Uruguay: Presidenta de Brasil participa en movilización contra el neoliberalismo y defensa de la democracia

urug3nov11por Radio Mundo Real

La presidenta constitucional de Brasil Dilma Roussef será una de las oradoras este viernes en Montevideo cuando se conmemore, en el marco de un paro general convocado por la central sindical uruguaya, la Jornada Continental contra el Neoliberalismo y en defensa de la Democracia.

La movilización iniciará a las 9.00 en la céntrica Plaza de los Treinta y Tres Orientales desde donde se marchará hasta Plaza Libertad y sobre el mediodía la presidenta destituída a través de un fraudulento impeachment en su país será la principal oradora.

La Jornada Continental de lucha en Defensa de la Democracia y Contra el Neoliberalismo es una actividad que se desarrollará en simultáneo en toda América Latina y Caribe convocada inicialmente por las siguientes redes y organizaciones: Confederación Sindical de Trabajadores/as de las Américas, CLOC/Vía Campesina, Marcha Mundial de las Mujeres, Amigos de la Tierra América Latina y el Caribe, ALBA Movimientos, Centro Martin Luther King, Capitulo Cubano de ALBA Movimientos, Jubileo Sur/ Américas, Internacional de Servicios Públicos, Campaña para Desmantelar el Poder de las Trasnacionales.

A continuación un resumen de los fundamentos y referencias de esta jornada en el actual contexto latinoamericano y caribeño.

Este 4 de noviembre de 2016 encuentra en las calles de América Latina y Caribe a las organizaciones y movimientos sociales que lejos de renunciar a la defensa de la democracia, la emancipación y la lucha contra el neoliberalismo -cuyas consecuencias y secuelas aún sufrimos con un saldo de desigualdad y exclusión-; por soberanía y justicia social y ambiental, decidimos reforzar el mensaje que nos une: el de la construcción de alternativas para y desde los pueblos de Nuestra América, defensa de los derechos conquistados y obtención de nuevos en beneficio de las grandes mayorías de las poblaciones del continente.

Se trata de una convergencia con historia, organizada, de alcance continental e identidad plural, con un nervio común: la unidad necesaria para responder a la actual etapa del capital en su expresión neoliberal que anula la democracia real, la autodeterminación y los derechos fundamentales de los pueblos, en pos de la explotación de la clase trabajadora y el saqueo de los territorios.

La resistencia a la proclamada libertad de inversión y de lucro trasnacional por encima de los derechos de los pueblos derivó en 2005 en la derrota del Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA), impulso del capital que no obstante hoy adquiere expresiones “de nueva generación” que significan un retorno a la agenda radical del liberalismo económico, paralizada a finales de los años 90 luego de suspender la negociación del Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI), como expresión de la dictadura mundial del capital y de las multinacionales. Para su imposición se aplican nuevos formatos como el Acuerdo Transpacífico – TPP, los Tratados Bilaterales de Inversión – (TBI), Acuerdo sobre Comercio y Servicios, (TISA), entre otros.

Y para ello se atacan y hasta avasallan gobiernos populares en la región que son la expresión de resistencia al nuevo anexionismo trasnacional así como de intentos de integración soberana desde la identidad latinoamericana y caribeña. O con una firme alianza con los sistemas de comunicación corporativos -con quienes comparten intereses- lisa y llanamente se toman esos gobiernos con propuestas empresariales que a través del control de los estados por los propios cuadros de las empresas trasnacionales allanan el camino al control de la renta pública y explotación mediante novedosos instrumentos mercantiles y financieros de bienes naturales, trabajadoras y trabajadores.

Las empresas trasnacionales representan el principal instrumento y beneficiario de la arquitectura del libre comercio en sus diferentes modalidades. Como complemento observamos y enfrentamos su accionar de dominación y captura de las instituciones internacionales, de forma que la capacidad de control mundial le asegure su total impunidad. Ante esta situación se generan procesos y acciones en diversos territorios del continente donde mujeres y hombres (en su mayoría poblaciones indígenas y campesinas) ponen el cuerpo para frenar el avance del capital sobre los bienes comunes.

Esta Jornada Continental por la Democracia y contra el Neoliberalismo expresa pues la resistencia a ese embate. Y se articula en la lucha territorial, nacional, regional y mundial contra el libre comercio, las corporaciones trasnacionales y los golpes de Estado, profundizando la democracia, la defensa de la paz y autodeterminación y conquista de derechos reales, propiciando la integración desde los pueblos de Nuestra América.

Los golpes de Estado perpetrados en la región, en Haití en 2004, Honduras 2008, Paraguay 2012 y más recientemente en Brasil, así como los intentos desestabilizadores de la derecha en Venezuela, nos obligan a los movimientos sociales a rearticularnos nuevamente en defensa de la democracia y los derechos de nuestros pueblos. No estamos dispuestos a aceptar ningún retroceso en materia de derechos conquistados por la lucha de los trabajadores/as y campesinos/as del continente.

Entendemos ineludible en ese sentido avanzar hacia un proceso de democratización de la comunicación hoy también capturada por grupos oligárquicos y trasnacionales que construye el relato hegemónico en contraposición a las grandes mayorías y para justificar el saqueo y avasallamiento de las fuerzas populares y los territorios en base a montajes mediáticos, tergiversación y falsedades.

Estos puntos que conforman nuestra agenda buscan la acción y movilización en este contexto donde nos enfrentamos al dominio del mercado sobre nuestras vidas e identificamos la solidaridad y el internacionalismo como principios de unidad. Nos junta la certeza de la necesidad de una transformación sistémica contra el capitalismo, el patriarcado, el colonialismo, el racismo.

Aspiramos entonces a la construcción de una sociedad estructurada bajo principios de igualdad, soberanía y autodeterminación de los pueblos, con justicia social, ecológica y de género.

Fuente: Seguimos en lucha

DESAFÍOS PARA PENSAR: LA LUCHA POR LA DEMOCRACIA Y POR LA INTEGRACIÓN EN LATINOAMERICA Y EL CARIBE

jsbAmérica Latina vive un momento de gran reflujo de las luchas populares. Vemos el avance del fascismo neoliberal creciendo en la región a lo largo de ese último período: retrocesos en Venezuela, las elecciones de Macri en Argentina, la derrota de Morales en el referendo por la reelección en Bolivia, el avance de los Fujimori, aunque derrotados, en Perú, el asesinato de Berta Cáceres (y otros activistas) en Honduras, el fuertísimo ataque del Estado mexicano asesinando a 12 maestros y dejando a 25 estudiantes desaparecidos, la proliferación de los acuerdos de libre comercio en la región, el avance de los chinos con la “asociación-colaboración” estratégica con varios países de la región, la creación de leyes anti terrorismo, que atacan directamente a los activistas y los movimientos sociales, y el avance del golpe en Brasil, ahora ya extendido para el Mercosur, solo para traer algunos ejemplos.

Mientras la derecha avanza, sectores de la izquierda vuelven a organizarse, y la resistencia de los pueblos sigue ocurriendo. Algunos ejemplos: Las resistencias indígenas en Bolivia y Ecuador, demonstraciones públicas de estudiantes en Chile y en Argentina, ocupaciones de escuelas en Brasil, la primavera de consolidación de las luchas de las mujeres y, en menor grado, del movimiento LGBT en la región, luchas concretas en los territorios dominados por la industria extractivista en varias partes, como en Perú, Uruguay, pasando por la denuncia de la tragedias brasileñas en Belo Monte y Vale/Samarco (tragedia de Mariana, Minas Gerais), los paros sindicales en varios países, entre tantas otras formas de resistir, de luchar y vivir que marcan nuestra rica y bella región.

El actual retroceso, que parece estar a principios, encuentra fundamentos geopolíticos, económicos, sociales y en la recién construcción de los gobiernos “progresistas” en la historia de Latinoamérica. Son diversas hipótesis que necesitan ser trabajadas por la izquierda, incluyendo la autocrítica. Vamos intentar desentrañar algunos de estos elementos.

Desde el punto de vista de la geopolítica, parece haber un movimiento desde el gobierno de los EEUU que reajusta un dominio más estructural en la región a partir del ataque directo a los “gobiernos bolivarianos”. Al mismo tiempo, avanza una agenda económica con los Tratados de Libre Comercio y la aplicación del modelo neoliberal, además de una mayor proximidad militar. Es importante también recordar que China avanza en un diálogo con varios países de la región a partir de la financiación directa, profundizando el comercio exterior y la dependencia extractivista de la región hacia ellos (compra de tierras, cambios en las leyes laborales, etc…), lo que exige una reacción más estratégica por parte de los Estados Unidos. Sin embargo, estos gobiernos “democráticos populares” cuando toman medidas o señalan algún tipo de política que sigue un rumbo contrario a lo que el capital y las elites desean, son sacados de sus gobiernos de manera antidemocrática por medio de golpes, como el caso de Honduras en 2009, de Paraguay en 2012 y más recientemente, aunque en proceso, en Brasil.

Desde el punto de vista económico, debemos comprender que América Latina está introducida históricamente en la División Internacional del Trabajo cumpliendo dos papeles fundamentales: a) Ofrecedora prioritaria de recursos naturales (energéticos, alimentares y minerales) para la gran reproducción del capital mundial; b) Espacio de reciclaje y valoración del capital a partir de las dinámicas de privatización, endeudamiento y sobre explotación de mano de obra. En todas las épocas históricas de este sistema, el rol de las diferentes regiones ha sido alterado. Todavía, el rol de Latinoamérica no se modificó en los últimos tres siglos, evidenciando ser ese un factor estructural de nuestra dependencia.

No obstante, entre el final de los años 90 y parte de la década pasada, un fenómeno nuevo surgió en la región. El crecimiento por encima de la media mundial de los precios de las materias primas permitió un crecimiento real de la renta de una parte de los países. Este periodo coincidió con la elección de gobiernos progresistas que pasan a contar, por lo tanto, con una doble oportunidad: una fuerza política crítica en un escenario de menor dependencia externa.

La decisión de cual rumbo seguir dependía mucho más de los proyectos políticos en cada país y, no por casualidad, cada país adoptó iniciativas diferentes. Este enfrentamiento de modelos persistió durante todo este período y no alcanzo una unidad real en la región que apunta para rompimientos estructurales. En general, hubo un agravamiento de la dependencia a partir del avance de algunos sectores estructurales del capital, como el agro negocio, la industria extractiva, la especulación inmobiliaria, las milicias urbanas y el sector financiero.

La crisis financiera de 2007/2008, que resultaría más tarde en la queda de los precios de las materias primas, puso en jaque una gran parte de los gobiernos “populares”, incrementando la dependencia de recursos chinos y obligándoles a avanzar en políticas aún más regresivas, aunque intentando mantener algunos aspectos de las conquistas del ciclo anterior. Desde el inicio de la actual década de los años diez (10), la crisis se agrava, permitiendo el retorno de las presiones de la burguesía neoliberal.

Desde el punto de vista social, vemos las demandas de nuevos movimientos y de la juventud no encontrar eco en la mayoría de estos gobiernos. En vez de eso, se producen tentativas de apaciguar las insurgencias populares, la mayoría de los gobiernos de izquierda de este ciclo toma medidas antidemocráticas, poniéndose evidentemente como gestores del capital y haciendo surgir una nueva generación, por otra parte, con poca referencia organizativa por supuesto, pero abiertos para construir nuevas organizaciones.

Además, los movimientos tradicionales, especialmente aquellos conectados a la lucha por el territorio (indígenas y campesinos), a pesar de mantener su respaldo a estos gobiernos, también vieron que sus agendas se alejaban. Hubo ataques importantes a los derechos de las mujeres y de la comunidad LGBT. Además, hubo un relevante avance del fundamentalismo religioso vinculado con la política institucional que promueve y sustenta la opresión del género y de la orientación sexual. Este mismo proyecto fundamentalista avanza sobre otras aéreas más vulnerables en toda América Latina. Las aéreas más afectadas – en un primero momento, por el fracaso de los gobiernos progresistas y ahora, por la mano pesada del neoliberalismo en su fase más austera y privatista – son también las que constatan que sus comunidades están siendo tomadas por las iglesias que predican el odio, la intolerancia y la manutención del status quo.

Estas mismas instituciones están representadas en diferentes sectores de la sociedad, en los gremios estudiantiles liderados por el fundamentalismo y comunidades que apoyan y militan bajo la consigna Tradición, Familia y Prosperidad.

La agenda de los derechos y de los cambios estructurales que no se han concretizados, resultó en casi todos los países de forma más concreta en el avance de los sectores más tradicionales de la burguesía, pero destacamos aquí el aspecto de la militarización de las ciudades y del campo y en una más creciente ola de represión en contra de los movimientos sociales, a la juventud y contra la populación pobre y que viven en las periferias. En varios países, hubo aprobación de leyes anti terroristas y el combate al narcotráfico, promoviendo el genocidio de los pueblos tradicionales y de la población joven, negra y inmigrante, los cuales son los símbolos del mayor proceso de criminalización.

Ahora entramos la parte más difícil de un análisis: ¿Cuál es el rol de las opciones políticas hechas por los gobiernos que asumirán la mayoría de los países de Latinoamérica a partir de los meados de los años 90 hasta el final de la primera década de este siglo? ¿Cuál es el legado dejado?

No tenemos condiciones de avanzar en la respuesta ahora. Pero, por otra parte, es posible constatar que los retrocesos estructurales que vivimos en el último año apuntan para otra constatación importante: vivimos el fin de un ciclo político de la izquierda en Latinoamérica. Son distintos los intelectuales que apuntan a esto y la gran mayoría de estos autores también ya señalaban que el fin de este ciclo tiene que ver con la estrategia adoptada por la mayoría de los gobiernos progresistas. En las palabras de Boaventura de Sousa Santos:

“Los gobiernos populares decidieron, entonces, a profundizar el modelo de desarrollo extractivita con el objetivo de separar parte del ingreso resultante de esta alta para hacer la redistribución social. O sea, no cambiaron el modelo económico. Permitieron que los ricos y las oligarquías siguieran enriqueciendo. Los bancos, por ejemplo, nunca ganaran tanto dinero en Brasil como en los tiempos de Lula. Pero como los precios eran altos, quedaba un excedente significativo para hacer una redistribución sin precedentes. Por medio de mecanismos como Bolsa Familia y otras políticas sociales, fue posible que 45 millones de personas dejaran la pobreza, lo que es un hecho político muy importante. Todavía, no se trataba de socialismo, porque dependía totalmente de los precios internacionales, en cuya formación, el Brasil no incide de ninguna forma.

Por eso, por aceptar este modelo de desarrollo, aceptó también el modelo político que estaba por detrás, y que venía de mucho antes. Este modelo político es colonial. Hay una continuidad enorme con el modelo colonial que había sido suspenso en algunos países por la industrialización y la sustitución de las importaciones. Durante estos gobiernos populares, no hubo cambios del sistema político, ni del sistema de medios de comunicación, ni del sistema de impuestos – y resultó que los partidos en el gobierno terminaran encarcelados en lo mismo proceso que servía a las oligarquías y a las derechas tradicionales.”

Los cambios en la calidad de la intervención de la derecha fascista y el retroceso en casi toda Latinoamérica, los ensayos de organización de la izquierda y el surgimiento de nuevos actores y movimientos sociales como protagónicos de la resistencia muestran que la realidad de esta segunda década de este siglo XXI es muy distinta de los años 80 y 90. Es necesario un nuevo proyecto de integración que incluya a estos nuevos actores sociales en la región, y al mismo tiempo favorezca el acumulo de fuerzas para la ruptura con el sistema.

Para construir este proyecto no juntamos en esta Jornada en Defensa de la Democracia y el rechazo al Neoliberalismo. Sin embargo, tenemos que reflexionar para allá de nosotros. Debemos contribuir con los procesos vivos de lucha, de resistencia y construcción, teniendo como referencia los territorios y las nuevas fuerzas sociales que surgen. Consolidarnos como una red de apoyo a los movimientos sociales nos parece ser algo esencial. Es necesario que busquemos ser un local de síntesis, respetosa y constructiva de estas experiencias. Lograr involucrar más movimientos sociales sin imponer una agenda y principalmente buscar lo que hay de más específico y al mismo tiempo buscar la contribución más fundamental, que bien desarrollada tendrá la consistencia y la fuerza social para el éxito del proyecto.

Finalmente, debemos concentrarnos en construir un espacio de promoción de las luchas y de avanzar en la formulación programática. Y estas formulaciones programáticas deben avanzar sobre las bases del balance crítico del ciclo que determina, aun mirando a los desafíos en concreto, mirar para donde la derecha avanza, y en este sentido:

   1. Combatir el neoliberalismo, el dominio del mercado financiero, el sistema de la deuda, los acuerdos de libre comercio en los moldes de los TLCs, bien como las nuevas formas del imperialismo traídas por la relación con China (corredores de exportación, venta de tierras a los extranjeros y la flexibilización laborista) es el primer paso;

2. Luchar por democracia, por la participación popular y en contra de la criminalización de los movimientos;

3. Defender el papel protagónico de los movimientos sociales y cuestionar las iniciativas de conciliación de las clases que llevan a la manutención del modelo político actual y;

4. La centralidad de la agenda y la unidad latina y caribeña para la superación de los mecanismos seculares de la dominación con énfasis en un proyecto que huya de desarrollismo y que sea forjado por la defensa de los Bienes Comunes, el ecosocialismo, y contra la mercantilización de la naturaleza y de la vida.

Buen debate! Buena Jornada!

Francisco Carneiro de Felippo
Economista de la red Jubileo Sur Brasil

10 AÑOS DE LA DERROTA DEL ALCA Y AHORA HACIA DONDE VAMOS.

Pensar en los 10 años de la derrota del ALCA en las Américas, ¿Qué podemos aprender las luchas actuales alrededor del mundo en contra del libre comercio y del poder corporativo de esta victoria y de la posterior contraofensiva corporativa?  

¿Pero qué es EL ALCA? Un proyecto anexionista

alcaUn poco para recordar, después de 10 años que fue El ALCA o Área de Libre Comercio de las Américas? fue un proyecto propuesto en la primera Cumbre de las Américas realizada en Miami, Estados Unidos, en diciembre de 1994. En  la declaración de principios de esta Cumbre los presidentes concluyeron de forma unánime que “una clave para la prosperidad es el comercio sin barreras, sin subsidios, sin prácticas desleales y con un creciente flujo de inversiones productivas”. Decidieron entonces comenzar las negociaciones para que el ALCA fuera una realidad el año 2005.

Pues sin embargo, este proyecto, impulsado en pleno auge del neoliberalismo, fue truncado por el cuestionamiento de un actor clave al cual se intentó relegar desde el principio: el Movimiento popular organizado y por el acompañamiento de gobiernos progresistas como Venezuela, Argentina, Brasil con el liderazgo del grande Hugo Chávez.

¿Por qué juntarnos después de 10 años, o cuál es su importancia ahora?

Pues es claro que los Pueblos siempre están en lucha, vigilantes de que estos programas y proyectos del poder hegemónico no sigan dañando las condiciones de vida de los más pobres en el mundo, pero en especial en nuestra Mesoamérica, hablar después de 10 años que han pasado, el motor clave para detener estos proyectos indudablemente que fue la unidad en la acción del movimiento popular organizado en sus diferentes expresiones diversas; otro factor importante que cabe destacar es que había objetivos concretos en la unidad de propósitos y una buena planificación y diferentes estrategias que apuntalaban a ese quehacer contra los proyectos comerciales.

Es importante juntarnos ahora para revisar cuales fueron nuestras apuestas, que elementos se conjugaron para detener proyectos tan dañinos a los pueblos y a la naturaleza, que vías se lograron pactar para detener, que acciones logramos conjugar y que elementos de la subjetividad  humana y como pueblos se lograron superar para la Unidad en la Acción.

Es importante juntarnos después de 10 años porque no podemos olvidar de dónde venimos, para donde vamos y con quienes hemos caminado y queremos seguir caminando ahora, para continuar las peleas contra el poder de las empresas extractivistas que hay en la región mesoamericana, es que no podemos olvidar nuestra historia, porque si la olvidamos ahorita estamos condenadas y condenados a que los proyectos de muerte en la geopolítica como los Tratados Comerciales llámense estos bilaterales como: Plan Puebla, Plan Colombia, Plan Mérida, Plan Prosperidad, Canal Interoceánico, Canal Panamá, canal seco entre otros planes dentro de la región mesoamericana sigan asesinando a las y los defensore@s de la vida, sigan remilitarizando a nuestros pueblos, sigan causando impactos graves en la salud y el ambiente, sigan matando nuestra esperanza de tener y soñar por una Mesoamérica posible donde quepamos todas y todos con mejor calidad de vida y menos desigualdad económica, política y social.

Teniendo en cuenta los cambios que hemos tenido en los últimos 4 años en la América Latina, no cabe duda que se necesita revisar nuestras apuestas como pueblos mesoamericanos, analizar qué pasa con los gobiernos progresistas en la región, como el modelo extractivista se apropia de los Bienes Comunes que por herencia ancestral nos pertenecen a los pueblos.

Los pueblos nos estamos organizando para enfrentar estos 10 años en los que el libre comercio con los Estados Unidos y la Unión Europea avanzan en nuestra mesoamericana, y ¿cómo es posible que el capital transnacional se apropie de la vida de los Pueblos? Vemos por ejemplo la disputa geopolítica en la región mesoamericana con otros proyectos, como el canal interoceánico en Nicaragua, es decir que motivos para juntarnos desde los pueblos hay cientos, indiscutiblemente que también a los pueblos nos mueve la integración desde abajo, con los de abajo y para los de abajo; desde una posición ideológica de clase a la izquierda popular.

Creer en nosotros y nosotras como pueblos populares es el gran desafío a construir, ya que avanzar en la integración desde los pueblos, crear una agenda mínima y desafiar el estado de cosas para que se ponga a favor de las clases populares no son tareas fáciles, pero no imposibles de hacerla.

Necesitamos replantear: ¿Qué queremos? ¿Hacia dónde queremos llegar? Y ¿con quienes queremos avanzar? Superar la dinámica del poder corporativo; la incapacidad del movimiento social para mantener la unidad y su relativa autonomía frente a los gobiernos llamados progresistas; y la falta de preparación de este movimiento para sus momentos de reflujo en el marco de una real correlación de fuerzas.

Evidentemente estas son reflexiones, ya que no existe una receta ni un código a seguir, responder a esas preguntas dependerá entonces de profundos y largos procesos de reflexión y construcción creativa y permanente del movimiento Mesoamericano a partir de las luchas locales y regionales, como ya sucede en algunos casos. Detrás de estos procesos de reinvención se construirán las nuevas formas de integración y de relacionamiento, basados en los principios universales de democracia, participación, soberanía, bienestar social, equidad y sustentabilidad ambiental.

Zulma Larin
El Salvador
RACDES (Red de Ambientalistas Comunitarios de El Salvador)
Zulma_larin@yahoo.com

Por el retiro de todas las tropas – Boletín y Festival de Solidaridad

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Boletín N° 1. OCT2016 Comisión solidaridad con Haiti/AGD

Presentación

Convocada por AGD-UBA (Asociación Gremial Docente de la UBA), el último 20 de setiembre en la Facultad de Ciencias Sociales/UBA, se realizó una Mesa Debate bajo el llamamiento “Por una gran campaña por el inmediato retiro de las tropas argentinas y latinoamericanas de Haití”.

En la Mesa participaron: Nora Cortiñas, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora; Beverly Keene, Diálogo 2000 – Jubileo Sur Argentina y Comité argentino de solidaridad por el fin de la ocupación de Haití; Eduardo Grüner, escritor y profesor de Sociales y Filosofía de la UBA (autor del libro “La obscuridad y las luces” sobre la revolución Haitiana de la independencia); Pablo López, diputado nacional por el FIT/Partido Obrero; y Néstor Correa de la Mesa Directiva de AGD-UBA. Fue presentada por Santiago Gándara, Secretario General de AGD-Sociales.

Al culminar las intervenciones y el debate, y como coronación del mismo, fue propuesto y aprobado por los concurrentes la formación de una Comisión en la UBA por “Fuera las tropas de Haití” que tuviera como primeros objetivos editar y divulgar las intervenciones en la Mesa y organizar un Acto/Festival con músicos y artistas. En este primer Boletín entregamos, junto a las intervenciones en la mesa, la carta a la ONU exigiendo el retiro de las tropas de Haití (con miles de firmas), y una nota de Camila Pérez, estudiante que integra esta Comisión, sobre las vejaciones a la mujer haitiana por las tropas de ocupación.

¡Fuera las tropas argentinas y latinoamericanas de Haití! Desde hace 12 años tropas argentinas, junto a la de la mayoría de los países latinoamericanos (a excepción de Cuba y Venezuela), forman parte de la misión ONU de ocupación (eufemísticamente llamada de “estabilización”) en Haití que siguieron al golpe de estado y desembarco del ejército yanky. Estas tropas se han “dedicado” a reprimir sistemáticamente al pueblo haitiano que se moviliza por su autonomía y sus derechos, a la violación de sus mujeres y el abuso de sus niños y a esparcir el cólera, como queda se denuncia en estas páginas. El 14 de setiembre, en una sesión vergonzosa e indigna, los diputados argentinos votaron la continuidad de los soldados argentinos en la “misión”.

boletin-1-haiti-agd-contra-tapa-festivalLa Comisión UBA por “Fuera las tropas de Haití” inicia con este boletín una campaña nacional e internacional de difusión, denuncia y esclarecimiento en todas las universidades hasta lograr este propósito. El próximo domingo 27 de noviembre realizaremos un Acto/Festival artístico y musical en Parque Centenario a partir de las 16 horas.

-Néstor Correa Secretario de Derechos Humanos AGD-UBA

Descargar aquí el Boletín #1:
 https://haitinominustah.files.wordpress.com/2016/11/folleto-haitc3ad-agd.pdf

Fuente: Haiti no MINUSTAH

Brasil: Jornada Continental em defesa da Democracia e contra o Neoliberalismo

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A Rede Espaço Sem Fronteiras e o Centro de Direitos Humanos e Cidadania do Imigrante como membros da Jornada Continental em defesa da democracia e contra o neoliberalismo convida os movimentos, coletivos, associações de imigrantes e ativistas para o Ato Popular a ser realizado no próximo dia 04 de novembro às 17hs no anfiteatro externo da Câmara Municipal de São Paulo.

Lançada no dia 8 de julho deste ano, durante o VII Fórum Social Mundial das Migrações, em São Paulo, a Jornada Continental pela Democracia e Contra o Neoliberalismo é um processo de lutas que combina centenas de atividades em diversos países até o dia 4 de novembro, quando organizações de todos os continentes farão atos regionais em defesa da democracia e contra a retirada de direitos.

A jornada é uma aliança continental entre sindicatos e movimentos sociais que fazem a leitura da grave situação política, especialmente na América Latina, decorrente da retomada neoliberal e de ataques contra a democracia.

A Rede Espaço Sem Fronteiras, integrada por organizações de sete países da América do Sul, juntamente com o Movimento do Grito dos Excluídos Continental, presente em 21 países da América Latina e Caribe estarão na mobilização defendendo a livre circulação de pessoas, a integração regional, a democracia e denunciando as violações e as medidas restritivas e criminnalizadoras das migrações e dos imigrantes.

Em especial chamamos a atenção para a criminalização da livre circulação na fronteira Brasil e Venezuela (aonde o livre trânsito vem sendo objeto de especulação midiática, associado ao racismo e a xenofobia); na fronteira entre Costa Rica e Nicarágua (aonde mais de 5 mil haitianos encontram-se privados da sua liberdade de circulação e do direito humano a migrar); na Argentina a criação do Centro de Detenção para Imigrantes em Situação Irregular; e no Brasil a falta de agendamento e de atenção aos imigrantes na Polícia Federal.

Fuente: Seguimos en lucha