Denunciamos con vehemencia el papel del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial que, junto con otros prestamistas privados y públicos, perpetúan una arquitectura financiera internacional defectuosa que exacerba las crisis de la deuda, del clima y de la economía. Junto con los gobiernos del G7 y otros en el Norte global que controlan estas instituciones, deben rendir cuentas por su responsabilidad histórica al impulsar agresivamente los préstamos incluso a regímenes corruptos y represivos, e imponer condicionalidades perjudiciales que mantienen a los países del Sur Global dependientes de la deuda y mal desarrollados.
Mientras estas instituciones financieras internacionales celebran en esos mismos días sus reuniones anuales de 2023, queremos que nuestras demandas resuenen en forma clara, alta y fuerte, desde todas las regiones del mundo: ¡Justicia frente a la deuda, el clima y la crisis económica!








