananeras.

Y aunque los trabajadores son conscientes de los efectos de estos agrotóxicos en su salud, permanecen en sus trabajos porque no tienen otras opciones de empleo y si faltan por enfermedad los despiden. Este suele ser el único trabajo disponible en las zonas bananeras; es su medio de subsistencia y su maldición.

Adolfo Maldonado, especialista en enfermedades tropicales, reconoce que, si bien es difícil relacionar a una enfermedad o lesión específica con un determinado plaguicida, los síntomas manifestados son atribuibles a envenenamientos por estos químicos. En estas regiones del país las tasas de enfermedades de este tipo son muy elevadas.

El Mancozeb fue prohibido por un año en el Ecuador, pero el lobby empresarial hizo que se lo vuelva a usar. De acuerdo cálculos del sindicato de trabajadores bananeros, ASTAC, en 2017 se arrojaron 14.225 toneladas de Mancozeb en plantaciones de banano.

Varios estudios muestran su toxicidad y posible carcinogenicidad en el ser humano y afectaciones en la vida silvestre; aumenta la mortalidad y afecta el desarrollo, crecimiento, morfología de anfibios, aumenta la mortalidad en peces y de otra fauna acuática, así como de moluscos y plancton, así de muchas especies de flora. Por estos motivos su registro fue cancelado en la Unión Europea.

Queremos señalar que los sistemas de certificación privilegian los aspectos económicos antes que la salud y la naturaleza, como es el caso de Rainforest Alliance que certificó el banano ecuatoriano a pesar del uso de Mancozeb.

Apoyamos la demanda de las organizaciones indígenas y campesinas para que se promuevan los bioinsumos y se promueva la agroecología, para que no hayan más campos bañados por venenos.

 

Fuente: Accion Ecologica

Comunicado: Censat Agua Viva no tiene ninguna injerencia en el Ministerio de Minas y Energía

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Debido a la desinformación generada por medios de comunicación con respecto a la relación de Hildebrando Vélez con nuestra organización, elaboramos el presente comunicado.

Descargue el comunicado oficial aquí

Comunicado_HVG

Censat Agua Viva – Amigos de la Tierra Colombia
Bogotá D.C., 03 de diciembre de 2022

Ação Mulheres por reparação das dívidas sociais realiza intercâmbio nacional

Tecendo redes e teias da vida e da luta, equipes compartilharam avanços, desafios e planejaram o próximo período

Por Flaviana Serafim I Jubileu Sul Brasil

O Intercâmbio Nacional da “Ação Mulheres por reparação das dívidas sociais” foi realizado de 28 a 30 de novembro, no Ipiranga, zona sul da capital paulista, reunindo a equipe dos territórios de todas as regiões do país – Belo Horizonte, Croatá, Fortaleza, Macaé, Manaus, Porto Alegre, Rio de Janeiro, Salvador e São Paulo. Ao longo dos três dias de atividades e debates intensos, foi realizado o monitoramento e avaliação da ação neste ano e o planejamento para 2023.

Após a acolhida de participantes, pela articuladora de Fortaleza, Nenzinha Ferreira, e por Alessandra Miranda, assessora técnica nacional da ação, a mística inicial foi conduzida por Raimunda Oliveira e Josilene Passos, respectivamente articuladora e assessora técnica em Salvador, numa dinâmica com retalhos de chita mostrando a importância da atuação em rede e a diversidade dos territórios.

O primeiro dia prosseguiu com uma análise de conjuntura coletiva, conduzida pela economista e educadora popular Sandra Quintela, articuladora da Rede Jubileu Sul Brasil (JSB), e por Marcelo Edmundo, da Central de Movimentos Populares (CMP),  a partir da análise da Rede, refletindo sobre as mobilizações populares e a participação social nas lutas pelo direito à cidade, à moradia e por políticas habitacionais no próximo governo.

“Ano passado pagamos R$ 1,36 trilhão de juros e amortização da dívida pública, 41% a mais que pagamos em 2020 e, mesmo assim, esse endividamento cresceu R$ 700 bilhões. É um total que representa mais de 50% do orçamento público só para o sistema da dívida”, pontuou Sandra. Ela chamou atenção para o fato de o Teto de Gastos congelar recursos para políticas públicas essenciais, contudo não congelar gastos para pagamento da dívida “mas ninguém quer falar sobre isso”, completa.

Os acúmulos da Rede sobre a reparação das dívidas, com ênfase nas mulheres, pautaram o momento formativo com a advogada agrarista e feminista Magnólia Said, da coordenação do JSB.

Magnólia ressaltou que a questão da dívida é palavra de ordem no Jubileu Sul Brasil “porque sempre sustentou a política e a incidência da Rede desde o nascimento. Não foi à toa, mas por entendermos que esse sistema é uma espinha dorsal, é a base de sustentação do sistema de capital — o dinheiro, o mercado, as formas de produção de mercadoria e a dominação social”. 

Entre outros, ela propôs avanços no diálogo com o Congresso sobre os empréstimos que vêm sendo feitos, analisar essa dívida e fazer com que parlamentares proponham uma auditoria dessas dívidas.

A relação e conexões entre os elementos trazidos na análise de conjuntura e os acúmulos da Rede sobre a reparação das dívidas foram debatidos pelo coletivo, concluindo a primeira manhã de reflexões. Foi apontada a necessidade de aprofundar e avançar na formação sobre os impactos do sistema de endividamento na vida cotidiana e a necessidade de reparações, com os conteúdos e metodologias da Rede multiplicados nas comunidades.

Na questão do direito à moradia, à cidade e outros direitos, pautar o bem viver que seria possível se os recursos tivessem outro destino, em prol da população em vez do pagamento de dívidas, pois tempo não é dinheiro, “tempo é vida”, como disse Sandra Quintela parafraseando o economista Marcos Arruda, do Instituto PACS.

Roda de abertura do intercâmbio. Fotos: Flaviana Serafim/Jubileu Sul Brasil

Confira o álbum com imagens do intercâmbio clicando aqui ou no final do texto.

Avanços, desafios, aprendizados

O período da tarde foi o de apresentações dos territórios. A forte chuva na capital paulista interrompeu o fornecimento elétrico na região do Ipiranga e, após algumas horas de espera, as apresentações começaram mesmo sem o restabelecimento da eletricidade.

Apesar do percalço, as equipes fizeram uma roda sob a luz de emergência e partilharam as principais ações realizadas, retratam o território e sua diversidade, abordaram as principais dificuldades, acertos e aprendizados com o processo. 

Entre os principais avanços estão: maior envolvimento e participação das mulheres que estão inseridas desde o início da ação; a periodicidade de encontros e de uma rotina nos territórios; identificação das demandas das moradoras nas diversas áreas das políticas públicas e das esferas mais subjetivas da vida; a incidência com parlamentares e nas audiências públicas; o reconhecimento da relevância da atuação da equipe do JSB na comunidade.

O envolvimento das crianças, adolescentes e jovens, a criação de espaços de conhecimentos com as mulheres, e o sentimento de aliança, apoio e sororidade entre as moradoras e delas com a equipe também foram destacados, além da relevância das cartografias sociais.

Avanços ainda quanto às juventudes, comunicação popular, parcerias locais e a todo um acúmulo metodológico que vêm sendo construído ao longo do processo.  Entre as fortalezas dialogadas, a necessidade de aprofundar o debate sobre a questão da justiça reprodutiva e violência contra as mulheres.

O racismo estrutural e o machismo acentuado, os atravessamentos políticos e o bolsonarismo nas comunidades, o acesso precário ao transporte e a ausência do poder público nos territórios estão entre os principais desafios apontados.

Apresentação dos balanços dos territórios

Balanço e planejamento

“Terra meu corpo, água meu sangue, ar meu sopro, fogo meu espírito”. Com a canção indígena aos elementos, a articuladora Marcela Vieira e sistematizadora Kelly Barbosa, de Manaus, abriram os trabalhos com a mística do segundo dia.

A retrospectiva do dia anterior foi conduzida pela articuladora de Salvador, Raimunda Oliveira, seguida da apresentação do balanço da comunicação pelas assessoras Flaviana Serafim e Jucelene Rocha, e das avaliações territoriais sistematizadas, pela assessora pedagógica Joseanair Hermes, a Josi.

Os pontos em comum nos acertos e dificuldades e a dimensão nacional da ação foram dialogadas em trabalhos de grupo e compartilhados em plenária, e ainda o resultado do monitoramento de indicadores do período. No período da tarde, o foco foi o planejamento para 2023, com realização de trabalho em grupo.

Diálogo a partir das avaliações sistematizadas

(In)dependência e dívida

As dívidas sociais acumuladas ao longo do processo histórico no bicentenário da Independência, e a relevância das lutas e incidência por um projeto popular que promova as reparações urgentes e necessárias a essas dívidas, pautaram os debates no lançamento do livro “Brasil, 200 anos de (in)dependência e dívida”, em evento presencial na cidade de São Paulo, na noite da terça-feira (29), que lotou o Armazém do Campo, região central da capital paulista.

O lançamento teve roda de conversa com alguns dos autores, que comentaram brevemente as reflexões trazidas em seus artigos – 13 ao todo, que trazem uma leitura crítica da independência ainda a se realizar. Participaram Alessandra Miranda, Alfredo J. Gonçalves, Aline Miglioli, Magnólia Said, Rosilene Wansetto e a organizadora, economista Sandra Quintela, articuladora nacional do Jubileu Sul Brasil.

A atividade também foi um momento de confraternização entre as equipes da “Ação Mulheres por reparação das dívidas sociais”, partilhando um baião-de-dois orgânico com produtos da reforma agrária nas versões com carne e vegana com frutos do cerrado. A intervenção cultural com a violeira Iná Maria e Cícero do Crato marcaram o encerramento com música raiz, das modas de viola ao forró.

Conheça o livro e o calendário de lançamentos

Confira no Flickr o álbum com outras imagens do lançamento na capital paulista.

Avaliação e propostas para 2023

Assim como os retalhos de chita construíram a rede de apoio e diversidade dos territórios no primeiro dia, o terceiro dia foi de tecer a rede da vida e da luta, na mística realizada pela articuladora Gorete Gama, do Rio de Janeiro, e por Nenzinha Ferreira, de Fortaleza, envolvendo a todas e todos no entrelaçar da dança pau-de-fitas multicoloridas.

Gorete também recitou a poesia “Escutar e contribuir”, escrita por Elisabeth Silva, uma das lideranças do Conselho de Movimentos Populares (CMP) engajadas na ação em Fortaleza, no Conjunto Palmeiras. O poema reflete os múltiplos papéis das mulheres, sua atuação política, perseverante e crítica porque “(…) A mulher cria a cidade com olhar na solidariedade (…)”.

Dança do pau-de-fitas na mística de encerramento

A retrospectiva do dia anterior e a condução dos trabalhos do terceiro e último dia foram feitas pela articuladora Jamile Mallet, de Porto Alegre, e pela articuladora nacional Sandra Quintela.

Plano de atuação específico para cada território, criar atividades que unam mulheres e crianças, mapear mais parceiros locais, fortalecer a geração de renda, priorizar temas de interesse para formação nos territórios, aquisição de equipamentos e intercâmbio entre os territórios são algumas das propostas encaminhadas para o próximo ano.

No último dia também foram apresentados o Plano de Resposta, os informes administrativos e financeiros, além de em grupo seguido de plenária na qual foram compartilhadas as propostas de acordo para 2023. Ao final, Alessandra Miranda apresentou a carta do encontro, concluído com uma avaliação coletiva do intercâmbio.

As iniciativas da Ação Mulheres por reparação das dívidas sociais contam com apoio do Ministério das Relações Exteriores Alemão, que garantiu ao Instituto de Relações Exteriores (IFA) recursos para implementação do Programa de Financiamentos Zivik (Zivik Funding Program).

As ações também integram o processo de fortalecimento da Rede Jubileu Sul Brasil e das suas organizações membro, contando ainda com apoios da Cafod, DKA, e cofinanciamento da União Europeia.

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Fuente: Rede Jubileu Sul Brasil