Nación Mapuche. Moira Millán denuncia amenazas: “es una situación alarmante y que eleva una vez más el nivel de persecución y hostigamiento que estamos sufriendo por parte de fuerzas de seguridad del Estado”

Hoy 5 de octubre, mes signado por efemérides que nos recuerdan las luchas y dolores de nuestra amada indoamérica me encuentro en la ciudad de Esquel con algunos miembros de mi Lof Mapuche Pillan Mahuiza, cumpliendo con una formalidad que es la de denunciar ante el estado las amenazas que estoy sufriendo por parte de las fuerzas de seguridad del estado. Denuncio a la policía y los estamentos de la justicia me manda a la policía para protegerme.

Debería estar desconcertada sin saber que puerta golpear, a quien pedirle protección, ayuda. Sin embargo mi adn Mapuche cargado de memoria milenaria me dice que la única manera de protegerme es pidiéndole a los espíritus que viven en la mapu, en la naturaleza que me resguarden como así también siento la certeza de que mi vida y mi seguridad está en tus manos, está en tu corazón, en tu capacidad solidaria en denunciar lo que me ocurre. Habitualmente a estos mensajes mafiosos lo que le sigue es el cadáver de la víctima a la que se venía amenazando. Pero no siempre los villanos ganan, a veces los pueblos organizados y en unidad logran detener las balas, los puñales, la muerte. ¿Por qué me amenazan? ¿Por qué tanto odio? Porque mi condición de mujer, de mujer indígena y activista. De nada me arrepiento todo cuanto hecho en mi vida ha sido obedecer el mandato de mis ancestros en la protección de la vida en los territorios y en los pueblos. Solo quiero advertirle al señor presidente de la nación, al gobernador de Chubut, a los señores latifundistas y a los señores represores que si algo le sucede a mi familia, a mi comunidad o a mi persona se cumplirá el poder del mariciweu, por cada uno que caiga diez se levantaran!

Moira Millán.

Fuente: Resumen Latino Americano

Violencia contra las mujeres alcanza nivel epidémico

Disminuyen los femicidios pero se disparan los actos violentos

En Honduras cada año se registran más de 20 mil casos de violencia doméstica, cada 17 horas una mujer es asesinada y cada día una mujer desaparece. La militarización de la sociedad y la impunidad en casi el 95 por ciento de los femicidios promueven la repetición de los crímenes y profundizan la violencia contra la mujer.

Los datos que brindan tanto organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales como instituciones públicas y organizaciones de mujeres muestran la gravedad de la situación.

El Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) estima que en 2016 unas 463 mujeres perdieron la vida de manera violenta. Durante el primer semestre del año en curso son al menos 188 las mujeres víctimas de femicidio.

El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos en Honduras (Conadeh) [1] estima que entre el año 2006 y 2016 unas 4.787 mujeres fueron asesinadas, es decir una cada 17 horas. Cada media hora una mujer, niña, niño o adolescente es víctima de violación.

El 70 por ciento de los asesinatos se realiza con armas de fuego, más de la mitad de las víctimas tiene entre 15 y 29 años y la mayoría de los agresores son integrantes de los círculos más cercanos de las víctimas.

En el 2013, el año más mortífero para las mujeres, Honduras alcanzó una tasa de femicidios de 14 por cada 100.000 mujeres, algo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) cataloga ya como epidemia.

Pero la tragedia que a diario viven las mujeres va más allá de las muertes violentas.

El Cedij [2] reporta cada año más de 20.000 casos de violencia doméstica y se calcula que una cantidad similar no llega siquiera a los juzgados.

De las más de 8.000 denuncias por delitos contra mujeres presentadas en 2016 ante el Ministerio Público, el 39 por ciento tiene que ver con violencia intrafamiliar y más del 17 por ciento con lesiones y violaciones.

El Centro de Derechos de Mujeres (CDM) advierte que a partir de 2009 hubo un fuerte aumento de la desaparición de mujeres, adolescentes y niñas. Después del 2013 son más de 400 las mujeres que cada año desaparecen sin dejar rastro.

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Neesa Medina. Foto: G. Trucchi | Rel-UITA

“Los femicidios se han reducido, pero esto no significa que haya disminuido la violencia contra las mujeres.  Si de verdad queremos entender la dinámica de la violencia de género debemos ampliar nuestra visión e ir a las raíces de esta tragedia”, dijo a La Rel, Neesa Medina, del Observatorio de Violencia contra las Mujeres del CDM.

Bajan los femicidios
Sube la violencia

Según ella, la reducción de muertes violentas de mujeres se debe esencialmente a tres variables

La primera tiene que ver con la cantidad creciente de mujeres que cada año desaparecen, ya sea porque ocultaron su cadáver o por ser víctima de trata de personas con fines de explotación sexual.

Una segunda variable está relacionada con la estrategia de las maras [3] de emplear -y por ende “proteger”- a mujeres para la vigilancia de territorios, la extorsión o la explotación sexual dentro de las cárceles.

El tercer elemento tiene que ver con la huida de mujeres de la violencia.

“Las mujeres abandonan todo y se van, preferiblemente hacia Estados Unidos. Saben que casi seguramente sufrirán algún tipo de abuso sexual [4] y antes de emprender el viaje se inyectan anticonceptivos.

Este es el nivel de terror que hay en nuestro país: las mujeres prefieren enfrentarse a una violación segura que seguir viviendo en Honduras”, advirtió Medina.

Las raíces de la violencia
Militarización y miseria

Para la defensora de derechos de la mujer, la violencia de género no se puede entender si la observamos como un hecho aislado.

La violencia -asegura- se produce porque se permiten otras formas de discriminación y exclusión social, en una sociedad profundamente machista, fuertemente armada y que garantiza la impunidad.

“No podemos combatir la violencia de género sin combatir la desigualdad, la miseria, la desnutrición. Y eso no podemos hacerlo con programas asistencialistas de gobiernos que juegan con el hambre de la gente.

La desigualdad  se derrota con más justicia social y cuestionando privilegios de unos pocos que disfrutan a costa de la miseria de la inmensa mayoría”, aseveró Medina.

La militarización de la sociedad y la impunidad son otro caldo de cultivo de la violencia.

“Vivimos en un país donde hay 1,5 millones de armas de fuego y sólo 250.000 son legales. Hay más de 600 compañías de seguridad privad y los militares se encargan del orden público.

Las mujeres están aterrorizadas porque saben que la vida en Honduras no vale nada y prefieren huir. Hay que desarmar al país y acabar con la impunidad”, enfatizó.

Ante esta situación, las organizaciones de mujeres y feministas aglutinadas en el Movimiento 25 de Noviembre se han movilizado en varias ocasiones, exigiendo justicia para las víctimas y castigo para los asesinos y agresores.

También piden mayor acceso a los datos sobre femicidios y rendición de cuenta de los fondos destinados a la investigación de los femicidios.

Asimismo, están trabajando la propuesta de un proyecto de ley integral contra la violencia hacia las mujeres, que posiblemente sea presentado ante el poder legislativo después de las elecciones generales del próximo noviembre.

“Es una ley muy completa que nace desde el movimiento de mujeres y que se centra en la prevención. No queremos que se politice, ni que se use como propaganda electoral. Vamos a esperar. Seguramente su aprobación sería un gran avance”, concluyó Neesa Medina.

Notas

[1] http://conadeh.hn/wp-content/uploads/2017/04/Informe-Anual-2016.pdf

[2] Centro Electrónico de Documentación e Información Judicial

[3] Organizaciones transnacionales de pandillas criminales

[4] Un informe de Amnistía Internacional señala que el 80% de las mujeres que emigran por la vía terrestre enfrentan algún tipo de abuso sexual durante el recorrido

Che. Un hombre de otra época

Por Sergio Rodríguez Gelfenstein/ Resumen Latinoamericano/ 6 de octubre de 2017.-

Hablar del Comandante Ernesto Che Guevara entraña una gran responsabilidad y un inmenso honor. Pocas personalidades de la historia contemporánea han copado la multitud de opiniones y comentarios de índole tan disímil, que su figura ha transitado por las inconmensurables facetas de leyenda o aventurero y “Quijote” del siglo XX, con la misma intensidad.

El problema de fondo es que el Che no fue un hombre de su época, como todas las grandes personalidades de la historia, se antecedió a ella, su visión de mundo transcurría mucho después de los acontecimientos cotidianos que le tocó vivir, y como aquellos adalides extraordinarios, podía otear los sucesos del futuro, adelantándose a su época. Como Bolívar y Fidel, como Einstein y Galileo, como Newton, Darwin y Copérnico, el Che fue un incomprendido, alguien que con su práctica trazó un camino señero en el comportamiento del hombre del futuro, a partir de una práctica y de una cotidianeidad basada en el realce de los mejores valores de la condición humana para ponerlos al servicio de la construcción de una nueva sociedad en la que la humanidad pueda, en plenitud de condiciones, desatar su espíritu constructor de un mundo mejor.

El aniversario de la caída del Che que hoy conmemoramos en su quincuagésimo aniversario nos trae el recuerdo de un hombre que incluso después de su muerte ha resistido en el tiempo, las falsas imágenes que se pretendieron erigir en torno a él. Mucho se ha hablado del Che como un estereotipo, como un mito mediante el cual el movimiento revolucionario y especialmente Cuba intentaban edificar una falsa “deidad” que sirviera para desatar el ímpetu de la lucha contra el capitalismo y el imperialismo, es decir como si fuera un “Superman” comunista que permitía desbrozar el camino de la revolución.

Desde el momento de su muerte, la propaganda imperialista pretendió asociar al Che con la idea de fracaso, de derrota, de fin de una época. Así, su ausencia física y el fin del proyecto que inició en Bolivia se podía exponer como la liquidación de una idea y de la posibilidad de construir un mundo distinto. Aunque no existía la posverdad y los medios de comunicación no eran tan tenebrosamente poderosos como ahora, la falsificación de la historia pretendía eliminar la mejor imagen de lucha inclaudicable y desinteresada que un hombre podía emprender en contra de los explotadores, incluso al precio de sacrificar su propia vida. Se equivocaron, con su sangre, el Che sembró un camino que no se ha dejado de transitar ni un solo día de la historia de Nuestra América.

La amplitud del pensamiento político y las facetas que transitó en su fructífera vida, nos permite tener una visión sino acabada, bastante aproximada de la impronta del Comandante Ernesto Guevara. El Che dedicó parte de su vida a teorizar sobre la estrategia y la táctica para la toma del poder en América Latina. Muy comúnmente se le ha adjudicado una supuesta visión dogmática respecto del papel de la lucha armada y la guerra de guerrillas como única opción para la toma del poder, acusándolo además de intentar extrapolar la experiencia de la revolución cubana. Sin embargo, la realidad es que, como lo reflejan sus escritos, siempre concibió la lucha guerrillera, como lucha de masas, como lucha popular.

Muy pocos analistas de la época (y él no era un a analista sino un luchador social) tuvieron la capacidad del Che para esbozar una interpretación tan acabada de la forma como se manifestaba la acción imperialista en América Latina, también en África y Asia, así mismo estudió y expuso acertadas ideas respecto de la situación económica de la región, la lucha de clases, el papel del Estado y el carácter de la revolución. Así mismo, su conocimiento de la historia latinoamericana, su capacidad para tener una visión totalizante de la problemática global y su influencia en los países subdesarrollados, le permitió construir un sólido paradigma que aportaba sustancialmente al camino de la liberación.

Vale decir, que, como es conocido, no se quedó en la confección teórica, su obra es sobre todo práctica, la llevo a cabo en su quehacer como estadista, como dirigente político, edificador de instituciones en la Cuba de los primeros años de revolución, también en la lucha en la Sierra Maestra y en las misiones internacionalistas en diferentes latitudes y longitudes del planeta.

La lucha ideológica cobró fuerza en estas condiciones, no sólo en el proceso de construcción socialista en Cuba, también en los debates que se generaban por la influencia de la revolución en los luchadores y en las organizaciones políticas de la región. Esto es primordial para alejarlo del dogma y ubicarlo responsablemente en su condición de pensador dialéctico y de ejecutor práctico de los procesos de transformación de la sociedad. Afirmó que “La Revolución Cubana ha mostrado una experiencia que no quiere ser única en América Latina” y reprochó a quienes trataron de “implantar la experiencia cubana sin ponerse a razonar mucho si es o no el lugar adecuado “. Pareciera que estaba “mirando” el futuro más inmediato cuando solo tres años después de su muerte habría de fructificar esta idea en Chile de la mano del presidente Salvador Allende, en la Revolución Sandinista un poco más de una década posterior a su partida y en los recientes procesos populares que el devenir del siglo XXI trajeron para América Latina y el Caribe.

Así mismo, contrario a lo que se suele pensar, jamás hizo de la lucha armada una condición obligada del camino revolucionario, opinaba que ello dependía de encontrar el momento adecuado en que existieran las circunstancias que la hicieran posible, para lo cual eran necesario dos factores que deben complementarse en lo subjetivo, “…la conciencia de la necesidad del cambio y la certeza de la posibilidad de este cambio revolucionario”, a lo cual agregaba como imprescindible, la existencia de condiciones objetivas, la firmeza en la voluntad de lograrlo y una correlación de fuerzas favorable en el mundo, entendiendo si, que era responsabilidad de los luchadores revolucionarios, trabajar por crear esas condiciones, y no sentarse a esperar que ellas maduraran por sí mismas. Pensaba que las fuerzas progresistas debían “utilizar hasta el último minuto la posibilidad de la lucha legal dentro de las condiciones burguesas” como lo expuso con determinación en su obra “Táctica y Estrategia de la Revolución Latinoamericana”, sin embargo no dejó de alertar acerca de que una victoria electoral del movimiento popular, que diera paso a la aplicación de un programa de gobierno orientado a grandes transformaciones sociales en un país, traería necesariamente la resistencia de los instrumentos de dominación de clase, en particular de las fuerzas armadas a fin de impedir la ejecución de tal programa, afirmando premonitoriamente que esa ejecutoria podría devenir en golpes de Estado como lamentablemente ocurrió en varios países de nuestra región muy pocos años después de la muerte del Che.

En su rol de estadista, el Comandante Guevara dejó una estela de dignidad y principios. En julio de 1960, durante un congreso latinoamericano de juventudes, expresó incluso, comprensión hacia aquellos gobiernos latinoamericanos que se prestaban para confabularse al lado de Estados Unidos en su agresión contra Cuba y se manifestó respetuoso de la soberanía de esos países, pero precisamente aquí en Uruguay, en Punta del Este en agosto de 1961, solo unos meses después de la derrota de la invasión mercenaria en Playa Girón, el Che advirtió que Cuba no podría ser separada del corazón de las naciones latinoamericanas, y que lucharía por no ser apartada de la organización que los agrupaba, aceptando incluso que la Alianza para el Progreso, podría llevar una mejoría de las condiciones de vida de decenas de miles de habitantes de la región. No es la opinión del guerrero desalmado que el imperialismo y sus voceros han querido mostrar, sino de un líder, un estadista que ante todo tenía la capacidad de entregar una gran cuota de amor y solidaridad a la humanidad, poseedor de una inconmensurable flexibilidad táctica en el análisis, mente fría y pasión revolucionaria en el tratamiento de asuntos sumamente complejos.

Ese sentir humanista del Che, lo llevó a una vida de sacrificios en pro de dar el ejemplo sin proponérselo, sino como actitud cotidiana de vida, a diseñar y seguir caminos, estuvo totalmente alejado de la vanagloria personal. Percibió como nadie la necesidad de un hombre nuevo que debería estar motivado por valores que superaran la visión mercantilista del trabajo, lo cual se manifestó en los hechos, en la promoción de un gran movimiento de trabajo voluntario que encaraba la construcción de la obra humana alejada de la búsqueda del beneficio personal, que para el Che era parte sustancial de la edificación del socialismo en Cuba, creando preceptos que no se han sido mellados por las necesarias transformaciones que se deben hacer para enfrentar los retos de una economía mucho más interdependiente en el marco de un sistema capitalista cada vez más agresivo e intervencionista.

La consumación de la obra del Che vino dada por su convicción internacionalista que lo llevó a una prédica de la cual no quiso estar apartado en la práctica. Esta semana estamos recordando precisamente, los primeros cincuenta años desde que aquel 8 de octubre diera un paso a la inmortalidad, entregando su vida en las selvas de Bolivia, dando con ello al internacionalismo, el horizonte más alto de desprendimiento en favor de la humanidad, sin importar en qué rincón de la geografía del planeta se lucha y se está dispuesto a la victoria o la muerte.

El Che, se entregó al internacionalismo como expresión de solidaridad activa en su proyecto de luchar por una sociedad mejor, de manera leal, auténtica y aherrojado de un soporte ético que le hacía ponerse al frente de cualquier tarea que enfrentara, incluso la postrera hace ya cincuenta años, lo hizo como siempre, como un soldado más, alejado de las glorias de su pasado como comandante de la revolución cubana o como dirigente del más alto nivel del gobierno de la Cuba revolucionaria. Lo encaró con el mismo desprendimiento con que se incorporó al Granma, entusiasmado por el inicio de la epopeya que Fidel le había propuesto, lo hizo con la misma entereza que le permitió resistir los brutales ataques de asma en la humedad de la selva tropical de la Sierra Maestra, lo asumió con el mismo fervor con que resolvió las responsabilidades gubernamentales de una gestión que se inició casi de inmediato bajo el asedio imperial.

¡Y cuando cayó, llegó a la muerte, con la misma convicción que vivió, para estar junto a nosotros, encabezando las nuevas batallas que se libran y se habrán de librar hasta la victoria, siempre!!!!

*Palabras en la conmemoración del Quincuagésimo aniversario de la caída del Che en el acto organizado por el Sindicato Único de la Construcción y Anexos (SUNCA) de Uruguay el 4 de octubre de 2017.

Fuente: Resumen Latino Americano

El reclamo por la aparición de Santiago Maldonado se escuchó en todo el mundo

Resumen Latinoamericano / ElDestape / 01 de octubre de 2017 – Argentinos y locales se reunieron en distintas partes del mundo para pedir su aparición con vida.

Diversas ciudades del mundo reclamaron por la aparición con vida de Santiago Maldonado, a dos meses de su desaparición durante la represión de Gendarmería a una comunidad mapuche en Chubut.Londres, Ginebra, París, Berlín y otras ciudades de todo el planeta se sumaron al pedido por Maldonado, en sintonía con la multitudinaria concentración que se realizó en Plaza de Mayo.

En la puerta de la embajada argentina en Londres, argentinos y británicos reclamaron la aparición con vida de Santiago Maldonado.

Las imágenes en distintos sitios icónicos de cada ciudad se difundieron por las redes sociales y provocaron emoción entre los usuarios.

La embajada argentina en Londres, la Puerta de Brandeburgo, la sede central de las Naciones Unidas y la Torre Eiffel fueron algunos de los lugares donde se escucho el reclamo. En París, además estuvo presente la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, quien participó activamente de la convocatoria.

 

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Estela de Carlotto, participó hoy de una protesta frente a la Torre Eiffel, en París, para reclamar por Santiago Maldonado

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Ahora,
Ginebra, Suiza,
Naciones Unidas y el grito sagrado:
¡Dónde mierda está Santiago Maldonado!

Argentinos en Italia Memoria Verdad y Justicia

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