A banalização do cotidiano: violência e fome

Sem vacina no braço, sem comida no prato, em estado de luto. Perdemos 422 mil brasileiras e brasileiros para a Covid-19. Somado ainda à indignação pela violência policial crescente, que no dia 6 de maio tirou a vida de 27 jovens da comunidade do Jacarezinho (RJ) e de um policial. Além de atos de violência como o ocorrido no dia 3 de maio, quando  madeireiros invadiram o Sindicato dos Trabalhadores e Trabalhadoras Rurais de Santarém (PA).

É neste cenário de guerra e de criminalização de comunidades empobrecidas, organizações da sociedade civil e movimentos sociais, que a população brasileira tenta superar os dramas que não precisaria enfrentar se não fossem as muitas negligências e irresponsabilidades em todas as esferas da gestão pública. Enquanto resposta desde as forças de resistência, ainda não conseguimos romper o estado de letargia em que se encontra a sociedade brasileira.

Apesar de o país ter se tornado um caso emblemático de desgoverno e arbitrariedades durante a pandemia, não estamos sozinhos. Basta olhar para países como Colômbia, Honduras  e Haiti para encontrarmos muitas semelhanças, a começar pelo cenário de militarização e violência que se agrava.

Vejamos um breve cenário conjuntural no continente. Na Colômbia 42,5% da população está vivendo em condição de pobreza e neste cenário o anúncio do aumento de impostos levou a população às ruas, inflamou o país. 

As mobilizações sociais que começaram no dia 28 de abril continuaram neste fim de semana,  exigindo a queda da reforma tributária, até o fim do fechamento desta análise, já deixaram pelo menos 27 mortos pelo país.

Por outro lado, países da região como Cuba, Bolívia, El Salvador, Nicarágua e Venezuela, são considerados como inimigos, fracassados, exemplos do que não fazer, especialmente quando o tema é política econômica e social. Não chegou a hora de percebermos que juntos esses países sofrem, na verdade, uma ofensiva articulada?  

Até quando o Brasil e suas forças de base seguirão desarticuladas, intimidadas, com leituras amenas da realidade que nos engole e mata?  É preciso admitir que, na verdade, a burguesia não tem moral, nem ética, tanto é que continua apoiando o genocida no comando do país.

Essa parcela da população nunca perde, só ganha dinheiro. Apesar da pandemia, 2020 foi um ano recorde para os mais ricos do mundo, com um aumento de US$ 5 trilhões (ou R$ 28 trilhões) em riqueza e um número sem precedentes de novos bilionários.

Estudo do Departamento Intersindical de Estatísticas e Estudos Socioeconômicos (Dieese) revela que mesmo diante da pandemia os cinco maiores bancos do país lucraram R$ 79,3 bilhões, com aceleração da digitalização e fechamento de postos de trabalho e agências. Isso “em um ano de crise sanitária, econômica e social”, destaca o Dieese.

Outro setor que não para de crescer, mesmo diante da pandemia, é o agronegócio. O Brasil foi um dos poucos países a aumentar as exportações nesse período. Grãos, carnes, produtos florestais, café e açúcar representam a maior parte desse comércio lá fora, principalmente para os países asiáticos liderados pela China.

Enquanto seguimos exportando alimentos para 170 países, por aqui, o que se constata é a alta dos preços nos itens da cesta básica e o aumento da quantidade de panelas e pratos vazios. Como aceitar que um país com tamanho potencial produtivo não tenha políticas públicas capazes de garantir que todas as pessoas tenham acesso ao direito humano básico da alimentação? Como não questionar o fato de termos ricos cada vez mais ricos e pobres cada vez mais pobres?

A falta de vacina tem causado milhares de mortes precoces. Mas tem outro ponto importante nessa política de ineficiência para o processo de imunização: a falta de vacina tem inviabilizado mobilizações nas ruas.  O povo e as organizações sociais chamaram imediatamente vários atos ao dia seguinte da Chacina do Jacarezinho.  É preciso seguir o caminho de quem já está nas ruas.

Não chegou a hora de uma grande mobilização? Unir forças para denunciar todas as violações de direitos humanos, convocar especialmente a população já imunizada, seguindo as orientações do uso de máscara, distanciamento adequado e álcool em gel?

Nosso planalto é a planície! Desde os territórios, bairros, comunidades, municípios, etc. Desde baixo, desde o coração e a cabeça, pensar, sentir e agir para sairmos desse buraco em que nos encontramos.  

A vida acima da dívida e do lucro!

Somos Credores!

                                                      Rede Jubileu Sul Brasil, 10 de Maio de  2021

Fuente: Jubileu Sul Brasil

Declaración de la Plataforma Latinoamérica y del Caribe por la Justicia Climática

Semana del clima regional

República Dominicana 2021.

La Plataforma Latinoamericana y del Caribe por la Justicia Climática, ante la realización de la Semana del Clima regional a realizarse en la República Dominicana, declara lo siguiente:

LAS CUMBRES DEL CLIMA SON SÓLO CUMBRES DE NEGOCIOS

  • Las Naciones Unidas, el Banco Mundial, BID, CAF, y otras entidades, han iniciado en el mes de marzo la realización de las Semanas del Clima Regionales (SCR) para dar impulso a la implementación del Acuerdo de París. Esto, a pesar de las reiteradas denuncias de organizaciones y movimientos sociales en todo el mundo a la implementación de este Acuerdo por su ineficiencia para enfrentar las crisis climáticas. 
  • La sesión de apertura, realizada el 3 de marzo, de la Semana Regional del Clima de Latinoamérica y Caribe, que tiene como anfitrión a República Dominicana, puso en evidencia la fuerte influencia del sector privado y la complicidad de los Estados para retrasar la acción climática, evadir las discusiones de fondo sobre las reales causas de la crisis climática y mantener impunes a los actores culpables. 
  • Mientras el gobierno del país anfitrión, la República Dominicana, internacionalmente trata de mostrar una cara amigable con el ambiente, a nivel nacional sigue expandiendo la megaminería que pone en peligro las fuentes hídricas, los bosques, la agricultura campesina y los derechos territoriales, a la vez que expande el turismo no sostenible que amenaza áreas protegidas, aprovechando la fragilidad institucional del país. 
  • Los organizadores dicen que es una reunión a favor de la justicia climática y la promoción de formas productivas basadas en una relación más respetuosa con la naturaleza, sin embargo, la experiencia de otros eventos organizados por la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático demuestra lo contrario: al cabo de 25 años hay más y más extracción y quema de combustibles fósiles y por ende más calentamiento global, injusticia para los pueblos e impunidad para los responsables.
  • Una vez más, estas nuevas cumbres climáticas internacionales, que simulan una ilusoria participación, resultan ser espacios para defender intereses de empresas y el statu quo de los países industrializados del Norte, para hacer más negocios con los desastres climáticos, y para promover nuevas falsas soluciones. Con esto buscan perpetuar el camino del desarrollo con sus políticas basadas en el crecimiento económico, en la extracción de combustibles fósiles y de minerales, el sufrimiento de millones de habitantes humanos y no humanos, muertes por los desastres del clima y la destrucción del planeta. 
  • Las falsas soluciones y peligrosas respuestas mercantiles y tecnológicas que han nacido de estas cumbres climáticas, con un lenguaje engañoso, hiperespecializado e intencionalmente confuso para ocultar la verdad del problema y limitar el libre acceso a la información, buscan mantener el sistema dependiente de combustible fósiles y, al mismo tiempo acaparar tierras, vulnerar derechos y hacer buenos negocios. Tretas como los mercados y compensaciones de Carbono, los MDL, monocultivos de árboles a gran escala, REDD+, BECCS y otras formas de geoingeniería, las Soluciones Basadas en la Naturaleza, y otras falacias como economías bajas en carbono, emisiones Cero-Neto, son parte central de la economía verde. Con ellas pretenden lavar la imagen de los culpables para que puedan seguir su espiral de lucro y de contaminación.
  • Los más afectados por este sistema terricida son los pueblos del Sur, en particular, las campesinas y campesinos, pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes, poblaciones urbanas precarizadas, mujeres, niñas y niños, pueblos históricamente desplazados y afectados por las actividades del modelo industrial-militar y extractivo y por la expansión de ciudades neoliberales. Sabemos que el desarrollo ha sido concebido y fraguado con el fin de mantener el modelo de producción y consumo y la espiral de acumulación sin fin a costa del sostenimiento de la vida.
  • La Semana del Clima de Latinoamérica y Caribe del 2021, defenderá nuevamente, y, ante todo, el poder del capital de las corporaciones del sector petrolero, de la agroindustria o las transnacionales de la conservación por sobre los derechos de los pueblos y de la naturaleza.
  • En esta cumbre internacional otra vez se abordarán asuntos totalmente alejados de la necesidad de tomar medidas urgentes ante la severidad de las crisis ambientales, como son las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), los Planes Nacionales de Adaptación (NAP) o la Acción Mundial sobre el Clima. Todas estas son propuestas sin asidero científico ni obligatoriedad de cumplimiento. No debe sorprendernos que evadan nuevamente el tratamiento de temas relevantes como el resarcimiento de la deuda climática del Norte con el Sur, o los verdaderos perjuicios tanto económicos como sociales que padecen los pueblos más empobrecidos.

DEBEMOS ACABAR CON EL SISTEMA, NO CON EL CLIMA Y LOS PUEBLOS

  • Por todos los motivos expuestos, denunciamos a las cumbres climáticas pues han perdido toda legitimidad con respecto a enfrentar de forma seria el calentamiento global.
  • Sólo podremos evitar el colapso planetario empezando a dejar el gas, el petróleo y el carbón bajo tierra, protegiendo y restaurando los bosques y ecosistemas, terminando con la agroindustria y la ganadería a gran escala y favoreciendo la agricultura campesina y la agroecología, respetando los derechos colectivos de los pueblos que cuidan y viven de los bosques, eliminando las prácticas extractivas mineras y sacando al sector financiero del clima.
  • Se requieren transformaciones radicales y urgentes, fuera de los mercados y emancipadas del extractivismo, con una mirada territorial y de comunidad, que partan de otros modelos de sociedades, basadas en la soberanía energética, alimentaria, económica, territorial, en las prácticas, culturas y economías locales, en condiciones de trabajo y vida dignas, así como en el intercambio solidario entre pueblos y comunidades, que respeten los derechos de la naturaleza,  y nos permitan vivir en armonía con ella.
  • Es prioritario también el reconocimiento y resarcimiento la deuda histórica, social y ecológica que tienen los países industrializados del Norte con los pueblos del Sur quienes no han sido responsables del cambio climático. Esta deuda se debe a la contaminación atmosférica y a la apropiación ilegítima de los ciclos de la Tierra, a los impactos que tienen los desastres climáticos sobre los pueblos y países e, inclusive, por los problemas que han generado las falsas soluciones sobre los territorios y la consecuente vulneración de derechos.

LLAMAMOS A LAS ORGANIZACIONES Y MOVIMIENTOS SOCIALES A:

  • Condenar la dirección emprendida por las negociaciones de Naciones Unidas sobre el clima -incluidas las jornadas virtuales de la Semana Regional del Clima para América Latina y el Caribe- cada vez más controladas por las corporaciones y el sistema financiero, que reproducen relaciones coloniales y constriñen cada vez más los procesos de participación para los pueblos.
  • Recuperar el multilateralismo que defienda los intereses de los pueblos del mundo y no los del capital, y que permita enfrentar el cambio climático, con acciones tanto a nivel local como global. 
  • Rechazar al Acuerdo de París y otros acuerdos sobre clima que han nacido para lucrar y seguir perpetuando la civilización petrolera.
  • Rechazar el paquete con todas las falsas soluciones y desenmascarar las cínicas propuestas que pretenden pintar la cara de verde a las corporaciones, bancos y países que provocan la muerte.
  • Descarbonizar el debate climático, puesto que el enfoque de emisiones y de temperaturas desvía la atención de las causas del problema y oculta las verdaderas soluciones. No se trata de un asunto de incomunicación. Como pueblos en defensa de la vida entendemos el origen de la crisis climática como una crisis sistémica, entendemos los mecanismos que intentan implementar para perpetuar la situación de colapso y sabemos cómo enfrentarla.
  • Denunciar el terricidio que es el exterminio sistemático de todas las formas y dimensiones de la vida (genocidio, feminicidio, ecocidio y epistemicidio juntos) que provoca el sistema capitalista, globalizado e institucional, extractivista, colonial y patriarcal, del cual una de sus consecuencias es el cambio climático.
  • Construir y fortalecer desde los territorios las formas de vivir, producir y consumir que velan por los derechos de las generaciones futuras, construyen soberanías y justicia climática. 
  • Abrir un debate colectivo, sobre una transición justa para los pueblos y la naturaleza. Una transición energética, alimentaria, económica, y ecológica, hacia otros modos de vida y de sociedades, que incluya la justa reparación de todas las deudas históricas, sociales, ambientales y con la naturaleza, y por fuera de las falsas soluciones y del capitalismo verde. 
  • Sumarse a las movilizaciones y resistencias al sistema de muerte que se dan el mundo entero frente a los Estados y a sus políticas que promueven la expansión petrolera, minera, agroindustrial, de libre comercio, y de endeudamiento que alimentan el sistema que ha provocado el cambio climático. 
  • Ampliar la globalización de los pueblos y de las luchas. 
  • Solidarizarse con el movimiento ambiental y los pueblos de la República Dominicana que están demandando del gobierno la transformación de la matriz energética y la defensa del derecho humano al agua, el acceso al agua limpia y segura, el rechazo a los planes privatizadores que se intentan desde el Congreso Nacional, y denuncian la hipocresía de su doble discurso de sustentabilidad cuando lo que se promueve es muerte, empobrecimiento y destrucción.

¡Acabar con el sistema capitalista, NO con el clima!

La Plataforma Latinoamericana y del Caribe por la Justicia Climática reúne a un conjunto de movimientos, organizaciones y redes sociales de la región para enfrentar de manera articulada la grave crisis climática, coordinar la resistencia al actual sistema capitalista y sus falsas soluciones al cambio climático, y promover alternativas para una transición justa en los niveles nacional y local, conducida por los pueblos desde los territorios.

Fuente: Radio Temblor

Protestas en Colombia, un grito de los excluidos que resiste en las calles

El pasado 3 de mayo el estruendo de los helicópteros de las fuerzas de seguridad se entremezclaba con sonidos de disparos y los gritos de personas que corrían entre gases lacrimógenos. Eran los miembros del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) de la Policía colombiana que habían intervenido el barrio popular de Siloé, en Cali, mientras se daba un homenaje pacífico a las víctimas durante las protestas contra el gobierno de Iván Duque. Esa noche, tres jóvenes fueron asesinados.

“La protesta social y pacífica la están tratando como un asunto de guerra. Agentes vestidos de civil están matando en la noche, como si fueran escuadrones de la muerte”, señala Walter Agredo, miembro de la oenegé Comité de Solidaridad con los Presos Políticos.

Unas denuncias que se repiten en las redes sociales acompañadas de videos donde las personas ya hablan abiertamente de “masacres”, acompañan mensajes con imágenes de uniformados patrullando con fusiles de guerra, dando palizas a manifestantes y disparando contra concentraciones pacíficas.

Fuera del país, organismos internacionales como Amnistía Internacional y la Unión Europea pidieron a Duque cesar la represión, que hasta la fecha ha dejado al menos 24 fallecidos,  800 heridos y más de 2,000 detenidos, según cifras de la Defensoría del Pueblo. Organismos de derechos humanos apuntan a que el número de fallecidos podría superar la treintena.

Ni siquiera Naciones Unidas (ONU), que también rechazó la violencia, pudo escapar de los ataques. “Miembros de la comisión (de derechos humanos de la ONU) recibieron amenazas y agresiones, así como disparos por parte de la Policía”, confirmó Juliette de Rivero, alta comisionada del organismo en Colombia.

“Me duele mucho saber que todos los días hay mamás a las que les están matando a sus hijos”, cuenta entre lágrimas a la prensa francesa la líder ambiental Francia Márquez, durante un homenaje a los asesinados en Siloé, una comunidad cuyas construcciones desafían la gravedad y la miseria entre las laderas de la ciudad.

Un barrio que, como muchos otros en Colombia, condensa las contradicciones de la pobreza, la violencia, el abandono del Estado, y una desigualdad estructural que mucho antes de la pandemia auguraba un inminente estallido social.

Desde el gobierno la idea de la reforma, la tercera bajo la administración de Duque, era supuestamente tener más recaudación para afrontar los gastos por la crisis sanitaria y evitar ampliar el déficit fiscal que según el Ministerio de Hacienda representaría el 7.8% del PIB.

El alza de impuestos sobre servicios básicos en medio de una severa situación económica agravada por la covid-19, encontró en las clases medias y populares –las más golpeadas por la crisis- una resistencia feroz. Esto se suma a la altísima y tradicional desconfianza de la población en cómo se disponen los fondos públicos y en las instituciones en general; según datos del Latinobarómetro, para 2020, la desconfianza de los colombianos en las instituciones estatales alcanzó un promedio de 67%.

Si Latinoamérica es la zona más desigual del mundo, Colombia encabeza la región con la brecha más grande entre los súper ricos y los más pobres, de acuerdo al Índice de Desarrollo Regional de América Latina elaborado por la Universidad de Los Andes.

De allí que solo hacía falta un chispa, como la reforma, para que se catalizara un descontento con profundas raíces, y que encontró en los jóvenes su canal de expresión más potente, reflexiona Agredo.

“Los jóvenes están cansados de vivir en un sistema social que los excluye, margina y los ve como potenciales delincuentes”, señala el activista, quien trabaja temas de derechos humanos en Cali; la ciudad que ha registrado la mayoría de los casos de violencia estatal, vandalismo, y que empieza a sufrir el desabastecimiento de combustible.

Los manifestantes aseguran que parte del caos en la urbe caleña responde a “infiltrados” del Estado para deslegitimar las protestas; en contraste, el gobierno dice que son bandas criminales y terroristas. “Todos debemos rechazar a los violentos. Organizaciones criminales se esconden detrás de la legítima protesta”, afirmó este miércoles el presidente Duque, en una alocución en la que ofreció recompensa para delatar a los “vándalos”.

Por su parte, la oposición y los movimientos sociales señalan como corresponsable de la crisis al exmandatario de extrema derecha, Alvaro Uribe Vélez (2002-2010), padrino político del presidente Duque. Líder histórico de su propia corriente política, el uribismo, este asevera que detrás de las revueltas habrían “bandas” bajo la doctrina de la “revolución molecular disipada”, una idea impulsada en los últimos años por el conocido neonazi chileno, Alexis López, y que ubicaría a las protestas como un intento de “grupos subversivos” para desestabilizar el país.

Uribe, actualmente investigado por la Justicia en casos ligados al paramilitarismo,  sostiene que las manifestaciones están infiltradas por grupos que impulsan un “terrorismo vandálico”.

“Baile” de cifras

Organizaciones de derechos humanos han pedido al Ministerio Público y a la Fiscalía General de la Nación acelerar la búsqueda de desaparecidos, frente a la enorme diferencia de registros. Oficialmente la Defensoría habla de 87, mientras que grupos como la Mesa de Trabajo sobre Desaparición Forzada señalan que estas podrían alcanzar los 300.

Si bien la fiscalía apenas ha abierto investigaciones sobre algunas denuncias, personas como Temilda Vanegas, de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (Asfaddes), tienen serias dudas que las víctimas se les haga justicia o se conozca la verdad de los crímenes cometidos.

“Las desapariciones y persecuciones han sido una política de Estado por décadas. Desde 1968 lo venimos denunciando”, subraya Vanegas, una mujer que conoce bien el terror paramilitar y la negligencia del Estado. Su esposo, Jorge Franco Argumedo, fue desaparecido por su militancia política en noviembre de 1987. Apareció muerto en el río Magdalena. Vanegas, sin ayuda oficial, logró encontrar a su compañero en el cementerio Calancala de Barranquilla.

Y es que la historia de Colombia reserva no pocos episodios de complicidad o participación del Estado en crímenes de lesa humanidad, como lo evidencian las 22 sentencias en su contra, solo en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Cifras de la Defensoría estiman que, en un periodo de cuatro años, de 2016 a 2020, fueron asesinados por lo menos 700 líderes sociales y comunitarios en el país.

“El uribismo no tiene el temor de llevar al país a un río de sangre. Hay regiones que han querido expresarse, pero la presencia de bandas armadas y paramilitares lo dificulta. Pese a ese miedo, los muchachos están saliendo a defender el derecho a una vida digna”, apunta Vanegas.

Frustración y resistencia

Para el doctor en historia y profesor de la Universidad Nacional de Colombia, Carlos Medina Gallego, estas tensiones son una extensión de las protestas de 2018 y 2019, mal manejadas por una “gestión autista” de Duque.

“La pandemia no generó la movilización, agudizó los problemas. Es la ausencia de una política de seguridad social para los colombianos. Contra el incremento de la pobreza, el hambre, la pauperización de las clases medias trabajadoras. Por eso, aunque Duque reculó con la reforma fiscal, la manifestaciones continúan”, explica Medina.

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística de Colombia (Dane), el desempleo para marzo de este año superó el 15%; mientras la población en pobreza monetaria, es decir, que subsiste con ingresos por debajo de la canasta básica, llegó al 42,5%. Unos 21 millones de colombianos son pobres y 7,5 millones están en pobreza monetaria extrema.

En opinión del investigador, Duque ha “seguido fiel las indicaciones del expresidente Álvaro Uribe” y su línea del “uso de las armas para sofocar la protesta social”, un camino que no descarta una declaración de “estado de conmoción nacional” si el Ejecutivo no puede controlar el descontento en las calles. Una militarización de todo el país, similar a lo que ya ocurre en Cali.

Otro punto que destaca Medina son las posibles tensiones a lo interno de la institución policial frente a la crisis. “Hay cierto sector de la Policía que ya no quiere salir a golpear a los sectores populares de los cuales proviene y en donde vive (…) su legitimidad se desmorona cada vez más cuando el pueblo uniformado tortura y asesina al pueblo con pancartas y hambre”, subraya el investigador, que piensa que esta contradicción podría tener consecuencias dentro de la coyuntura.

¿Cuáles podrían ser los posibles caminos que tomen las movilizaciones? De acuerdo con Medina, aunque el escenario de alta incertidumbre, dada la naturaleza fractal del movimiento, en el cual se expresan una multiplicidad de reivindicaciones, una opción podría ser la vía de una mesa de diálogo con la gente en la calle, acompañada de intermediarios reconocidos y veedurías internacionales. Para eso tendría que haber una voluntad real del gobierno frente a muchas demandas que son contrarias a los intereses del uribismo, un escenario difícil de alcanzar por el momento.

Duque instaló este miércoles una mesa diálogo con diversos sectores, aunque sin representación de los manifestantes ni la oposición.

Otro camino, ante un escalamiento del conflicto y la represión, sería la exigencia de la salida de Duque del poder, a quien le queda poco más de uno año para terminar su mandato. Así lo ve Rodrigo Ayala, activista de Colectivos Unidos en Cali: “Si es por la dinámica actual que mantiene el movimiento, no se podría descartar ese escenario. Tras los atropellos y las muertes, algunos sectores han empezado a exigir su dimisión”.

Ayala destaca, además, lo que considera un “fenómeno novedoso” dentro de la dinámica social de Colombia y la “autoorganización popular” en las comunidades. Puesta para exigir derechos, abastecerse de alimentos o resistir el tropel policial en las calles.

Parte de esto, recalca, estaría relacionado con el rol secundario que mantienen los grupos armados guerrilleros.

“Las FARC son parte del pasado y el ELN aún tiene cierta incidencia territorial, pero está al margen de las movilizaciones. Durante mucho tiempo, estas organizaciones se arrogaron el derecho único de ‘representar al pueblo’, lo que minimizó la participación de la gente”, dice Ayala y agrega, “hoy eso cambió en términos de conciencia política, la población asumió un rol mucho más activo, con los jóvenes en la vanguardia de la lucha por las libertades”.

Más allá de las escenas de violencia, miles de colombianos salieron este jueves en varias ciudades como Barranquilla, Bogotá, Cali y Medellín de manera pacífica. Está convocado para el próximo 19 de mayo un nuevo paro nacional.

Por: Juan Alberto Cajar B. Periodista y analista internacional.

Foto: www.desinformemonos.org

 

Fuente: Radio Temblor Internacional

Crisis: “Ninguna elección es posible con Jovenel Moïse, en las condiciones actuales” en Haití, dice el Sector Democrático y Popular

P-au-P, 05 de mayo de 2021 [AlterPresse] — “Ninguna elección es posible, en las condiciones actuales, con el presidente de facto Jovenel Moïse, cuyo mandato expiró el 7 de febrero de 2021”, reitera el Sector Democrático y Popular, en una carta dirigida el viernes 30 de abril de 2021 al Secretario de Estado americano, Anthony Blinken, hecha pública en los medios de comunicación, el 4 de mayo de 2021, y consultada por la agencia online AlterPresse.

En esta carta, el Sector Democrático y Popular describe, en primer lugar, la situación actual, marcada por la proliferación de bandas armadas en todo el territorio nacional, el fenómeno de los secuestros y las masacres por parte de las bandas armadas en los barrios populares de Puerto Príncipe, como La Saline (cerca de la orilla del mar), Pont Rouge (no lejos de La Saline), Bel Air (con vistas al Campo de Marte, el principal parque de plazas públicas de la capital, y donde se encuentra el Palacio Nacional), y Carrefour Feuilles (periferia sureste).

De una población electoral de 7,5 millones de personas, apenas se distribuyeron 2,5 millones de tarjetas electorales en “operaciones fraudulentas, ya que se ha demostrado que cada tarjeta puede imprimirse y duplicarse, lo que anima a un ciudadano a tener varias tarjetas al mismo tiempo”, dijo el Sector Democrático y Popular.

“Esto es una señal de advertencia de que las elecciones se verán empañadas por un fraude masivo”, advierte esta agrupación política, recordando las observaciones realizadas por miembros del Congreso de los Estados Unidos en una carta fechada el 26 de abril de 2021.

Un controvertido calendario electoral, rechazado por la mayoría de los partidos políticos de la oposición, fija la primera vuelta de las elecciones generales en Haití para el 19 de septiembre de 2021.

“El gobierno de Moïse carece de credibilidad y legitimidad para supervisar un referéndum constitucional, previsto para junio de 2021, o para administrar unas elecciones libres y justas”, habían escrito 68 miembros del Congreso estadounidense al Secretario de Estado Anthony Blinken.

El Sector Democrático y Popular sigue abogando por una transición política en Haití, a través de la instalación del magistrado Joseph Mécène Jean-Louis, el juez más antiguo del Tribunal de Casación, designado por la oposición y la sociedad civil, para dirigir la transición y permitir el retorno al orden democrático mediante la organización de elecciones “libres, justas, democráticas y transparentes”.

Este gobierno de transición “inclusivo” tendrá como misión central restablecer la seguridad en el país, crear un entorno propicio para la inversión económica y la creación de empleo, y llevar a cabo los juicios de las diversas masacres de Estado y los delitos financieros, continuó.

En un discurso pregrabado, Antony Blinken hizo un llamamiento al gobierno haitiano para que organice elecciones antes de que finalice este año 2021.

El Secretario de Estado de Estados Unidos pidió a los demás países del continente americano que se pronuncien, con una sola voz, para alentar a Haití a celebrar elecciones, se lee en un artículo, publicado el martes 4 de mayo de 2021 en el sitio de “La Voz de América”.

“El apoyo a la democracia requiere la organización de elecciones libres y justas, así como un llamamiento para que otros hagan lo mismo. Debemos hablar con una sola voz, alentando al gobierno haitiano a celebrar elecciones libres y justas antes de fin de año”, dijo. [mj emb rc apr 05/05/2021 16:15]

http://www.alterpresse.org/spip.php?article26989#.YJhB2C3SHMU

Traducción del francés gentileza Diálogo 2000, para https://haitinominustah.info

Fuente: Haiti no MINUSTAH

 

Central dos Movimentos Populares do Rio de Janeiro manifesta solidariedade às famílias do Jacarezinho

Reprodução: Instituto Marielle Franco

A Central dos Movimentos Populares do Rio de Janeiro (CMP) se manifestou em solidariedade às famílias do Jacarezinho, vítimas de um dos maiores massacres policiais da história recente no Rio de Janeiro. 

A operação ilegal do estado ocorreu na cidade do Rio de Janeiro na manhã da última quinta-feira (6) deixou 25 pessoas mortas. É importante ressaltar que, apesar de operações policiais estarem proibidas no RJ segundo decisão do STF, o Estado brasileiro não respeita a vida nem as próprias leis.

Em uma crescente na América Latina, o militarismo tem como resultado o aumento expressivo dos casos de violência praticada contra a população negra no Brasil. Segundo o Grupo de Estudos dos Novos Ilegalismos da Universidade Federal Fluminense, GENI, desde junho de 2020, período em que a liminar do Supremo Tribunal Federal (STF) foi assinada pelo ministro Edson Fachin, até março deste ano, 823 pessoas foram mortas pelo estado do Rio de Janeiro em operações policiais.

Em nota, o Movimento apontou o quão cínico o Estado pode chegar a ser, levando em conta a frieza daqueles que ordenam esse tipo de ação, mesmo contra a constituição. O atual governador do Rio de Janeiro é Cláudio Castro (PSC), o vice-governador eleito foi alçado a titular do cargo na última semana, devido ao impeachment do então titular, Wilson Witzel.

A CMP é uma das entidades parceiras da Rede Jubileu Sul Brasil na campanha Defesa dos Defensores e Defensoras dos Direitos Humanos. A iniciativa promove, dentre outras ações, a denúncia do racismo como instrumento de opressão institucional, e o financiamento da violência pelo capital corporativo e as burguesias nacionais.

Leia abaixo a nota na íntegra:

Nota de indignação, apoio e solidariedade as pessoa do Jacarezinho

 A Central de Movimentos Populares do Rio de Janeiro se manifesta em apoio e solidariedade às pessoas moradoras da Favela do Jacarezinho e de toda região neste momento tão triste, covarde e aterrorizante porque passam. São homens, mulheres, velhos, jovens e crianças que foram massacrados, de forma cruel e escancarada, por um Estado canalha e cínico com o respaldo e a conivência dos gabinetes refrigerados dos magistrados, a cobertura estimulante da mídia e a cumplicidade de boa parte da Sociedade.

Sabemos que a população pobre e negra, desde sempre, é cotidianamente violentada de diversas maneiras, seja nos assassinatos das estatísticas, no encarceramento em massa, nos desaparecimentos e chacinas frequentes, na humilhação no dia a dia ou ainda na completa ausência de direitos: Direito a moradia digna, a saúde, a educação, a alimentação, ao lazer e a liberdade. Enfim, sob a ameaça e a execução efetiva e frequente do projeto de extermínio dos mais pobres, resultado visível e cruel de um sistema que explora, degrada e mata. Porém, o que vimos hoje, agravado pela pandemia, extrapola mais uma vez, escancara o projeto de extermínio e mostra que ele não tem limites.

O Estado vingador tirou mais uma vez a máscara e o disfarce. Neste momento, é importante reafirmar que não existe outra maneira de combater a violência e dar segurança a população que não seja o respeito a todos os Direitos Humanos e, sobretudo, o respeito às pessoas. Além disso, é bom lembrar que ao contrário do que pregam todos os dias, Datenas, Marcelos Rezendes, Ratinhos, a bancada da bala e todos os canalhas oportunistas como o Bolsonaro e tantos outros, que a política de segurança que vem sendo implementada até hoje não é a do respeito aos Direitos Humanos, como tentam enganar a população, mas justamente a política de total desrespeito aos direitos e o resultado sabemos qual é: não funciona! E só aumenta o problema.

Nenhum passo atrás na defesa de nossos valores na construção de uma sociedade justa, igualitária e livre, e em defesa dos direitos das pessoas e da vida.

Deixem o Jacarezinho viver em PAZ!

 Rio de Janeiro, 06 de maio de 2021.

Central de Movimentos Populares do Rio de janeiro

Fuente: Jubileu Sul Brasil

Panamá se solidariza con el pueblo colombiano [Multimedia]

Organizaciones del movimiento social popular de Panamá siempre han sido solidarios con las luchas de todos los pueblos del mundo. 

Ante los hechos de represión, violencia estatal y muertes, diversas organizaciones populares se solidarizan con la causa del pueblo colombiano que está siendo brutalmente reprimido por el gobierno de Iván Duque, apoyado por Álvaro Uribe y el gobierno de los Estados Unidos.  El pasado miércoles 5 de mayo, la organización Frente Nacional por la Defensa de los Derechos Económicos y Sociales FRENADESO convocó a una acción de solidaridad en apoyo a los centenares de heridos, justicia para los desaparecidos y muertos en Colombia. 

En esta acción de protesta, se manifestaron la clase obrera a través del Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Industria de la Construcción y Similares (SUNTRACS), organizaciones comunales como Movimiento Nacional Federico Britton (Mocona- FB), Sindicato Nacional de Trabajadores de la Universidad de Panamá (SINTUP),  Pensamiento de Acción Transformadora (PAT) Juventud Revolucionaria JR, Colectivo Voces Ecológicas COVEC, OG music radio y un grupo de colombianos residentes en Panamá.  La protesta se desarrolló frente a la embajada colombiana entre consignas populares y actos culturales ante la mirada de los transeúntes y la presencia policial.  En la misma se entregó una carta de rechazo a los actos criminales, a una delegada diplomática del gobierno colombiano. 

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El pasado 28 de abril organizaciones sociales y movimientos populares de Colombia se autoconvocaron a un Paro Nacional: Por la Vida, la Tierra y el Territorio, Contra la Reforma Tributaria y otras medidas anti populares tomadas por el gobierno genocida de Iván Duque. Dicho Paro viene precedido por múltiples manifestaciones que se venían realizando tiempo atrás, como respuesta a la acción infame de un gobierno continuador de la acción asesina de Álvaro Uribe. Las calles de Colombia son testigos de cómo el pueblo humilde y trabajador resiste contra la violencia, la represión policial y una gestión estatal subordinada a los intereses del capital que reproduce una lógica de muerte. El pueblo colombiano se moviliza contra un gobierno neoliberal que profundiza sus políticas de exclusión y saqueo de los más pobres. 

Desde Panamá se solidarizan con las organizaciones populares, movimientos y sindicatos que se manifiestan contra la profundización del neoliberalismo de guerra en ese país, quienes cargan con las políticas de ajuste y sufren la terrible desigualdad que vive esa sociedad. Con el anhelo de una Colombia de paz con justicia social.

La acción solidaria en Panamá culminó en horas de la noche con una vigilia en el parque Urracá de la ciudad de Panamá.

 Por: Dania Betzy Batista Guevara Radio Temblor Internacional

Video /Fotografías: Pedro Silva García

Vigilia Colombo Panameña contra los crímenes en Colombia

Acción solidaria de organizaciones populares panameñas al pueblo de Colombia

Fuente: Radio Temblor