Conferencia Antifascista se solidariza con Haití y destaca su revolución

Concluida reciéntemente en Porto Alegre, Brasil, la I Conferencia Antifascista por la Soberanía de los Pueblos denunció la injerencia extranjera en Haití y se solidarizó con su pueblo. Expresó su defensa de la independencia, autodeterminación y soberanía de todos los territorios bajo ocupación colonial e imperialista.

La importancia de revertir la invisibilización y el hostigamiento que continúa sufriendo su histórica revolución, contra la esclavitud y la dominación colonial e imperialista, fue eje de una actividad autogestionada sobre Haití. Coordinada por Jubileo Sur/Américas y Cadtm-Ayna, contó con la participación de haitianes residentes en Porto Alegre y de Mireille Fanon Mendès-France, copresidenta de la Fundación Frantz Fanon.

Según se compartió, desde la muerte del presidente Jovenel Moïse, en julio de 2021, la situación sociopolítica de Haití permanece extremadamente crítica, marcada por una crisis de seguridad, política, humanitaria y económica. La violencia ha alcanzado niveles sin precedentes y se estima que bandas armadas controlan una gran parte de la capital, Puerto Príncipe, y expanden su influencia en otras regiones del país. La participación en la actividad de Camille Chalmers, director ejecutivo de la Plataforma haitiana por un desarrollo alternativo, integrante de las redes JS/A y Cadtm, fue imposibilitada por esa misma violencia.

Haití tuvo una de las revoluciones más exitosas de la historiografía mundial, según se explicó. Asoló a una de las mayores tropas del mundo, la de Napoleón Bonaparte, independizándose el primero de enero de 1804. Creó la primera República Negra del mundo y una nueva forma de humanidad libre de la esclavitud. Ahí reside la relevancia profunda de la Revolución Haitiana antiesclavista, anticolonial y anticapitalista, la única revolución conducida, y nación creada, por personas esclavizadas.

Causa haitiana en la Marcha Antifascista realizada en Porto Alegre. Foto: Rubén Peñayo

Por lo que, si bien en las páginas de la historia haitiana se encuentran los primeros significados pragmáticos de Democracia, Libertad y Derechos Humanos, esos logros fueron empujados hacia el colapso desde el primer momento. El aislamiento político y económico internacional impuesto al país, incluyendo la imposición por la antigua potencia colonizadora francesa de una enorme deuda odiosa para “compensar” a los esclavistas y levantar el bloqueo, fue una estrategia para su destrucción, dado que esto serviría para el debilitamiento del país y para que otros no siguieran su ejemplo.

Hace más de dos siglos, esta historia continúa siendo silenciada y execrada por los neocolonizadores. Existe una incapacidad de elevar la Historia de Haití, notablemente la Revolución Haitiana, a su debido estatuto como una de las más importantes revoluciones del mundo contra el racismo, el colonialismo y el imperialismo. La lucha contra el fascismo debe comprender la radicalidad de la Revolución Haitiana y el posicionamiento radical contra el necroliberalismo de hoy.

La tragedia social, política y económica que vive Haití hoy es, en parte, consecuencia de las relaciones neocoloniales e imperialistas que la comunidad internacional, liderada por las potencias europeas y estadounidense, forjaron con el pequeño país del Caribe.  Desde entonces, el país enfrenta intervenciones y conflictos que causan inestabilidades políticas y económicas, así como las duras represiones y recesiones por parte del imperialismo euro-norteamericano. No pueden olvidarse la ocupación directa de EE.UU. entre 1915 y 1934, su apoyo a la dictadura de los Duvalier, la injerencia permanente de la llamada “comunidad internacional” y del “Grupo Core” con reiteradas misiones internacionales que proclaman la paz, la estabilidad, la justicia y los derechos humanos, pero en la práctica, resultan todo lo contrario.

Organizaciones y movimientos populares en la Conferencia Antifascista. Foto: Rubén Penayo

Es así que Haití ahora se enfrenta a la realidad de una nueva intervención internacional. Las armas que inundan el país en manos de las pandillas llegan desde EE.UU., y tras la presencia de sus buques de guerra frente a la ciudad capital en febrero, fue el gobierno de Trump que nombró al actual primer ministro, oficializando su tutela e imponiendo la firma casi inmediata de un costoso contrato de “seguridad fronteriza” con una empresa transnacional.

Para salir de este ciclo de destrucción y de violencia, el pueblo haitiano mantiene su resistencia y lucha diaria. Al concluir la actividad en el marco de la I Conferencia Antifascista, se propuso a los pueblos del mundo, sobre todo de Nuestra América, asumir nuestra deuda con Haití y decidir llevar nuestros compromisos, nuestras resistencias, nuestras rebeliones contra el imperialismo y el capitalismo, el patriarcado, el racismo y el tecnofascismo, en apoyo a su pueblo.

Se propuso que, movilizados todos juntos, seamos el eco de la voz del pueblo haitiano que exige el fin de la injerencia extranjera, el tráfico de armas y el apoyo a las pandillas. Exijamos la solidaridad concreta de los países de Nuestra América y del mund e impulsemos un movimiento internacional para obligar al estado colonial francés a restituir y reparar la deuda ilegal del rescate que impuso a la independencia de Haití. Exijamos a los gobiernos de nuestros países la denuncia internacional de los actos violentos y de ocupación indirecta a los que el pueblo haitiano está sometido y la no-participación en los mismos. Para que la democracia y la libertad vuelvan a reinar en el país, ayudemos a correr el velo que invisibiliza su resistencia actual y la centralidad de su histórica revolución. Luchemos juntos por la plena vigencia de su soberanía y derechos.

 

 

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