Paraguay: sumisión plena a EE.UU. y asfixia a organizaciones civiles, denuncia Rubén Penayo en Conferencia Antifascista

En el marco de la 1ª Conferencia Internacional Antifascista por la Soberanía de los Pueblos, realizada en Porto Alegre (Brasil), el comunicador Rubén Penayo, de la campaña Itaipú Causa Nacional, presentó una contundente denuncia sobre el avance del fascismo y la sumisión del Estado paraguayo a los intereses geopolíticos de Estados Unidos.

Según Penayo, Paraguay se ha convertido en un país “disciplinado (sumiso) a los mandatos de EE.UU.”, en claro menoscabo de su soberanía y en beneficio exclusivo de una oligarquía local vinculada al sector Honor Colorado del Partido Colorado (ANR).

La presentación tuvo lugar durante el taller “Antifascismo y luchas populares por el agua, la energía y la soberanía financiera”, una actividad autoorganizada promovida por las redes Jubileo Sur/Américas y Jubileo Sur Brasil con organizaciones y movimientos aliades. A continuación, los principales ejes de su exposición.

En primer lugar, denunció el “corralito” asfixiante contra las organizaciones civiles mediante la Ley 7.363/24 y su reglamentación (Decreto N° 4.806/25), un régimen persecutorio bajo la excusa de la transparencia que obliga a las OSFL a inscribirse en el sistema SIARA del Ministerio de Economía. 

Paraguay, que durante 31 años votó en la ONU contra el bloqueo de EE.UU. a Cuba, cambió su voto en 2025 sumándose a apenas otros seis países (Israel, Argentina, Ucrania, Hungría y Macedonia del Norte) para avalar la medida. En materia de seguridad social, avanza hacia la privatización con la Ley de Superintendencia de Jubilaciones impulsada por el FMI, que permite el uso de recursos del Instituto de Previsión Social en favor del grupo hegemónico del Partido Colorado y su brazo financiero, Ueno Banco.

El comunicador Rubén Penayo y la economista Beverly Keene, de Dialogo 2000 (Argentina). Fotos: Francisco Vladimir

En el ámbito energético, Penayo señaló que la tarifa actual de Itaipú está muy por encima de lo que establece el Tratado (debería costar unos 9 USD por MWh, pero se cobra cerca de 19 USD), con complicidad de Paraguay y Brasil. En lugar de vender sus excedentes o utilizar su parte de la energía (50/50) para beneficio popular, Paraguay ahora empieza a destinarlo a industrias electrointensivas, criptominerías y proyectos “Power to X”, vinculados al complejo político-empresarial y narcopolítico local, con subsidios por 15 años. Los Decretos 5.306 y 5.307/26 son la evidencia del marco regulatorio que favorece a empresas internacionales, principalmente estadounidenses.

Paraguay posee minerales estratégicos como uranio y litio, y el Ministerio de Industria prepara una ley de minería “fast track” que beneficiaría al complejo militar-industrial de EE.UU. El 4 de febrero de 2026, el canciller Rubén Ramírez firmó un acuerdo en la Conferencia Ministerial de Minerales Críticos en Washington, comprometiéndose a un “suministro seguro” para tecnologías avanzadas y de defensa.

La denuncia más grave se refiere al Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas (SOFA), firmado el 17 de diciembre de 2025, que otorga a personal civil, militar y contratistas del Departamento de Defensa de EE.UU. privilegios e inmunidades equiparables a los de misiones diplomáticas, incluida la jurisdicción penal estadounidense en territorio paraguayo. Además, aeronaves, buques y vehículos pueden entrar y salir libremente con solo notificación (bypass al Congreso), hay exoneraciones impositivas completas, libre operación de sistemas de telecomunicaciones propios y la posibilidad de establecer bases militares sin ese nombre. Penayo calificó el acuerdo como “una abdicación completa de la soberanía”.

Finalmente, el comunicador denunció la pretensión de participación del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE.UU. (USACE) en el diseño del Plan Maestro de Navegabilidad del Río Paraguay, mediante un Memorándum de Entendimiento suscrito entre ambos gobiernos. Esto implica pérdida de soberanía, con información estratégica manejada por contratistas militares estadounidenses y financiada por Paraguay.

“Estos son los aspectos principales que hacen a la absoluta entrega de la soberanía paraguaya en manos del imperio de EE.UU., que tiene al fascista Donald Trump como dirigente principal”, sentenció Rubén Penayo. 

Es en este contexto, agregó, que desde el gobierno paraguayo se sigue negando cualquier diálogo con el pueblo Avá Guaraní Paranaense, despojado de sus territorios, su identidad y cultura con la construcción hace 50 años de Itaipú. La hidroeléctrica es la fuente principal de la energía que ahora como entonces, suscita el interés y diversas estrategias de apropiación y beneficio desde EEUU, sus empresas y grandes capitales apoyados siempre desde el FMI y el Banco Mundial. Es hora de restituirles sus territorios y reparar los crímenes.

La Conferencia Internacional Antifascista, que reunió a movimientos sociales y organizaciones populares de más de 40 países, se constituyó en un espacio para visibilizar estas denuncias y fortalecer la articulación internacional en defensa de la soberanía popular, los territorios y los bienes comunes.

Por Comunicacion JS/A

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